jueves, 23 de julio de 2026

El 21 de julio de 1901 se inauguró el tramo del ferrocarril entre Arganda-Morata

Los periódicos más importantes de la época recogieron la noticia de la llegada del ferrocarril

En 1901, finalmente, los vecinos de Morata vieron cumplido su deseo de que el pueblo contara con un nuevo medio de transporte, el ferrocarril. Pese a todas las dificultades, que no fueron pocas, el tren llegó a la villa el domingo 21 de julio de 1901. La empresa concesionaria del ferrocarril había conseguido salvar los problemas económicos que habían acompañado al proyecto desde sus inicios, varios años antes, y consiguió llevar el tren a Morata. Las dificultades llegaron incluso hasta el día anterior a la inauguración del trayecto y un accidente en el viaje de pruebas, podría haber empañado este acontecimiento. Según publicó La Época el 24 de julio, el día 20, fecha previa a la inauguración, uno de los ingenieros de la compañía que comprobaba el estado de las vías entre Arganda y Morata sufrió una aparatosa caída:

Al pasar el tren por una de las atarjeas de la vía se detuvo, y el ingeniero jefe bajó del coche para comprobar algunos detalles. Al atravesar la alcantarilla resbaló el Sr. Delchevalerie y cayó desde una altura de cinco metros, produciéndose una conmoción y fuertes contusiones en la espalda. Por fortuna las consecuencias de la caída no han sido tan graves como pudo temerse en un primer momento, y el Sr. Delchevalerie se encuentra en estado relativamente satisfactorio.

Este accidente no impidió que, al día siguiente, la compañía promotora del Ferrocarril del Tajuña, deseosa de que la nueva línea se diera a conocer entre los madrileños y los futuros usuarios. no ahorrara en medios a la hora de promocionar la inauguración. Los periódicos y revistas más importantes de la época fueron invitados al viaje inaugural y al día siguiente en toda la prensa escrita apareció la noticia. Veamos una selección resumida de estos reportajes:

La inauguración del tramo Morata-Arganda en la prensa

Heraldo de Madrid, 22 de julio de 1901

De Madrid a Morata-Inauguración de un trayecto

Tras las tapias del frondoso Retiro se ocultaba, así como avergonzada, ente el caudal de polvo que levantan los carruajes, una estación pequeña y (…) arranque de una modestísima vía férrea que no tenía nada que envidiar a la del tranvía del vapor de Vallecas.

Hoy la decoración ha cambiado. Una sociedad poderosa ha empezado a imprimir vigoroso impulso a la moribunda línea, para transformarla en importante y vasto venero de riqueza, en arteria robusta de la red general de ferrocarriles españoles. Todo allí ha sufrido modificación al hacerse cargo de la línea la Sociedad belga de Caminos de Hierro.

Los coches son nuevos y cómodos, hallándose dotados de timbres eléctricos para caso de alarma. El primitivo material fijo, convenientemente sustituido o remozado, ofrece más garantías de solidez que antes, y en general observase en toda la línea un ambiente de vida y entusiasmo que denuncia prosperidades innegables.

La expedición organizada para inaugurar el trayecto de Arganda a Morata de Tajuña, salió de Madrid a las diez de la mañana. Era numerosa y muy grata, lo suficiente para contrarrestar con sus atractivos las amarguras de un sol despiadado, que nos persiguió hasta el señorial palacio del marqués de Torneros, punto de Morata, encantador y fresco, en donde se había de solemnizar bucólicamente el acontecimiento del día.

En Arganda, el pueblo entero nos recibió con grandes demostraciones de júbilo, aguantando allí a pie firme y asándose materialmente, la ceremonia religiosa que celebró el señor obispo de Sión para bendecir la cabeza del nuevo proyecto. Calcúlese lo que pasaría en Morata, radiante de gozo, por verse beneficiada con los progresos de un ferrocarril con que soñaban hace muchos años.

La estación, el trayecto de ésta al pueblo, los balcones, la iglesia, todo estaba cuajado de gentes con los trajes domingueros, alegres como las banderas que tremolaban en las paredes y arcos de follaje. A los gritos de entusiasmo del pueblo, (…) los sones de la banda, el vuelo de las campanas, el chasquido de los cohetes que surcaban el espacio, ahogando el lejano pitar de la locomotora que quedaba en la estación haciendo maniobras. En el templo se entonó un solemne Tedeum y poco después, en el legendario patio del palacio de Morata, que habitó a temporadas Carlos IV, bajo un hermoso emparrado que apenas si permitía el acceso del sol, la Casa Lhardy sirvió uno de sus espléndidos banquetes. (…) Una hora después se organizaba el regreso a Madrid y llegábamos aquí a las nueve, recordando el cantar:

Morata de Tajuña

Con sus arroyos

Se crían sus mujeres

Como pimpollos

R. E.

El Globo, 21 de julio de 1901

De Madrid a Morata-Nuevo Ferrocarril

La vía ferroviaria de Madrid a Arganda cuenta desde ayer con un trozo más ya en explotación. El nuevo trayecto es de 17 kilómetros, que sumados a los 28 con que cuenta el anterior, suman 45 como total de los que actualmente están en explotación.

El nuevo trozo inaugurado ayer es el que comprende desde Arganda, punto donde terminaba antes la línea, y el importante pueblo de Morata de Tajuña. La línea nueva está trazada en perfil atrevido y recorre la parte más bonita de aquella comarca. El material móvil es nuevo y cómodo, siendo sus coches como casi todos los adoptados por las líneas de vía estrecha, tales como el del Cantábrico y de San Sebastián a Zarauz. Están dotados de suficientes comodidades y lo que es más importante, de timbres de alarma que, poniendo en comunicación a todos los coches que forman el tren con el furgón del conductor, permiten en un momento dado, detener la marcha y acudir en auxilio del viajero, si es que esto fuese lo que le obligó a hacer uso del timbre.

 (…) Como desde aquel punto [Arganda] es donde empieza la nueva línea, el Consejo de la Compañía había acordado que allí fuese bendecida la máquina que por vez primera iba a recorrer oficialmente la nueva vía.(…) Puesto de nuevo en marcha el tren inaugural, tras recorrer el trazado nuevo, llegó al pueblo de Morata, término por ahora de la línea. Al son de la Marcha real hizo su entrada en aquella estación y al compás de las exclamaciones de los numerosos vecinos de Morata, que sentíanse alegres  y regocijados con la nueva fuente de vida y progreso con que desde ahora cuentan.

(…) En elocuentes palabras, pronunciadas en francés, [el presidente de la compañía] brindó por su patria, a la que desde lejos dedicaba un recuerdo, y por España, en la que al presente se halla, y a la que ya ama, como si en ella fuese nacido, saludando al progreso que en ella se manifestaba cada día más creciente, y en la cual empleará todos sus conocimientos técnicos, así como los medios que la compañía belga por él representada posee. (…) Cerca de las siete era cuando los expedicionarios emprendieron el camino de regreso a Madrid (…). 



El Liberal, 22 de julio de 1901

Madrid-Arganda-Morata

(…) Íbamos a inaugurar el trozo de ferrocarril de Arganda a Morata de Tajuña, que la Sociedad Belga de Caminos de Hierro y otros negocios industriales en España abrirá al servicio público en los primeros días del próximo agosto.

Entre arcos de follaje, aclamaciones de júbilo, disparo de cohetes y general algazara, el obispo de Sión bendijo en la estación de Arganda la cabeza de la nueva vía; volvimos a subir a nuestros departamentos, y poco después, atravesando la hermosa vega de pletóricos olivares y bien cultivadas viñas sin tropiezo alguno; sin que se confirmaran los temores más o menos oficiales entrábamos en el andén de Morata entre el clamoreo de hombres, mujeres y niños, que desde los vagones de balastro, desde los techos de los coches de vía muerta y desde los cerros inmediatos daba rienda suelta a su entusiasmo, al ver convertida en realidad su constante ensueño, su anhelado ferrocarril.

(…) Morata es un pueblo muy rico; sus vinos compiten admirablemente con los de Arganda, y sus vecinos son gente instruida; los maestros ¡cobran! Hasta la maestra superior es de las más superiores de la provincia. Más de cien comensales sentáronse alrededor de las mesas, y la comida se sirvió amenizada por la música del pueblo; el bello sexo estaba numerosa y escogidamente representado.

(…) Los jefes de las estaciones de Madrid, Arganda y Morata, Sres. Padilla, Sola y Peña, respectivamente, el factor Sr. Capa y el monitor de la Compañía, Sr. Arjona, realizaron inteligentemente sus respectivos servicios.

A las seis, la engalanada máquina lanzó al aire su silbido estridente, y entre nuevos vítores y clamores abandonó el tren la simpática Morata, y yo me arrellané en el cómodo vagón. Seguramente convencido de que ya no aparecerían por la ventanilla la carabina y el tricornio del guardia civil invitándome a desenterrar la carcomida chocolatera del desvencijado convoy de antaño…

Eduardo Rosón



La Correspondencia de España, 22 de julio de 1901

El nuevo ferrocarril de Morata a Arganda

(…) El obispo de Sión bendijo la máquina Tajuña que ha sido la que ha hecho todo el recorrido indicado (…). A la una de la tarde llegamos a Morata. Puede decirse que estaba todo el pueblo en la estación.]

La comitiva se dirigió a la iglesia. (…) En la iglesia admiramos una Concepción de Goya [¿?], que está en el fondo del altar mayor. En la plaza del pueblo se había colocado una fuente de vino en la que apagaban su sed los mozos del pueblo (…).



La Época, 22 de julio de 1901

Inauguración de un ferrocarril

De Madrid a Morata de Tajuña

Salida de Madrid-Atravesando el Sahara-La Azucarera de Madrid-Llegada a Arganda-Bendición Episcopal-En Morata-El palacio de Altamira-El banquete-Regreso.

La línea del ferrocarril de Madrid a Arganda estaba no hace mucho tiempo en estado de gran abandono, hasta que las quejas del público y de la Prensa lograron que el gobierno diera por caducada la concesión en vista de las deficiencias del servicio.

No existía cuadro de marchas y el material era tan defectuoso que se cuenta que un día los viajeros tuvieron que apearse del tren y empujarle para que pudiera subir una cuesta. Hay que advertir que esto lo contaba un andaluz.

Caducada la concesión hace tres meses se encargó del servicio previa adjudicación la sociedad Belga de Caminos de Hierro, que tiene otros importantes negocios industriales en España.

Con actividad digna de elogio, la nueva sociedad construyó y adquirió en España y en Bélgica un material ferroviario nuevo y de moderna construcción y dio gran impulso al ramal que habrá de enlazar a Arganda con Morata de Tajuña, cuya inauguración oficial se verificó ayer con asistencia del Consejo de Administración de la citada Compañía, de varios diputados provinciales, ingenieros y representantes de la prensa madrileña.

A las diez de la mañana, hora señalada para partir, ya se encontraban en la estación del Niño Jesús, situada detrás del hospital del mismo nombre, los invitados a la inauguración, que eran recibidos por el alto personal de la Sociedad belga, compuesto del presidente, el senador belga Mr. Victir Fris; del administrador, Mr. Franck, y de los Sres. Beckman y Rivadeneyra, administrador y consejero, respectivamente.

(…) A las diez y media, el tren compuesto de dos coches de primera, dos de segunda, y dos de tercera, adornados con banderas españolas y belgas, se puso en marcha. El  calor a aquella hora de la mañana era tan grande dentro del tren, que a duras penas podían soportarlo los expedicionarios. Uno de los viajeros, que llevaba un termómetro de bolsillo, pudo comprobar que la temperatura que se disfrutaba dentro de los coches era de 41 grados.

Desde la estación de Madrid hasta el apeadero de Montarco no se ve en el camino ni un árbol, ni una rama. Diríase, al contemplar aquella extensión de tierra pelada, que se cruzaba el Sahara.

Pasada la estación de Fortuna la vegetación es frondosa, debido a la proximidad del río Henares, que cerca de Vicálvaro se une con el Manzanares. Corpulentos pinos y chopos bordean el camino desde antes del magnífico puente de hierro, que se encuentra cerca de la Azucarera Madrileña, hasta la misma estación de Arganda.

La Azucarera Madrileña, de la que es principal accionista el exministro de Hacienda Sr. Navarro Reverter, es un edificio magnífico, en el cual tienen ocupación centenares de obreros. Actualmente se trabaja en el cultivo de la remolacha, que a principios de invierno se convertirá en azúcar.

A la una se emprendió la marcha por la nueva línea que enlaza Arganda con Morata de Tajuña.

Para que las pruebas oficiales fueran reglamentarias, los ingenieros de la división del Gobierno cargaron 5.000 kilogramos de peso en el furgón de equipajes, con objeto de comprobar la fuerza de arrastre de la máquina. Cuarenta minutos tarda el tren en recorrer el trayecto que separa los dos pueblos.

El camino es muy bonito, viéndose a derecha e izquierda grandes extensiones de viñedos y olivares, principal riqueza de aquella comarca.

Cerca de la una y media llegó el tren a la estación de Morata de Tajuña. Los vecinos del pueblo, al ver aparecer la máquina, prorrumpieron en manifestaciones de entusiasmo. Se lanzaron cohetes, las campanas de la iglesia fueron echadas a vuelo y la música del pueblo interpreto, aunque no de modo muy perfecto, la Marcha Real. (…) Al llegar frente al Ayuntamiento, una comisión de alcaldes de los pueblos del distrito saludó a los expedicionarios.

(…) Tiene la iglesia de Morata una joya de inestimable mérito que fue admirada y celebrada por todos. Es un cuadro de Goya [¿?], que representa a la Virgen, teniendo en brazos al Niño Jesús.

(…) Morata de Tajuña es un pueblo muy bonito. Tiene 3.025 habitantes y se encuentra situado a la derecha del río Tajuña, entre los términos de Arganda y Chinchón. Uno de los edificios más notables es el hospital, fundado por Don Antonio López en 1670. En la plaza de la Constitución existe un bonito teatro, de moderna construcción, y la Casa Ayuntamiento, recientemente terminada.

El nuevo ferrocarril tiene gran importancia para toda aquella comarca, y la empresa está construyendo varios ramales, que unirán los pueblos de Chinchón y Colmenar de Oreja con las líneas de Calatayud y Valencia (…).

E. M.



El Imparcial, 22 de julio de 1901

La Sociedad Belga de Líneas de Ferrocarriles y Empresas industriales en España, dueña hoy de la vía férrea de Madrid a Arganda, ha abierto a la explotación el primer trozo de los que se propone construir para poner a Madrid, por lo pronto, en comunicación con zonas tan importantes de producción agrícola, como Chinchón y Colmenar de Oreja.

Al adquirir la línea, la compañía compradora emprendió su continuación y anteayer domingo inauguró un nuevo trayecto que une a Arganda, punto donde ha tenido su término durante algunos años, con Morata de Tajuña, pueblo importante y rico, y sobre todo, dicho sea en justicia a sus vecinos y munícipes, toda vez que tiene al corriente sus obligaciones en enseñanza.

De sobra conocida esta grata tierra de los alrededores de Madrid, no hay que hablar al lector de los encantos del paisaje hasta muy cerca de Arganda. Interminables cárcavas de cal y yeso cortadas por estrechos valles que amarillean en rastrojo o esperando el golpe de la hoz las cañas del mísero centeno, la vista descansa de tan desesperante impresión de monotonía al entrar en la nueva sección.

El tren avanza a partir de Arganda entre viñedos, cuyo intenso verdor quiebra el más pálido de los olivos, hasta la misma entrada de Morata de Tajuña.

(…) Los coches, incluso los de tercera, son amplios y cómodos, y todos están dotados del timbre de alarma para detener la marcha del convoy en caso necesario (…).

Al entrar el tren en la estación de Morata fue recibido a los acordes de la Marcha real y a los gritos de júbilo del vecindario, que veían realizados sus anhelos. Poco después, precedida de la banda municipal, a la que seguían la (…) de la parroquia, el  clero y los invitados, cerrando la marcha el numeroso popular, dirigiose abigarrado cortejo a la iglesia de la villa, donde se cantó un Te Deum, terminado el cual, los expedicionarios de ambos sexos, las autoridades locales y los morateños de distinción fueron obsequiados por la empresa con un espléndido banquete, admirablemente servido por Lhardy en el amplísimo patio del antiguo palacio de Altamira, hoy del marqués de Torneros, sombreado por el denso ramaje de una parra peculiar.

No bajarían de ciento veinte los comensales. (…).



Estación de Morata antes de la llegada del primer tren (Fuente: revista Blanco y Negro).


Revista Blanco y Negro, 27 de julio de 1901

Actualidades

Inauguración de la línea de Arganda a Morata de Tajuña

En el elocuentísimo discurso que dirigió el obispo de Sión a los expedicionarios que asistieron a la inauguración de la línea férrea de Arganda a Morata de Tajuña, al final del banquete celebrado en el hermoso patrio de la casa del marqués de Torneros, dijo su ilustrísima que puesto que la misión de la prensa no solo consiste en reflejar fielmente los sucesos, sino en dirigir la opinión, debe conceder una atención muy preferentes aquellos que representan un progreso como aquel que se conmemoraba.

Entendiendo nosotros el deber que está obligada a cumplir la prensa exactamente igual que el elocuente prelado, complacemos siempre registrar en nuestras páginas aquellos sucesos que más directamente demuestran los adelantos que alcanza nuestro país en todos los órdenes de la vida, y muy principalmente aquellos que representan una mayor prosperidad para el suelo patrio, como lo es indudablemente el que sirve de tema a esta información.

Las vicisitudes por que ha pasado, no sólo el proyecto de esta línea, sino la que desde 1885 estaba en explotación de Madrid a Arganda, habían hecho perder la esperanza de que Madrid pudiera comunicarse normalmente con importantes pueblos vecinos.

Declarada en quiebra la sociedad fundadora, incautose el Estado del Ferrocarril de Arganda en 1893, adjudicándolo en subasta después de largo expediente a D. Fernando López de Rivadeneira, administrador delegado de la Sociedad Belga de Ferrocarriles, que también adquirió la concesión de la línea de Arganda a Chinchón y Colmenar, así como la de un ramal de Morata a Orusco. 

La primera sección de este ferrocarril es la que se ha inaugurado el 21 del corriente; abarca 16 kilómetros, que unidos a los 28 que comprende la de Madrid a Arganda, forman un total de 44, extensión que aumentará en otros 18 kilómetros en cuanto terminen las obras de la línea de Morata a Chinchón, que se llevan a cabo con rapidez.

Así como el primitivo ferrocarril de Madrid a Arganda ha contribuido a la prosperidad de aquel facilitando el trasporte de vinos, cereales, piedra, yeso y cal, en que es abundantísimo ,la línea inaugurada favorecerá la rica región del Tajuña, hasta hoy sin fáciles trasportes para sus importantes productos agrícolas, y siendo el propósito de la Sociedad concesionaria llevara feliz término la construcción de todas las líneas propuestas, han de ser muchos los pueblos que disfruten los grandes beneficios que esto reportará.

La labor de la Compañía no se ha visto coronada por el éxito sino después de penosa lucha, y a la cooperación de la Sociedad Belga de Caminos de Hierro que preside Mr. Fris, debese el que en definitiva se haya logrado mucho más que al decidido apoyo de los que por su condición debieran ser los primeros interesados en la prosperidad del país.

Como dato curioso consignaremos que los 15 kilómetros de carriles empleados en esta línea proceden de las fábricas de Altos Hornos, y los coches y furgones, etc, de la casa Gardé, de Zaragoza.

Terminaremos nuestra información fotográfica con un grupo de periodistas madrileños que asistieron a la inauguración, como recuerdo de las agradabilísimas horas que pasamos en su compañía.


Celebración del banquete en el interior del antiguo palacio de los condes de Altamira (Fuente: revista Blanco y Negro).


Asistentes al banquete (Fuente: revista Blanco y Negro).

Una jornada histórica para Morata

En todas estas informaciones aparecidas en la prensa madrileña se destaca por parte de todos los redactores la importancia que para la economía de la comarca significaba la llegada del tren a Morata y la mejora que el nuevo trazado había traído a toda la línea. El ambiente que se trasmite desde las crónicas periodísticas, con la participación de la banda de música, la celebración religiosa, la colocación de arcos y disparo de cohetes, es el mismo que se repetirá años más tarde cuando, sucesivamente, el tren llegue a Chinchón y Colmenar, y en el ramal que partía desde la estación de Tajuña, en las inauguraciones de los tramos hasta Perales, Tielmes, Carabaña y Orusco. En estos primeros años de la compañía, aún se pensaba que la línea tendría continuación hasta Aragón e incluso hasta Valencia y qué mejor forma de celebrarlo que con la organización de unos actos en los que no faltó el banquete ofrecido por Lardhy en el Palacio de Altamira -a 60 pesetas el cubierto- y la instalación de una fuente de vino en la plaza.

Muchos de los periodistas hicieron también referencia al mal estado de las vías y el material móvil del trayecto Madrid-Arganda hasta la inauguración y el cambio observado en los nuevos vagones y locomotoras tras la inyección económica que se produjo tras la entrada de la sociedad belga. En este sentido la inauguración del tramo hasta Morata –y el siguiente año de los tramos hasta Chinchón y Colmenar de Oreja- significó una mejora en el material de la línea. Según el Anuario de FerrocarrilesEspañoles, publicado en 1904 pero con datos de 1903, de las tres locomotoras que prestaban servicio en la línea Madrid-Arganda hasta 1901 se había pasado a las doce locomotoras con las que contaba el trazado ampliado; de un total de 58 vagones en la línea hasta Arganda a los 144 en el trazado que llegaba hasta Colmenar (1 de lujo, 3 de primera clase, 2 de segunda clase y 14 de tercera clase, más los destinados a mercancías). Lógicamente, los ingresos también crecieron tras la ampliación y mejora de la línea ferroviaria: si en 1901 la línea hasta Arganda sumó 197.969 pesetas de ingresos, en 1903 los ingresos totales de la compañía del Ferrocarril del Tajuña alcanzaron la cantidad de 463.976 pesetas, con un incremento superior al 100% en el transcurso de dos años.

Fuentes y bibliografía:

Anuario de Ferrocarriles. Año 1898, 1901 y 1902 y 1904. Enrique de la Torre. Imprenta Central de los Ferrocarriles. Madrid.

Periódicos citados en el texto.

jueves, 16 de julio de 2026

Cal fabricada en Morata para el palacio real de Felipe V

Tras el incendio que destruyó en 1734 el antiguo alcázar madrileño, en 1738 los contratistas se abastecieron en la villa para la construcción de la nueva residencia real 

En la Nochebuena de 1734 el alcázar de Madrid sufrió un gran incendio. La residencia real quedó completamente destruída y el monarca reinante, Felipe V, debió afrontar la construcción de un nuevo palacio. Unos meses después, sobre el solar del antiguo alcázar, comenzó a construirse el nuevo Real Palacio, una obra que absorbió importantes recursos necesarios para hacer el acopio de materiales. Entre estos materiales, los constructores necesitaban ingentes cantidades de piedra y cal para la denominada Real Fábrica del palacio. Para obtener la cal los constructores acudieron, entre otros lugares, a la villa de Morata donde se levantaron las caleras necesarias para suministrar este material.


Cuando el alcazar fue devorado por las llamas, Felipe V, el primer monarca de la dinastía de los Borbones en España tenía claro que la nueva residencia real debía construirse a partir de materiales resistentes a las llamas. Frente a la madera del viejo alcázar, ahora se trataba de construir un palacio a base de piedra y ladrillo, materiales menos peligrosos pero que exigían a los arquitectos proveerse de dos elementos humildes pero imprescindibles para elaborar el mortero: arena y cal.

Precisamente para el abastecimiento de la cal, el intendente general de la Real Fábrica del Palacio contrató el asiento y suministro de este material con dos vecinos de Madrid, Juan de Araujo y Juan del Corral, que se comprometieron a suministrar nada menos que 250.000 fanegas (Una fanega, 44 kilos) de cal en los tres años siguientes a la firma del contrato realizada el 10 de marzo de 1738. Para hacer frente a este compromiso los dos socios debían acudir a varios centros de producción en el entorno de la capital de la Corte y, entre ellos, aparece según la documentación que hemos localizado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid la villa de Morata.

Por un poder notarial otorgado solo unas semanas después de que Juan de Araujo y Juan del Corral firmaran el contrato de abastecimiento de cal para las obras de construcción del nuevo palacio real, dirigidas por el arquitecto italiano Juan Bautista Sachetti, sabemos que ambos contratistas se fijaron en Morata como uno de los centros productores de cal:

(…) En la villa de Madrid a siete días del mes de Mayo, año de mil setecientos treinta y ocho, ante mí el escribano y testigos D. Juan de Araujo, vecino de esta dicha Villa por sí y en nombre y en virtud del poder que tiene de D. Juan del Corral, también vecino de ella y su compañero en el asiento y provisión de cal que se necesite en tres años para la construcción de la fábrica del nuevo Real Palacio que para S. M. se levanta en esta Corte, rematado en cabeza de ambos que se lo dio y otorgó ante mí en el día diez de marzo pasado de este año que de ser bastante para lo que aquí se contendrá, yo el infrascrito escribano doy fe, el cual aseguro el dicho D. Juan no está revocado ni limitado en manera alguna (…) dijo que da y otorga todo su poder cumplido, bastante y el que en derecho se requiere y es necesario a Francisco Rodríguez, vecino de esta Villa, especial para que en su nombre y del referido Juan del Corral, su compañero, y en conformidad de las facultades que por pliego dado sobre el dicho asiento y despacho que con inserción de sus condiciones se les ha librado por el señor Intendente General de la citada Real Fábrica de que se le entrega para ello copia autorizada por mí el escribano pueda pasar y pase al término de la Villa de Morata y construya y abra en el las caleras que tenga por convenientes para coger la cal que precise con las leñas que produjesen los árboles del soto del Negralejo y todas las de las viñas y las del sitio que llaman el rincón de Velilla que está inmediato a Torrebermeja y poder dar con ella el más (…) cumplimiento al referido asiento y entrega que han de hacer en este presente año de las doscientas y cincuenta mil fanegas que son obligados en la expresada Real Fábrica para su construcción, usando así de dichas leñas como de las partes que necesitase para los ganados que ocupase este (...) de la referida especie, bajo de los términos (…) y condiciones que les están dadas y concedidas como tales (…) por el citado pliego y despacho de que con su interés se les ha librado y así mismo de los géneros comestibles que necesitasen así como para las demás personas que [se] ocupasen en la fábrica de dicha cal y de las demás (…) y excepciones que al otorgante y referido su compañero le serán concedidas como tales (…).

(…) En cuyo testimonio así lo otorgo y firmo a quien yo el escribano doy fe conozco (…) ante mí: 

Juan Navarro. (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 99-100).

Este documento notarial refleja cómo los adjudicatarios del abastecimiento de cal para las obras del nuevo palacio real de los Borbones se apoyaron en un tal Francisco Rodríguez para que éste, en su nombre, se desplazara a Morata para construir los hornos* y la infraestructura necesaria para elaborar la cal. 

El documento que trascribimos también recoge cómo la fabricación de la cal, y especialmente en las cantidades que exigían las obras de palacio, exigía un continuo y abundante abastecimiento de leñas con las que afrontar la cocción de la piedra caliza. Para que este abastecimiento de combustible no comprometiera la producción de cal, Juan de Araujo y Manuel del Corral acudieron a zonas muy concretas de la comarca, tal como se refleja en el documento que trascribimos y otro, firmado ante el mismo escribano unos días antes, el 28 de abril de 1738, que recoge estas zonas y el tipo de leña y restos de poda que utilizaron:

(…) el asiento y provisión de cal de buena calidad en tres años para la construcción de la fábrica del nuevo Palacio Real que para S. M. se construye en esta Corte necesita para el cumplimiento del referido asiento de las leñas que obtiene en el sitio y término que llaman de Silillos pertenecientes a los dichos señores Marqueses de Valdetorres, como son sauce, espino, zarzas, parrizas, taray, sarga y todas las demás leñas bajas que hubiese, el despojo y escamondeo de los fresnos, chopos, pobos, álamos negros y demás que por una vez se pudiese cortar y aprovechar (…). (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 90-91).

Otro documento similar, firmado el 8 de mayo de 1738, incide en este asunto del abastecimiento y los términos en que se realizaría el mismo en villas como San Martín de la Vega o el Real Sitio de Aranjuez:

[poder] para que puedan pasar y pasen a coger la cal que pudiesen en las caleras y fábricas que tienen construidas los susodichos y las demás que les pareciere construir en las cercanías de esta Corte y término de la referida Villa de San Martín de la Vega y otros varios sitios inmediatos con las leñas que produjesen los sotos y sitios desde el que llaman del Negrejalejo abajo, hasta llegar al Real Sitio de Aranjuez a excepción de las leñas y árboles del referido soto del Negregalejo (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. Folios 92-93).


(...) pueda pasar y pase al término de la Villa de Morata y construya y abra en él las caleras que tenga por convenientes para coger la cal (Fuente: AHPM T.16.785. Folios 99-100).

Localización en Morata de la fábrica de cal para el palacio real

Por la redacción del documento que hemos trascrito no podemos deducir dónde y cómo se levantaron los hornos para cocer la cal destinada a la construcción del palacio real de Madrid. Tenemos constancia de que la riqueza en piedra caliza del término municipal de Morata favoreció históricamente la existencia de hornos para la fabricación de cal. En la introducción del artículo de Octavio Puche Riart y Luis Felipe Mazadiego Canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas, se reseña la existencia de estos hornos:

(…) En los alrededores de Morata de Tajuña, Madrid, quedan numerosos restos de canteras de calizas miocenas, así como de las plantas de tratamiento pertinentes. Se han explotado en parte para roca ornamental, áridos y producción de cal (…).

En otro articulo sobre el mismo asunto de la fabricación de yeso y cal en Morata, Yeserías históricas de Morata de Tajuña, sus autores, Octavio Puche Riart, Octavio, Luis Felipe Mazadiego Martínez, José Eugenio Ortiz Menéndez y Juan F. Llamas Borrajo, citan las características de los suelos de Morata, calizos y yesíferos, y señalan:

(…) no extraña que los habitantes de esta comarca hayan aprovechado dicha riqueza mineral para obtener cal y yeso a través de hornos artesanales. De hecho, en el siglo XVI, en las Relaciones Topográficas de Felipe II, concretamente en la respuesta no 30 de los representantes de Morata de Tajuña al cuestionario entregado se señala que “las casas y edificios de dicha villa de Morata son de tapias de tierra y yeso...” (…). 

Por otra parte, también en las Respuestas al Catastro del Marqués de la Ensenada, elaborado en 1751, unos años después de que se iniciaran las obras del palacio real de Madrid, además de documentar la existencia de tres yeseros en la villa también (…) se menciona la existencia de dos hornos, uno de cal y otro de yeso, dependientes de la mayor hacienda agrícola de propiedad eclesial, que era la del Convento del Rosario de Madrid. (…).

Pese a estas citas documentales en torno a la existencia de hornos de cal, en este caso perteneciente a los frailes del convento de Dominicos del Rosario que, como ya hemos publicado reiteradamente en el blog disponían de una rica hacienda en Morata, poco se dice de la localización de estos hornos de los religiosos. De hecho, en Morata y ya en periodos históricos posteriores al siglo XVIII, se han levantado hornos de cal en las proximidades de las canteras de Cornicabra, junto a las vías del Ferrocarril del Tajuña o, también, en el casco urbano junto a la estación del mismo ferrocarril y, más recientemente, en la fábrica más moderna localizada junto al Bosque de Morata y en el antiguo camino de Campo Real o en la carretera de Arganda.

Más allá de e trata sobre la existencia de hornos de cal en la villa de Morata. Concretamente, en 1750, un documento elaborado a instancias de la entonces condesa de Altamira, Ventura Fernández de Córdoba, condesa de Oñate y madre del X conde de Altamira, Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba, recoge un inventario de los bienes existentes en el palacio de Morata en ese año que citamos en el que se cita la existencia de un horno de cal en el Bosque de Morata, propiedad por entonces de los citados condes de Altamira:

(…) Ciento y cincuenta fanegas de cal que se hallan existentes en la calera del bosque en 200 reales.( Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Agustín Fernández). 


*El proceso de fabricación de la cal partía de la extracción de piedra caliza que se introducía en hornos. En estos hornos, alimentados con maderas y restos de poda y aislados excepto en la boca con tierra para evitar pérdidas de temperatura, la cocción se mantenía durante varios días para conseguir trasformar el carbonato cálcico de la piedra caliza en oxido de calcio, la denominada cal viva. Posteriormente, este producto se hidrataba y se mezclaba con arena para conseguir un mortero muy resistente e imprescindible para levantar la fábrica del palacio real. En esos años dl primer tercio del siglo XVIII los hornos de cal de los que se abastecía Madrid se encontraban también en localidades como Valverde de Alcalá, Torres de la Alameda o Nuevo Baztán.



Fuentes y bibliografía:

  • Las canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas. Puche Riart, O; Mazadiego, L. F. Universidad Politécnica de Madrid / Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas de Madrid. Primer Simposio Ibérico sobre geología, Patrimonio y Sociedad. Tarazona (Zaragoza), 2.000. pp.109-123.

  • Yeserías históricas de Morata de Tajuña. Puche Riart, Octavio; Mazadiego Martínez, Luis Felipe; Ortiz Menéndez, José Eugenio; Llamas Borrajo, Juan F.. Materiales de Construcción Vol. 57, 287, 81-87 julio-septiembre 2007. 

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. (Folios 99-100).

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Navarro. Tomo 16.785. (Folios 90-94).

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Juan Agustín Fernández. Tomo 16.614. (Folios 1.126 a 1.152).




jueves, 9 de julio de 2026

Los Vinos y los Aceites y su compromiso con la agricultura española

Hidalgo Tablada trató habitualmente en la revista sobre el sector agrícola en Morata y la comarca 

La aparición de la revista de Los Vinos y los Aceites coincidió en el tiempo con el periodo de expansión de una plaga que afectó muy negativamente al cultivo de la vid en España. Para José Hidalgo Tablada informar al sector sobre esta plaga y su tratamiento fue uno de los objetivos de su publicación que llegó a contar con una sección fija Crónica de la filoxera. Los contenidos de la revista también ofrecieron a los lectores artículos técnicos sobre los cultivos de la vid y del olivo. No podemos olvidar tampoco el esfuerzo realizado por quien fuera alcalde de Morata por ofrecer información sobre los mercados con datos de todo el país y, particularmente, de pueblos como Arganda, Chinchón, Colmenar de Oreja y la misma Morata.


Quizá la mejor muestra de la influencia que llegó a alcanzar la revista Los Vinos y los Aceites durante los años de su publicación es comprobar cómo muchos de los periódicos de mayor tirada de finales del siglo XIX se hacían eco de las informaciones y artículos que aparecían en la publicación editada y dirigida por José Hidalgo Tablada. Un buen ejemplo de este prestigio de la revista es la aparición en el diario  La Época de una reseña sobre un artículo de José Hidalgo Tablada: 

El conocido agrónomo Sr. Hidalgo Tablada publica en la revista Los vinos y los Aceites un artículo, denunciando hechos que no sólo perjudican notablemente aa la industria vinícola española, sino que se oponen á la legislación vigente. He aquí lo que dice el Sr. Hidalgo Tablada:

Vamos a ocuparnos de los perjuicios que están originado al comercio de exportación los franceses que se han establecido en centros vinícolas de importancia, principalmente en La Rioja, Navarra y Aragón. En varios pueblos se han dedicado a fabricar vinos tintos, y al efecto compran uvas en grandes cantidades hasta 50.000 y más arrobas, y siguiendo el método adoptado en la localidad, hacen vino de mucho color, y en seguida que pasa el mosto de la fermentación tumultuosa, extraen el líquido y en seguida adicionan a las madres agua y algunas drogas [sic] que, pasados quince o veinte días, ofrecen una especie de vino artificial, que unen al natural unas veces y otras lo exportan separadamente, con lo que resultan caldos adulterados que, bajo el nombre del sitio de su procedencia se lleva a Francia y se expende, cuando el tal vino no es mas que un caldo de industria, sin ninguna de las condiciones que tienen los que fabrican los cosecheros de buena fe. Estos, que no adicionan la cantidad de agua que los franceses, no pueden vender como ellos, ni mucho menos, y los perjudican en el crédito, y también en el aumento de volumen que con agua y drogas puestos en la casca consiguen.(…). (La Época, 5 de noviembre de 1880).

La postura defendida desde Los Vinos y los Aceites sobre asuntos que afectaban al sector agropecuario español tenía la consideración de muchos periódicos y revistas de la época. Así sucedió con la opinión defendida por Jose Hidalgo Tablada con motivo de la firma del Tratado de Comercio Franco Español rubricado en 1882. Sobre la postura de Hidalgo Tablada se escribía en La Ilustración Española y Americana, una de las revistas de mayor prestigio de esos años:

(…) Pero aún cuando no nos impresionasen las quejas que levanta Cataluña, dignas de ser oídas, por atender a los beneficios que reportan otras industrias, también florecientes en el Principado, nos llama la atención, como aa otros periódicos, ahora que es tiempo, la voz de alarma que da en un periódico técnico. Los Vinos y los Aceites, del Sr. Hidalgo Tablada, haciendo ver que las rebajas en los derechos de los vinos españoles acaso sean ilusorias para los que más se exportan a Francia, resultando recargados por efecto del sistema que usan nuestros vecinos para hacer la graduación. Esto es grave, y merece ese artículo ser leído y estudiado (…). (La Ilustración Española y Americana, 15 de abril de 1882).

La influencia de la revista llegó a traspasar ampliamente las fronteras españolas y a llegar a lugares tan distantes como la por entonces colonia española de Filipinas. En agosto de 1879 el diario El Comercio de Manila reseñan una carta publicada en Los Vinos y los Aceites sobre la utilización en los vinos españoles de la fucsina, un colorante químico de origen sintético, con el que se adulteraba el color de los vinos tintos en el siglo XIX:

La feuille vinícole de la Gironde que se publica en Burdeos, dedica un largo suelto a clamar contra la introducción de los vinos españoles en la vecina República, con grave detrimento según aquella de los intereses vinícolas franceses. Y claro está que la revista bordelesa aprovecha la ocasión para decir que el fraude del fuchsinamiento [sic] parece que se practica en grande escala en las provincias españolas. Si no fuera porque se trata de un asunto que afecta a la honra y a los intereses de nuestros viticultores, las palabras de la revista bordelesa, que hemos subrayado, solo hubieran producido en nosotros un sentimiento: el de la risa.

¿Que se fuchinan [sic] los vinos en grande escala en España? Jamás hemos leído el sarcasmo en mayor escala por tratarse de un periódico de Francia que es el país clásico de las adulteraciones. Nadie sabe mejor que los bordeleses hasta que punto son puros los vinos españoles, y cuánta riqueza de materia colorante, puesto que una y otra circunstancia son la causa de que se importen en la Gironda inmensas cantidades de nuestros caldos para hacer con ellos los coupages, según los franceses, y algo peor, según sabemos todos, con gran provecho para los viticultores y negociantes de la Gironda. (El Comercio-Manila, 23 de agosto de 1879).


Publicidad de Los Vinos y los Aceites insertada en el Diario Oficial de Avisos. (Fuente: Hemeroteca Digital Hispánica) 

Morata y la comarca en la revista Los Vinos y los Aceites

Que José Hidalgo Tablada fuera vecino de Morata durante los años de edición de la revista, además de un profundo conocedor del sector agrícola no sólo del pueblo en el que residía sino también de toda la comarca del Bajo Tajuña, no podía dejar de tener influencia en algunos de los contenidos de Los Vinos y los Aceites

En los volúmenes de la revista que hemos consultado, correspondientes al periodo comprendido en los cuatro primeros años de su edición, 1878-1881, aparecen reiteradamente referencias al cultivo de la vid y del olivo y a la elaboración de vino y aceite en los pueblos de la comarca. En un artículo fechado el 10 de enero de 1878 y publicado en el número 1 de la revista escribe sobre las oscilaciones de productividad en las cosechas del olivo en Morata:

(…) Es lo común que se considere el olivo, según las variedades, más o menos sujeto a la producción alterna de dos y mas años intermedios, o lo que es lo mismo, que da cosecha, cada dos, tres, cuatro y aún más años, quedando en los intervalos sin dar lo suficiente para suplir los gastos de cultivo, y de consiguiente sin interés el capital que representa el plantío. Sucede también, que cuando después de diez años de cosecha menos que mediana, llega á presentarse una grande (como tiene lugar el año [18]77 en Morata de Tajuña, donde escribimos) los árboles retrasan la madurez del fruto, se presenta este no en todo su desarrollo, y llega la época ordinaria de la recolección sin estar la aceituna en su complemento regular. 

Ese mismo año de 1878, en el numero publicado el 30 de octubre, Hidalgo Tablada trata sobre las plagas que afectan al olivo, un asunto recurrente en prácticamente todos los números de Los Vinos y los Aceites. Las informaciones sobre la mosca del olivo, la piral o el barrenillo en muchas ocasiones hacen referencia a su incidencia en Morata y los otros pueblos de la comarca:

(…) Si los insectos de que hasta aquí hemos hablado atacan el olivo cuando está en toda su fuerza y vigor, diremos algo de uno que no debe ser desconocido de nuestros propietarios de olivares. El barrenillo o escarabajuelo (Hylesinus oleiperda), atácaselo las plantas enfermas en el momento en que no debe esperarse ningún resultado; es decir, son el signo seguro de la muerte de la rama, tronco o sitio en que se presenta, siendo admirable el infinito número de ellos que se ven cuando por hielo, sequedad u otra causa, mueren algunas plantas del olivo, sin que dejen de verse plagados del insecto árboles distantes entre sí muchos kilómetros. En 1870 se helaron multitud de olivos en diferentes sitios del término en que escribimos (Morata de Tajuña} y pueblos colindantes; examinadas las plantas, en todas partes se veían los sitios enfermos atacados del escarabajuelo; después, hasta el año actual, no lo hemos visto, y esto con motivo de tener una planta dos pies enfermos, y siendo en un plantío nuestro los hicimos cortar y quemar en el momento; es el medio mas adecuado de impedir la multiplicación, pues atacando las plantas enfermas, suele matarlas y no dejarlas reponerse, lo cual ocurre si él no concurre a ponerles fin (…).

Algunas de las preocupaciones más habituales en los artículos de José Hidalgo Tablada son, sin duda, su constante propuesta de incrementar el valor añadido de los vinos españoles y mejorar las condiciones del comercio de estos mismos vinos con el país vecino de Francia. Sobre estos dos asuntos, Hidalgo Tablada trató en la revista sobre las pruebas realizadas para obtener vinos dulces de calidad en las bodegas de Chinchón, Morata de Tajuña, Arganda y Getafe:

(…) En algunas provincias de España, a consecuencia de una gran sequía en el verano y en el otoño, han resultado los vinos elaborados este año bastante sabrosos, porque las uvas contenían gran cantidad de azúcar y poca cantidad de zumo. Los viticultores de estas provincias, preocupados de la escasa venta de sus caldos a consecuencia de la poca estimación de los vinos dulces han acudido al laboratorio que en esta corte tienen montado en la calle de Carretas, núm. 14, los Sres. Sáez y Utor quienes se han prestado gustosos a hacer este estudio para ilustrar a los vinateros, y puedan acudir a tiempo á remediar este mal y evitar que se pierdan los vinos, convirtiéndose en vinagres cuando aparezca el calor. Los diferentes vinos que hasta hoy han ensayado pertenecen a las bodegas de Chinchón, Morata de Tajuña, Arganda y Getafe, y contienen cantidades variables de alcohol y azúcar; la cantidad de alcohol ha variado desde 9,5 al 14,5 por 100, y la cantidad de azúcar del 2 al 7 por 100. (…) Dada la competencia de los ilustrados químicos que han hecho el estudio, esperamos que se obtengan resultados satisfactorios , para lo cual podrá dirigirse todo el que le interese a dichos señores, quienes informarán de todo cuanto a este asunto se refiera (30 de marzo de 1879).

Respecto a la comercialización de los vinos españoles en Francia, otra de su grandes preocupaciones, escribía Hidalgo Tablada sobre el valor de los vinos producidos en la comarca del Bajo Tajuña, a los que comparaba con los Borgoña y que, en su opinión, serían muy apreciados en Francia:

(…) España tiene gran interés en conocer la marcha seguida por el comercio de vinos con Francia, y venderle los que para el coupage necesita; pero es tanto o mayor el que tiene de abrirse al mercado, para los que tan buenos o mejores que su Borgoña y otros puede poner en circulación, y que la Francia no compra por ser caldos finos, que no le sirven para sus mezclas que son mejores que los que obtiene de ellas, y aún no ha comprendida su importancia. Los franceses solo buscan color, mucho color y fuerza alcohólica, y esto en vinos que, si ser [sic] puede, estén al fin de la fermentación tumultuosa, en cuyo estado los mezclan con los suyos y mejor resultan combinadas las partes componentes de ambos. Si en lugar de esto ensayaran a beneficiar la gran masa de vinos que se producen en varios pueblos, y en particular Morata de Tajuña, Chinchón, Arganda, Colmenar, Tarancón, etc, que son, si se crían cual corresponde, verdaderos borgoñas, seguros estamos que harían negocio, pues es el que está llamado a efectuarse para exportarlo al extranjero por el comercio español. (Los Vinos y los Aceites, 15 de diciembre de 1881).

Aparte de estas citas puntuales sobre los cultivos de la vid y del olivo en la comarca y las características de su producción de vinos y aceites, Hidalgo Tablada siempre se hizo eco de los precios de estos vinos y estos aceites para elaborar sus valoraciones de los mercados de ambos productos. Prácticamente en todos los números de Los Vinos y los Aceitesaparecen estos precios referenciados en Morata, Arganda, Chinchón, Colmenar de Oreja o Perales de Tajuña. El número correspondiente al 30 de diciembre de 1878, es un buen ejemplo de cómo Hidalgo Tablada informaba sobre los precios de vino y aceite en la comarca en la sección Revista de Mercados Nacionales y en un apartado de la misma que titulaba Ultimos precios corrientes:

Madrid.Vino tinto común: 26 a 40 ar. (16,30 lits.). Aceite nuevo en la estación del Mediodía: 45 ar. Castellana. Idem viejo id. id.: 50 á 53 id. 

ARGANDA DEL REY.Vino tinto del año: 14 ar. Idem idem añejo: 17 id.=Aceite en la población: 46 ar. 

CHINCHÓN. Vino tinto común del año: 14 aa 15 arroba. Aceite: 43 a 45 ar. 

MORATA DE TAJUÑA. Vino tinto común del año: 14 a 15 arroba. Aceite: 43 a 45 ar. 

PERALES DE TAJUÑA. Vino tinto común del año: 11 aa 12 arroba. Aceite: 44 a 45 ar. 

(Numero 30 diciembre 1878. (La abreviatura ar. corresponde a arroba. Los precios se expresaban en reales).

También era habitual que en esta Revista de Mercados Nacionales se comentara el estado de las cosechas de vid y de olivo y las incidencias meteorológicas o de otro tipo que podían afectarlas. Las referencias a Morata y otros pueblos como Arganda, Chinchón son muy habituales:

(…) También está ocasionando grandes daños la oruga de rebujo en Roa (Burgos); de Morata de Tajuña nos dice nuestro corresponsal que el vidueño [sic] se presenta con mucho gusano y con poco fruto (…). (Los Vinos y los Aceites, 15 de junio de 1878).

(…) Corta por demás la cosecha en la provincia de Madrid y sin embargo, los aceites se merecen poco; no hay saca y las pocas ventas que se verifican tienen lugar a precios muy bajos; en Morata de Tajuña, Chinchón, Colmenar y Arganda existen muchos miles de arrobas esperando salida y mejora de precios (…). (Los Vinos y los Aceites, 30 de noviembre de 1879).

(…) Va notándose más animación en algunos de los pueblos vitícolas de la provincia de Madrid aunque en otros, como sucede en Arganda, continúa la paralización. Según se nos participa de Morata de Tajuña, se busca ya por allí el vino hasta llegar agentes de Bayona, que han ajustado una bodega de caldo mediano, viejo y nuevo, buscan el de menos precio, y esto es conveniente a los contenedores(Los Vinos y los Aceites, 23 de diciembre de 1879).

(…) En los términos de Morata de Tajuña, San Martin de la Vega y Arganda del Rey, descargó una nube el 21del corriente Agosto, que dejó arrasados muchos olivares y no pocas viñas. Desgraciados propietarios, que tocando casi el fruto de sus ímprobos trabajos,vieron que desaparecían en pocas horas. Triste situación la del cultivador, cuando sobre tantas obligaciones que cumplir, ve que los medios de efectuarlo desaparecen por completo(Los Vinos y los Aceites, 30 de agosto de 1880).

Terminaremos esta pequeña selección de los artículos de Jose de Hidalgo Tablada en su revista con una cita de un texto firmado en Morata el 14 de diciembre de 1880. En este texto, titulado La influencia del frio en los vinos. La bodega y la cueva, el por entonces alcalde de Morata hace referencia a la utilización de las cuevas, tan habituales en Morata, para conservar el vino. Todavía hoy, en muchas casas de Morata se mantienen estas cuevas que Hidalgo Tablada tanto apreciaba como un elemento excelente para conservar el vino:

(…) La cueva, que es el recurso supremo que se supone necesario para la conservación de los vinos tintos de pasto, exige una atención particular para que esté limpia y en estado de recibir el caldo, que no de ordinario hemos visto se tiene. Nos admira que cosecheros que gastan hasta en superfluo para cultivar la vid, que tienen sus plantíos como jardines, sin que le arredren los gastos que exige, cuando se trata del sitio en que se ha de conservar el fruto de tantos gastos y desvelos, les parezca innecesario, y aún más, que nada hagan y se expongan a los mil y mil contratiempos que el poco cuidado y limpieza en las cuevas origina. (...). (Los Vinos y los Aceites, 15 de diciembre de 1880). 

Fuentes y bibliografía:

  • Volumen correspondiente al año 1878 de la revista Los Vinos y los Aceites publicado en biblioteca digital de Castilla y León. 

  • Volúmenes correspondientes a los años 1879, 1880 y 1881 publicados en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.

  • Publicaciones y periódicos citados en el texto.

jueves, 2 de julio de 2026

Los Vinos y los Aceites, una revista de prestigio hecha desde Morata

José Hidalgo Tablada, alcalde de Morata (1846-1850 y 1880-1885), editó y dirigió la revista entre 1878 y 1994

El 15 de enero de 1878 salía a la calle el primer número de Los vinos y los Aceites, una revista quincenal dirigida por José Hidalgo Tablada, catedrático de agronomía y autor de una extensa bibliografía de obras relacionadas con el sector agropecuario español. Recientemente hemos localizado varios ejemplares de esta revista, que se publicó hasta 1894 y que, posiblemente, fue uno de los proyectos personales más ambiciosos de José Hidalgo Tablada, residente durante gran parte de su vida en Morata donde, además de juez municipal, ejerció como alcalde de la villa entre 1846 y 1850 y, en un segundo mandato, entre 1880 y 1885, justo cuando la revista ya era un referente de la información agrícola en España.


La creación y dirección de Los vinos y los Aceites, que se convirtió en referente del sector vitivinícola y oleícola de España durante los años en que se publicó (1878-1894), no fue ni mucho menos la primera experiencia de Hidalgo Tablada como director de publicaciones periódicas: entre 1851 y 1852 dirigió El Agrónomo, y entre 1862 y 1867 estuvo al frente de La España Agrícola. Hidalgo Tablada, militar en su juventud y, ya en su edad madura, pionero y catedrático de los estudios de agronomía en nuestro país, fue también un prolífico colaborador de revistas y publicaciones tan prestigiosas del sector agropecuario como La Agricultura EspañolaEl Cultivador o la Revista Mensual de Agricultura. Además, entre 1885 y 1889, codirigió el Diccionario de Agricultura, Ganadería e Industrias Rurales, un proyecto editorial considerado en esos años como el más original, completo y útil de cuantos se han publicado en España, según el Consejo Superior de Agricultura, Industria y Comercio.

Con toda esta experiencia acumulada en la práctica de un incipiente y novedoso periodismo especializado en el sector agropecuario, Hidalgo Tablada afrontó el peculiar y ambicioso proyecto de sacar a la calle, desde Morata, su lugar de residencia, la revista Los Vinos y los Aceites. Naturalmente, no es casualidad que Hidalgo dedicara el contenido de su revista al vino y al aceite, y al cultivo de la vid y del olivo, dos sectores que conocía en profundidad desde hacia décadas, no solo como teórico e investigador, sino también como propietario y cultivador de ambos cuktivos en el secano morateño. Con este bagaje, periodístico y profesional, cuando en enero de 1878 salió a la calle el primer número de Los Vinos y los Aceites Hidalgo ya había forjado en torno a su persona el prestigio de escribir varios libros dedicados cultivo de la vid y del olivo así como a la elaboración del vino y del aceite. 

Los Vinos y los Aceites, revista profesional pionera en España

La aparición en 1878 del primer número de Los Vinos y los Aceites constituye el proyecto más personal de Hidalgo Tablada. Cuando publicó el primer número, el prolífico autor llevaba varios años asentado en Morata* -al menos desde 1846, cuando afrontó su primera etapa al frente del Ayuntamiento-, José Hidalgo Tablada había escrito la mayor parte de su obra, especializada en asuntos agrícolas, en la villa donde, además, se convirtió en uno de los mayores propietarios. Esta circunstancia de dedicarse a la administración de la hacienda familiar, no le impidió acometer, ya en 1878 y a una edad madura -había nacido en Montauban (Francia en 1814)- la creación de una revista que, vista en perspectiva y en el momento actual, aún es alabada por la calidad de sus contenidos. En una publicación de 1981 auspiciada por el Servicio de Estudios del Banco de España, El vino, 1874-1907: dificultades para reconstruir la serie de sus cotizacionesse alaba el proyecto editorial de Hidalgo Tablada y su utilidad a la hora de abordar los estudios sobre el precio de los vinos en España a finales del siglo XIX:

(…) se trata de Los Vinos y los Aceites, una revista privada (no oficial) que vio la luz en Madrid en 1878, desapareciendo en diciembre de 1894. Inestimable e insoslayable publicación para todo aquel que quiera conocer la coyuntura de ambos productos en las fechas apuntadas. Lástima que a su brevedad -diez y siete años no son muchos- se una la desconocida localización de los tres últimos volúmenes (...).

En el mismo trabajo se pone en valor una publicación que, insistimos, fue el proyecto personal de un vecino de la villa y que, desde nuestro pueblo, fue capaz de compaginar, durante cinco años, entre 1880 y 1885, el trabajo editorial y periodístico con la alcaldía de Morata. En el trabajo que reseñamos se insiste sobre la utilidad de Los Vinos y los Aceites y todo ello, a pesar de la dificultad para recuperar y consultar** los ejemplares que se conservan de la revista: 

(…) Nunca es tarde si la dicha es buena. La revista Los Vinos y los Aceites es un verdadero oasis en este desierto [de datos fiables sobre el precio del vino a finales del siglo XIX] de los precios del vino. (…) Revista rara, que hemos perseguido con éxito relativo en todos los ficheros que se han puesto a nuestro alcance. Sólo con observar el formato en que se dan los precios, se percata uno de estar ante la mejor de las fuentes localizadas hasta ahora. Cumple nuestros cuatro requisitos -distinción de calidades, entre ellas el vino común, referencia a pueblos, y periodicidad quincenal-, y, al recoger cotizaciones para casi todas las provincias, puede seguirse, si no la evolución del precio del vino español, sí la del vino común en toda España.

Otra publicación muy relacionada con el sector agropecuario y publicada por el Ministerio de Agricultura, Expansión vinícola y atraso agrario, 1870-1900, de Teresa Carnero y Arbat, también trata sobre la obra de Hidalgo Tablada y hace referencia a Los Vinos y los Aceites, especialmente en todo lo relacionado con el grave problema económico y social provocado por la aparición de la plaga de la filoxera, un asunto que preocupaba especialmente al vecino y alcalde de Morata por lo que apareció en varios números de la revista donde ase publicaba una sección específica titulada Crónica de la filoxera.


Cabecera del nº 1 de Los Vinos y los Aceites (Fuente: Biblioteca Digital de Castilla y León)

Características técnicas de la revista Los Vinos y los Aceites

La consulta de los números de la revista incluidos en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, una página web sostenida por el Ministerio de Cultura, y los ejemplares que se encuentran en la Biblioteca Digital de Castilla y León nos permiten conocer la estructura y la tipografía de la revista editada por Jose Hidalgo Tablada.

Como en prácticamente toda su producción editorial, iniciada a mediados de siglo XIX, José Hidalgo Tablada encargó la impresión de su revista a la sociedad Librerías de la Viuda e Hijos de D. J. Cuesta, editores, una imprenta y librería localizada en la calle Carretas, nº 9, aunque a lo largo de su extensa trayectoria contó con otras sedes e incluso otras denominaciones . 

En esta imprenta se imprimían los ejemplares de la revista con un formato muy característico en este tipo de publicaciones. En unos años en que los periódicos diarios llegaban al lector en un formato conocido popularmente como sábana*** que, por ejemplo, en el caso de uno de los diarios más vendidos La Correspondencia de España correspondía a unas medidas de 64x47 cm., la publicación de Hidalgo Tablada mostraba unas dimensiones más reducidas, de aproximadamente 30x24 cm. que favorecía un manejo más cómodo para los lectores.

Cada número de Los Vinos y los Aceites aparecía los días 1 y 15 de cada mes (24 números al año) y contaba con doce páginas. Una característica de la revista, que compartía con otras muchas revistas divulgativas similares que se imprimían en esos años, es la publicación de un índice de los contenidos aparecidos durante un año, lo que permitía a los lectores localizar los artículos de su interés un a vez encuadernados en un tomo los numeros correspondientes a cada año. De hecho, este indice anual, que se entregaba a los suscriptores con el último numero del año correspondiente, se elaboraba a partir con la numeración corrida en cada número de doce páginas y se incluía al comienzo de los volúmenes anuales encuadernados de la revista, un formato en el que han llegado la mayoría de los ejemplares que se conservan.

Por otra parte, como revista especializada, Los Vinos y los Aceites solo se distribuía entre sus lectores por el sistema de suscripción y no por números sueltos. Según se informaba en la propia publicación, la administración y distribución de la revista, así como la suscripción para los lectores de la capita,l se situaba en la sede de la librería Cuesta en la calle Carretas, 9 de Madrid. Para la suscripción de los lectores de fuera de Madrid, se indicaba que estas suscripciones se realizarían en las principales librerías de cada ciudad.

Según la consulta que hemos realizado en los volúmenes correspondientes a los años 1878, 1879, 1880 y 1881, en el último y primer número de cada año se incluía una nota para avisar a los lectores sobre la renovación de las suscripciones:

Suplicamos a los señores suscritores que deseen continuar recibiendo nuestra Revista, se sirvan renovar su suscripción; entendiéndose que todos aquellos que. no devuelvan el presente primer número del año, o no avisen cesar en aquella, continúan siendo suscritores, y abonarán el importe de esta administración. 

En los cuatro primeros años de edición de la revista los precios de suscripción apenas variaron. Según lo publicado, la suscripción por tres meses a Los Vinos y los Aceites en la capital tenia un coste de 12 reales (a un real el número, cuando un periódico diario tenía un precio de entre 5 y 10 céntimos); en provincias, la suscripción por seis meses, ascendía a 26 reales y por un año a 50 reales. Para los suscriptores del extranjero, la suscripción anual tenía un coste de 70 reales y en ultramar, según la terminología de la propia revista, 80 reales. 

En unos años en que muchos periódicos y revistas podían tener una vida efímera, Los Vinos y los Aceites se publicó durante 14 años, entre 1878 y 1894, año de la muerte de Jose Hidalgo Tablada ocurrida en su domicilio de la calle de la Iglesia de Morata. Sobre los contenidos de la revista, la repercusión en los años de su publicación y las citas que en la misma aparecían sobre el sector agrícola en Morata y la comarca trataremos en la entrega de la próxima semana.



*La mayoría de los datos biográficos sobre Jose Hidalgo Tablada -en varios textos aparece como José de Hidalgo Tablada- y su residencia en Morata los conocemos por los datos que él mismo aporta en sus publicaciones, donde era muy habitual que cite su labor como administrador de la hacienda y la bodega familiar. Más allá de estos datos, sabemos que José Hidalgo Tablada se instaló en nuestro pueblo una vez que contrajo matrimonio con Petra García Nieto. Esta vecina de Morata, perteneciente a una familia, los García Nieto, asociados con el oficio de escribanos en la villa desde finales del siglo XVIII, había enviudado antes de contraer matrimonio con Hidalgo Tablada de su primer matrimonio con Pedro Ruiz de Castañeda.


**Los ejemplares conocidos de la revista Los Vinos y los Aceites se localizan, aunque nunca la colección completa, en la Biblioteca Nacional de España (1878-1880); Hemeroteca Municipal de Madrid (1881-82, 1884, 1887, 1890, 1891); Biblioteca General de la Universidad de Granada (1881-1891), y Biblioteca particular de Joseph Fontana y Lázaro (1878 y 1887). Para realizar esta entrega del blog hemos consultado los números correspondientes a 1878, localizados en la Biblioteca digital de Castilla y León, y los publicados en el periodo 1879-1881, accesibles en la página web del Ministerio de Cultura Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.


*** El conocido popularmente como formato sábana, característico de los periódicos españoles de finales del siglo XIX y comienzos del XX, obedecía a una razón puramente económica: los impuestos que gravaban a los periódicos diarios se basaban en el número de páginas de cada publicación, de ahí que las empresas aumentaran el tamaño de cada página para así reducir el número de páginas de cada ejemplar y, como consecuencia, pagar menos impuestos.


Fuentes y bibliografía:

  • El vino, 1874-1907: dificultades para reconstruir la serie de sus cotizaciones. Grupos de Estudios de Historia Rural. Banco de España. Servicio de Estudios. Estudios de Historia Económica, nº 6-1981.

  • Expansión vinícola y atraso agrario, 1870-1900. Carnero y Abat, Teresa. Serie Estudios. Ministerio de Agricultura. Secretario General Técnica. Servicio de Publicaciones Agrarias. Madrid, 1980.

  • Volumen correspondiente al año 1878 de la revista Los Vinos y los Aceites publicado en biblioteca digital de Castilla y León. 

  • Volúmenes correspondientes a los años 1879, 1880 y 1881 publicados en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica.