martes, 27 de noviembre de 2018

Bibliografía morateña: El tratado de las abejas, su multiplicación y productos en España, de José de Hidalgo Tablada

El autor fue alcalde de Morata en dos periodos en el siglo XIX

Esta semana comenzamos una serie de post en la que trataremos sobre las obras escritas por José de Hidalgo Tablada. Este catedrático de agricultura, del que ya publicamos una reseña biográfica en el blog, es el autor del libro Tratado de las abejas, su multiplicación y productos en España. Hidalgo Tablada fue alcalde de Morata en dos periodos del siglo XIX y uno de los pioneros de los estudios agrícolas en España.


El sector de la apicultura vive desde hace unos años unos tiempos difíciles. Enfermedades que diezman los colmenares, especies invasoras que atacan a las abejas europeas, fraude y falsificación de mieles importadas que compiten con la producción española son sólo algunos de los problemas que afectan a los apicultores españoles y europeos.
En Morata, aunque no de una forma generalizada, la apicultura también tuvo su presencia y hasta los años sesenta no era difícil observar algunos colmenares en el término municipal de Morata.
Sobre esta actividad, sobre la apicultura, hemos encontrado un pequeño libro, Tratado de las abejas, su multiplicación y productos, escrito a finales del siglo XIX por un autor, José de Hidalgo Tablada -alcalde de Morata en dos periodos del siglo XIX-, al que ya dedicamos algún post en el blog. Este autor, pionero de los estudios sobre agricultura en España –fundó una de las primeras escuelas de Agricultura en León- además de militar fue catedrático y un profundo y apasionado estudioso de la agricultura en nuestro país.
Aunque José de Hidalgo Tablada destaca sobre todo por sus estudios sobre el cultivo de la vid y del olivo, además de la elaboración de vino y aceite, -obras a las que dedicaremos nuevas entregas del blog en próximas semanas-, en este caso vamos a tratar sobre el trabajo que publicó en 1885 sobre las abejas, un libro en el que no faltan referencias, como en casi todas sus obras, a su experiencia como apicultor y agricultor en Morata.
En su obra, el autor comienza defendiendo la actividad apícola y reseñando un recorrido histórico por esta práctica ancestral. Hidalgo Tablada no duda en animar a los agricultores a que dediquen una parte de su tiempo, al menos, a la apicultura:
(…) las abejas rinden grandes productos y dan lugar a una industria lucrativa, que en España más que en ninguna otra nación, debe mirarse como un recurso que a poca costa, con cortos medios y poco trabajo, se presta a auxiliar al labrador, que debe aprovechar todos los medios que le ofrezca el campo para acrecentar las riquezas del país. (…).
En los primeros capítulos de su obra, Hidalgo reitera el buen rendimiento que ofrecen los colmenares para el agricultor en todo el territorio nacional y, por supuesto, en la provincia de Madrid y más concretamente en Morata:
(…) en todas las provincias de España se produce miel y cera, lo que prueba que esa industria es susceptible de rendimientos de consideración y merece se tenga en cuenta como vemos se hace en otras naciones, que ni el clima, ni la configuración del suelo y su flora, ofrecen tantos recursos para su fomento y desarrollo. Tal es nuestra creencia, demostrada por tener desde el año 1844 colmenas y por el estudio que desde esa época venimos haciendo y vamos a exponer, con nuestro deseo de siempre; ser útiles hasta donde alcancen nuestras fuerzas, a nuestros labradores, harto necesitados de medios para cubrir las obligaciones que el estado del país les impone (…).

Primera edición del Tratado de las Abejas, de José de Hidalgo Tablada

Hidalgo Tablada, al comentar los tipos de flores que utilizan las abejas para la elaboración de la miel en España, incluye en su libro una relación de las épocas de floración en la región central de Madrid. Al referirse a estos tipos de flores, Hidalgo Tablada también reseña las localidades en las que se adelanta la floración de las distintas especies que utilizan las abejas para elaborar la miel. Entre estas localidades, en las que la floración se adelanta, según el autor, entre cinco y veinte días, cita las situadas al sur de la provincia y, entre ellas, a Morata y muchos otros pueblos de la comarca del Bajo Tajuña.
Hidalgo Tablada analiza en su obra, entre otros aspectos relacionados con la cría de las abejas un aspecto, según él, funfdamental: la orientación más ventajosa de los colmenares para favorecer la producción de miel, cera y otros productos derivados de la apicultura. En este apartado, el autor explica las ventajas e inconvenientes de localizar las colmenas con una determinada orientación (norte, sur, saliente, poniente) y también en los distintos tipos de terreno según su orografía (llanos o valles):
(…) La exposición al Norte por completo, no es conveniente en ningún caso, ni tampoco la del Oeste, sea cual fuere la región de España; en tales sitios calienta el sol tarde, en particular en la primavera, época de las flores en general, y la que más aprovechan las abejas. En 1846, el conde de Sástago puso un colmenar en una finca cerca del rio Tajuña (en Morata, donde escribimos), y el colmenero, ignorante como la generalidad, lo situó expuesto al Oeste y poco reservado del Norte; el resultado fue como debía preverse; perderse las colmenas, de las que solo queda un enjambre que por sí se situó en la cornisa del tejado de una casa cercana, en exposición Sur Este, en cuyo punto estaba hace pocos años, y aún creemos existe (…).
Por los datos que aporta Hidalgo Tablada, este colmenar al que se refiere debió localizarse en la Huerta de Espinardo ya que el conde de Sástago también ostentaba este título nobiliario.
Con esta experiencia negativa de situar el colmenar sin protegerlo de los vientos del norte, quien fuera alcalde de Morata (Un primer periodo entre 1846-1850 y un segundo mandato entre 1880-1885), sugiere que en la región central, en la que incluye, lógicamente a Morata, la mejor exposición a la que orientar las colmenas es la Sur y Este:
(…) Nosotros, cuando en 1844 pusimos el primer colmenar que aun poseemos, lo situamos en exposición del Este, en terreno inclinado mirando a la vega del rio Tajuña; en esa situación, y sin embargo de haber arbolado en las inmediaciones, hemos observado que el calor del sol que muy pronto pone en movimiento por las mañanas a las abejas, les es perjudicial; pues la temperatura que hay en la colina y mas en el colmenar abrigado del Norte, es dos veces mayor que la del aire ambiente, y se las ve en el aguadero ahogarse, por que el frio las entumece, y en las flores llenas de rocío, estar paradas y sin acción por causa de la diferencia y baja temperatura.(…).
Para corroborar sus opiniones sobre este aspecto de la práctica de la apicultura, Hidalgo Tablada añade de nuevo su propia experiencia como apicultor:
(…) construimos después otro colmenar orientándolo al Sur Este; en cuya posición vemos que se encuentran mejor y que retrasándose el recibir el calor del sol, no madrugan a salir del colmenar, como sucede en el otro caso. Sin embargo, la colina en que está el colmenar, vierte a una cañada combatida por los aires del Oeste, que bajan encallejonados, lo cual hemos advertido ser sumamente perjudicial, para la poca resistencia de las abejas; por lo demás, aun con esta desventaja, vemos que fomentan mas que en el otro sitio, y de aquí el marcar los inconvenientes de uno y otro en la región central en que habitamos. (…).
Para ilustrar el comportamiento y lo que el autor llama costumbres de las abejas, Hidalgo Tablada recurre a un método que utiliza frecuentemente en sus obras de divulgación: la experiencia propia. De ahí, que en su tratado de apicultura refiera el comportamiento de las abejas en una colmena instalada en un granero de su propiedad:
(…) Es una creencia equivocada la que tiene la generalidad, de que las abejas son agresivas: independiente de que está probado por mil hechos, nosotros tenemos el de haber tenido muchos años una colmena en un granero, teniendo la entrada por una ventana y la piquera dentro, y nunca se ha verificado que maltraten á nadie. Cerca de la casa de campo que tenemos, y a distancia de cien metros, tenemos un colmenar que no dista diez metros del camino, y en treinta y un años que hace que pusimos allí las colmenas, aún no ha tenido lugar ningún accidente chico ni grande. Otro colmenar que tenemos en la misma finca, concurren las abejas a una fuente que está en el camino, por mas que a ella van a dar agua al ganado, etc., aun en tantos años nadie ha tenido que quejarse de las abejas por daño recibido. (…).
En todo el trabajo divulgativo de José de Hidalgo Tablada (sus tratados sobre el cultivo de la vid y del olivo y la elaboración del vino y el aceite, sus manuales de riego o del cultivo de frutales y el resto de sus libros sobre la práctica agrícola) siempre se incluye un apartado donde se analiza la rentabilidad económica para el agricultor de los distintos cultivos y actividades agrícolas y ganaderas. Para ello, el autor siempre incluye el precio de los productos, herramientas o jornales necesarios para llevar a la práctica la actividad agrícola que estudia en sus libros. En este caso, como en tantos otros, Hidalgo Tablada compara el precio de una colmena en distintos lugares de España y entre ellos, Morata:
(…) En Andalucía vale una colmena bien poblada de 40 a 50 reales, teniendo el vaso de paja, esparto o albardín. En la región central tiene igual precio, aunque se encuentren sitios en la Alcarria que solo valen 20 reales, y otros, como en las cercanías de Madrid, que cuestan 60 o 70. En 1844, época de que datan las colmenas que nosotros tenemos [en Morata], compramos 12, con las que hemos formado los colmenares que tenemos, y nos costó cada una 40 reales; hoy en la misma localidad, valen de 40 a 50. En la región del Norte, el precio no excede de 60 reales ni baja de 30 en general.
Hidalgo Tablada anima a los agricultores a dedicar una parte de su tiempo a la apicultura:
(…) con poco cuidado, es decir, empleando algunos días del año en la asistencia del colmenar para que las abejas estén cuidadas, se puede conseguir con poco capital, sacar de este un 50 por º/o de producto líquido; producto que no rinde ninguna otra industria agraria.
Sin embargo, y pese a la elevada rentabilidad que Hidalgo Tablada atribuye a la actividad apícola, no por ello dejan de existir unos riesgos que, como en otras ocasiones, el autor explica en base a su propia práctica en una actividad que:
(…) está sujeta a muchas eventualidades independientes del cuidado que se debe tener con las abejas: supuesto ese cuidado con inteligencia, la producción será en razón de esta, a condiciones iguales de clima y plantas que favorezcan la elaboración de miel y cera. Sin embargo, los años secos y que favorecen poco la vegetación, se hacen sentir de tal manera, que el producto de las colmenas queda reducido a nada, si no hay pérdidas, como tuvo lugar el año anterior de 1874, que en muchos pueblos de las inmediaciones de este de Morata de Tajuña, y en él, no se recogieron enjambres, miel, ni cera. (…).




Fuentes y bibliografía:

  • Tratado de las abejas, su multiplicación y productos en España. Hidalgo Tablada, José. Librería de Cuesta. Madrid, 1875.

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