jueves, 7 de mayo de 2026

Tejidos de calidad desde la fábrica de Morata a la Corte madrileña

Las materias primas utilizadas permitían a la factoría morateña la elaboración de productos de prestigio 

En 1799 falleció Joseph March, uno de los hermanos promotores del proyecto

El 3 de marzo de 1808 el Diario de Madrid anunciaba la pérdida de un mantón de paño de la fábrica de Morata. La publicación de esta información* denota el prestigio que llegaron a tener los tejidos elaborados en las instalaciones de esta compañía instalada en la villa. Gracias a un documento del año 1800, redactado cuando Joseph March, uno de sus promotores, ya había fallecido, conocemos qué materias primas se utilizaban en estos telares morateños y qué tipos de tejidos se elaboraban para que llegaran a ser tan apreciados en el mercado madrileño.



En los primeros meses de 1800 Mariano March y Blasa Labores, hermano y viuda respectivamente de Joseph March, fallecido hacía unos meses, encargaron la elaboración de un documento notarial que recogía, en veintiséis folios, la liquidación de cuentas de la empresa familiar tal como estaba recogido en la propia escritura de constitución de la fabrica de tejidos instalada en Morata desde los últimos meses del año 1794. 

Además de determinar la situación económica de la propia compañía, este documento notarial tiene el interés de mostrarnos el equipamiento en maquinaría y otros útiles de hilado, la disposición de las distintas estancias de la fábrica y las materias primas de alta calidad que se utilizaban en las instalaciones de esta industria, localizada en Morata a iniciativa de los industriales catalanes Joseph y Mariano March y que contaba con el apoyo de Carlos IV, el monarca reinante en esos años de finales del siglo XIVIII. 

Distribución de la fábrica de tejidos de Morata

Recordemos que, a diferencia de otras iniciativas de fabricación de tejidos que se llevaron a cabo en Morata en periodos anteriores, el proyecto de los hermanos Joseph y Mariano March no se limitaba al trabajo realizado en el batán de paños propiedad de los condes de Altamira, también alquilado para su proyecto por los industriales catalanes. Estos promotores, mucho más ambiciosos en dicho proyecto industrial, tenían la mayor parte y la más importantes de las instalaciones en el propio casco urbano, en la casa que habían adquirido a su propietaria, Laura Casanova, unos meses antes de que empezara a funcionar la compañía

En esta casa, situada en lo que que hoy conocemos como calle de Juan Carlos I y que, por la inversión que requirió, no estaba en muy buenas condiciones, se instalaron los telares y el resto de maquinaria que exigía esta industria según una distribución que, de acuerdo con el propio inventario de la compañía contaba, entre otras dependencias, con oficina de prensa, oficina de tintes, oficina de telares angostos, almacén de hilador, urdidor, oficina de cardadores y cámaras.

En estos departamentos, designados tal como hemos reproducido en el inventario, se encontraba el equipamiento de la sociedad, destacamos algunos de sus elementos más destacados tal como fueron recogidos en dicho inventario, realizado bajo la supervisión de las autoridades civiles de la villa de Morata y de Pedro Boada como representante de la Real Audiencia de Barcelona: 

Oficina de prensa:

Tres telares corrientes, dos montados, el primero con media pieza de bayetón moteado con cinco 

varas tejidas; el segundo con dos piezas de lo mismo, una rematada y otra sin concluir, y el tercero montado y sin tela, su valor los dos telares a seiscientos reales y el otro doscientos sesenta, que con los mil ochenta y nueve de dichos bayetones ascienden a dos mil quinientos y cuarenta y nueve reales. 

(…) Oficina de tintes

Una caldera empotrada grande de cobre, con su torno corriente, su cabida doscientas arrobas y vale el torno y cigüeña ochenta reales y la caldera seis mil, que todo asciende a seis mil y ochenta reales.

Otra caldera empotrada mediana, su cabida cincuenta arrobas, suelo de azofar y paños de cobre, su suelo estropeado y vale el torno y cigüeña treinta reales y la caldera mil y doscientos diez, que todo asciende a mil doscientos y cuarenta reales.

Otra caldera empotrada, su cabida catorce arrobas, en doscientos y cincuenta reales.

Dos calderas de mano, su peso de la una mayor, treinta libras con cercos y abrazaderas de hierro a siete reales y medio libra, componen doscientos veinte y cinco reales. 

La otra más pequeña con cercos y abrazaderas de hierro, su peso doce libras y media, en setenta y dos reales.

(…) Cuatrocientas arrobas de leña a siete cuartos ,componen trescientos veinte y nueve reales.

Oficina de prensa

(…) Una prensa corriente con diez y seis planchas y dos ganchos de hierro, de largo cada una barra una vara menos tres dedos, y de ancho media tercia, con un dedo escaso de grueso; un husillo de bronce con su tuerca correspondiente, linterna de hierro, tejo de bronce donde batalla el husillo, guía de álamo negro con dos abrazaderas de hierro que aguantan la tuerca, dos (…) de pino con diez tornillos de hierro, trece almohadillas y dos palancas de madera, su total valor nueve mil cuatrocientos treinta y cinco reales.

(…) Oficina de telares angostos

Dos telares corrientes, uno con un tela de trece varas de vicuña, con tres y media tejidas, su valor de toda la tela ciento cincuenta reales y de los telares setecientos, que todo importa ochocientos y cincuenta .

(…) Urdidor

Una lanzadera corriente estropeada, en doce reales. 

Un urdidor corriente con sus casillas, en cien reales.

Una mesa de trampilla, en cincuenta reales.

Diez y siete tornos de hilar bastante estropeados, en doscientos y cuatro reales.

Además de esta maquinaria, la fabrica de tejidos también contaba con un carro para traer agua con sus tres arreos de hierro y su cuba, en quinientos diez reales, y un molino de moler campeche corriente, en cuatrocientos setenta reales.

Anuncio de la pérdida de un mantón de la fábrica de Morata (Fuente: Diario de Madrid)

Materias primas y tejidos ya elaborados según el inventario

En el inventario también aparecen reflejadas las materias primas utilizadas en la factoría, los distintos tipos de tinte y los productos ya elaborados y listos para su venta.

En el caso de las materias primas, en la fabrica de tejidos de Morata aparecen todo tipo de lanas de distintas calidades, colores y procedencias geográficas: lanas negras, pardas, blancas y amarillas; lanas cardadas y lisas; lanas de vicuña -las más caras-, las denominadas de la tierra de ganados trashumantes, algodón de Ibiza y hasta pelo de civeta. En los almacenes de la fábrica también se inventariaron distintos tipos de tintes naturales como zumaque, alumbre, aceite de vitriolo y rubia y, por último, productos ya elaborados con distintos acabados como bayetones de distintos colores (negros, blancos, morados, rayados, moteados) y franelas o sargas finas. 

En el denominado almacén de hilador y las cámaras aparecen, entre otras, las siguientes materias primas y tejidos elaborados:

Dos arrobas, veinte libras de lana amarilla basta, hilada de la tierra a diez reales libra setecientos reales. 

(…) Diez y seis libras y media de lana de vicuña esmotada en mil ciento cinco reales y medio. (…)

(…)Una libra y cuarterón de lana de vicuña hilada en ciento tres reales y veinte y cuatro maravedíes.

Cinco varas y tres cuartos de media sarga fina en Gerga en cincuenta y dos reales y medio.

Cuatro libras menos dos onzas de varias clases de estambres fino hilado, en sesenta reales.

Una pieza de franela con veinte y cinco varas y media en Gerga blanca a veinte y seis reales componen seiscientos sesenta y tres.

(…) Otra pieza de bayeta miliquina sin tintar con veinte y ocho varas y media a diez y nueve reales ascienden a quinientos cuarenta y uno y medio.

Item. Catorce varas de franela blanca en Gerga, a veinte y seis reales, importa trescientos sesenta y cuatro. 

(…) Una pieza de bayetón moteado sin perchar de veinte y siste varas, importa setecientos veinte y nueve reales. 

(…) Otra pieza de veinte y cinco varas y cuarta de bayetón liso rematado, en seiscientos ochenta y un reales. 

(…) Otra pieza de bayetón rayado, negro y morado, a medio concluir de doce varas a veinte y cuatro reales asciende a doscientos ochenta y ocho reales. 

(…) Veinte y cinco libras y tres cuarterones de lana trashumante y lana fina en blanco a diez y ocho reales importa cuatrocientos sesenta y tres reales y medio. 

(…) Tres arrobas y dos libras de lana negra hilada a nueve reales importa setecientos treinta y un reales. 

(…) Seis onzas de pelo civeta de varios colores, con una madeja de algodón de dos onzas a tres reales y 

Item. Tres libras y dos onzas de vicuña hilada a noventa y siete reales doscientos seis reales y cuatro maravedíes. 

(…) Una hilada blanca para cardar lana con treinta y cuatro libras en ciento cuarenta y cuatro reales.

Diez arrobas de rubia en rama a treinta reales, trescientos. 

(…) Cuarenta y una libras de lana de la tierra lavada en ciento setenta y cuatro reales y ocho maravedíes. 

(…) Veinte y una libras de algodón en rama de Ibiza a once reales doscientos treinta y un reales.

Cuatro libras de lana blanca de la tierra esmotada en veinte reales.

Tres pacas vicuña de Buenos Aires, una con seis arrobas y tres libras, otra con ocho arrobas y veinte y dos libras y otra con seis arrobas y siete libras de todo peso, de lo que hay que rebajar las taras quedando en limpio diez y siete arrobas y diez y siete libras a catorce reales seis mil ciento ochenta y ocho reales. 

(…) Once varas de vicuña media negra punto de Cachimire en quinientos y cincuenta reales.

Dos libras de piedra alumbre fina real y medio, son tres reales. 

(…) En varias deudas a su favor de los oficios, cuatrocientos cuarenta y siete reales.

El valor de casa conforme su tasación, veinte y cinco mil seiscientos y veinte reales.

Deudas pendientes y valoración de la fábrica

No hay que dejar de lado que la elaboración del inventario sobre el que hemos tratado se realiza a consecuencia de la muerte de Joseph March**, promotor junto a su hermano de la fábrica de tejidos de Morata, y para determinar qué cantidad de dinero debían de recibir su viuda, Blasa Labores y sus hijos, de ahí que en el documento notarial también aparezcan las deudas que mantenían con él distintos vecinos de Morata y, así mismo, las que el mismo había contraído antes de fallecer. En total estas deudas a favor de Joseph Marcha ascendían a 8.703 reales que, unidos a los que se habían inventariado daban un valor de 99.274 reales, incluida en esta cantidad el valor de las obras de la fuente que abastecía a la fábrica y un macho utilizado para el servicio de la misma.

Naturalmente, de esta cantidad había que restar las deudas contraídas por la sociedad integrada por los dos hermanos para instalar la fábrica de Morata y también la cantidad de 14.000 reales que Mariano March había aportado por encima de la suma que le correspondió a su hermano. Realizado el inventario, en el mismo se recogen, entre otras, deudas como los 67.495 reales contabilizados en el debe de la empresa a las que había que unir otras cantidades como las deudas con un carpintero de Morata (532 reales), productos de droguería (7.688 reales), la deuda por cantidades adelantadas de Joseph March y su viuda (8.590 reales), así como diversas sumas a proveedores de Morata e incluso al cura de la parroquia por los gastos producidos en el entierro de Joseph March y un hijo también fallecido en la villa.

En total, las deudas de la compañía ascendían a los citados 67.495 reales y 290 maravedíes, por lo que según el propio documento de liquidación resulta quedan líquidos para partir entre la viuda Doña Blasa Labores y el D. Mariano diez y nueve mil setecientos setenta y ocho reales y veinte maravedíes de vellón.Tras contabilizar también los rendimientos de la fábrica de tejidos que administraba y dirigía Mariano March en la calle Miralrío de Madrid ambos firmantes acordaron la cantidad que le correspondía a la viuda de Joseph March y a su hijos de la fábrica de Morata:

(…) Que declaran por cierto y verdadero todo el relato de esta Escritura que los noventa y nueve mil doscientos setenta y cuatro reales y doce maravedíes de vellón es el legítimo valor y precio de los efectos que quedaron en la citada Fábrica de Morata por fallecimiento del insinuado D. Joseph March, los cuales fueron inventariados y tasados por personas inteligentes con intervención de la Justicia de aquella Villa y asistencia del insinuado señor D. Pedro Boada de las Costas, alcalde del crimen de la Real Audiencia de Barcelona en representación de ambos otorgantes, sin que en dicha tasación hubiese lesión ni engaño en poca ni mucha suma, y en caso de haberla habido se la perdonan mutuamente y se hacen del exceso que se agracia y donación uno a otro, intervivos con todas las financias legales, declarando así mismo ambos otorgantes que a la Doña Blasa Labores y sus hijos solamente les queda en el fondo de la recordada fábrica de Morata los veinte y cuatro mil doscientos cincuenta y dos reales y veinte y cuatro maravedíes que constan de la liquidación antecedente (…).

A esta cantidad, resultado del inventario y de las cantidades en el debe y en el haber de la compañía, Mariano March añadió 10.748 reales y 24 maravedíes hasta sumar la cantidad de 35.000 reales de vellón. En el texto de la escritura, se indica que este incremento en la cantidad a percibir por Blasa Labores y sus hijos se debía a el afecto que [Mariano March] ha profesado a dicho su difunto hermano y profesa a su hermana política Doña Blasa Labores y a sus hijos y sobrinos respective (…), a lo que se añadía (...) la satisfacción y experiencia que la dicha Doña Blasa tiene de la hombría de bien del D. Mariano, y que siempre procurará por su bien como lo ha hecho hasta aquí (...).

A pesar de estas consideraciones que aparecen en el documento respecto a las buenas relaciones de Mariano March y su cuñada, la relación entre ambos no continúo en los años siguientes en los mismos términos. Como veremos la próxima semana, cuando finalicemos esta serie, Blasa Labores continúo viviendo en la casa de Morata algunos años más pero se quejó profundamente por cómo había sido tratada por su cuñado cuando este ya trasladó la producción más importante de la fábrica desde Morata al real sitio de San Fernando de Henares, lo que significó, por otra parte, el declive definitivo de la factoría morateña de hilados y tejidos.



*Texto completo de la nota publicada en el Diario de Madrid del 3 de marzo de 1808:

El domingo 28 del pasado desde la entrada al coliseo de la Cruz hasta el palco principal núm. 5 se perdió un pañuelo mantón de paño de la fábrica de Morata, de color de la lana, con la cenefa negra enlazada. Se suplica al que le haya hallado [sic] le entregue en la calle de Relatores, núm. 13, cuarto bajo, casa del Excmo. Sr. D. Tomas Muñoz, ingeniero general de Marina, donde darán el hallazgo. 



**Aunque desconocemos la fecha exacta de su fallecimiento, por una escritura del 22 de septiembre de 1799, que recoge la compra de una tienda librería en la calle de Carretas de Madrid por parte de Mariano March y Blasa Labores, viuda de Joseph March, sabemos que en la fecha de dicho documento Joseph March ya había fallecido. (AHP de Madrid. Tomo 22.901. Folios 107-113)



Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Manuel Antonio Martínez Casariego. Tomo 22.901 Folios 19-45. 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Manuel Antonio Martínez Casariego. Tomo 22.901. Folios 107-113.

  • Periódicos y publicaciones citadas en el texto.


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