jueves, 3 de septiembre de 2026

Los ingresos de Morata, garantía de un préstamo millonario del conde de Altamira

En 1778 el marquesado de Leganés y Morata generaba 169.428 reales anuales

A finales del siglo XVIII las finanzas de la casa de Altamira daban ya síntomas de no pasar por su mejor momento. Pese a ello, Vicente Joaquin Osorio de Moscoso, XI conde de Altamira, lejos de ajustar sus gastos a estas dificultades económicas, tenía previsto realizar mejoras en su residencia madrileña de la calle de San Bernardo* para convertir este palacio en uno de los mejores de la capital. Financiar este proyecto, conseguir fondos para el día a día de la casa condal y amortizar otros prestamos exigió acudir a nuevos créditos. En esta situación, un documento de 1778 muestra el estado y la certificación de las cuentas de la casa de Altamira en ese año, incluidas las de que se identifican como del Estado y Marquesado de Leganés y Morata, como paso previo para solicitar créditos por hasta cuatro millones de reales. Con el tiempo, este tipo de operaciones tan arriesgadas llevarían a la ruina a los Altamira, propietarios del señorío de Morata y una de las familias más tituladas de la nobleza española.


Cuando se redactó el documento al que nos referimos y que trascribiremos a continuación, la casa de Altamira reunía en la figura de su titular en esos momentos, Vicente Joaquin Osorio de Moscoso, una extensa relación de títulos nobiliarios en muchos casos asociados a los derechos señoriales de todo tipo. Unos veinte cuatro títulos, entre ducados, condados y marquesados, junto a los señoríos de varias villas repartidas por todo el territorio nacional, eran el resultado de una rigurosa, constante y acertada política de enlaces matrimoniales que permitió a los condes de Altamira, originarios del reino de Galicia, reunir un ingente patrimonio que les proporcionaba grandes ingresos pero que les exigía también, un notable esfuerzo para la administración más o menos racional de estos bienes.

El documento que trascribimos constituye, de alguna manera, una demostración de cómo la propiedad de un patrimonio tan extenso como el que muestra la certificación no era suficiente para sostener el nivel de vida de la casa de Altamira, de ahí la necesidad de acudir a un endeudamiento que, a la larga, no haría sino llevar a la ruina a los Osorio de Moscoso con las consecuencias, indirectas, que esta ruina tendría para las villas que, como Morata y también Perales de Tajuña, formaban parte del entramado señorial de los condes de Altamira.

Certificación de los ingresos** netos de la casa de Altamira para avalar créditos por cuatro millones de reales

Andres Pérez de Garnica, contador general de la casa y Estados del Excmo. Sr. D. Vicente Osorio de Moscoso Guzmán Fernandez de Córdoba, Marqués de Astorga, Conde de Altamira, Duque de Sesa y de Atrisco. Certifico que en virtud de Reales Mercedes, Concesiones y Privilegios, Testamentos, Escrituras de Transacciones y otros auténticos y legítimos instrumentos pertenecen a dicho Excmo. Señor diferentes Derechos y Regalías que componen y constituyen las rentas de las Casas y Mayorazgos de que S. E. se haya en la actualidad legítimo poseedor y siendo entre ellas los de alcabalas, dos unos por cientos antiguos, martiniegas, yantares, tercias reales, decimales, laudemios, foros, tributos perpetuos, penas de cámara y de sangre, portazgos y otros, como también diferentes cortijos, terrazgos, olivares, montes, dehesas de pasto y labor y otras semejantes posesiones según así mismo consta y parece de las cuentas que obran en esta contaduría general de mi cargo, resulta de ellas y de los demás papeles conducentes a este fin que todos estos derechos y rentas rinden y producen anualmente el valor que con separación y distinción de las que se componen casa y mayorazgo de que S. E. es poseedor se explica en la forma siguiente (…).

Tras la introducción, el documento que trascribimos, que tiene una extension de 20 folios, incluye a continuación la relación de todos los derechos propiedad de la casa de Altamira y sus títulos asociados en el territorio nacional. En algunos de ellos, los responsables de cada de las administración expresan los derechos y privilegios, así como las propiedades que administran y que dan lugar a los ingresos y a los gastos asociados junto con el balance del beneficio final.

Según esta relación los ingresos de las distintas administraciones de la casa de Altamira eran los siguientes:

Astorga, 202.396 reales 1 maravedí.

Altamira, 182.188 reales 17 maravedíes.

Cabra, 295.325 reales 22 maravedíes.

Iznajar, 79.158 reales 23 maravedíes.

Rute, 37.105 reales 2 maravedíes.

Villa de Doña Mencía, 69.327 reales 17 maravedíes.

Principado de Cataluña, 102.478 reales 17 maravedíes.

Santiago de la Puebla y Malpartida, 22.271 reales 22 maravedíes.

Serón con sus aldeas, 24.862 reales 22 maravedíes.

Tercias Reales de Alcalá de Henares y su partido, 80.669 reales 22 maravedíes.

Total ducado de Sesa con Nápoles 893.317 reales 10 maravedíes.

Estado y Marquesado de Leganés y Morata, 169.428 reales 6 maravedíes.

Marquesado de Almazán y Condado de Monteagudo, 65.936 reales y 22 maravedíes.

Condado y Marquesado de Lodosa y Buñuel 15.910 reales.

Mayorazgo de San Lúcar la Mayor, Medina de las Torres y Mairena, 31.288 reales 4 maravedíes.

Efectos agregados al Mayorazgo de Villalobos, 4.707 reales 18 maravedíes.

Estado y Mayorazgo de Ayamonte, 125.337 reales 29 maravedíes.

Estado y Mayorazgo de Villamanrique, 75.089 reales 16 maravedíes. 

Condado y Mayorazgo de Saltes, 81.428 reales 24 maravedíes.

Condado y Mayorazgo de Atrisco, 455.817 reales 16 maravedíes.

Mayorazgo y casa de Velada con todos sus agregados, 146.136 reales 32 maravedíes.

Condado y Mayorazgo de San Román, 23.119 reales 11 maravedíes.

Mayorazgo correspondiente al condado de Nieva, 24.471 reales 16 maravedíes.

Efectos pertenecientes al Estado de Poza que no están concursados, 217 reales.

Como se aprecia, en este listado aparecen reflejados los ingresos anuales del denominado Estado y marquesado de Leganés y Morata y cuya relación transcribimos en su totalidad:

(…) Siendo los efectos de este Estado y Marquesado de Leganés y Morata las alcabalas, unos por ciento antiguos que se causan en ambos pueblos, la renta del fiel medidor, las Escribanías Públicas y de Ayuntamientos, los oficios de contador, con diferentes casas, tierras de pan llevar, molinos de aceite y harineros inclusos los diezmos que por sus tercios reales recibe el estado de dicha Villa de Leganés y los efectos que en el Reino de Nápoles son también propios de este Mayorazgo resulta que todos ellos, con arreglo al expresado quinquenio***, rinden en cada un año ciento sesenta y nueve mil cuatrocientos veinte y ocho mil reales con seis maravedíes de vellón, descontadas las cargas y responsabilidades a que están sujetos por razón de censos, Situado a la Real Hacienda por dichas Tercias Reales, gastos precisos en su administración y los sueldos que se pagan a los empleados en ella, que según el citado quinquenio ascienden anualmente a sesenta y un mil seiscientos sesenta y un reales de vellón (...).


Relación de los ingresos correspondientes al marquesado de Leganés y Morata (Fuente: AHPM).

El administrador del conde de Altamira en Morata, en esos años Luis Fominaya, registró los ingresos anuales netos, sin incluir los ingresos brutos, y los gastos generados en su administración. Estos ingresos netos anuales, cuya cantidad anual hemos resaltado en negrita, proceden no sólo de de la villa de Leganés y la de Morata, sino que también incluyen los que se generaban en otras villas y lugares, como Perales de Tajuña y Valverde Leganés, en las que el marquesado de Leganés también disponía de derechos señoriales y territoriales que pasaron a la casa de Altamira en 1711. Por otra parte, destaquemos que en el conjunto del extenso patrimonio de los Altamira, los bienes procedentes del marquesado de Leganés, la mayoría de ellos localizados en Morata y Perales de Tajuña, significaban, aproximadamente el 6,5 de los ingresos totales de la casa

Créditos de hasta 4 millones de reales y consecuencias futuras para el condado de Altamira

La relación de estos ingresos patrimoniales del conde de Altamira, según se constata en el total de las distintas administraciones, alcanzaba la nada despreciable cantidad de dos millones seiscientos ochenta y siete mil seiscientos sesenta y cuatro reales y ocho maravedíes de vellón. La certificación del contable general de la casa y la protocolización ante escribano público de estos ingresos anuales no tenían otro objetivo que avalar la solicitud de créditos por importe de hasta cuatro millones de reales, según se recoge en la última parte del documento que hemos trascrito:

(…) Los cuales Estados y Mayorazgo que van expresados en esta certificación rinden y producen en cada un año dos millones seiscientos ochenta y siete mil seiscientos sesenta y cuatro reales y ocho maravedíes de vellón deducidas las cargas de justicia que tienen contra sí y todas las responsabilidades que están sujetas como en cada uno de ellos se refiere con distinción y claridad de suerte que se verifica por esta razón se de la citada cantidad, la misma que debe conceptuarse por líquida renta anual perteneciente al mencionado Excmo. Señor. (...)

Andrés Pérez de Garnica.

El documento finaliza con el apunte de que la certificación avala la petición de créditos que, al estar vinculados a mayorazgos, necesitaban obligatoriamente el permiso real

Va cierto y verdadero este traslado y corresponde con la certificación original presentada en mi oficio por parte del Excmo. Señor Marques de Astorga, Conde de Altamira, Duque de Sesa, Baena y Atrisco para efecto de tomar a censo sobre sus Estados hasta en cantidad de cuatro millones de Reales para lo que ha obtenido facultad de que doy fe y a que me remito y para que conste y [sic] insertar esta copia en la escritura de censo que por parte de de S. E.se otorgó en este día. Yo

Joseph Pérez (...) escribano del Rey Nuestro Señor y del Número de esta Villa de Madrid, doy el presente que signo y firmo en ella a doce de septiembre de mil setecientos setenta y ocho.

(AHPM. Tomo 18.404. Folios 807-827). 

La intención de solicitar créditos por importe de hasta cuatro millones de reales, una cantidad muy superior a los ingresos anuales del conde de Altamira, se justificaba según el propio administrador general de la casa por el hecho de que Vicente Joaquin Osorio de Moscoso ya había contratado distintos créditos con anterioridad a 1778 con unos elevados intereses y que resultaban muy difíciles de amortizar. Concretamente, Andrés Pérez de Garnica citaba un crédito contraído con la Diputación de los Cinco Gremios Mayores**** de Madrid por un importe de dos millones de euros y con unos intereses del 6 por ciento anual. 

Para amortizar estos créditos de intereses tan elevados, Vicente Joaquin Osorio de Moscoso según anunciaba su administrador, ya tenía concertado con la duquesa de Medinaceli un primer crédito por un importe de 376.012 reales, a un interés considerablemente más bajo del dos y medio por ciento, según consta en un documento que se elaboró en la misma escribanía madrileña que protocolizó la certificación de los ingresos anuales de la casa de Altamira, la del escribano Joseph Pérez. Años después, 1n 1798, en otro documento localizado en el AHPM se constata como la casa de Altamira había concertado un crédito de 550.000 reales de vellón con la Real Iglesia de San Isidro de Madrid. Contratado a un interés del 2,5 por ciento, como garantía Vicente Joaquín Osorio de Moscoso presentó los bienes propios del Estado de la Villa de Leganés y Morata. 

Esta política de progresivo endeudamiento puesta en práctica por el conde de Altamira, muy alejada de una administración mínimamente prudente y racional, tendría unas fatales consecuencias en la economía de la casa de Altamira. Finalmente, los sucesivos condes de Altamira con esta política, que con el tiempo se demostró suicida, llevaron a la quiebra las finanzas del condado con las consecuencias personales para sus titulares. Pero no sólo fueron los Osorio de Moscoso quienes sufrieron esta ruina. De alguna forma, los pueblos relacionados con los condes de Altamira, por razones de privilegios señoriales o territoriales, también se vieron afectados en su economía que, no olvidemos, controlaban en buena parte los condes de Altamira desde el primer tercio del siglo XVI. Como ya hemos recogido en distintas ocasiones en el blog, los Altamira ya vendieron en 1820 el molino harinero y buena prácticamente todas las tierras de regadío que poseían en la vega que, según se recogía en el Catastro de Ensenada, ocupaban casi 800 fanegas repartidas en 328 parcelas. Por otra parte, para comprender cómo esta gestión del patrimonio de los Altamira influyó en las villas de su señorío como Morata recordemos que, más de un siglo después de que se emitiera el documento que hemos trascrito, los sucesores del XIII conde de Altamira, Vicente Pío Osorio de Moscoso y Ponce de Leon se vieron obligados a ceder el palacio familiar de Morata al marques de Torneros como única forma de amortizar los créditos impagados que se arrastraban desde hacía décadas. Además, recordemos también que la colección de cuadros que el I marqués de Leganés destinó a su palacio morateño fue malvendida en 1820 al pintor de cámara José de Madrazo cuando al frente de la casa de Altamira se encontraba Vicente Ferrer Isabel Osorio de Moscoso y Álvarez de Toledo, XII conde de Altamira.


*Unos años antes de que se elaborara el documento que hemos transcrito, en 1772, el prestigioso arquitecto Ventura Rodríguez, diseñó una ambiciosa reforma de palacio condal de la calle de San Bernardo de Madrid, levantado sobre la residencia primigenia que se construyó en el siglo XVII por iniciativa del I marqués de Leganés, Diego Mexía Felípez de Guzmán. Esta reforma, que se realizaría finalmente varios años más tarde, en 1788, exigió un importante desembolso económico al XI conde de Altamira a pesar de que, por decisión expresa del rey Carlos IV, celoso de la magnitud del proyecto, no llegaran a realizarse en su totalidad las obras previstas por Ventura Rodríguez. 


**Los ingresos que recoge el documento corresponden a multitud de derechos que pertenecían a Vicente Osorio de Moscoso como titular de los ducados, marquesados, condados y otros títulos nobiliarios que reunía en su persona. Ingresos que procedía de impuestos como foros, terrazgos, portazgos,tercias reales y decimales, alcabalas, , yantares, penas de cámara, derechos de fielatos, etc. A estos fondos, había que añadir los ingresos procedentes del arriendo de tierras, molinos aceiteros y harineros, batanes y otros bienes que los Altamira habitualmente no explotaban directamente sino que eran arrendados a los vecinos de las villas y lugares donde se localizaban,


***Para determinar las cuentas de ingresos y gastos de los diversos estados pertenecientes al conde de Altamira se tuvieron en cuanta las cifras correspondientes a cinco años para obtener la media de ese quinquenio.


****Los Cinco Gremios Mayores era una institución creada en el siglo XVII que agrupaba a los mercaderes de joyas, merceros, sederos, pañeros y drogueros. Aprovechando la buena situación de sus cuentas empresariales varios miembros de la institución ampliaron sus actividades en las primeras décadas del siglo XIX a un primigenio negocio bancario. Algunos miembros destacados de los Cinco Gremios Mayores, como los integrantes de la familia Angulo y Caballero fueron prestamistas de los condes de Altamira. A partir de esta relación comercial, los Angulo adquirieron en Morata bienes tan emblemáticos como el molino harinero, Molino de Angulo, mientras que la familia Caballero [marqueses de Torneros] se convirtió en propietaria del palacio de los condes de Altamira en Morata.


Fuentes y bibliografía: 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Joseph Pérez. Tomo 18.404. Folios 807-827. 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Joseph Pérez. Tomo 18.404. Folios 808-83. 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Josepgh González de Castro. Tomo 20.445. Folios 518-519.

  • Morata de Tajuña según el Catastro de Ensenada (1751). Miranzo Sánchez Bravo, Agustín. Bubok. Morata de Tajuña, 2011.






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