Cal fabricada en Morata para el palacio real de Felipe V
Tras el incendio que destruyó en 1734 el antiguo alcázar madrileño, en 1738 los contratistas se abastecieron en la villa para la construcción de la nueva residencia real
En la Nochebuena de 1734 el alcázar de Madrid sufrió un gran incendio. La residencia real quedó completamente destruída y el monarca reinante, Felipe V, debió afrontar la construcción de un nuevo palacio. Unos meses después, sobre el solar del antiguo alcázar, comenzó a construirse el nuevo Real Palacio, una obra que absorbió importantes recursos necesarios para hacer el acopio de materiales. Entre estos materiales, los constructores necesitaban ingentes cantidades de piedra y cal para la denominada Real Fábrica del palacio. Para obtener la cal los constructores acudieron, entre otros lugares, a la villa de Morata donde se levantaron las caleras necesarias para suministrar este material.
Cuando el alcazar fue devorado por las llamas, Felipe V, el primer monarca de la dinastía de los Borbones en España tenía claro que la nueva residencia real debía construirse a partir de materiales resistentes a las llamas. Frente a la madera del viejo alcázar, ahora se trataba de construir un palacio a base de piedra y ladrillo, materiales menos peligrosos pero que exigían a los arquitectos proveerse de dos elementos humildes pero imprescindibles para elaborar el mortero: arena y cal.
Precisamente para el abastecimiento de la cal, el intendente general de la Real Fábrica del Palacio contrató el asiento y suministro de este material con dos vecinos de Madrid, Juan de Araujo y Juan del Corral, que se comprometieron a suministrar nada menos que 250.000 fanegas (Una fanega, 44 kilos) de cal en los tres años siguientes a la firma del contrato realizada el 10 de marzo de 1738. Para hacer frente a este compromiso los dos socios debían acudir a varios centros de producción en el entorno de la capital de la Corte y, entre ellos, aparece según la documentación que hemos localizado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid la villa de Morata.
Por un poder notarial otorgado solo unas semanas después de que Juan de Araujo y Juan del Corral firmaran el contrato de abastecimiento de cal para las obras de construcción del nuevo palacio real, dirigidas por el arquitecto italiano Juan Bautista Sachetti, sabemos que ambos contratistas se fijaron en Morata como uno de los centros productores de cal:
(…) En la villa de Madrid a siete días del mes de Mayo, año de mil setecientos treinta y ocho, ante mí el escribano y testigos D. Juan de Araujo, vecino de esta dicha Villa por sí y en nombre y en virtud del poder que tiene de D. Juan del Corral, también vecino de ella y su compañero en el asiento y provisión de cal que se necesite en tres años para la construcción de la fábrica del nuevo Real Palacio que para S. M. se levanta en esta Corte, rematado en cabeza de ambos que se lo dio y otorgó ante mí en el día diez de marzo pasado de este año que de ser bastante para lo que aquí se contendrá, yo el infrascrito escribano doy fe, el cual aseguro el dicho D. Juan no está revocado ni limitado en manera alguna (…) dijo que da y otorga todo su poder cumplido, bastante y el que en derecho se requiere y es necesario a Francisco Rodríguez, vecino de esta Villa, especial para que en su nombre y del referido Juan del Corral, su compañero, y en conformidad de las facultades que por pliego dado sobre el dicho asiento y despacho que con inserción de sus condiciones se les ha librado por el señor Intendente General de la citada Real Fábrica de que se le entrega para ello copia autorizada por mí el escribano pueda pasar y pase al término de la Villa de Morata y construya y abra en el las caleras que tenga por convenientes para coger la cal que precise con las leñas que produjesen los árboles del soto del Negralejo y todas las de las viñas y las del sitio que llaman el rincón de Velilla que está inmediato a Torrebermeja y poder dar con ella el más (…) cumplimiento al referido asiento y entrega que han de hacer en este presente año de las doscientas y cincuenta mil fanegas que son obligados en la expresada Real Fábrica para su construcción, usando así de dichas leñas como de las partes que necesitase para los ganados que ocupase este (...) de la referida especie, bajo de los términos (…) y condiciones que les están dadas y concedidas como tales (…) por el citado pliego y despacho de que con su interés se les ha librado y así mismo de los géneros comestibles que necesitasen así como para las demás personas que [se] ocupasen en la fábrica de dicha cal y de las demás (…) y excepciones que al otorgante y referido su compañero le serán concedidas como tales (…).
(…) En cuyo testimonio así lo otorgo y firmo a quien yo el escribano doy fe conozco (…) ante mí:
Juan Navarro. (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 99-100).
Este documento notarial refleja cómo los adjudicatarios del abastecimiento de cal para las obras del nuevo palacio real de los Borbones se apoyaron en un tal Francisco Rodríguez para que éste, en su nombre, se desplazara a Morata para construir los hornos* y la infraestructura necesaria para elaborar la cal.
El documento que trascribimos también recoge cómo la fabricación de la cal, y especialmente en las cantidades que exigían las obras de palacio, exigía un continuo y abundante abastecimiento de leñas con las que afrontar la cocción de la piedra caliza. Para que este abastecimiento de combustible no comprometiera la producción de cal, Juan de Araujo y Manuel del Corral acudieron a zonas muy concretas de la comarca, tal como se refleja en el documento que trascribimos y otro, firmado ante el mismo escribano unos días antes, el 28 de abril de 1738, que recoge estas zonas y el tipo de leña y restos de poda que utilizaron:
(…) el asiento y provisión de cal de buena calidad en tres años para la construcción de la fábrica del nuevo Palacio Real que para S. M. se construye en esta Corte necesita para el cumplimiento del referido asiento de las leñas que obtiene en el sitio y término que llaman de Silillos pertenecientes a los dichos señores Marqueses de Valdetorres, como son sauce, espino, zarzas, parrizas, taray, sarga y todas las demás leñas bajas que hubiese, el despojo y escamondeo de los fresnos, chopos, pobos, álamos negros y demás que por una vez se pudiese cortar y aprovechar (…). (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 90-91).
Otro documento similar, firmado el 8 de mayo de 1738, incide en este asunto del abastecimiento y los términos en que se realizaría el mismo en villas como San Martín de la Vega o el Real Sitio de Aranjuez:
[poder] para que puedan pasar y pasen a coger la cal que pudiesen en las caleras y fábricas que tienen construidas los susodichos y las demás que les pareciere construir en las cercanías de esta Corte y término de la referida Villa de San Martín de la Vega y otros varios sitios inmediatos con las leñas que produjesen los sotos y sitios desde el que llaman del Negrejalejo abajo, hasta llegar al Real Sitio de Aranjuez a excepción de las leñas y árboles del referido soto del Negregalejo (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 92-93).
(...) pueda pasar y pase al término de la Villa de Morata y construya y abra en él las caleras que tenga por convenientes para coger la cal (Fuente: AHPM T.16.785. Folios 99-100).
Localización en Morata de la fábrica de cal para el palacio real
Por la redacción del documento que hemos trascrito no podemos deducir dónde y cómo se levantaron los hornos para cocer la cal destinada a la construcción del palacio real de Madrid. Tenemos constancia de que la riqueza en piedra caliza del término municipal de Morata favoreció históricamente la existencia de hornos para la fabricación de cal. En la introducción del artículo de Octavio Puche Riart y Luis Felipe Mazadiego Canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas, se reseña la existencia de estos hornos:
(…) En los alrededores de Morata de Tajuña, Madrid, quedan numerosos restos de canteras de calizas miocenas, así como de las plantas de tratamiento pertinentes. Se han explotado en parte para roca ornamental, áridos y producción de cal (…).
En otro articulo sobre el mismo asunto de la fabricación de yeso y cal en Morata, Yeserías históricas de Morata de Tajuña, sus autores, Octavio Puche Riart, Octavio, Luis Felipe Mazadiego Martínez, José Eugenio Ortiz Menéndez y Juan F. Llamas Borrajo, citan las características de los suelos de Morata, calizos y yesíferos, y señalan:
(…) no extraña que los habitantes de esta comarca hayan aprovechado dicha riqueza mineral para obtener cal y yeso a través de hornos artesanales. De hecho, en el siglo XVI, en las Relaciones Topográficas de Felipe II, concretamente en la respuesta no 30 de los representantes de Morata de Tajuña al cuestionario entregado se señala que “las casas y edificios de dicha villa de Morata son de tapias de tierra y yeso...” (…).
Por otra parte, también en las Respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada, elaborado en 1751, unos años después de que se iniciaran las obras del palacio real de Madrid, además de documentar la existencia de tres yeseros en la villa también (…) se menciona la existencia de dos hornos, uno de cal y otro de yeso, dependientes de la mayor hacienda agrícola de propiedad eclesial, que era la del Convento del Rosario de Madrid. (…).
Pese a estas citas documentales en torno a la existencia de hornos de cal, en este caso perteneciente a los frailes del convento de Dominicos del Rosario que, como ya hemos publicado reiteradamente en el blog disponían de una rica hacienda en Morata, poco se dice de la localización de estos hornos de los religiosos. De hecho, en Morata y ya en periodos históricos posteriores al siglo XVIII, se han levantado hornos de cal en las proximidades de las canteras de Cornicabra, junto a las vías del Ferrocarril del Tajuña o, también, en el casco urbano junto a la estación del mismo ferrocarril y, más recientemente, en la fábrica más moderna localizada junto al Bosque de Morata y en el antiguo camino de Campo Real o en la carretera de Arganda.
Más allá de e trata sobre la existencia de hornos de cal en la villa de Morata. Concretamente, en 1750, un documento elaborado a instancias de la entonces condesa de Altamira, Ventura Fernández de Córdoba, condesa de Oñate y madre del X conde de Altamira, Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba, recoge un inventario de los bienes existentes en el palacio de Morata en ese año que citamos en el que se cita la existencia de un horno de cal en el Bosque de Morata, propiedad por entonces de los citados condes de Altamira:
(…) Ciento y cincuenta fanegas de cal que se hallan existentes en la calera del bosque en 200 reales.( Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Agustín Fernández).
*El proceso de fabricación de la cal partía de la extracción de piedra caliza que se introducía en hornos. En estos hornos, alimentados con maderas y restos de poda y aislados excepto en la boca con tierra para evitar pérdidas de temperatura, la cocción se mantenía durante varios días para conseguir trasformar el carbonato cálcico de la piedra caliza en oxido de calcio, la denominada cal viva. Posteriormente, este producto se hidrataba y se mezclaba con arena para conseguir un mortero muy resistente e imprescindible para levantar la fábrica del palacio real. En esos años dl primer tercio del siglo XVIII los hornos de cal de los que se abastecía Madrid se encontraban también en localidades como Valverde de Alcalá, Torres de la Alameda o Nuevo Baztán.
Fuentes y bibliografía:
Las canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas. Puche Riart, O; Mazadiego, L. F. Universidad Politécnica de Madrid / Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid. Primer Simposio Ibérico sobre geología, Patrimonio y Sociedad. Tarazona (Zaragoza), 2.000. pp.109-123.
Yeserías históricas de Morata de Tajuña. Puche Riart, Octavio; Mazadiego Martínez, Luis Felipe; Ortiz Menéndez, José Eugenio; Llamas Borrajo, Juan F.. Materiales de Construcción Vol. 57, 287, 81-87 julio-septiembre 2007.
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. (Folios 99-100).
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. (Folios 90-94).
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Agustín Fernández. Tomo 16.614. (Folios 1.126 a 1.152).

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