miércoles, 16 de noviembre de 2016

Las calles de Morata y su denominación en el callejero (X)


Carrera del Mediodía-Carrera de Poniente (Calle que llaman de la carrera junto a la Cruz de Calderón-Carrera de la Antigua al Rosario)

La carrera del Mediodía, junto con la carrera de Poniente, Oriente y Norte, fueron las calles y vías urbanas que durante muchos años delimitaron el casco urbano de Morata. Aún hoy, conservan el mismo nombre, excepto en el caso de la carrera del Norte que perdió esta denominación desde la construcción de la estación del ferrocarril a comienzos del siglo XIX. Al menos hasta el  pasado siglo, estas calles constituyeron el límite externo del casco urbano de Morata, -una especie de circunvalación- y en su entorno se encontraban la mayoría de las eras de pan trillar que durante siglos se utilizaron para las labores de separar el grano de los cereales de la paja.

 
La actual carrera del Mediodía ya constituía el límite sur del casco urbano de Morata a mediados del siglo XVIII. En el Catastro de Ensenada se registraron en esta calle, conocida en esos años como calle que llaman de la carrera junto a la Cruz de Calderón, diez viviendas y un solar. Como ya apuntamos en anteriores entregas, en torno a esta carrera estaría el antiguo humilladero conocido como Cruz de Calderón. Su trazado, con casas únicamente en su fachada norte, discurría entre la actual calle de la Estrella y la calle Cristo de la Sala. En esos años, el tramo desde la confluencia con la calle de la Estrella hasta la salida a la carretera de Perales era conocido como calle de la Texería vieja, (que contaba con cinco viviendas) nombre que apunta a la existencia en esa zona, en épocas anteriores  al catastro, de algún tipo de establecimiento en el que se fabricarían las típicas tejas árabes tradicionales en los viviendas de Morata.

La que hoy conocemos como carrera de Poniente, denominación que ha conservado  al menos desde el siglo XIX, fue identificada por los redactores del Catastro de Ensenada como carrera de la Antigua al Rosario o calle que sale al Rosario y, en efecto, esta calle comunicaba la ermita de la patrona de Morata con el entorno de la antigua ermita del Rosario a la que ya nos referimos en anteriores entregas. Esta calle sólo contaba en esos años con once viviendas, un pajar  y un solar situados en la fachada de oriente.

En su parte oriental, el casco urbano de Morata estaba delimitado a mediados del siglo XVIII por la llamada calle de la Jabonería (Actual calle del Picadero) y la calle de la Jabonería a los Oteros (conocida hoy como calle del Sol).  La referencia a la jabonería está ligada, lógicamente, a la existencia de un establecimiento donde se fabricaba jabón y que en esos años, según el propio catastro, ya estaba arruinado y que era propiedad del conde de Altamira. La que hoy conocemos como carrera de Oriente, es una zona de Morata que se urbanizó posteriormente a la redacción del Catastro de Ensenada y que recibió ese nombre posiblemente ya en el siglo XIX cuando se construyeron las primeras casas en esa zona.

Tampoco la carrera del Norte -nombre que actualmente no existe en el callejero de Morata y que se corresponde con la zona situada en el entorno dea la antigua estación del ferrocarril- existía cuando se hizo el Catastro de Ensenada. Entonces, a mediados del siglo XVIII, los límites al norte del casco urbano de Morata se situaban en la que entonces se conocía como calle pública que baja a la Calle Real que llaman de Arganda (calle Real en el tramo que parte de las calles Panaderos y calle de Poyales hacia la salida de Morata en dirección norte) y en el entorno de la Plaza del Pozo (en aquellos años conocida como calle junto al Pozo de la Nieve). En esta zona norte de Morata se situaría en estos años del siglo XVIII, según los registros del Catastro de Ensenada, un establecimiento en el que se fabricaban tejas y que habría sustituido a la vieja texería situada al sur de la población.

Las eras de pan trillar

Con este nombre de eras de pan trillar se denominaban en el Catastro de Ensenada las propiedades que rodeaban el casco urbano de Morata por todos los puntos cardinales y que entonces, como ahora, se denominaban carreras. En los registros del siglo XVIII aparecen anotadas hasta setenta y ocho eras, cinco de ellas empedradas. Su valor fiscal también estaba regulado en el catastro que fijaba unas rentas anuales de 19 reales para las eras de tierra y el doble, 38 reales, para las empedradas.
 El casco urbano de Morata rodeado de las eras en una foto aérea del año 1946

En la foto de 2014 se aprecia como el crecimiento urbano ha eliminado las antiguas eras 

Ya fuera en propiedad o arrendadas, las eras de pan trillar eran de uso obligado para todos los labradores de Morata. En la época en que se elaboró el Catastro de Ensenada, pero también en siglos anteriores y posteriores, el cultivo de cereales, principalmente trigo y cebada –el centeno y la avena siempre fueron cultivos marginales-, constituía la base fundamental de la economía de los agricultores junto con la vid y el olivo. Las labores de la trilla, por lo tanto, ocupaban los días posteriores a la siega del trigo y la cebada y en ella se ocupaban todas las familias de agricultores hasta que la mecanización del campo simplificó el trabajo de separar la paja del trigo.

La importancia de estos espacios para la economía de la villa y de los agricultores fue tal que, hasta bien entrado el pasado siglo, las eras fueron parte esencial del paisaje de Morata. Hasta las ordenanzas de la villa recogían la protección de las eras y de las mieses durante las labores de la trilla, para evitar que entraran los rebaños de ganado:

(…)  estando el pan en las eras u otro cualquier género de semillas no pueda entrar ningún ganado ovejuno o cabrío  ni otro mayor ni menor en dichas eras so pena que por cada cabeza de ganado mayor pague un real de día y dos de noche, y de puercos lo mismo, y de cabrío y ovejuno a cuatro maravedíes por cabeza de día y ocho de noche, el daño que hiciere con la agravación correspondiente.

La importancia de las eras para la economía de Morata se reflejaba también en los precios de alquiler que se fijaron en el Catastro de Ensenada. En las respuestas generales del catastro se fija el precio de su arrendamiento:

 (...) respondieron que cada era se acostumbra arrendar en una fanega de trigo y si es era empedrada en dos fanegas.

Este precio más elevado de las eras empedradas se debía a que en las otras eras era necesario antes de empezar la trilla realizar una labor de acondicionamiento con los rodillos de piedra, trabajo que se denominaba  poner la era.



Fuentes y bibliografía:

·       Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.

·       Ordenanzas de la villa de Morata. (Manuscrito). Biblioteca Nacional (ms 4.508) 3 de enero de 1803.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Las calles de Morata y su denominación en el callejero (IX)


Calle de la Iglesia (Calle de Fúcares, calle de las Procesiones, calle que sale de la Real que va a Chinchón)

La calle de la Iglesia es, actualmente, una de las de mayor longitud del trazado urbano de Morata. Parte de la plaza de la Iglesia y atraviesa la calle del Carmen, la avenida de Domingo Rodelgo y la calle Manuel Mac Crohon. Sin embargo, no siempre se denominó así. En el siglo XVIII, en el Catastro de Ensenada, fue conocida como calle Fúcares o también, por motivos obvios, como calle de las Procesiones.


En la primera relación conocida del callejero de Morata, la actual calle de la Iglesia partía de la plaza del palacio de Altamira y finalizaba en su confluencia con la actual calle de Domingo Rodelgo (en aquellos años denominada camino real a Chinchón).  A partir de aquí, la calle se denominó calle que sale de la Real que va a Chinchón  y llegaba hasta la actual carrera de Poniente. En su primer tramo, los redactores del catastro registraron en 1751 diecisiete viviendas propiedad de legos y cinco propiedad de religiosos, mientras que a partir de la avenida de Domingo Rodelgo en el catastro figuraban quince viviendas, todas ellas propiedad de legos, aunque en este tramo tenía su fachada sur la casa de labor de los frailes dominicos del Rosario (Donde actualmente se sitúa el edificio conocido como Las Caballerizas).
Calle de Fúcares [o Búcares] y de las Procesiones
Los redactores del catastro denominan, indistintamente a  la calle de la Iglesia en su primer tramo calle de Fúcares, o Búcares en otros registros. El Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia define la palabra fúcar como hombre muy rico y hacendado, en alusión a los banqueros alemanes de la familia Fugger. Algunas ciudades españolas, y entre ellas Madrid, también cuentan con una calle Fúcar o Fúcares. En todos los casos esta denominación está relacionada con la existencia en estas calles de casas pertenecientes a familias adineradas. En el caso de Morata es cierto que en esta calle, según el catastro, tenían propiedades familias de apellidos relacionados con la nobleza y grandes propietarios: Páez, Almazán, Sánchez Alonso y Ruiz de Orive, entre otros. En concreto, figuran como propietarios de viviendas en esta calle Francisco Sánchez Alonso, Antonio Camargo, Bernardino Páez, Antonia Ruiz de Orive, Juan Almazán y Roque Páez.
La presencia de estos miembros de la nobleza en la calle Fúcares y su entorno (Calle Huertos, Calle Cristo de la Sala…) llevaba asociada la existencia de molinos de aceite – a los que ya nos referimos en la entrega del blog sobre la calle del Carmen- y también de bodegas y lagares de vino. Los libros del catastro son prolijos al detallar estas bodegas pertenecientes a los propietarios de viviendas de la calle Fúcares. En estos libros aparecen, por ejemplo, Juan de Almazán, alcalde por el estado noble en los años de redacción del catastro, que contaba con una casa en esta calle y también con un lagar para la elaboración de vino, y Juan Páez Jaramillo, con casa, lagar y molino de aceite en la esquina con la calle del Carmen y que actuó como perito (experto) en las labores de redacción del catastro.
Pero sin duda, uno de los vecinos que contaba con mayor patrimonio de los que vivían en la calle Fúcares era Francisco Sánchez Alonso. Propietario de tres casas en Morata este miembro de la nobleza era uno de los mayores cosecheros de vino de Morata con una capacidad de almacenamiento superior a las 5.000 arrobas de vino. El catastro recogía, entre otras, las siguientes propiedades:
Calle Fúcares: lagar con viga, cueva, sótano almacén para  aceite con ocho tinajas, su caber quinientas arrobas, y veinte y cuatro para vino, su caber novecientas sesenta arrobas (…).
Otra casa bodega en la calle del Cristo de la Sala, linda al Mediodía casa de María Hermosa y al Oriente calle que va de la iglesia a la Vega, tiene de frontis veinte y siete varas y cuarenta y una de fondo, consiste su habitación en bajo con una bodega con nueve cubas y tres tinajas, su caber de todas cuatro mil setecientas y cincuenta arrobas, lagar de dos vigas, otra pieza que sirve de bodega con cinco tinajas, su caber doscientas arrobas ( …).
En esta calle también se encontraba en esos años la panadería que administraba Pablo Silvestre.
 Trazado urbano de la calle de la Iglesia
Calle de las Procesiones
No es extraño que los redactores del catastro adjudicaran nombres diferentes a una misma calle del casco urbano de Morata. Así sucedió con la calle Fúcares que en algunos apuntes aparece registrada como calle de las Procesiones. Así sucede, por ejemplo en los casos de las viviendas de Tomás París y Juan de Moratilla, dos vecinos de la calle Fúcares que aparecen también en otros registros como residentes en la calle de las Procesiones. Parece obvio que estos vecinos, y los propios redactores del catastro, adjudicaron este nombre a esta calle por ser habitualmente -como también sucede en la actualidad- parte del recorrido de las celebraciones religiosas de la villa.
Pero además de este uso como parte del recorrido de las procesiones religiosas, en esta calle tenían su residencia prácticamente todos los miembros del clero que residían en Morata en los años de redacción del catastro. Ya se ha apuntado que al menos cinco propietarios de viviendas en la calle Fúcares pertenecían al clero, lo que no significaba, necesariamente que residieran en ellas. A alguno de estos religiosos ya nos hemos referido en anteriores entregas del blog. Es el caso del que fuera obispo de Almería Claudio Sanz y Torres, que además del pozo de nieve, un molino de aceite (en la calle de los Huertos) y otros bienes en Morata, también era propietario de una casa en la calle Fúcares:
[Una casa] de 16 varas de frontis y de fondo  30, su habitación en bajo con diferentes oficinas, lagar, dos bodegas y un poco de cueva  y en alto también diferentes oficinas. Linda O casa de Don Pedro Marchena y P. casa del doctor Verdejo, vecino de Alcalá y se ha regulado su alquiler en cada un año 300 reales.
Joseph Páez Fominaya, también eclesiástico, disponía de una casa como poseedor de la capellanía fundada por Alonso Colmenar:
[Una casa] en la calle de los Búcares [Fúcares] de 23 varas de frontis y de fondo 27. Su habitación en bajo, con diferentes oficinas y en alto también con otras piezas, que linda O casa de Phelipe Marchena y P. casa de Juan Páez Xaramillo. Está arrendada en 270 reales en cada año.
En la relación de bienes de eclesiásticos también aparece con una vivienda en la calle Fúcares el licenciado eclesiástico Joseph Marchena, pero entre los propietarios pertenecientes al clero de Morata con propiedades en la esta calle destaca especialmente el presbítero de la parroquia, Pedro Marchena.
Pedro Marchena, que de hecho participó en las labores de redacción del catastro –tomó el juramento obligatorio a sus responsables- era uno de los cuatro clérigos afincados en Morata, junto al párroco Andrés Ros, Pedro Castro y Miguel Ruiz de Orive. En el catastro figura como propietario de varios bienes, entre ellos tres casas, en la calle Real, en la calle Cristo de la Sala y en la calle Fúcares:
Una casa de su habitación, en la calle de Los búcares [Fúcares], de doce varas de frontis y de fondo 28. Su habitación en bajo con diferentes oficinas, lagar, bodega y cueva con 14 tinajas, su cabida 800 arrobas, que linda a O casa de Thomás Paris, P casa de Phelipe Marchena, y se ha regulado su alquiler cada año en 220 reales.
Cuando se elaboró el catastro, Pedro Marchena, aparte de los bienes que le pertenecían del patrimonio familiar, administraba y labraba una extensa hacienda de la que también formaban parte las propiedades de distintas capellanías  y obras pías. Como miembro del clero era patrón y administrador de los bienes del hospital de Antonio López y de capellanías como la de la Veracruz, y Nuestra Señora de la Paz, además de las fundadas por Beatriz de Cortinas, Magdalena Salvanés o María la Guijorra. En total, más de 70 fanegas de regadío, 23 de secano, 26 fanegas de viñas y 7 de olivares. A las tierras de labor, unía una cabaña ganadera integrada por 200 ovejas, 100 borregos y 5 cabras.
A sus 59 años, el presbítero de la parroquia de Morata, era, sin duda, uno de los mayores agricultores de la villa y así se recoge en el catastro donde, además, figura que contaba con cuatro pares de mulas para labrar una hacienda en la que trabajaban tres pastores y tres mozos de labor.

Fuentes y bibliografía:
·      Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Las calles de Morata y su denominación en el callejero (VIII)


Calle de la Estrella (Calle que va de la Cruz de Calderón a la Iglesia, calle del Humilladero, calle 28 de marzo)

Esta calle, uno de los accesos desde el casco urbano de Morata a la vega, fue conocida hasta la guerra civil como calle del Humilladero. Posteriormente, se cambió su denominación por calle 28 de marzo, nombre que conservó hasta la última remodelación del callejero municipal, cuando se le adjudicó el actual de calle de la Estrella. Su primera denominación conocida, calle de la Cruz de Calderón hace referencia a la cruz, o crucero, que se levantaba al final de la calle junto a la eras y el comienzo de las primeras parcelas de la vega.

Cuando en el Catastro de Ensenada se citaba esta calle, los registros que recogían los nombres de los propietarios de las viviendas existentes ya incluían los dos callejones que ya en esa época, y también actualmente, se abrían en su fachada de poniente.  En los libros del catastro, en esta vía, que se identificaba como calle que va de la Iglesia a la Cruz de Calderón, se incluyeron quince viviendas propiedad de vecinos de Morata, a las que había que añadir otras dos propiedad de forasteros. A éstas había que sumar otra casa que pertenecía a la Hermandad de las Ánimas. La cofradía de las Benditas Ánimas poseía varios bienes cuyos réditos y beneficios  se destinaban a oficiar misas por los difuntos de la villa. El catastro recoge el inventario de sus propiedades, integrado por una tierra de riego en Valdelaosa y una alameda en el camino de la Moraleda. Además, la hermandad tenía varios censos, préstamos, a su favor, por los que percibía alrededor de 170 reales anualmente. Su patrimonio se completaba con la casa de la calle Cruz de Calderón:
Una casa en la población de esta villa que tiene de fachada 10 varas y de fondo lo mismo. Su habitación en bajo con diferentes oficinas. Linda O. casa de Fernando Arias, P. casa de Francisco Sánchez de San Agustín. Vale en arrendamiento 88 reales.

A la derecha de la imagen, uno de los humilladeros que existieron en Morata situado junto a la torre de la iglesia

Calle del Humilladero
Las referencias en el callejero de Morata del siglo XVIII a la Cruz de Calderón y a la Cruz de Orozco remiten, en ambos casos, a la presencia de cruces o humilladeros en las salidas del pueblo. En el caso de la Cruz de Calderón, la relación es segura ya que sabemos que existía uno al final de la calle en el límite con la vega como indican varias relaciones propiedades de vecinos:
·       Una era en el Barrio del Humilladero de una fanega de sembradura, linda por todas partes camino.
·       Una era en el Barrio del Humilladero de una fanega de sembradura, linda por todas partes camino.
·       Otra donde dicen el Humilladero, su caber media fanega de mediana calidad, linda al Mediodía era de los herederos de Juan Gómez, al Oriente con dicha era, al Norte camino que llaman La Carrera y al Poniente senda que baja a la vega.
Los humilladeros –en otras zonas de España tenían otras denominaciones, peirones en Aragón o cruceros en Galicia- se situaban habitualmente en las salidas de los caminos de los pueblos y villas desde la Edad Media. Eran lugares de oración para quienes iniciaban un viaje o, como en el caso de la Cruz de Calderón de Morata, se dirigían a la vega.
Con el paso del tiempo, muchos de estos hitos de carácter religioso han desaparecido. En el caso de Morata, algunas fotos de comienzos de siglo XX muestran sendos humilladeros o cruces,  situados frente a la torre de la iglesia y frente a la ermita de la Virgen de la  Antigua, y realizados ambos en la piedra caliza del entorno de Morata.
Las imágenes citadas anteriormente (Estas fotografías datadas en el año 1925 y obra del fotógrafo J. Sancho,  fueron reproducidas por Jesús Antonio de la Torre Briceño en su libro Historia de la villa de Morata de Tajuña) muestran dos cruces de diseño muy similar pero con algunas diferencias. La situada frente a la torre medieval de la iglesia de Morata se apoya sobre unas gradas de tres peldaños de la que parte la columna, punto central del humilladero y en la que se apoya la cruz situada en la parte superior. La basa, el fuste y el capitel de la columna (Partes inferior, central y superior) son de factura ligeramente más estilizada que la columna de la cruz situada frente a la ermita. La cruz que corona el conjunto también aparenta tener un diámetro más estrecho que la de la ermita que, a su vez, se apoya en una base o grada de un solo peldaño.
La cruz que se levantó frente a la iglesia, ¿la cruz que se cita en el Catastro de Ensenada?, podría haberse trasladado desde su ubicación original, al final de la actual calle Estrella, y, posteriormente, desmontarse. (En el jardín de la iglesia se conservan unos restos que pueden corresponder a este antiguo crucero). La que se levantaba frente a la ermita de la Virgen de la Antigua ha desaparecido. En su lugar existe  actualmente otra cruz,  de construcción claramente más moderna, que bien pudo levantarse tras la guerra civil.
No sabemos en que periodo histórico la antigua calle de la Cruz de Calderón –apellido que como en el caso de la calle de la Cruz de Orozco podía estar relacionado con las familias que costearan ambos monumentos- cambió su nombre por el de calle Humilladero. Desde luego, en el siglo XIX ya se conocía como calle del Humilladero y con esta denominación permaneció justo hasta el final de la guerra civil. En este año de 1939 se modificó la denominación de muchas calles de Morata y la calle Humilladero pasó a conocerse como calle del 28 de marzo (fecha del final de la guerra en Morata). Hay que reseñar, por último, que en esta calle, durante los años sesenta del pasado siglo, existió un cine de verano, situado al comienzo de la vía y en la fachada oriental de la misma. Desde 1996, la calle es conocida como calle de la Estrella (Paralelas a esta vía se encuentran la calle del Sol y la calle de la Luna).


Fuentes y bibliografía:
·       Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
·       Historia de la villa de Morata de Tajuña. Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña. Madrid, 1999.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Las calles de Morata y su denominación en el callejero (VII)


Avenida de Domingo Rodelgo (Calle que va de la plaza a la Real de Chinchón, camino Real a Chinchón, calle Baja de la Libertad)

Esta vía urbana que parte de la plaza Mayor de Morata ya se identificaba en el Catastro de Ensenada como la calle que va de la plaza a la Real de Chinchón. Junto con el camino Real a San Martín y el camino Real a Arganda, estas calles eran, y son, la salida hacía los pueblos vecinos de Morata. En otras épocas históricas se conoció como calle Baja de la Libertad (Siglo XIX  y actualmente, desde el año 1909, se la denomina avenida de Domingo Rodelgo, aunque popularmente también se la conoce como la calle Real de abajo.


En el trazado urbano de Morata esta calle, una de las más amplias del pueblo, siempre fue la salida natural hacia Chinchón. En la primera relación conocida de las calles de Morata –el Catastro de Ensenada- era una de las que contaba con mayor número de casas, aunque en esa época, 1751, en el entorno de la ermita de la Virgen de la Antigua la mayor parte de las construcciones eran solares e incluso eras de pan trillar. Algunas de estas eras se utilizaron, de hecho, hasta los años sesenta del pasado siglo.
En el inicio de la calle, en la fachada oriental, en el catastro se registra la existencia de la que en aquellos años se conocía como Casa de la Carnicería. Aunque con fachada a la plaza Mayor, esta construcción, propiedad del concejo de Morata, debía de tener la entrada en el camino Real a Chinchón. Según su descripción en los apuntes del catastro estas eran sus características:
(…) se compone del cuarto en que se pesa, un cuarto en que se romanea y un poco de cueva, linda al Norte dicha plaza [Mayor], al Poniente calle que baja a las eras, al Oriente y Mediodía casa de Miguel Maeso y tiene de fachada catorce varas y de fondo seis, a la que no se le regula alquiler por ser para el abasto público.
Fachada del Teatro Rodelgo y, a la derecha, el edificio que albergó la carnicería pública
El edificio, actualmente con puerta a la plaza Mayor y con una extensión de alrededor de 60 m2, se utilizaba como local para la venta de la carne (En épocas históricas posteriores, el abastecimiento público de la carne se realizó también en el local que el ayuntamiento tenía en la actual avenida de la Constitución que, por este motivo, en determinados periodos también se conoció como calle de la Carnicería). Hasta el siglo XIX el abastecimiento de la carne era responsabilidad del concejo que fijaba los precios y arrendaba el servicio que se prestaba en estas dependencias municipales. Para garantizar el abasto público, el Ayuntamiento también contaba con la dehesa carnicera, definida en el catastro como:
(…) una Dehesa de mala calidad que únicamente tiene para pasto del ganado de la Obligación de Carne, sin que haya habido ejemplar de producir otra utilidad.
El abastecimiento de carne también obligaba al concejo a contar con un matadero y un ejido o agostadero. El matadero, según se refleja en el catastro, se localizaba en el siglo XVIII en el entorno de la calle de los Huertos y también era de propiedad municipal:
(...) una casa matadero en la carrera linda al Norte y Poniente molino aceitero de los herederos de don Juan de Cuevas, al Mediodía dicha carrera y al Oriente molino aceitero de los Padres de Nuestra Señora del Rosario y se compone de un corral y un cuarto, tiene de fachada diez y nueve varas y de fondo cinco, y no se le regula alquiler alguno por estar destinada para el fin dicho.
El ejido o agostadero, también incluido entre los bienes patrimoniales del concejo, estaba situado en las proximidades de la ermita de la Virgen de la Antigua:
(...) le pertenece en virtud de facultad un pedazo de agostadero de este término que regularmente se arrienda en ciento y ochenta reales cada año.
Este agostadero que aparece en la relación de bienes municipales, estaba situado en las proximidades de la ermita de la Virgen de la Antigua y entre el Camino del Toledano o Chinchón y el Camino de San Martín. Su función era servir de lugar de pasto a ganados y, como perteneciente a los bienes propios del concejo, podía ser arrendado, al igual que sucedía con la dehesa carnicera.
La venta de la carne que se hacía en el  local público propiedad del concejo –en esos años arrendado al vecino Diego de la Cámara- generaba el pago de impuestos, las alcabalas, que estaban regulados fiscalmente y que correspondían en los años de redacción del catastro al conde de Altamira:
(...) hay una carnicería propia de esta villa sin que rinda utilidad alguna  mas que la comodidad para vender la carne al pueblo en que tiene el señor de esta villa el derecho de dos maravedíes por razón de alcabalas en cada libra de carne y para su majestad por sus derechos se cargan cuatro maravedíes que suele producir en cada un año tres mil reales y ochocientos mil y quinientos maravedíes.
Avenida de Domingo Rodelgo
A  partir de 1909 el antiguo camino Real a Chinchón pasó a denominarse calle de  Domingo Rodelgo. En realidad, esta antigua denominación ya se había cambiado en el siglo XIX, posiblemente tras los acontecimientos históricos que desembocaron en la proclamación de la I República, cuando esta vía urbana de Morata pasó a conocerse como calle Baja de la Libertad (La actual calle Real se denominó también calle Alta de la Libertad). En estos años del siglo XIX, en la fachada de poniente de la calle se localizó el cuarto de medidas, el local en el que se controlaban fiscalmente por parte del ayuntamiento de Morata las ventas de los productos del campo, para el cobro de los correspondientes impuestos. En estas instalaciones, que en los siglos anteriores correspondían al oficio de fiel medidor, se garantizaban a los vecinos y compradores  la exactitud y legalidad de las pesas y medidas que se utilizaban en las transacciones comerciales.
El cambio de nombre de calle Baja de la Libertad por el de calle Domingo Rodelgo se realizó, tras un acuerdo previo del consistorio, el domingo 14 de marzo de 1909. Ese día se procedió a colocar una placa con la nueva denominación en la casa donde había nacido el mencionado Domingo Rodelgo. En la prensa de la época se publicaron varias reseñas sobre los actos celebrados con motivo de la su nombramiento como hijo predilecto de Morata:
El Ayuntamiento de Morata de Tajuña, interpretando los deseos del vecindario todo, ha acordado por unanimidad nombrar hijo predilecto al filántropo Domingo Rodelgo, que desde hace muchos años, viene realizando una meritísima y altruista labor en favor del bienestar y cultura de sus convecinos. Merced á la generosidad del Sr. Rodelgo, el pueblo de Morata ha mejorado notablemente en pocos años, y muchos niños pobres reciben esmeradísima enseñanza que él costea. El domingo próximo se celebrará el acto de colocar en la calle donde está la casa en que nació el filántropo una lápida que perpetúe su memoria. Con éste motivo sus paisanos le tributarán una gran manifestación de gratitud (El Imparcial, 12 de marzo de 1909).
Homenaje a un filántropo
Nos escriben de Morata de Tajuña que se ha celebrado allí el domingo pasado una simpática fiesta popular organizada por el Ayuntamiento, en honor del vecino de aquel pueblo, el honrado patriota y filántropo D. Domingo Rodelgo, quien, ha sido nombrado-hijo predilecto del pueblo. El Sr. Rodelgo ha dedicado gran parte de su fortuna a fomentar lodos los intereses morales y materiales de Morata, fundando una escuela y un teatro, y en repetidas ocasiones remediando necesidades públicas, sin contar las numerosas y constantes obras de caridad, que realiza, mereciendo por ello la gratitud y las bendiciones de los necesitados. Celebróse este acto de justicia con toda clase de diversiones, verificándose la inauguración de la lápida en que se da el nombre prestigioso del Sr. Rodelgo a la calle en que vive, por acuerdo unánime de la Corporación municipal  (El País, martes 16 de marzo de 1909).
Domingo Rodelgo Fernández de Vergara había sido alcalde de Morata entre 1888 y 1991. Propietario agrícola y contratista de obras (Realizó la remodelación del ayuntamiento entre los años 1896 y 1897) también era propietario de un molino, situado al norte de Morata, junto a la alcantarilla del ferrocarril. Construyó en la casa de su propiedad, con fachada a la plaza Mayor y a la calle que llevaría su nombre, un teatro que se inauguró el 30 de diciembre de 1900:
En Morata de Tajuña se ha inaugurado un hermoso teatro, propiedad de Don Domingo Rodelgo, construido de nueva planta, bajo la dirección facultativa de D. Gerardo Quintana y decorado por el inteligente artista señor Navarro.
Las decoraciones son debidas al pincel de los oficiales de Amalio. La instalación eléctrica ha sido realizada por la fábrica que dirige D. Cayetano Álvarez Osorio.
Para la inauguración ha escrito el Sr. Díez Valero un apropósito, titulado Teatro Rodelgo, que fue muy celebrado por el público. La música, escrita por D. Jesús Aroca, fue repetida en todos sus números.
La interpretación, excelente por parte de todos, distinguiéndose las señoritas Carsi, Vázquez, González, Ordóñez, Ruiz, Corpa, Hermosilla, Vilches, Montero, García Gutiérrez, Valdivielso, Sebastián, Palmero y Castillo. Llamaron la atención dos coros, cantados por las señoritas de la localidad y por veinte hermosas labradoras (El Liberal, 2 de enero de 1901).
Tras su inauguración, el teatro, con su entrada principal por la plaza Mayor y salida de emergencia a la avenida de Domingo Rodelgo, fue escenario frecuente de espectáculos teatrales y musicales:
 Morata de Tajuña._ La compañía de opereta y zarzuela Jareño-Cruzada ha estrenado con gran éxito el sainete en dos actos Serafín, el pinturero, obteniendo muchos aplausos la tiples París, E. dueñas, Romero, Suría y los actores Enciso, Gregorio Cruzada, Paco Moncayo, Juan Manuel González, Carlos Henche, Casto García Agudo y Joaquín Morcillo (El Día, 6 de febrero de 1917).
El teatro, que conservó su traza arquitectónica hasta finales del pasado siglo, pasó por distintos propietarios (Domingo Rodelgo falleció el 17 de febrero de 1910) y fue reconvertido en cine tras la guerra civil, actividad que se mantuvo hasta la década de los ochenta.


Fuentes y bibliografía:
·       Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
·       Historia de la villa de Morata de Tajuña. Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña. Madrid, 1999.
·       Periódicos y revistas citados en el texto.


miércoles, 19 de octubre de 2016

Las calle de Morata y su denominación en el callejero (VI)


Plazuela de Espinardo

Ya desde mediados del siglo XVIII esta vía urbana de Morata se conocía como plazuela de Espinardo.  Desde entonces ha mantenido esta denominación, ligada a la familia que poseía el marquesado de Espinardo, originario de la región  de Murcia, y que emparentó con otro antiguo linaje de la nobleza medieval, los Guevara, que ya en el siglo XVI tenía presencia en la villa de Morata. La céntrica situación de esta plazuela, a espaldas de la plaza Mayor, convierte a este espacio urbano en una zona que a lo largo de los siglos ha albergado comercios (Las primeras farmacias de Morata), y en determinados años, el mercadillo al aire libre.


En los años en que se elaboró el Catastro de Ensenada se conocía a esta zona como plazuela que llaman de Espinardo.  No es extraño que los redactores del catastro adjudicaran este nombre a una plazuela en la que todas las propiedades urbanas pertenecían al marqués de Espinardo. En la relación de casas de 1751 aparecen los siguientes registros en esta plazuela:
Otra [casa] del marqués de Espinardo, su alquiler 88 reales.
Otra casa palacio del dicho marqués de Espinardo, su alquiler quinientos quince reales.
Un solar de dicho señor, no se le regula alquiler alguno por estar arruinado.
Otro [solar] del dicho señor que no se le regula nada.
Estas propiedades estaban situadas en la fachada oriental de la plazuela, donde se localizaba el palacio, que abarcaba prácticamente toda la manzana hasta la conocida como calle de la Cruz de Orozco, El resto de casas que delimitaban la plazuela, en las fachadas de poniente, norte y mediodía, correspondían a otras propiedades que tenían su puerta principal en la plaza Mayor y en la esquina de esta con la actual calle Real, ambas  pertenecientes a las familias Mexía y Ruiz de Castañeda.
Unos años más tarde, cuando se realizaron las comprobaciones y las alegaciones al primer catastro (1761), para subsanar errores y comprobar la exactitud de los registros, aparece una nueva referencia a esta plazuela, en la que se señala una nueva construcción que ya no pertenecía al marqués de Espinardo:
(…) en la corraliza de la Casa Palacio [del marqués de Espinardo] dio a censo perpetuo a Pedro López Puerta, vecino de esta villa, un pedazo de solar en el que ha fabricado una casa, a quien se le cargará en su relación.

Plano urbano de Morata (1869), en el que se aprecia, a la izquierda, la plazuela de Espinardo. En el centro, la manzana con el antiguo palacio de Espinardo (Imagen publicada en el grupo de facebook Morata de Tajuña (Madrid) - Ayer y Hoy)

El palacio del marqués de Espinardo estaba delimitado por dos de las calles que daban acceso a la plazuela, calle del Toril  (cuya denominación nos indica que ya por esos años de mediados del siglo XVIII la plaza Mayor era escenario de espectáculos taurino)y la calle que va de la Iglesia a la plazuela del Palacio de Espinardo (actual calle de Dos Hermanas, denominación que aparece en el callejero de Morata en el siglo XIX y para la que no hemos encontrado documentación que justifique este nombre). El tramo de calle que conecta actualmente la plazuela de Espinardo con la calle de la Iglesia no aparece en los registros del catastro de Ensenada, por lo que es de suponer que las casas que daban a esta vía tenían su entrada principal por la calle del Carmen y la misma calle Iglesia.
Con estos datos no es difícil imaginar que el palacio del marqués de Espinardo era la construcción que otorgaba a esta pequeña plaza su personalidad. Lamentablemente, hoy sólo se conserva lo que sería la entrada de carruajes del palacio, mientras que el resto, al igual que sucedió con el palacio del conde de Altamira, ha perdido su configuración primitiva de la que desconocemos sus características arquitectónicas. Sí que sabemos, por la valoración que hicieron los peritos del catastro que el palacio -tasado en quinientos quince reales- debía de ser una de las construcciones más destacadas de la villa por aquellos años, pero no la más valiosa de Morata: Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico de España y sus posesiones, publicado entre 1846 y 1850, se refería a esta zona urbana de Morata como plazuela de Robles, al tiempo que identificaba al palacio como palacio del marqués de Sástago, según el autor de menor mérito que el de Altamira.
El mayorazgo de los Guevara y el marquesado de Espinardo en la villa de Morata
La presencia de los marqueses de Espinardo en Morata y sus antecesores en la villa de Morata es, desde luego, bastante anterior a la del conde de Altamira. Las propiedades en Morata del marquesado de Espinardo- originario de la región de Murcia y creado por Felipe IV en 1627-, proceden de la unión de esta familia con otro linaje de la nobleza medieval asentado en Morata, al menos desde el siglo XVI: los Guevara.  En las respuestas de la villa al cuestionario que ordenó elaborar Felipe II en el siglo XVI, las Relaciones Topográficas de los Pueblos de España, aparece una mención a esta familia, de origen cántabro:
Al capítulo treinta y uno respondieron que en la dicha villa hay un edificio señalado, que es la capilla mayor de la iglesia, la cual es de cantería bien labrada, y hay algunos edificios de casas de los materiales contenidos en el capítulo antes de él [capítulo treinta: los edificios de las casas que se usan en la dicha villa de Morata son de tapias de tierra y yeso y madera y teja] razonables, entre las cuales hay una de Juan Otazo de Guevara, que es la más señalada que hay en la dicha villa (…).
Estas dos casas de la nobleza, que ya tenían algunos lazos familiares previos, emparentaron directamente en una curiosa ceremonia matrimonial que se celebró en Morata. En este enlace, realizado por poderes y que tuvo lugar el 24 de mayo de 1615, Leonor María Fajardo de Guevara se casó con su primo hermano Juan Fajardo de Tenza, quien años después seria nombrado por el rey  I marqués de Espinardo. La ceremonia la ofició el cura párroco de Morata, Diego López de Garo, ante la novia y su suegro que actuaba en nombre de su hijo, mientras que el novio se encontraba en Lisboa atendiendo a sus obligaciones militares como almirante de la Armada. El matrimonio había sido acordado dos años antes, en 1613, cuando se firmaron las capitulaciones matrimoniales en las que participaron el padre del novio y suegro de la novia, Luis Fajardo, y la madre de la novia, Juana de Guevara, tía y suegra a su vez del novio. En estas capitulaciones se recogía, entre otras condiciones, que el padre del novio se obligaba a:
(…) que desde el día que se desposaren y velaren, en adelante todo el tiempo que la dicha Doña Juana de Guevara y don Juan Fajardo y doña Leonor María estuvieren y residieren en esta villa de Morata hasta que de allí partan para Portugal o a otra parte donde yo tuviere casa les haré la costa y gasto de la comida de todos tres ´y de sus criados y criadas y el tiempo que así los sustentare en la dicha villa de Morata en otra cualquier parte (…). (Escritura de capitulaciones matrimoniales firmada en la villa de Morata el 18 de julio de 1613, ante los testigos Gaspar de Melo, Pedro Ruiz Bravo, clérigos, y Lucas Vázquez, y el escribano Gregorio de Urbizu)..
Como ya se ha reseñado, la familia de la novia poseía distintas propiedades en Morata -entre ellas el propio palacio de la plazuela de Espinardo-, desde el siglo XV cuando ya existía un mayorazgo –que se identificaba como mayorazgo de Morata de la Vega-, creado por Beltrán de Guevara, ligado a estos bienes y cuya titularidad en el momento del matrimonio ostentaba la novia. En el Catastro de Ensenada aparecen reseñados estos bienes inmuebles, como integrantes del mayorazgo y como tal indivisibles, que convertían a los marqueses de Espinardo en una de las familias más poderosas de Morata. Estas posesiones de bienes rústicos sumaban alrededor de 393 fanegas en la vega de Morata -curiosamente no se registraron fincas de secano-, entre ellas las 41 fanegas que en distintas parcelas formaban la ya conocida entonces como huerta de Espinardo, situada entre el paraje de Valdelaosa y el caz de Villágueda.
Desde la creación del marquesado de Espinardo, en la persona de Juan Fajardo de Tenza, este título nobiliario ha tenido como titulares del mismo a Diego Ambrosio Fajardo de Guevara, Luisa Fajardo de Guevara, Juan Antonio Fajardo de Guevara, José de Guevara Fajardo, Ana María Ortiz de Zúñiga Leyva y Fajardo, Juan Alonso de Vera Albuquerque y Fajardo, Diego Manuel de Vera Fajardo y Varona, Joaquín de Vera y Saurín, María Francisca de Asís de Vera de Aragón Entenza Fajardo, Joaquín María Fernández de Córdoba de Alagón Fajardo, Ana María Fernández de Córdoba y Bernaldo de Quirós, Joaquín Escrivá de Romaní y Fernández de Córdoba (Segundo alcalde de Morata, tras la guerra civil), María de Lourdes Escrivá de Romaní y de Sentmenat Fernández de Córdoba, María del Pilar Díez de Rivera y Escrivá de Romaní, y Pascual Churruca y Díez de Rivera. Durante todos estos años, y gracias a distintos matrimonios, el marquesado de Espinardo ha estado ligado a otros títulos nobiliarios como el condado de Sástago, el ducado de Estrada o los marquesados de Campillo, Peñalba, Aguilar de Ebro y Valtierra.

Antigua farmacia en la plazuela de Espinardo de Morata en el año 1917 (Fotografia Narciso Pérez Zubizarreta)
 
Como ya se ha reseñado, la parcelación de la manzana que ocupaba el antiguo palacio de los Espinardo, o de los Guevara, nos ha impedido conocer su traza arquitectónica. En las imágenes más antiguas de la plazuela no se aprecian sus características aunque sí que aparecen entre estas imágenes la farmacia propiedad de la familia Pérez Zubizarreta, en una fotografía realizada en 1917 precisamente por Narciso Pérez Zubizarreta, autor de muchas de las fotografías que hoy conocemos en las que aparecen reflejadas distintas escenas de Morata desde finales del siglo XIX hasta la década de los 30 del siglo XX.



Bibliografía y fuentes:
·       Un linaje aristocrático en la España de los Aubsburgo: los marqueses de los Vélez (1477-1597). Rodríguez Pérez, Raimundo. Universidad de Murcia. Departamento de Historia Moderna, contemporánea y de América, Facultad de Letras. Tesis doctoral. Murcia 2010.
·       Escritura de capitulaciones del matrimonio entre Juan Fajardo de Tenza  y Leonor María Fajardo de Guevara- Real Academia de la Historia, M.4, fol., 72r.-73v.
·       Diccionario Geográfico Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madoz, Pascual. Establecimiento Tipográfico de P. Madoz y L. Sagast. Madrid, 1846-1850.
·       Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.