jueves, 14 de mayo de 2026

Ocaso y final de la fábrica de tejidos de Morata

Mariano March trasladó a San Fernando de Henares la mayor parte de la actividad del taller textil a partir de 1808

La viuda de Joseph March, que siguió elaborando tejidos hasta 1802, denunció a su cuñado por presuntas deudas 

A finales de 1799 fallecía en Morata Joseph March, el industrial catalán que, en compañía de su hermano Mariano, había promovido la instalación de una moderna e innovadora fábrica de tejidos en la villa. En paralelo a la desaparición de Joseph March, la empresa ya se estaba planteando el traslado al real sitio de San Fernando de Henares de una parte muy importante del proceso de producción. Aunque durante algunos años la compañía mantuvo su presencia en Morata, ya todo fue un continuo proceso de decadencia en el que no faltaron discrepancias y desencuentros familiares entre los herederos de Joseph March y su hermano Mariano.


El 19 de marzo de 1800 Carlos IV, el monarca reinante, firmaba desde su palacio de Aranjuez las condiciones en las que se iba a producir el traslado de la fábrica de tejidos promovida por los hermanos March desde Morata, el lugar en el que se había instalado a finales de 1894, hasta San Fernando de Henares, el real sitio elegido como nueva localización de su compañía. En esa localidad, a la que se trasladó Mariano March con la mayor parte de la actividad de la factoría de Morata, ya existía una sólida tradición en el sector de los tejidos e hilados desde mediados del siglo XVIII

Desde su lugar de descanso de primavera, el rey firmó un documento que marcaba el que se definía como plan de condiciones bajo de las cuales se ha servido S. M. mandar se establezca en el Real Sitio de San Fernando la fábrica de tejidos de lana y algodón de Don Mariano Marh. Este plan se articulaba en varios puntos que, en definitiva, venían a corroborar que la fábrica de Morata, que aún continuaría con su actividad durante unos años, ya no contaba con el favor real y que a partir de la firma de Carlos IV sería el real sitio de San Fernando el que contaría con los mejores medios materiales para elaborar los tejidos que tanto prestigio llegaron a alcanzar:

1ª S. M. cede a Don Mariano March, sus hijos, descendientes y sucesores la (…) de las casas que se hallan en el Real Sitio de San Fernando sobre la izquierda entrando por la plaza y componen una seguida de diez y ocho balcones para que en ella establezca su fábrica, tasándola primero de ocuparla a fin de que en caso de abandono de esta se le obligue a satisfacer los daños y se le paguen las mejoras que hiciere.

2ª Podrá el D. Mariano conducir a la misma fábrica a su costa la agua buena sobrante que se halle en el sitio o la gorda (…).

3ª No siendo compatible el molino harinero y el batán en un mismo edificio S. M. cede al mencionado el molino para que lo convierta en batán (…).

4ª. El administrador del sitio entregara gratuitamente las leñas y maderas que se necesiten de pronto para (…) la fábrica y batán (…).(AHP de Madrid. Escribanía de Juan Antonio Escobar, tomo 21.586. Folios 43-44).

La escritura a partir de la cual se oficializaba el traslado de la mayor parte de la producción de la fábrica de tejidos desde Morata a San Fernando de Henares se firmó el 16 de marzo de 1800, constaba de ocho apartados e incluía puntos como la cesión de seis fanegas para plantío de árboles y el derecho a usar las instalaciones ya existentes. Mariano March también se hacía responsable de las posibles avenidas del río y de los daños causados por su responsabilidad, según se fija en la escritura que recoge también el pago de un canon anual de dos mil reales por el uso del molino necesario para la fabricación de los tejidos, tal como sucedía hasta entonces con el batán de Morata. 

Problemas entre los herederos de Joseph March y su hermano Mariano.

Casi simultáneamente a la firma de esta orden real en favor de la instalación de la fábrica de tejidos en San Fernando de Henares los herederos de Joseph March, su viuda Blasa Labores y sus hijos, afrontaban la negociación para solventar las condiciones en que se debía abordar la resolución de la herencia y disolución de la compañía de los dos hermanos.

Aunque, cómo vimos en la entrega de la pasada semana, el propio Mariano March, tras realizarse el inventario de los bienes existentes en la fábrica de Morata y la determinación de los activos una vez descontadas las deudas, afirmaba su intención de favorecer a su cuñada y a sus sobrinos en el reparto de estos bienes, no parece que, en opinión de Blasa Labores, estos buenos propósitos iniciales llegaran a materializarse en la realidad. 

Este descontento hacia su cuñado por parte de la viuda de Joseph March se expresó, legalmente, en un documento que Blasa Labores firmó unos años después de la muerte de su marido, concretamente el siete de agosto de 1805, en el que planteaba iniciar acciones judiciales contra Mariano March. Recordemos que Blasa Labores en ese año de 1805 aún vivía en Morata en las habitaciones anexas a la propia fábrica de tejidos que ya languidecía tras los buenos años iniciales del proyecto. En el documento al que nos referimos, la viuda de Joseph March expresaba con crudeza los reproches que le merecían el comportamiento hacia ella y sus dos hijos de su cuñado Mariano March: 

En la Villa de Madrid a siete de agosto de mil ochocientos cinco, ante mi el escribano de su majestad y testigos que se dirán Doña Blasa Labores, vecina de la villa de Morata, y residente al presente en Madrid, viuda de D. Joseph March fabricante que fue de paños y otras manufacturas en Sociedad y por iguales partes con su hermano D. Mariano March actual fabricante dijo: que esta citada Compañía pertenecía a su difunto marido por liquidación y (...) hecho entre ambos consocios cierta cantidad de maravedíes con más otros derechos y acciones se hicieron a la misma manufacturación hasta el día que se verifique el citado (…) y liquidación. Que también correspondían al nombrado su marido otros derechos y acciones contra el referido su hermano en virtud de las gracias y donativos hechos por S. M. que Dios guarde y por su Ministerio de Hacienda terminantemente a los dos socios Don Joseph y D. Mariano por vía de remuneración de los dispendios que habían sufrido en los ensayos y demás hasta alcanzar la perfección de sus manufacturas y como premio de su aplicación y celoso trabajo.

De cuyos donativos se ha incautado por sí solo el D. Mariano a causa de haber ocurrido el fallecimiento de D. Joseph su hermano y socio y marido de la compareciente como unos veinte días corresponden más o menos de que se verificare la entrega de la enunciada remuneración, por cuyas causas y habiéndose trasferido estos derechos por fin y muerte de D. Joseph a los cuales hijos (…) y que hubo con la compareciente durante su matrimonio. Esta en representación de dichos sus hijos como su tutora y curadora y en la suya como heredera de los bienes recibidos por fallecimiento de su esposo como gananciales durante su matrimonio y de otra parte como heredera de los indicados cuatro hijos que han fallecido después que su padre y marido de la que otorga

(…). (AHP de Madrid. Escribanía de Julián Marchena, tomo 22.607 Folios 444-446).

Denuncia de la viuda de Joseph March de las deudas de su cuñado (Fuente: AHPM).

Desconocemos si las quejas de la viuda de Joseph March frente a su cuñado Mariano se materializaron en alguna resolución judicial sobre las acusaciones de Blasa Labores respecto a que Mariano March no había liquidado las cantidades adeudadas tras liquidarse la sociedad ni haber hecho participe a los herederos de Joseph March de las gracias y donativos hechos por S. M. (…) y como premio de su aplicación y celoso trabajo.

Deudas generadas por la fábrica de tejidos desde su creación

Estas quejas de Blasa Labores sobre las deudas que, según su visión, mantenía con ella misma y con sus hijos Mariano March cuando ya habían pasado bastantes años del fallecimiento de su marido, pueden denotar que la situación financiera de la compañía no fue muy boyante en los primeros años del siglo XIX durante y después del traslado y antes de iniciarse la guerra de la Independencia que tuvo muy importantes y negativas consecuencias para el complejo fabril de San Fernando de Henares. 

En este sentido, en 1822, en pleno periodo liberal y cuando ya hacia muchos años del final de dicha guerra, aún se encontraba activo un expediente de la Hacienda real que recogía las deudas aún existentes que se habían generado con el proyecto de los hermanos March, iniciado en Morata en la última década del siglo XVIII y que continuó en los primeros años del siglo XIX en San Fernando de Henares. 

Este expediente, iniciado en 1798, cuando la fábrica de Morata pasaba por sus mejores momentos recogía, en efecto, una relación de las deudas acumuladas por distintos conceptos en el proyecto empresarial de Joseph y Mariano March: 

Don Manuel González de Suso, secretario del Rey (…) certifico que entre los papeles que se hallan a mi cargo existe un expediente que tuvo principio en el año de mil setecientos noventa y ocho relativo a la fábrica de tejidos de lana que establecieron D. José y D. Mariano March en la villa de Morata de Tajuña y después fue trasladada a esta Corte [se refiere a la tienda de Madrid], del cual aparece que para montarla se les hizo anticipaciones de caudales y se les dispensó varias gracias, al paso que por otra parte se les mandó trabajar a efectos de su arte, resultando de estas anticipaciones y encargos la necesidad de proceder a una liquidación; que para proceder a ella y dar fin a las repetidas reclamaciones de D. Mariano March único interesado en la fábrica por muerte de su hermano D. Pablo Ruiz de la Bastida, ministro de la Contaduría Mayor de Cuentas a fin de que examinase el expediente de créditos del citado March, practicase la liquidación correspondiente e informase al mismo tiempo de lo que le ofreciese y pareciese.(AHP de Madrid. Escribanía de Tomas de la Sancha y Prado, tomo 22.289. Folios 1091-1093).

A raíz de este encargo y realizado el examen del expediente, Pablo Ruiz de la Bastida determinó que existía una deuda de trescientos cincuenta y seis mil ciento ochenta y ocho reales y seis maravedíes. En esta deuda se incluían, entre otras, partidas como los 128.448 reales destinados a costear el traslado de la fábrica de Morata a la de San Fernando de Henares entre finales de 1799 y comienzos de 1800.

Conclusión

Este traslado de una fábrica a otra de distintos elementos no significó, como ya hemos señalado, el completo final de la actividad de fabricación de tejidos en Morata pero si el punto de partida de su progresivo declive. Pese al escaso corpus documental con el que contamos para registrar todo el trayecto de este proyecto industrial que se levantó en Morata a finales del siglo XVIII podemos concluir que la instalación de la fábrica tejidos de los hermanos Marchs fue una consecuencia del movimiento que surgió en plena época de la Ilustración en favor de este tipo de proyectos novedosos que buscaban mejorar las condiciones de vida en los núcleos de población rurales. 

En el volumen que sobre Morata de Tajuña publicó el Colegio de Arquitectos de Madrid Arquitectura y desarrollo urbano de la Comunidad de Madrid, (Volumen XII) aparece una referencia a la fábrica textil en la que señala que su creación respondía a las promociones incentivadas por las Sociedades Económicas de Amigos del País (una de ellas con sede en Chinchón entre 1765 y 1808) en aras de reducir la pobreza y el paro del momento, fomentando al tiempo el aprendizaje de oficios entre los habitantes (…).

En esta obra se cita también el trabajo de M. P. Corella Suárez Coyuntura económica e ilustración: la fábrica de tejidos e hilados de Morata de Tajuña a fines del siglo XVIII, editado por el Ayuntamiento de San Fernando de Henares, en el que se destaca el papel decisivo que tuvo en la elección de Morata por parte de los hermanos March la existencia del batán de paños y la tradición de elaboración de tejidos artesanos a partir del cáñamo cultivado en la vega. Esta localización en la villa fue, según estos trabajos, todo un éxito que se materializó en la calidad de sus productos tan apreciados en Madrid:

(…) La industria constituyó todo un éxito; trabajaba con tres telares anchos, que fabricaban bayetones y paños y un telar que elaboraba tejidos de sedas, estambres y algodón. No solo el público en general se acercaba a la villa de Morata para comprar a pie de fábrica sino que los mismos reyes, el ministro Godoy y su hermana utilizaron las mantillas y mantas elaboradas en esta industria. 



Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Antonio Escobar, tomo 21.586. Fol. 43-44.

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Julián Marchena, tomo 22.607 Fol. 444-44.

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Tomas de la Sancha y Prado, tomo 22.289 fol. 1091-1093.

  • Coyuntura económica e ilustración: la fábrica de tejidos e hilados de Morata de Tajuña a fines del siglo XVIII. Corella Suárez, M. P. Jornadas sobre el real sitio de San Fernando y la industria en el siglo XVIII. 1997, Ayuntamiento de San Fernando, págs. 243-257. 

  • Arquitectura y Desarrollo Urbano de la Comunidad de Madrid. Tomo XII Zona sur. Virginia Torres Solana. Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, 1991. pp. 83-170.







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