jueves, 1 de octubre de 2026

 El declive de los hospitales para pobres de Morata

A finales del siglo XVIII Carlos IV decretó una primera desamortización de sus bienes 

Morata contó, hasta bien entrado el siglo XIX, con dos hospitales de pobres. Estas instituciones de origen medieval servían para atender, cierto que en condiciones muy precarias, a las clases más modestas de la sociedad. En el hospital de pobres se atendía a los vecinos de la villa y en el denominado hospital de pasajeros recibían atención quienes recorrían los caminos mendigando y sin domicilio. En ambos casos, esta atención se limitaba poco más que a un jergón de paja, la asistencia de un médico y, en su caso, algo de comida. En los primeros años del siglo XIX ambos hospitales afrontaron, como el resto de este tipo de instalaciones en todo el país, el comienzo de su declive. Un decreto real obligaba a la venta de algunos de sus bienes raíces, fundamentalmente tierras de riego, con cuyos rendimientos se mantenían sus instalaciones y sus servicios. Sobre estas ventas obligadas de los bienes de los hospitales tratamos en la entrega semanal del blog.


Al menos desde el siglo XVI sabemos de la existencia del llamado Hospital de pasajeros del doctor Vallejo*. En las conocidas Relaciones Geográficas que ordenara redactar Felipe II ya se cita, en la respuesta a la pregunta 39, la existencia de un hospital a donde con mucha caridad se reciben los pobres viandantes, así los sanos como enfermos, curándoles y dándoles lo necesario. Los documentos de la época también nos sirven para localizar este hospital cuando lo situaban en la plaza de la villa: Hospital que llaman el antiguo de la Plaza para los Pobres Pasajeros.

Esta denominación de antiguo de la Plaza, que aparece en los legajos del Catastro de Ensenada, nos remite al hospital nuevo, el que atendía a los vecinos pobres de Morata, que en la misma documentación se denomina literalmente Hospital que fundó Antonio López en esta Villa, cuya fundación según documentación de la época nos remite a 1670. La localización de este hospital en el casco urbano de Morata lo señala como una construcción situada en la calle del Ciego, una calle que partía de la calle Cruz de Orozco y llegaba hasta la plazuela de Don Santiago y que formaba parte de la extensa manzana que ocupaba desde 1640, aproximadamente, el palacio de los marqueses de Leganés y, posteriormente los condes de Altamira.

Por otra parte, contamos con pocas referencias documentales sobre las características de las instalaciones de ambos hospitales, aunque, en el caso del Hospital de Pasajeros, sí que tenemos una referencia relativamente reciente ya que el edificio fue utilizado como toriles, durante las fiestas patronales, y como almacén municipal, -además de taberna y peluquería- hasta su demolición a primeros de los años setenta del pasado siglo.

Venta de los bienes propios de los hospitales

A finales del siglo XVIII la monarquía española arrastraba desde siglos atrás una crisis financiera crónica. En la búsqueda de recursos económicos para paliar en lo posible el pésimo estado de las cuentas públicas el monarca reinante, Carlos IV, y sus ministros pusieron su mirada en lo que en el lenguaje de la época se conocía como obras pías: hospicios, casas de misericordia, memorias, cofradías y hospitales para pobres. 

Con el correspondiente permiso papal, Miguel Cayetano Soler, intendente general de Rentas, consejero de Estado y secretario del Despacho Universal de Hacienda, fue el promotor de tres reales órdenes firmadas por Carlos IV que buscaban recaudar fondos procedentes de los bienes de varias instituciones ligadas a la Iglesia como eran los pertenecientes a la orden de los Jesuitas, los denominados Colegios Mayores y, la que nos interesa en el blog, la enajenación de hospitales de caridad como el Hospital de Pasajeros del doctor Vallejo

Hospital de pasajeros del doctor Vallejo

Estas reales órdenes, publicadas el 25 de septiembre de 1798, fueron el inicio del largo proceso burocrático que concluyó con la venta de parte de los bienes del Hospital de Pasajeros del doctor Vallejo, y del Hospital de Pobres de la villa de Antonio López. Estos bienes**, según la documentación que hemos localizado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, se localizaban en la vega y, en todos los casos, estaban arrendados a vecinos de Morata. Estas rentas anuales que pagaban los arrendatarios se utilizaban en el mantenimiento de ambos centros de beneficencia.

Este proceso de enajenación de los bienes de los hospitales se prolongó durante varios años. De hecho, antes de que se subastaran y adjudicaran entre estos ya se habían incluido las [fincas] de Hospitales y demás casas de Piedad que por la instrucción de habían conceptuado internamente cuentas de la enajenación forzosa en el citado Real Decreto de diez y nueve de septiembre de mil setecientos noventa y ocho.

En el caso del Hospital más antiguo de la villa, el Hospital de Pasajeros del doctor Vallejo, hemos localizado el expediente de venta de dos tierras de su propiedad que, tras pasar por todo el proceso de subasta, fueron adquiridas por un vecino de Morata, Vicente Yangües.

En el expediente correspondiente se documenta todo el proceso y se describen también las tierras que fueron objeto de subasta:

(….) dos tierras en la jurisdicción, término y vega de la propia villa de Morata, la una detrás de la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, de una fanega, diez celemines y tres cuartillos de riego, y de secano cuatro celemines, (…) y la otra en el sitio que llaman el Burrueco, de caber catorce celemines y siete estadales de riego y un celemín de secano (…).

Según consta en el mismo expediente, a la subasta de dichas fincas también acudió otro vecino de Morata, Vicente Cuevas, que realizó una oferta de 6.140 reales de vellón, la cantidad inicial por la que salían a subasta. Por su parte, Vicente Yangües superó esta puja por lo que le fueron adjudicadas ambas fincas en el remate correspondiente celebrado el 15 de septiembre de 1806:

Lo fue a favor de D. Vicente Yangües, vecino de la villa de Morata, de dos tierras sitas en término y jurisdicción de ella, ambas de riego, pertenecientes al Hospital de Vallejo, firmada en la misma, tasadas en seis mil ciento y cuarenta reales, las cuales se remataron en el susodicho por la cantidad de siete mil reales de vellón a pagar en vales reales (…).


Hospital de Pobres de la Villa de Morata de Antonio López

Por las mismas fechas salieron a subasta los bienes del hospital que fundara Antonio López. En este caso hemos localizado en el Archivo Histórico de Protocolos el expediente de enajenación y subasta de cinco fincas de regadío también situadas en la vega de Morata y cuya descripción, según el expediente, es la siguiente :

(…) A Doña María de Vega dos tierras en la vega de la referida vega de Morata al sitio donde se hunde el agua [sic], de caber una de ellas una fanega, poco más o menos (…) y la otra como de fanega y media (…); y a Don Francisco González tres tierras en la jurisdicción y términos de la expresada villa de de Morata, la una de caber dos fanegas y media en la canal (…), la otra de tres fanegas en el sanchiznal [sic], y la otra donde dicen la Lámpara de caber tres fanegas y ocho celemines más o menos.

A diferencia de las fincas del Hospital de Vallejo, en la subasta de las que pertenecían al Hospital de Antonio López las fincas fueron adjudicadas a dos vecinos de Madrid después de que por todas ellas también pujara un vecino de Perales de Tajuña, Pascual Martínez, que realizó una oferta inferior a las de los adjudicatarios finales:

(…) entre los remates celebrados uno de ellos fue a favor de Don Francisco González de Rivera, de esta vecindad [Madrid], de cinco tierras a los sitios que dicen donde se hunde el agua, la canal, la lámpara y el sanchiznal [sic], término de la referida villa de Morata pertenecientes al Hospital de Antonio López, fundado en ella, tasadas en veinte y dos mil quinientos sesenta y seis reales y veinte y dos maravedíes, los cuales se remataron en el susodicho en la cantidad de diez y seis mil trescientos setenta y ocho reales de vellón en dinero efectivo.

Posteriormente, el adjudicatario de las cinco fincas cedió dos de ellas, y así consta en el expediente, a María de Vega, también vecina de Madrid:

(…) sin deducción alguna resultó deberse imponer a favor del establecimiento pío según se hizo constar mediante el oportuno documento, en cuyo estado admití la cesión que por el primer rematante se hizo de dos de las tierras contenidas en el enunciado importe a favor de Dña. María de Vega, vecina de esta Corte y de las tres restantes al del antedicho Don Francisco González de Rivera, y mandé se otorgase a los mismos la correspondiente escritura de venta judicial con los importes necesarios. 

Estas primeras enajenaciones de los bienes adscritos a los hospitales de beneficencia que existían en Morata -y que en el caso del Hospital de Pasajeros del doctor Vallejo tenía una antigüedad en torno a los 250 años-, significaron el comienzo del declive de estas instituciones que, a lo largo de todo el siglo XIX, sufrieron otros procesos desamortizadores que finalmente significaron su desaparición. 

En el caso de esta primera desamortización desarrollada durante el reinado de Carlos IV, y sobre la que hemos tratado en la entrada del blog, las autoridades no cumplieron con alguna de las condiciones de la real orden que legalizó la venta de las obras pías. En concreto y entre estas condiciones incumplidas, se fijaba que de los ingresos obtenidos por las ventas de los bienes de las instituciones incluidas en dicha real orden se destinaría un interés de 3 % anual para financiar sus obras de beneficencia. Estos ingresos prácticamente no llegaron a producirse en ningún caso, tanto por la desidia de los responsables de estos pagos como por el inicio de la guerra de la Independencia. 

Finalizada esta, y con España asolada por las consecuencias de una guerra que arrasó muchas zonas del país, los hospitales de pobres aún habrían de afrontar nuevos procesos desamortizadores, especialmente la conocida como desamortización de Madoz [ministro de Hacienda de Isabel II], que significarían su desaparición. A falta de lo que se entiende actualmente por sanidad pública, la asistencia a los clases más desfavorecidas pasó a depender a partir de entonces de los ayuntamientos que, en sus presupuestos, destinaban una partida a la atención medica y de medicamentos de las familias consideradas pobres. 

En 1862, por ejemplo, el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid publicaba el 5 de diciembre un anuncio de la Alcaldía Constitucional de Morata de Tajuña para contratar un cirujano:

En esta villa de Morata de Tajuña, se halla vacante por renuncia del que la obtenía, la plaza de cirujano titular de la misma, dotada con 6.000 reales anuales de esta forma: 1.000 reales satisfechos de fondos municipales por la asistencia a los pobres clasificados por el Ayuntamiento, y los 5.000 restantes pagados por igualas entre los vecinos no pobres (…). 


Anuncio del Ayuntamiento de Morata para contratar a un medico cirujano el año 1862 (Fuente:Boletín Oficial de la Provincia de Madrid)


*Además de la referencia a la existencia del Hospital de Pobres Pasajeros del Doctor Vallejo en las Relaciones Topográficas de Felipe II también tenemos constancia de otro hospital con la misma denominación en la villa vecina de Chinchón. Este hospital también contaba con propiedades rústicas en el término de Morata.

**Según la documentación del Catastro de Ensenada, el Hospital de Pobres fundado por Antonio López para vecinos de la villa de Morata tenía unos ingresos anuales de unos 378 reales, procedentes de censos -créditos- a su favor, a los que había que sumar las rentas de las 23 fanegas de riego y los ochenta olivas que tenía en propiedad.

El patrimonio del Hospital de Vallejo era sensiblemente inferior. Sus rentas se limitaban a 260 reales procedentes de censos a su favor y, además, los rendimientos de 5 fanegas de tierras de riego y 1 y media de secano que eran de su propiedad.


Fuentes y bibliografía: 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Antonio López de Salazar. Tomo 22.868. Folios 98-119.

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Antonio López de Salazar. Tomo 22.868. Folios 1031-1052.

  • Catastro de Ensenada (1751). Morata de Tajuña. Registro General de las haciendas y efectos pertenecientes al estado eclesiástico. Pieza Sexta. Archivo Provincial de Toledo. H.410.

  • Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, 5 de diciembre de 1862.



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