El inventario del mobiliario del palacio descubre la modestia de la residencia de los condes de Altamira en Morata
En 1751 se redactó el documento a petición de la condesa de Oñate, madre y tutora de Ventura Osorio de Moscoso
La pasada semana veíamos como Ventura Fernández de Córdoba, condesa de Oñate y madre y tutora de su único hijo, Ventura Osorio de Moscoso Fernández de Córdoba, ordenó elaborar un documento para desmentir las dudas que existían sobre su gestión del patrimonio familiar. En este documento, firmado y autentificado por un notario en 1750, aparecían reflejados los muebles y las piezas de plata existentes en el palacio condal de la calle de San Bernardo de Madrid. Este documento también contaba con un inventario de los muebles y otros bienes localizados en el palacio de Morata, propiedad de los condes de Altamira, así como las rentas que la familia recibía cada año por los derechos del señorío que poseían en las villas de Morata, Perales de Tajuña y Vaciamadrid.
Que el documento protocolizado ante notario en diciembre de 1750 sólo reflejara los inventarios del mobiliario, el menaje y otras piezas de plata existentes en los palacios de Madrid y Morata significa que era en estas residencias, y solo en estas, donde residió la condesa de Oñate, madre del X conde de Altamira y viuda desde 1734 de su antecesor en el señorío de Morata, Ventura Osorio de Moscoso y Guzmán Dávila, durante los años que ocuparon la minoría de edad del heredero de todos los títulos de la familia.
De hecho, y como ya vimos la pasada semana, Ventura Osorio de Moscoso, todavía menor de edad en 1750, ya reunía en su persona, entre otros, los ducados de Sesa, Baena, San Lúcar la Mayor y Medina de las Torres, junto con los condados de Altamira, Monteagudo, Nieva, Saltés, Arcizcollar Buñuel y Lodosa y los marquesados de Ayamonte, Astorga, San Román, Velada, Astorga, Leganés, Morata de la Vega, Cabra, Poza y Almazán. Todos estos títulos llevaban agregados multitud de bienes inmobiliarios y otros derechos señoriales pero, tal como se explicitaba en el documento que ya vimos en la anterior entrega del blog, las dudas sobre cómo había gestionado este patrimonio Ventura Fernandez de Córdoba madre y tutora del titular del condado, sólo se referían a la residencia de Madrid y al palacio de Morata.
Aunque para el blog nos interesa especialmente el inventario realizado en el palacio morateño de los Altamira, heredado como todo su patrimonio en la villa de los marqueses de Leganés, poseedores del señorío de Morata desde 1633, no podemos dejar de señalar que en el palacio de San Bernardo es donde aparecen inventariados la mayor parte de los bienes y, sobre todo, la totalidad de las piezas de plata y otras alhajas sobre cuya conservación y existencia se habían generado las dudas que dieron origen a la elaboración del documente tantas veces reseñado. Según el documento, solo en piezas de plata (bandejas, vajillas, cuchillos, espadines y hasta un orinal) se inventarían 387.934 reales de vellón a los que había que añadir los 90.000 reales en que se valoran las alhajas de diamantes existentes en el palacio madrileño.
El inventario del palacio y otros bienes de los Altamira en Morata
Frente a esta riqueza patrimonial en vajillas y otras piezas de menaje localizadas en el palacio de los Altamira en la calle de San Bernardo de Madrid, sorprende la escasa importancia y la modestia de los bienes inventariados en Morata donde destaca la ausencia de cualquier pieza de plata u otro metal precioso. La transcripción del inventario de Morata, recogida bajo el epígrafe bienes que están en el palacio y casa de Morata, resulta ciertamente muy reducida en comparación con el palacio de Madrid:
(…) Primeramente un cuadro grande, maltratado de San Francisco de Paula, con su marco negro tasado en 40.
Dos bufetes de nogal pequeños en 40.
Una mesa de pino de dos tablas gruesas que lo hicieron para hacer teja en 24.
Un banco de respaldo de pino en 6.
Una mesa de pino que está en la cocina tasada en 4.
Una llaves de hierro en 24.
Un escudo de hierro muy viejo en 6.
Una lámpara vieja en 20.
Un embudo de [h]oja de lata en 2.
Cuatro pellejos de aceite nuevos en 44.
Una medida de medir trigo [h]errada en 30.
Dos palas de traspalar trigo en 4.
Dos tenajas [sic] chicas para agua en 16.
Dos arados de hierro con sus rejas buenas en 120.
Un yugo nuevo en 12.
Dos mantas y dos colleras de (…) en 41.
Una (...) y una azuela en 12.
Dos jalmas con sus lomillos cubiertas y cinchas, todo (…) en 36.
Diez y ocho mantas de cáñamo, las diez muy andadas [sic] en 130.
Veinte y cinco costales en 100.
Diez y siete tenajas de vino de diferentes cabidas y corrientes en 1.190.
Otra tenaja desbocada que fue la que se entregó en la misma forma en 15.
Trece tenajas que son las que se sacaron del almacén del aceite que se (…) y que están en la corraliza que casi ninguna puede servir en 130.
Un tornillo grande que es donde cae el mosto, (...) en 40.
Un trasegador viejo en 8.
Una caldera de cobre nueva tasada en un par de miles en 1.200.
Una pila de piedra grande, otra chica en 80.
Un peso de pesar doblones en 20.
Seis sillas de baqueta en 60.
Un balcón de hierro que se quitó de la ventana del patio cuando se hizo la obra del almacén,
60.
Mas seis pares de cestos mediados para la vendimia en 24.
Una romana vieja en 30.
Otra romana nueva, dos pesos, con dos libras en una pieza, una libra, media y cuarterón todo de hierro, tasado en 120.
Un marco de bronce que pesa una libra, un embudo de cobre, medida de medir (…), que todo es lo que se les entrega a los fieles medidores, 145.
Palacio
Primeramente veinte y cuatro taburetes de baqueta, que se enviaron de Madrid para el Palacio, 240.
Veinte y cuatro sillas de paja, las doce grandes y las otras doce chicas, y de estas las tres están quebradas, 48.
Dos bufetes grandecitos [sic], dados de negros y dos pequeños de nogal medianos en 60.
Una mesa de pino nueva de gozne que todo esto lo ha enviado la señora condesa de Madrid, en 60.
Dos mesas de pino en la repostería y otras dos en la cocina, muy estropeadas en 40.
Otra mesa de pino muy grande que es en la que se plancha en 15.
Diez y ocho sillas de vaqueta viejas, que están todas las seis quebradas, que no pueden servir en 180.
Veinte y nueve varillas de cortinas de hierro en 58.
Diez cortinas encarnadas viejas en 60.
Noventa y una vidrieras chicas y grandes para las ventanas de dicho Palacio y a algunas les faltan vidrios en 186.
Dos casullas, dos estolas y dos manípulos [sic], 45.
Un relicario a modo de una custodia y sus candeleros y su cruz de bronce en 105.
Una tenajilla [sic] de aceite pequeña en 7.
Tres tenajas grandes que están en la cueva de dicho Palacio, en 300.
Ciento y cincuenta fanegas de cal que se hallan existentes en la calera del bosque en 200.
Cuatro tapices, pedazos viejos en 80.
Una alfombra muy vieja en 60.
Inventario del palacio de los condes de Altamira en Morata (Fuente: AHPM. Tomo 16.614. (Folios 1.126-1.152).
Este inventario de los bienes de los Altamira en Morata no deja de reflejar la precariedad de unas dependencias que no se corresponde con la idea que se puede tener de un palacio: expresiones como sillas o mesas quebradas o estropeadas o cortinas y alfombras viejas, nos remiten a una residencia no muy acogedora ni mucho menos lujosa, mientras que en el almacén de la casa también aparecen frecuentemente el término viejo o muy viejo referido a las piezas de guarnicionería o tenajas [sic] que no pueden servir.
En estas condiciones, no extraña que el inventario de la vajilla, muebles, herramientas y otros materiales tasados en Morata ascendieran a unos escasos 6.116 reales de vellón, 3.822 en la denominada casa (administración y almacenes de palacio) y 2.344 en el propio palacio. En esta tasación e inventario hay que reiterar que no están incluidos todos aquellos bienes que formaban parte del mayorazgo creado por eI marqués de Leganés para sus sucesores en el marquesado que, a partir de 1710, pasaron a los condes de Altamira. Parte destacada de estos bienes del mayorazgo era el propio palacio y otras fincas urbanas localizadas en Morata (molinos de aceite y harineros y batán, posadas...) así como las fincas rústicas de secano y de regadío, el Bosque y la colección de cuadros que se conservaban en el propio palacio*.
Rentas en metálico del conde de Altamira
Además de los inventarios de los dos palacios propiedad de los Altamira, en Madrid y en la villa de Morata, en el documento que estamos analizando también aparece un apartado en el que se reflejan algunas de las rentas que correspondían al X conde de Altamira como titular de distintos derechos correspondientes a los títulos nobiliarios y señoríos que poseía. Estas rentas -no confundir con otros ingresos, como por ejemplo las rentas procedentes de los arrendamientos de molinos, batanes, posadas o fincas rústicas y urbanas- procedían de los derechos señoriales que correspondían a Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba en concepto de alcabalas, fiel medidor, penas de cámara y otros privilegios asociados a su patrimonio como titular de los mismos.
En esta relación, en la que aparecen derechos y rentas en lugares tan distintos como Almazán en Soria, Monteagudo en Burgos, Lodosa y Buñuel en Navarra, Valderas y Villamañán en León, Aracena en Huelva, Aznalcollar en Sevilla, Coria en Cáceres, San Lúcar la Mayor en Cádiz y hasta de la ciudad italiana de Nápoles también figuran, por supuesto, los ingresos señoriales procedentes de las villas de Morata, Perales de Tajuña y Vaciamadrid. A estas rentas había que sumar los intereses de juros, censos y otros derechos que en total sumaban 641.222 reales de vellón de los que, según el documento, (…) en las villas de Morata, Perales y Vaciamadrid quedaron existentes de las rentas que produjeron estos pueblos en el mencionado día, treinta y tres mil novecientos veinte y tres reales de vellón.
Esta cantidad que, repetimos, corresponde a los derechos señoriales del conde de Altamira en estas villas y no a otros ingresos procedentes de arrendamientos o explotación de otros bienes, puede parecer pequeña pero es la más importante de los ingresos inventariados si exceptuamos los más de trescientos mil reales del patrimonio de las tierras de Galicia de donde procedía el propio condado de Altamira.
*Entre el patrimonio que Ventura Osorio de Moscoso, X conde de Altamira, poseía en Morata destacaba la colección de cuadros que colgaban de las paredes de su palacio morateño. En un inventario de estas obras pictóricas -recogido en el trabajo de Mercedes Agulló Documentos para la historia de la pintura española-, integradas en el mayorazgo que fundara el I marqués de Leganés con sus bienes de Morata, realizado en 1753, tres años después del documento que hemos analizado en estas dos últimas semanas, se recogen un total de 469 obras de autores tan reconocidos como Rubens, Tiziano, Van Dick, El Bosco o Rafael de Urbina. Ante esta variedad, calidad y cantidad de pinturas de primer nivel sorprende la sobriedad, cuando no modestia, del mobiliario y otros enseres domésticos inventariados en el palacio de los condes de Altamira en Morata en 1750. Se puede decir que el valor y la importancia del palacio no estaban ni en su construcción, sin nada destacable arquitectónicamente, ni en su mobiliario sino en la impresionante colección de pinturas que el I marqués de Leganés decidió colgar en su palacio morateño.
Por otra parte, no podemos dejar de reseñar cómo en los citados inventarios del palacio, realizados en 1750 y 1753, aparece reseñado un cuadro sobre el que ya hemos tratado en el blog en alguna ocasión** y cuya temática trata sobre el milagro realizado por San Francisco de Padua para cruzar un lago sobre su manto.
Lamentablemente, este cuadro, actualmente en paradero desconocido, tal como se deduce de su descripción en ambos inventarios no estaba ya en esos años en buenas condiciones. Mas allá de que no se había cumplido la voluntad del I marqués de Leganés Diego Messía Phelípez de Guzmán, su propietario inicial, que dejó en su testamento esta obra como herencia para que se colgara en la ermita de la Virgen de la Antigua, en el inventario de 1750, elaborado a instancias de la marquesa de Oñate, madre del X conde de Altamira, aparece descrito como (…) un cuadro grande, maltratado de San Francisco de Paula, con su marco negro tasado en 40 [reales de vellón].
Esta tasación tan reducida de cuarenta reales ya nos da una idea de cómo se encontraba física y materialmente una pintura que en algunos momentos se atribuyó a Diego Velázquez. Tres años después, en un nuevo inventario, en este caso limitado a las pinturas del palacio de los Altamira en Morata, como parte integrante del mayorazgo, aparece citado de nuevo el cuadro sobre San Francisco de Paula. En el documento notarial se señala que la obra forma parte de los bienes libres del conde de Altamira -sin mencionar que legalmente pertenecía a los bienes asignados a la ermita de la Virgen de la Antigua, y se reitera el mal estado del cuadro:
(…) Un cuadro que estaba en el oratorio de la huerta de la pintura de San Francisco de Paula, de cuerpo entero, marco negro, maltratado que se halla colocado en la casa de la plaza y puesto en el inventario de los bienes libres que estado [sic] a cargo de dicho don Diego de Almazán [administrador en esos años de los bienes de la Casa de Altamira en Morata].
En la trabajo El marqués de Leganés y las artes, de José Juan Pérez Preciado, se da por desaparecido este cuadro, incluso en el inventario realizado en 1655 a la muerte del I marqués de Leganés, y se describe así la obra:
Un san françisco de paula de tres baras de alto y dos de ancho pasando el mar sobre su manto con dos conpañeros de mano de velazquez = esta pintura del numero çiento y setenta y quatro se llebo para siempre a la hermita de morata en cuya parte se taso. [sic].
**Entrada del blog publicada en septiembre de 2016 sobre este cuadro, atribuido según algunas fuentes a Velázquez y legado en su testamento por el I marqués de Leganés a la ermita de la Virgen de la Antigua de Morata. http://historiamorata.blogspot.com/2016/09/la-coleccion-de-cuadros-del-marques-de.html
Fuentes y bibliografía:
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Agustín Fernández. Tomo 16.614. (Folios 1.126 a 1.152).
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Documentos para la historia de la pintura española. Agulló y Cobo, Mercedes. Museo del Prado. Madrid, 1994.
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid.Inventario de los bienes de la villa de Morata 15 de marzo de 1655. Tomo 6267, f. 678v.
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Testamento del I marqués de Leganés. Tomo 6265.
El marqués de Leganés y las artes. Pérez Preciado, José Juan. Tesis doctoral. Universidad Complutense. Facultad de Geografía e Historia. Madrid, 2010.

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