jueves, 10 de octubre de 2024

Registro de morateños pasajeros al nuevo mundo (II)

La mayoría de los vecinos de Morata que viajaron a America lo hicieron como criados de miembros del clero o funcionarios de la Corona

Francisco Bravo escribano en Perú dejó una cuantiosa herencia a sus herederos en Morata

El camino que iniciaron en el siglo XV los primeros vecinos de Morata en viajar al continente americano, tuvo su continuidad en el siguiente siglo. Según los registro de la Casa de la Contratación de Sevilla, donde se conserva toda la documentación delos nuevos territorios de las Indias, la mayoría de estos pasajeros respondían al mismo patrón: religiosos, o también, criados al servicio de funcionarios de la Corona o de otros religiosos. Todos ellos, como veíamos la pasada semana, tuvieron que pasar por el proceso de probar que ellos mismos, y sus ascendientes, eran cristianos viejos.



En el expediente para conseguir la licencia de pasajero a Indias de Gregorio Páez de Andrade encontramos un buen ejemplo de vecino y natural de Morata que viaja al continente americano como criado al servicio de un religioso. Además, en este caso se dio también la circunstancia de que Gregorio Páez de Andrade viajó a la provincia del Perú como criado de otro morateño, el jesuita Alonso Mexía.

Sin embargo, la presencia de religiosos originarios de Morata en Perú no comenzó con este Alonso Mexía sino con otro morateño, Esteban Páez*, perteneciente también a la orden de los jesuitas.

Para poder pasar a su destino junto al jesuita Alonso Mexía, Gregorio Páez de Andrade hubo de pasar por todo el proceso de probanza habitual para conseguir la licencia de pasajero. Este proceso se inició en Morata en el mes de enero de 1609, ante el alcalde ordinario de la villa: Diego de la Fuente:

(…) Rodrigo Sánchez Páez vecino de esta villa de Morata como padre y legítimo administrador (….) de los bienes de Gregorio Páez de Andrade, (...) que al dicho mi hijo le conviene hacer información de su libertad, vida y costumbres y otras cosas al poder pasar en los reinos del Perú en las Indias (…).

Para que testificaran en favor de la intención de Gregorio Páez de partir hacia Perú, se plantearon las siete preguntas habituales sobre la limpieza de sangre del solicitante y sus ascendientes -padres y abuelos paternos y maternos-, la legitimidad de su nacimiento y las otras cuestiones que le permitían obtener la licencia de pasajero. Para ello presentó a los testigos Pedro de Madrid, hijodalgo; Juan Galiano, el viejo; Gerónimo Mexía; Gaspar Carrasco; Alonso de Peces, el viejo, y Pedro Pareja. Los testimonios favorables a Gregorio Páez de Andrade, de catorce años de edad -el más joven de los morateños documentados que pasaron al continente americano-, fueron recogidos en el expediente que firmó el propio alcalde ordinario de Morata Diego de la Fuente y el escribano Diego Pérez de Escamilla. Una vez analizado el expediente, el joven Gregorio Paéz de Andrade recibió su licencia de Pasajeros:

En la ciudad de Sevilla en la Casa de la Contratación a veinte y siete días del mes de febrero de mil seiscientos y nueve (...) los jueces y oficiales de la dicha Casa dijeron que daba y dieron licencia a Gregorio Páez de Andrade para que pueda pasar y pase a la provincia del Perú por soltero y criado del padre jesuita Alonso Mexía de la Compañía de Jesús que (…). 

Con la misma condición de criado de un miembro del clero encontramos a otro pasajero a Indias que consiguió su licencia de pasajero solo unos pocos años después de Gregorio Páez de Andrade. En 1612, Juan de Almoguer Negrete también consiguió probar ante las autoridades que cumplía con los requisitos exigidos para desplazarse hasta la ciudad de Trujillo, también en Perú, como criado y miembro del séquito que acompañó al obispo Jerónimo de Cárcamo. El expediente de probanza se inició en 1611, el 14 de septiembre, con la solicitud presentada ante el consistorio de Morata de la información de los testigos:

(...) compareció Juan de Almoguer Negrete presentó una información e interrogatorio firmada de su nombre y el licenciado Diego Gil Ramírez del tenor siguiente:

Juan de Almoguer Negrete, vecino de esta villa, como mejor en derecho puedo (…) a causa de pasar a las Indias me conviene hacer información de mi libertad, vida y costumbres, filiación y otras cosas (…). 

A continuación expresa las preguntas habituales, siete, sobre si conocen al peticionario, a sus padres y abuelos así como si es hijo de matrimonio legítimo. En el expediente aparecen los nombres de su padre, Diego Gil Ramírez, y de su madre, María Páez. Como abuelos paternos aparecen Diego Gil Negrete y Ana de Almaguer y como abuelos maternos Pedro Sánchez Páez y María (…). En el expediente también se hace mención de los hermanos de Juan de Almoguer Negrete, ya residentes en Perú.

Diego Pérez de Escamilla, escribano; Melchor Mexía de Palacios, del estado de los hijosdalgo; Francisco Escobar, el viejo; el clérigo Pedro Sánchez Carretero; Diego Mexía, el viejo, hijodalgo notorio, fueron quienes presentaron testimonio a favor de Juan de Almoguer Negrete, en una declaración que fue certificada por el escribano de número de la villa de Morata Alonso Pérez de Vivero. Examinada esta información, se le concedió licencia de pasajero:

En Sevilla en la Casa de Contratación de las Indias a veinte y seis días del mes de enero de mil y seiscientos y doce años, los señores jueces y oficiales por S. M. en la dicha casa dijeron que daban y dieron licencia a Juan de Almoguer Negrete para que pueda pasar y pase a la ciudad de Trujillo (…) criado de Jerónimo de Cárcamo obispo de la dicha ciudad de Trujillo (…)

En el año 1614 otro morateño formó parte del séquito de un obispo con sede en las Indias. Alonso de Escobar, natural y vecino de Morata, acompañó a Juan Zapata y Sandoval a su sede episcopal en Chiapas. En abril de ese año de 1614 se inició el expediente de información y probanza:

En la villa de Morata a veinticuatro días del del mes de abril de mil seiscientos catorce años ante el alcalde ordinario Alonso de Meco compareció Francisco de Escobar como padre de Alonso de Escobar (…) digo que para pasar a Indias a Nueva España en servicio del obispo (….) tiene necesidad de hacer información de cómo es cristiano viejo, libre y soltero y no pariente de los Pizarro y demás de los que está prohibido el pasaje a las Indias, mande examinar los testigos que presenta del tenor de las preguntas siguientes (…).

Las preguntas hacían referencia a Francisco Escobar y Catalina de Pareja, padre y madre del solicitante de la licencia de pasajero a Indias; a Francisco Escobar y María Sánchez del Moral, abuelos paternos, y a Luis de Pareja y Teresa de Valencia, abuelos maternos. Las siguientes preguntas trataban sobre si los testigos sabían que Alonso Escobar era hijo legítimo de Francisco Escobar y Catalina de Pareja, si Alonso de Escobar y sus antecesores son cristianos viejos y limpios de toda sangre, si saben que es de edad de diez y ocho años y que no tiene prohibido pasar a las Indias. 

Francisco Escobar presentó por testigos a Melchor Mexía; Diego Mexía, el viejo; Pedro de Madrid, Antonio de la Fe, y Francisco de Contreras que presentaron su testimonio de que cumplía con las condiciones exigidas para obtener la licencia de pasajero a Indias. El 28 de abril de 1614 se le da la escritura con los testimonios firmada por Alonso Pérez del Vivero, escribano del número de la villa de Morata. En el mes de junio, obtiene la licencia en la Casa de la Contratación 

En Sevilla, en la casa de la contratación de las Indias a seis días del mes de junio de mi seiscientos y catorce y ante los jueces y oficiales de la dicha Casa dijeron de daba y dieron licencia a Alonso Escobar para que pueda pasar y pase a la provincia de Chiapas por soltero y criado de (…) Fray Juan Zapata y Sandoval, obispo de la dicha provincia (…).

Del siguiente morateño que consiguió obtener licencia para pasar a los nuevos territorios de la monarquía española únicamente contamos con el expediente conjunto en el que parecen registrados los religiosos que se desplazaron en 1644 a las islas Filipinas. En este año, Martín de Santiago, procurador general y comisario de los franciscanos descalzos en Filipinas, presentó los nombres de 24 religiosos que se iban a desplazar a las islas en su compañía. Entre ellos se encontraba un fraile originario de Morata del que únicamente conocemos que viajó como fray Cristóbal de Toledo y de quien desconocemos sus apellidos civiles.

El último expediente con información sobre una persona originaria de Morata y con destino a las Indias corresponde a la única mujer que hemos localizado en la documentación conservada en el archivo de la Casa de la Contratación. Se trata de Lucía Jiménez, natural de Morata, que inició el expediente de información y licencia de pasajero para acompañar como criada a Sebastián de Guzmán y Córdoba, contador y juez oficial de la Real Hacienda de Mexico.

El expediente para la correspondiente licencia lleva fecha de 8 de junio de 1675. En ese año Sebastián de Guzmán y Cordoba, nombrado alto funcionario de la Corona, se desplaza al continente americano para ejercer su cargo en la Real Hacienda de México. Viajaba acompañado de su mujer ; Lucía Gallo, dos criados y dos criadas y un esclavo negro. Una de estas criadas es la vecina de Morata Lucía Jiménez, hija de Pedro Jiménez y de Francisca de Berlanga, también vecinos y naturales de Morata. 

La solicitud de información de Lucía Jimenez, residente en Madrid donde trabajaba como sirvienta, fue presentada en Morata por su tío, Manuel Jiménez. La información como era obligatorio se refería a sus progenitores, Pedro Jiménez y María de Berlanga; a Pedro Jiménez Carretero y María Martínez de Hornos, abuelos paternos, y Alonso Berlanga y Catalina Gutierrez, abuelos maternos, todos ellos vecinos de Morata y de ascendencia y sangre de cristianos viejos

Ante Gerónimo de Casanova, alcalde ordinario de Morata, se presentan el seis de junio de mil seiscientos y setenta y cinco años, los testimonios en favor de la petición de Lucía Jiménez por parte de los testigos Thomás Mexía de Palacios, Pedro Jiménez, el mayor; Juan Mexía; Alonso de Peces y el licenciado Cristóbal Ruiz de Castañeda, comisario del Santo Oficio de la Inquisición. Todos ellos confirmaron también que la peticionaria era soltera. El siete de junio, el alcalde Gerónimo de Casanova firma, junto con el escribano Alonso Sánchez, la certificación de los testimonios en favor de Lucía Jiménez.

Con toda esta documentación en su poder, Lucía Jiménez ya podía acompañar a Sebastián de Guzman a tierras americanas, aunque surgió un imprevisto que pudo abortar el viaje: la perdida del expediente que le permitía obtener su licencia de pasajero. Ante estea circunstancia, Sebastián de Guzmán solicitó el 25 de junio poder presentar en Cadiz, y no en Sevilla, la licencia correspondiente a Lucia Jimenez. El contador del rey, en efecto, solicito dicha licencia en Cadiz el 28 de junio para continuar el viaje. En esa fecha, Sebastián de Córdoba firmó un documento certificando que Lucía, de edad de treinta años, mediana de cuerpo, delgada, blanca (…), cumplía las condiciones exigidas para viajar al nuevo continente.


Requerimiento a los herederos De Francisco Bravo en Morata (Fuente: PARES)

Qué fue de los pasajeros a Indias originarios de Morata

Si sobre las circunstancias que permitieron el viaje de los vecinos de Morata a tierras americanas contamos con la información que ofrece el Archivo General de Indias no sucede lo mismo a la hora de conocer cómo se desenvolvieron en su destino. Tampoco sabemos si alguno de ellos regresó de su aventura en los territorios de ultramar. Únicamente en un caso, el del escribano Francisco Bravo, tenemos noticia de algunas de sus vivencias y de cómo se ganó la vida durante su estancia en Perú. Estos datos nos llegaron, curiosamente, gracias a un extenso documento, Autos sobre bienes de difuntos de Francisco Bravo Pantoja, que recoge todo el expediente que se generó con motivo de su fallecimiento en Castrovirreyna, la ciudad en la que ejerció como escribano durante varios años.

En esta ciudad, fundada en el año 1591y que creció en torno a sus minas de plata y oro, Francisco Bravo ejerció como escribano tal como se registra en varios documentos de la época entre 1592 y 1598. Estos documentos se referían en la mayor parte de ellos, a transacciones relacionadas con la actividad minera.

Por el expediente de bienes de difuntos, conservado en la Casa de la Contratación de Sevilla, conocemos que Francisco Bravo falleció en la Ciudad de los Reyes en el año 1605. En la villa de Morata, su lugar de origen y donde residía antes de partir hacía el Perú, también habían nacido sus tres hermanas: Paula Bravo, casada en la villa de Barajas con Francisco Salcedo; María Bautista, casada con Luis Fernández de Orive, y Ana Fernández Pantoja, casada con Miguel Mexía de Palacios. 

En su testamento**, otorgado en el año 1603, su hermano les había legado a cada una de ellas la cantidad de 2.000 ducados. Sin embargo, tal como consta en el expediente, Francisco Bravo también había nombrado universal heredero de sus bienes en Perú a Antonio Correa, receptor del Santo Oficio de la Ciudad de los Reyes. Este heredero, tras el fallecimiento de Francisco Bravo en abril de 1605, renunció a la herencia, según consta en el expediente con fecha de 29 de diciembre de 1605.

Ante esta renuncia, y una vez que fueron liquidadas las deudas del difunto y subastados sus bienes en su lugar de residencia, sus legítimas herederas universales, a falta de descendientes directos, eran sus hermanas o los herederos de las mismas.

Conocedoras de la existencia de la herencia, Ana Fernández Pantoja y María Bautista, las hermanas supervivientes, y los sobrinos, hijos de Paula Bravo, ya fallecida, iniciaron un largo proceso legal en el que debían demostrar que eran hermanas legítimas de Francisco Bravo y por lo tanto las únicas herederas de los bienes de su hermano Francisco Bravo. En el año 1606 iniciaron este proceso que incluía declaraciones de testigos que confirmaron que eran hermanas del fallecido y por lo tanto sus herederas. De hecho, según estos testigos, antes de partir hacia el Perú, Francisco Bravo ya había instituido como herederas a sus hermanas de los bienes que poseía en Morata. 

Para ejercer sus derechos, y que les representaran ante la Casa de la Contratación de Sevilla, donde estaban depositados los bienes en metálico que había sido repatriados desde el Perú como pertenecientes a su difunto hermano, María Bautista y Ana Fernández Pantoja otorgaron poderes a sus respectivos maridos, Luis Fernández y Miguel Mexía de Palacios. Estos poderes también representaban los intereses de María de Salcedo y Diego Rodriguez de Salcedo, hijos de la fallecida Paula Bravo y sobrinos y herederos de Francisco Bravo.

Ante la Casa de la Contratación actuaron por tanto como representantes de las hermanas y sobrinos de Francisco Bravo sus cuñados para hacerse cargo de una herencia cuyo importe certificó la Casa de la Contratación de Sevilla:

Yo, don Antonio López Calatayud, juez contador por su Majestad en la Casa de la Contratación de iIndias de esta ciudad de Sevilla: doy fe (...)

Francisco Bravo Pantoja

Ha de haber en diez y ocho de enero de mil y seiscientos y catorce años cuatrocientos y noventa y ocho mil y cincuenta y tres maravedíes [Equivalentes a mil novecientos noventa y siete pesos de plata, como se indica en otros documentos del expediente] (…) que por bienes suyos se trajeron en plata y reales de la provincia de tierra firme el año pasado de mil y seiscientos y trece (…).

En Sevilla a seis de febrero de febrero de 1614.

Para recibir esta cantidad, y dar fin al expediente, los representantes de los herederos presentaron el siguiente escrito en el que solicitaban se les entregase la herencia:

(…) digo que por bienes del susodicho [Francisco Bravo Pantoja] han venido y están en esta Casa [de la Contratación de Sevilla], cuatrocientos y noventa y ocho mil y cincuenta y tres maravedíes los cuales mis partes [herederos] los han de haber como hermanas y sobrinos del susodicho como consta de estas informaciones hechas en la naturaleza del dicho difunto en virtud de carta de diligencias de vista con los demás recados e informaciones (…).

A Vss pido y suplico mande en virtud de los dichos recados adjudicar al dicho mi parte (representante] en los dichos nombres la dicha cantidad y pido justicia para ello (...). 


*Sobre el padre jesuitta Esteban Páez, nacido en Morata, ya publicamos su biografía en varias entregas en el blog entre el 11 de octubre y el 7 de noviembre de 2017.

http://historiamorata.blogspot.com/2017/10/esteban-paez-un-jesuita-morateno-en.html

http://historiamorata.blogspot.com/2017/10/esteban-paez-un-jesuita-morateno-en_18.html

http://historiamorata.blogspot.com/2017/10/esteban-paez-un-jesuita-morateno-en_25.html

http://historiamorata.blogspot.com/2017/11/esteban-paez-un-jesuita-morateno-en.html

http://historiamorata.blogspot.com/2017/11/esteban-paez-un-jesuita-morateno-en_7.html



** En su testamento Francisco Bravo declara que es mozo soltero y que no había sido casado. También declara que en casa de su primo Alonso Fernández Pantoja, receptor del Santo Oficio en Toledo, una criada con la que había tratado le dijeron que había parido hace 20 años, poco más o menos, aunque yo nunca vi (…) mando que se den por enterados mis albaceas de que esto tiene alguna (…) de ser verdad y si esta hija o hijo estuvieren vivos le den limosna o si no a la madre. En el testamento también cita a un hermano, Juan Bravo Pantoja, muerto en Potosí y del que no hay rastro documental en la Casa de la Contratación de Sevilla, lo que demuestra que muchos pasajeros a tierras americanas nunca fueron registrados como tales.



Fuentes y bibliografía:

  • Los Pasajeros a Indias. Sainz Varela, José Antonio. Éxodo y documentos. Tábula, estudios archivísticos de Castilla y León. Salamanca, 1992.

  • Archivo General de Indias. Pasajeros L.2, E.3773. Cristóbal de Sepúlveda.

  • Archivo General de Indias. Pasajeros L.2, E.4970. Juan Ruiz de Berlanga.

  • Archivo General de Indias. Pasajeros L.2, E.4969. Juan Ruiz de Arganda.

  • Archivo General de Indias. Pasajeros L.2, E.4968. Diego Alonso.

  • Real Provisión a Francisco Bravo, natural de la villa de Morata, dándole título de notario de Indias (extracto). Archivo General de Indias, INDIFERENTE, 426, L.28, F.66R.

  • Archivo General de Indias, INDIFERENTE, 2099, N.3. Expediente para pasar a Perú y Nueva Granada 1590-91. Francisco Bravo.

  • Archivo General de Indias. Contratación. 5240, N.1, R.39. Francisco Bravo.

  • Archivo General de Indias. LIMA, 179.B, N.61. Francisco Bravo.

  • Archivo General de Indias. Contratación, 5314, N.1, R.19. Gregorio Páez de Andrade.

  • Archivo General de Indias. Contratación 5330, N.7. Juan de Almoguer Negrete.

  • Archivo General de Indias. Contratación 5342, N.34. Alonso de Escobar. 

  • Archivo General de Indias, Consejo de Indias.FILIPINAS, 85, N.100. Cristóbal de Toledo.

  • Archivo General de Indias. Contratación, 5440.N.2, R.16. Lucía Jiménez.

  • Autos sobre bienes de difuntos de Francisco Bravo Pantoja. Archivo General de Indias. Contratación, 316A, N.1, R.1.

  • Las primeras mitas de Apurímac al servicio de las minas de Castrovirreyna, 1591-1599. Maldonado Pimentel, Ángel; Estacio Tamayo, Venancio Alcides. Lima, Perú, marzo de 2012.

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