martes, 22 de mayo de 2018

La explotación de piedra caliza en Morata: la cantera de Cornicabra (IV)

El empleo de la caliza de Cornicabra en la construcción del Hospital de Jornaleros de Madrid, entre los años 1906 y 1916, abrió un mercado importante para la cantera morateña propiedad de la familia Chávarri. En Cornicabra se obtenía un material de calidad, accesible y fácil de transportar, gracias a la estación y apeadero promovido por los Chávarrí –al igual que harían años después con el apeadero construido junto a la planta de las Aguas de Carabaña-. En la práctica, la explotación minera vivió sus mejores años hasta la década de los treinta, e incluso hasta antes de la guerra civil, y la caliza morateña se utilizó esos años en obras tan emblemáticas como las primeras líneas del metro madrileño o el matadero de Madrid.





Ya se ha comentado la importancia que para la viabilidad de la cantera de Cornicabra tuvo la construcción del apeadero del mismo nombre en la línea ferroviaria del Ferrocarril del Tajuña. En el trabajo sobre La caliza de Morata de Tajuña, Comunidad de Madrid: una piedra tradicional de construcción en la capital a comienzos del siglo XX, de Elena Mercedes Monserrat y otros autores, se resalta esta circunstancia realizada a partir de la observación de las fotografías publicitarias de la cantera. Estos autores indican que en el folleto publicado en 1907 para la Exposición de Industrias Madrileñas:
(…) puede observarse que la proximidad de los bancos de caliza a la superficie minimizaba la eliminación del estéril, permitiendo además el máximo aprovechamiento del material. En la cantera, donde trabajaba un elevado número de operarios y parte de la caliza se calcinaba en el horno instalado junto al apeadero, la piedra era extraída y dimensionada de forma artesanal, principalmente mediante el empleo del pico. Las piezas de menor tamaño eran trasladadas con carretillas y, para los bloques extraídos en las zonas más elevadas de la cantera, se empleaban unas traviesas de madera que facilitaban su traslado.
También puede atenderse a la enorme ventaja que supuso, para el beneficio de la piedra caliza, la explanación de la zona anexa a las canteras y la construcción del apeadero. Los bloques, sin desbastar, se cargaban directamente en las vagonetas, que se acoplaban al ferrocarril. La operación era facilitada por la existencia de un muro bajo de mampostería, que impedía además el deslizamiento del terreno”.
Los mismos autores indican que el periodo álgido de la explotación de las canteras de Cornicabra se extendió al menos hasta 1925, aunque en años posteriores no faltan referencias al trabajo en la explotación minera. En estos años la caliza morateña se utilizó en las obras de las primeras líneas del Metropolitano de Madrid o en las del nuevo Matadero de la capital.
Aunque ha sido difícil obtener cifras de producción de la cantera de Cornicabra, sí que resultan significativas las cifras totales del tráfico de mercancías del Ferrocarril del Tajuña utilizado por la empresa para transportar su producción a Madrid. Estas estadísticas, que abarcan desde 1903 hasta 1930, muestran como en este último año, cuando las canteras de Cornicabra y Valhondo -además de otras industrias instaladas alrededor de la línea férrea, como las fábricas de yeso, la Papelera de Morata o el Agua de Carabaña- vivían sus mejores años, se registraron las cifras más elevadas en el transporte de mercancías. Este incremento pasó de las 178.496 toneladas de año 1916 a las 200.409 de 19125 y el récord absoluto del año 1930, cuando en los vagones del Ferrocarril del Tajuña se transportaron 337.217 toneladas. (Cifras publicadas en el Anuario de los Ferrocarriles Españoles, de los años 1926-27-28).
De estas cifras totales, un porcentaje correspondía a la producción de la Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra. O. Puche y L. F. Mazadiego, en su trabajo Las canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas, presentado en el Primer Simposio Ibérico sobre Geología, Patrimonio y Sociedad, Tarazona (Zaragoza) celebrado en el año 2000, indican que, según datos de la Estadística Minera de 1925, la empresa presidida por José de Chávarri, que contaba por entonces con una plantilla de 50 trabajadores, producía 4.600 metros cúbicos de piedra caliza en 1925 (4.800 metros cúbicos en 1924). En esos mismos años, en 1928, la Sociedad de Cementos y Canteras de Valhondo empleaba ya a 100 personas para producir 40.000 metros cúbicos con los que abastecía a la fábrica de cementos que la sociedad Portland Valderribas había levantado en el entonces pueblo de Vicálvaro.
Si la piedra de la cantera de Valhondo, destinada a la producción de cemento, se pagaba en aquél año a 7,50 pesetas el metro cúbico, mucho más elevado era el precio de la caliza de la cantera de Cornicabra, cuyo proceso de extracción y manipulación era, lógicamente, mucho más exigente y especializado. Como ya hemos señalado, en esos años el trabajo en la cantera para obtener los bloques era artesanal, básicamente, con cuñas y picos para extraer los bloques y dar forma a las piedras. En la publicidad de la empresa propietaria de la cantera de Cornicabra se indicaban los precios de los distintos tipos de piedra caliza que ofrecían al mercado madrileño en los años 1926, 1927 y 1928 en comparación con la piedra procedente de la provincia de Alicante y que se publicaron en una publicación especializada de la época(La Construcción Moderna).
Según estos precios, la caliza procedente de Morata era sensiblemente más barata que la de Alicante y, en consecuencia, muy competitiva para los empresarios del sector:

1926
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca caliza de Morata, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 450 pesetas.
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca arenisca de Alicante, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 500 pesetas.
1927
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca caliza de Morata, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 410 pesetas.
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca arenisca de Alicante, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 450 pesetas.
1928
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca caliza de Morata, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 410 pesetas.
  • Metro cúbico de sillería lisa de piedra blanca arenisca de Alicante, con un espesor medio de 42 centímetros, colocada en obra 450 pesetas.
Aparte de la producción de piedra para sillería y mampostería, la Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra obtenía otros ingresos adicionales. Parte de estos ingresos provenían de la cal elaborada en el horno construido en las inmediaciones de la cantera y del apeadero del ferrocarril, mientras que otros procedían de la piedra molida que era desechada para sillares y mampostería y que se utilizaba en obras públicas como la construcción de carreteras. De hecho, José de Chávarri, presidente de la empresa, también era contratista de obras y, por ejemplo, en el año 1915 utilizó piedra de su cantera para las obras de mejora de la carretera de Morata a Chinchón que le fueron adjudicadas por la Diputación Provincial de Madrid.

Croquis del apeadero de Cornicabra

Trabajos de carga de un vagón en el apartadero
En cualquier caso, la producción de piedra caliza para sillería y mampostería fue la actividad principal de la empresa que fundara a principios del siglo XX el empresario vizcaíno Ruperto Jacinto de Chávarri. En los periódicos de la época aparecen numerosas referencias a la piedra de la cantera de Cornicabra, empleada entre otras obras, como hemos visto, en el Hospital de Jornaleros o en el Metro o el Matadero de Madrid.
También el Ferrocarril del Tajuña, que tanto influyó en la expansión de la empresa utilizó la caliza de la cantera de Morata en varias obras de la línea ferroviaria. Respecto al Ferrocarril del Tajuña, hay que reseñar que durante los años que estuvo en funcionamiento el apeadero de Cornicabra hemos encontrado un único accidente ferroviario en las instalaciones de la cantera. Según el periódico El Imparcial este accidente se produjo en el año 1929:
En el Hospital de Morata de Tajuña ha quedado acogido el guardafreno de la Compañía de Arganda, Juan García, de veintidós años, vecino de Vicálvaro, que en el apartadero do Cornicabra fue arrollado por un convoy, resultando gravemente herido. (El Imparcial, 27 de diciembre de 1929)
Los escultores de principios de siglo también aprovecharon las cualidades de la piedra de Cornicabra para realizar sus obras. Ya citamos el monumento a los Mártires de la Patria, que se instaló en el Parque del Oeste y que desapareció en los combates de la guerra civil. Otro escultor, José María Palma, también utilizó caliza de Cornicabra para el pedestal de su monumento a Jacinto Benavente (1929). Otro Escultor, de apellido Pola, fue autor del grupo escultórico dedicado al fundador de la empresa por el pueblo de Carabaña:
(…) El busto corona el monumento y es de un gran parecido. Este es de bronce y el resto del pedestal de piedra de cornicabra. La obra es una nueva demostración de las excelentísimas aptitudes del Sr. Pola, quien recibido muchas felicitaciones por su acierto (…). (La Correspondencia de España, 12 de septiembre de 1912 ).
Cuando ya se había producido el fallecimiento del presidente de la sociedad propietaria de la cantera de Cornicabra -José de Chávarrí falleció en Madrid el 6 de abril de 1929.- la familia, encabezada por su viuda, Dolores Pintor, hizo un curioso ofrecimiento al gobierno español, tras la proclamación de la II República en 1931:
EL PALACIO PRESIDENCIAL
La piedra para edificar el palacio del presidente de la República no costaría un céntimo al Erario La campaña iniciada por Heraldo de Madrid con el artículo del ilustre periodista Santiago Vinardell sobre la conveniencia de construir un palacio de nueva planta para el presidente de la República ha encontrado un eco entusiasta en la opinión pública, y cada día llegan a esta Redacción numerosas cartas de particulares con adhesiones fervorosas. Importantes corporaciones nos anuncian el envío de su adhesión inminente supeditada, como es natural, a los acuerdos de sus respectivas Juntas directivas.
Hoy nos complacemos en adelantar la noticia—que ha de ser recibida con general aplauso—del ofrecimiento generoso que una respetable familia de abolengo republicano se dispone a hacer al Gobierno, a fin de que pueda ser un hecho la realización de la iniciativa que tantas felicitaciones les ha valido al Sr. Vinardell y al HERALDO, que la hizo suya desde el primer momento.
Doña Dolores Pintor, viuda de D, José Chávarri, en su nombre y en el de sus hijos, ha encargado al director de Obras Públicas, D, José Salmerón, con cuya familia tiene antigua y estrecha amistad, que ofreciera al Gobierno gratuitamente la cantera Cornicabra, de su propiedad, sita en Morata de Tajuña, con destino a la construcción del palacio residencia del presidente de la República.
La cantera está situada al pie de la línea férrea, con embarcadero, y apeadero. De la misma, piedra,, de gran calidad, se han hecho, entre otras obras, la del Metropolitano, Matadero y puerta del Retiro en el Parterre. (…). (Heraldo de Madrid, 30 de noviembre de 1931)
Es evidente que este ofrecimiento de la familia Chávarri al gobierno nunca llegó a materializarse. El Palacio Nacional nunca se construyó y la caliza de Cornicabra para uso ornamental ya nunca tuvo la misma importancia que alcanzó en las primeras décadas del siglo XX.

Vista aérea de la cantera de Cornicabra y el apeadero del ferrocarril en 1946

Vista aerea de los restos de la cantera de Cornicabra en 2014. 

Fuentes y bibliografía
  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356)
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
  • Morata de Tajuña. Crónica de la provincia de Madrid. Arribas, Juan Diego-Imprenta de la Diputación Provincial. Madrid, 1891.
  • Miñano, Sebastián. Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. Tomo VI. Imprenta de Periart-Peralta. Madrid, 1827.
  • Monserrat, E. M., Peropadre, C, Fort, R. y Varas-Muriel, Mª. J. La caliza de Morata de Tajuña, Comunidad de Madrid: una piedra tradicional de construcción en la capital a comienzos del siglo XX. Boletín Geológico y Minero, nº 128. pp 963-988.
  • Perez Monserrat, Elena Mercedes. Caracterización, deterioro y limpieza de los materiales petreos del antiguo Hospital de Jornaleros de Madrid. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Petrología y Geoquímica. Madrid, 2015.
  • Puche Riart, O y Mazadiego, L. F. Las canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas.. Primer Simposio Ibérico sobre Geología, Patrimonio y Sociedad, Tarazona (Aragón) 2000, 13, pp. 109-123.
  • Anuario de los Ferrocarriles Españoles. Editados por Enrique de la Torre. Madrid, 1926-27-28.
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto.


martes, 15 de mayo de 2018

La explotación de piedra caliza en Morata: la cantera de Cornicabra (III)

Tras obtener un galardón en la Exposición de Industrias Madrileñas de 1907, en el apartado de Piedras y Tierras Minerales, la Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra, propiedad de la familia Chávarri, iba a recibir un importante impulso gracias a que las piedras de cantería y sillería que salían de la explotación hacia Madrid en el Ferrocarril del Tajuña fueron utilizadas en las obras de construcción de uno las obras más emblemáticas de Madrid en esos años de comienzos de siglo: el Hospital de Jornaleros, o de Maudes, levantado en las inmediaciones de Cuatro Caminos.

Cuando en el año 1901 se inauguró el tramo del Ferrocarril del Tajuña que llegaba hasta Morata no pasó inadvertido para los inversores de la capital el potencial de los yacimientos de piedra caliza que se extendían por el norte del término municipal. Ese año de 1901 una comisión llegó desde Madrid para reconocer las posibilidades mineras del paraje de Valhondo, donde, años después se levantarían las instalaciones de las dos empresas de las que ya hablamos en la entrega anterior del blog: La Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra y Cementos y Canteras de Valhondo.
Puede que en esa visita se dieran los primeros pasos para que se construyera el apeadero-estación de Cornicabra. El proyecto de este apeadero es del año 1904, tres años después de la llegada del tren, y el de la casa del guarda y la oficina de trafico de 1905, año en el que entraron en funcionamiento las nuevas instalaciones que, aparte del apeadero propiamente dicho –edificio que aún se conserva, aunque muy deteriorado- contaba con dos ramales ferroviarios, una para cada una de las dos empresas que operaban en el paraje.
La cantera de Cornicabra y el hospital de Jornaleros de Madrid
Las obras de construcción del conocido como Hospital de Jornaleros de Madrid se iniciaron en 1906. Esta obra benéfica fue una iniciativa de Dolores Romero y Arano, viuda de Curiel que encargó el proyecto al arquitecto gallego Antonio Palacios. Este arquitecto, que también fue responsable de la construcción del Palacio de las Comunicaciones –actual sede del ayuntamiento de Madrid-, se caracterizaba en sus obras por la utilización, si era posible, de material autóctono. Elena Mercedes Pérez Monserrat, autora de una tesis sobre los materiales utilizados en la construcción del hospital de Jornaleros de Madrid, opina que la piedra de las canteras de Cornicabra permitió a Antonio Palacios trabajar con un material que le ofrecía la textura que el arquitecto quiso imprimir al inmueble. Así una piedra clara participaría del ambiente agradable, luminoso y saludable que pretendía otorgar al hospital, y su dureza posibilitaría su dimensionado en muy diversos volúmenes e imprimiría la textura deseada.
Todas estas características las ofrecía también, sin duda, la famosa piedra de Colmenar, muy utilizada en la capital en distintos proyectos arquitectónicos, como el propio Palacio de las Comunicaciones. Sin embargo, frente a la caliza de Morata la piedra de Colmenar contaba con una desventaja muy importante: era más cara y su transporte también encarecía el precio ya que no contaba con un apeadero ferroviario a pie de la cantera, posibilidad de la que sí disponía la cantera de Cornicabra propiedad de la familia Chávarri.

Imagen del folleto publicitario de la cantera de Cornicabra (1907)

Esta ventaja fue aprovechada por los propietarios de la cantera que ya en 1907, dos años después de la puesta en funcionamiento del apeadero, no dudaban en destacar en su publicidad la existencia del apeadero ferroviario. En el folleto publicitario presentado con motivo de la Exposición de Industrias Madrileñas de 1907, en el que ya señalamos que la sociedad obtuvo una mención de honor, se incluían en el anverso cuatro fotografías de la cantera de Cornicabra en el paraje de Valhondo en las que se apreciaban los trabajos de cantería y las instalaciones industriales en torno al apeadero del ferrocarril y la propia cantera. En el reverso, dos textos ponían especial énfasis en las características de las canteras y en los precios que ofrecían a los constructores de la capital:
En las laderas del término de Morata, divisorias de los ríos Jarama y Tajuña, se halla el extenso e inagotable macizo de piedra caliza que atraviesa la línea el ferrocarril de Madrid a Colmenar, por el sitio denominado CORNICABRA del que toman nombre estas canteras.
Aunque conocidas y reputadas desde tiempos remotos, impedía o dificultaba su explotación la especial situación en la cual se hallaban y carestía de su extracción y transporte, la que ha sido allanada y resuelta por la actual Sociedad Explotadora construyendo al efecto en Cornicabra, kilómetro 40 de la línea de Ferrocarril del Tajuña, un apartadero-estación con todas las condiciones y servicios necesarios a las exigencias del negocio, en forma tal, que no sólo la piedra de mampostería gruesa y sillería de corrientes dimensiones, sino que también los más grandes bloques se trasladan desde su arranque a los vagones con gran facilidad, escasísimo esfuerzo e insignificante coste, lo cual facilita a esta sociedad poder ceder o vender sus productos a los ventajosos precios que se fijan o señalan en presente tarifa que resultan más bajos y económicos que los que cotizan las procedencias de todas las demás canteras de piedras graníticas, calizas o silíceas, a pesar de su inferioridad en belleza, calidad y resistencia en relación a las de Cornicabra. Lo manifestado nos hace esperar que por estas razones y la mayor solidez de las obras, los arquitectos, contratistas y propietarios remplazarán en cimentaciones los actuales materiales, generalizando el empleo de este y a la vez podrán dar una mayor extensión a la sillería de la fachada.
Como muestra y para poder juzgar los productos de estas canteras, pueden verse además de la instalación en la Exposición de Industrias Madrileñas en el Retiro, las columnas del Monumento a los Mártires de la Patria en el parque del Oeste, hotel del señor duque de Arévalo del Rey, diversas fachadas de casas de reciente construcción en las principales de esa capital y la nueva estación y edificios del Ferrocarril del Tajuña.
El texto publicitario, acertadamente, destaca no sólo el abaratamiento de los costes por la existencia del apeadero sino que también hace una apelación a la belleza, calidad y resistencia de la caliza de Cornicabra, además de citar algunos edificios de Madrid en los que ya se había utilizado la piedra morateña como el ya desaparecido monumento a los Mártires de la Patria, instalado en el parque del Oeste y que sufrió daños irreparables durante la guerra civil.
Para resaltar las ventajas de la cantera, el folleto ofrecía también la relación de precios de los distintos tipos de piedra que se elaboraban en Cornicabra:
Precios de la piedra entregándose en Madrid, Estación del Niño de Jesús, Ferrocarril del Tajuña.
Pesetas Metro3
Sillería desbastada (dimensiones corrientes hasta un metro cúbico)……80,00 m3
Losa desbastada, metro cuadrado……………………………………………10,00
Mampostería para cimentación ……………………………………………….9,00
Mampostería para alzado ……………………………………………………..9,00
Piedra machacada ……………………………………………………………..9,75
Sillería de dimensiones extraordinarias, precio convencional.
Fíjense los prácticos en construcciones que con los precios que se señalan a la piedra, la cimentación, además de su mayor solidez, resulta más económica que con ladrillo u otros materiales.
Sin duda, todas estas características fueron determinantes para la elección de la piedra caliza de Cornicabra por parte de Antonio Palacios. Elena Mercedes Pérez Monserrat, en su tesis ya citada, así lo expresa en una de sus conclusiones,
(…) En el Antiguo Hospital, la utilización de la piedra caliza es tan importante como la construcción en sí, quedando recogidos en su utilización los principales aspectos relacionados con la materialidad pétrea que caracteriza la obra de Antonio Palacios. Esto es, la unificación de la construcción mediante el empleo de una única piedra, la definición de un estilo basado en el proceso constructivo artesanal y en su concepción material, la exposición directa de la piedra, prácticamente como viene de la cantera, sin desbastar ni ornamentar, buscando el sentido de su naturaleza y la expresividad de los paramentos. Entre los factores que influyeron en la selección de la caliza explotada en las canteras de Cornicabra, en el paraje del Valhondo (Morata de Tajuña, Madrid), señalar por un lado que Palacios ya la había utilizado previamente y que por su tonalidad clara desempeñaría un papel fundamental en el ambiente acogedor que quiso otorgar al inmueble. Por otro, más decisivo sin duda, resultaba una piedra económicamente muy competitiva, debido sobre todo a su extracción relativamente sencilla y a que su traslado a la capital mediante el ferrocarril del Tajuña se efectuaba directamente desde la cantera.

Alfonso XIII en la inauguración del Hospital de Jornaleros (24-6-1916)

Tras abastecer las obras del Hospital de Jornaleros, finalizado en el año 1916, la empresa de la familia Chávarri siguió abasteciendo al sector de la construcción de Madrid. Por entonces, el fundador de la empresa, Ruperto Jacinto de Chávarri y Ernaiz, ya había fallecido, el 17 de junio de 1911, y al frente de la Sociedad de Canteras de Cornicabra se encontraba su hijo, José de Chávarri y Batres.


Fuentes y bibliografía
  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356)
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
  • Morata de Tajuña. Crónica de la provincia de Madrid. Arribas, Juan Diego-Imprenta de la Diputación Provincial. Madrid, 1891.
  • Miñano, Sebastián. Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. Tomo VI. Imprenta de Periart-Peralta. Madrid, 1827.
  • Monserrat, E. M., Peropadre, C, Fort, R. y Varas-Muriel, Mª. J. La caliza de Morata de Tajuña, Comunidad de Madrid: una piedra tradicional de construcción en la capital a comienzos del siglo XX. Boletín Geológico y Minero, nº 128. pp 963-988.
  • Perez Monserrat, Elena Mercedes. Caracterización, deterioro y limpieza de los materiales petreos del antiguo Hospital de Jornaleros de Madrid. Tesis doctoral. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Petrología y Geoquímica. Madrid, 2015.
  • Puche Riart, O y Mazadiego, L. F. Las canteras históricas de Morata de Tajuña y la cementera Portland Valderribas. Primer Simposio Ibérico sobre Geología, Patrimonio y Sociedad, Tarazona (Aragón) 2000, 13, pp. 109-123.
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto.


miércoles, 9 de mayo de 2018

La explotación de piedra caliza en Morata: la cantera de Cornicabra (II)

El 15 de marzo de 1905 una publicación especializada, La Construcción Moderna, publicaba el primer anuncio que hemos localizado sobre la piedra caliza de la cantera de Cornicabra. Significativamente, esa fecha coincide con la puesta en funcionamiento del apeadero de Cornicabra en la línea del Ferrocarril del Tajuña que prestaba servicio tanto a la cantera de su mismo nombre como a la cercana explotación de Valhondo, otra cantera de caliza que utilizó la materia prima para la fabricación de cal y de cemento. La puesta en explotación de estas canteras, y más en concreto de la de Cornicabra, se debió a la iniciativa de la familia Chávarri, personalizada en primer lugar en la persona de Jacinto Ruperto Chávarri y, posteriormente, en su hijo primogénito José de Chávarri y Batres.



Como analizamos en la anterior entrega del blog, la explotación del subsuelo del término municipal de Morata, y particularmente de la riqueza de su piedra caliza, está documentada, al menos, desde el siglo XVII, cuando en torno a la década de 1630 se iniciaron las obras de ampliación de la iglesia parroquial. En esos años, y posteriormente consta la existencia de canteras en Morata, aunque bien es cierto que la mayoría de ellas, situadas al sur del casco urbano se dedicaron a la fabricación de yeso y, eventualmente de cal, lo que no impide que también se explotara la piedra caliza como material de construcción en casas y edificios civiles de Morata.
Aparte de la cantera de piedra azucarada que citamos en el post de la pasada semana, propiedad de los frailes del convento dominico del Rosario y documentada, al menos desde el siglo XVIII en el Catastro de Ensenada, en el siglo XIX, concretamente en 1872 hemos localizado un acuerdo del Ayuntamiento de Morata, por el que acordaba el deslinde de la cantera de piedra del sitio de Majadahonda (Esta cantera, con el paso de los años, pasaría a ser explotada por la empresa Valderribas).
Este acuerdo, publicado en el Boletín Oficial de la Provincia del 9 de agosto de 1872, debe referirse a una explotación de piedra caliza situada, en este caso, al norte de la población y del casco urbano, en el paraje de Majadahonda, muy próximo a los límites con Arganda del Rey y San Martín de la Vega.
Comienzo de la explotación de la cantera de Cornicabra
Como ya hemos señalado es en el año 1905 cuando aparece el primer anuncio en la prensa especializada en el que se publicitan las virtudes de la piedra caliza de la cantera de Cornicabra.
En el texto del anuncio se explican las características y virtudes de la piedra de la cantera morateña:
Piedra caliza. Cantera de Cornicabra. Morata de Tajuña (Madrid).
Especialidad para sillería y cimientos de mampostería u hormigón. La más barata de todas las de su clase. Análisis de esta piedra en el Laboratorio de Ingenieros militares. Estructura compacta, color gris pardo. Densidad específica 2,70. Resistencia a la ruptura por compresión en ejemplares secos, 800 kg. cm2. Pedidos a Don Salvador del Valle.

Publicidad de la cantera de Cornicabra en la prensa especializada de la época

Aparte de esta publicidad, aproximadamente un mes después, el 17 de abril de ese mismo año de 1905 el diario madrileño El Imparcial también hacía referencia a las canteras de Morata y señalaba la competencia que esta nueva explotación de caliza significaba para la piedra de Colmenar, que, al igual que en el caso de Morata, también se aprovechó de la construcción de la línea del Ferrocarril del Tajuña para acercar a la ciudad de Madrid su producción:
(…) se considera un efluvio de vida para el pueblo la comenzada explotación de las canteras por la Compañía del Ferrocarril la cual está haciendo una terrible competencia a la piedra de Colmenar de Oreja, que ya labrada se vende a 125 pesetas la tonelada, o sea, 25 pesetas más que la primera empresa explotadora.
Emplea en la explotación bastantes obreros y transporta enormes cantidades de piedra caliza (…). (El Imparcial, 17 de abril de 1905).
Aunque en esta publicación se indica que es la compañía del Ferrocarril la que explotaba las canteras de piedra caliza de Morata, es evidente que quien promovió la explotación de la caliza morateña en el norte de la población, en el paraje de Cornicabra, fue la familia Chávarri, la misma que por los mismo años explotaba el manantial de Aguas de Carabaña y que, como en el caso de Cornicabra, también promovió la construcción del apeadero de Chávarri para facilitar el transporte ferroviario de las aguas medicinales. Junto a la empresa de la cantera de Cornicabra, en el mismo paraje de Valhondo también comenzó a explotar la caliza de la zona otra empresa que, a la postre, sería el germen de la que con el paso de los años se convertiría en Portland Valderribas. Esta empresa a la que nos referimos se denominaba Cementos y Canteras de Valhondo, una sociedad en la que inicialmente participaba como accionista otro empresario con intereses económicos en Morata, Luis Canalejas, hermano del que fuera presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas, y propietario también por aquellos años de comienzos de siglo de la empresa papelera instalada en el antiguo batan de paños de Isla Taray.
Tenemos por lo tanto que, en estos comienzos del siglo XX, en el paraje de Valhondo y aprovechando la línea ferroviaria del Ferrocarril del Tajuña operan dos empresas:
  • La Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra, propiedad de la familia Chávarri y más concretamente de Ruperto Jacinto de Chávarri, promotor del proyecto, casado con Julia Batres y que dirigió la empresa hasta su muerte el 17 de junio de 1911. Ruperto Jacinto de Chávarri, además de promover la explotación de la piedra caliza, también construyó en Morata la finca de recreo familiar denominada Fuente de la Venta, localizada en las proximidades de la cantera de Cornicabra. Esta empresa, aunque también había construido la infraestructura necesaria para la elaboración de cal, parece que solamente se dedicó a la explotación de piedra para sillería y cimentación, en competencia, como ya hemos señalado, con la piedra de Colmenar.
  • Cementos y Canteras de Valhondo, por el contrario, parece que dedicó sus esfuerzos empresariales a la fabricación de cemento y también de cal. En esta empresa, creada con un capital social de 1.500.000 pesetas estaba domiciliada en la calle Goya, número 5 de Madrid, y en su capital participaban entre otros empresarios, aparte del ya citado Luis Canalejas, Alfonso Ramos, Agapito Ortiz, Alejandro Estrada y Antonio Herrera. Según una publicación de 1908, la sociedad se constituyó para:
(…) para explotar las canteras de piedra caliza de construcción y hornos de cal grasa de Valhondo, Morata de Tajuña, y para construir una fábrica de cemento portland artificial en Madrid, junto a las vías de servicio de los ferrocarriles de Madrid, Zaragoza, Alicante y Tajuña. La fábrica se montará con una capacidad inicial de producción de 10.000 toneladas al año, para llegar a la de 30.000, con tres hornos rotativos de la Brennofen-Baüanstalt, de Hamburgo, bajo la dirección de la casa Hemmoor, de la misma ciudad. (El Financiero Hispano-Americano, 6 de marzo de 1908).

En estos primeros años de explotación de las canteras de Valhondo y Cornicabra, y particularmente de esta última, la producción y los productos acabados que salían rumbo a Madrid en los vagones de carga del Ferrocarril del Tajuña consiguieron crearse una imagen de calidad que, de hecho, fue reconocida en la Exposición de Industria Madrileñas del año 1907. Ese año la Sociedad Explotadora de las Canteras de Cornicabra lograba un destacado galardón:
Exposición de Industria Madrileñas
Premios Otorgados
Primera división.- Industrias rurales y Agricultura.
Primer grupo Piedras y tierras Minerales
D. Aurelio Castellanos, de Guadalix. Muestras de sus canteras.
Premio de Mérito.
D. Ruperto J. Chávarri. Productos de sus canteras de Cornicabra. Premio de Honor. (Publicado en el Diario Oficial de Avisos de Madrid del 17 de septiembre de 1907).
En el año siguiente a la obtención de este premio, en 1908, la cantera de Ruperto Jacinto Chávarri en el paraje de Cornicabra abastecería las obras de construcción del Hospital de Jornaleros, un edificio que aún se conserva y del que trataremos en la próxima entrada del blog.


Fuentes y bibliografía
  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356)
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
  • Morata de Tajuña. Crónica de la provincia de Madrid. Arribas, Juan Diego-Imprenta de la Diputación Provincial. Madrid, 1891.
  • Miñano, Sebastián. Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. Tomo VI. Imprenta de Periart-Peralta. Madrid, 1827.
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto.


miércoles, 2 de mayo de 2018

La explotación de piedra caliza en Morata: la cantera de Cornicabra (I)

A comienzos del siglo XX, con la inauguración del Ferrocarril del Tajuña, las explotaciones de piedra caliza y la producción de yeso y cal en la villa de Morata recibieron un impulso definitivo para ampliar la producción. El mercado de Madrid era mucho más accesible, gracias al nuevo medio de transporte, y las empresas aprovecharon esta circunstancia para mejorar sus instalaciones. Una de estas empresas, la cantera de Cornicabra, propiedad de la familia Chávarri, llegó a contar incluso con un apeadero en la línea ferroviaria para facilitar el transporte de la piedra caliza. Entre otros edificios emblemáticos, estas piedras se emplearon en la construcción del Hospital de Jornaleros –o de Maudes-, en algunas de las naves del antiguo matadero de Madrid o, también, para trazar las primeras líneas del metro madrileño.


Introducción
La explotación de la de piedra caliza en el término municipal de Morata se conoce, al menos desde la Edad Media. La elaboración de yeso, para lo que era necesario cocer la piedra en hornos adecuados, se realizó en pequeñas explotaciones familiares que ya aparecen reflejadas en documentos del siglo XVI cuando en las Relaciones Topográficas de Felipe II se señala, en la respuesta al capítulo 30, se afirmaba que:
(…) los edificios de las casas que se usan en la dicha villa de Morata son de tapias de tierra y yeso y madera y teja, y la tierra y yeso y teja se provee del término de la dicha villa, y la madera de pino se trae de la ribera de Tajo de lo que viene de las sierras de Cuenca.
En otro cuestionario de la misma época, elaborado por el doctor Mejía, también se ofrece una respuesta similar sobre la utilización del yeso en Morata:
A la treinta [pregunta] dijo que las casas y edificios de la dicha villa de Morata son de tapias de tierra y yeso y de madera de pino, y el dicho pino le trae de la sierra y tierra de Cuenca, y los demás materiales del término de la dicha villa de Morata.
En siglos posteriores aparecen nuevas referencias a la explotación de canteras y yesos en Morata por parte de algunos de sus vecinos. Concretamente, en el siglo XVIII y en los legajos del Catastro de Ensenada se indica que el convento de los dominicos del Rosario, una orden religiosa con varias propiedades urbanas y rústicas en Morata, poseía una cantera de cal y otra para la elaboración de yeso. Aunque las referencias documentales no son muy expresas, es de suponer que estas dos explotaciones, al menos la de yeso, se localizaría al sur del término municipal, en los cerros de la margen izquierda del río Tajuña que es donde tradicionalmente se han situado las canteras de donde se extraía la materia prima para la elaboración de yeso.
En el catastro también aparecen reflejados los vecinos de la villa que se dedicaban a la fabricación de yeso en algunas de las explotaciones existentes por entonces. Concretamente, según el censo de vecinos del año 1751, cuatro vecinos de Morata se dedicaban al oficio de yesero, al que se le calculaba un rendimiento diario de seis reales de vellón. De estos cuatro vecinos, tres pertenecían a una extensa familia de apellido Garcés., mientras que el cuarto se apellidaba Campeño.
La importancia de la fabricación de yeso en Morata a partir de la utilización de la piedra caliza existente en su término municipal también se recoge en las ordenanzas municipales que regían la vida diaria de la villa. Estas ordenanzas, redactadas en la segunda mitad del siglo XVIII y que han llegado hasta nosotros en una copia manuscrita conservada en la Biblioteca Nacional de Madrid, incluían un apartado específico dedicado a la fabricación y venta de yeso, lo que indica que esta actividad siempre fue importante en Morata. Es en el punto 42 de las ordenanzas donde se regula esta actividad:
42 Ítem, para [paliar] los graves perjuicios que se originan de que los yeseros midan el yeso en sus casas o en sus canteras con espuertas y no con medidas que para ello deben tener , pues dimana de esto como se ha experimentado salir sólo nueve fanegas en cada cahíz, ordenaron y mandaron que cada yesero tenga una medida de cuatro tablas en cuadro sin suelo y barreteada por una y otra parte, sellada y registrada con la media fanega de la villa que haga la misma cavidad y con ella mida el yeso y no con otra cosa pena de quinientos maravedíes por la primera vez y la agravación, y que de ningún modo mezclen con el yeso calvero ni otro genero de tierra bajo de la misma pena y que en ello se haya de estar a la declaración de maestro o maestros alarifes que lo gastaren quienes han de tener obligación de decir al dueño de la obra si es buena o mala la calidad del yeso o tiene alguna mezcla y no lo así ejecutando además de ser de su cuenta y riesgo el daño o ruina que en la obra se experimentase han de incurrir en la referida pena (…)
Finalmente respecto a la elaboración de yeso con piedra caliza en Morata contamos con un último testimonio documental del siglo XIX. Este documento recoge los gastos de una obra de reparación en la antigua posada de la plaza de Morata, propiedad del conde de Altamira. En estas obras, que se llevaron a cabo en 1846, aparecen los gastos de fabricación del yeso y los jornales que se pagaban por este trabajo:
(…) por hallarse la obra en la parte que cae a la plaza pública donde va a correrse la novillada ha habido necesidad de parar los cuezos [del yeso necesario para la obra].
En relación con los gastos de fabricación del yeso en el documento se indica que los obreros encargados de cocer el yeso cobraban 6 reales diarios, mientras que los que se dedicaban a recoger la leña para el horno tenían asignado un salario de 5 reales diarios.
Además de la elaboración de yeso y cal, la piedra caliza también se ha usado como material de construcción en el edificio más emblemático de Morata: su iglesia parroquial. El edificio que ha llegado hasta nosotros comenzó a construirse en el siglo XVII, coincidiendo con la llegada del marques de Leganés a Morata. El proyecto, muy ambicioso, nunca llegó a concluirse tal y como fue planteado, posiblemente a partir de una construcción anterior realizada también en cantería. En un documento que ya hemos citado, las Relaciones Topográficas de Felipe II, se afirma que:
(…) se han hallado algunas piedra labradas con molduras, y otras escritas con letras góticas, romanas en lenguas latina, y una de ellas está puesta en la torre [de la iglesia] de la dicha villa, (…) y en el edificio bajo de la dicha torre hay otras muchas piedras con señales que han sido trabadas con plomo (…).
En la relación que hizo el licenciado Mejía, en la respuesta 31, también indica que:
El edificio más señalado que en la dicha villa hay es una capilla en la iglesia parroquial de la dicha villa de cantería muy bien labrada de las mejores que hay en el arzobispado de Toledo (…).
Ya en el siglo XIX, Sebastián Miñano reflejó en su obra Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal, (Tomo 6) al referirse a los distintos establecimientos industriales y medios económicos de Morata:
(…) Produce trigo, vino, aceite, legumbres, muchos ajos, frutas y hortalizas, y grandes melonares de mucho fruto y gran despacho. Industria: fabrica de aguardiente, 1 batan de paños ordinarios, 3 molinos harineros y en un pequeño bosque hay una cantera de piedra azucarada, que aunque común, es bastante limpia y blanca.
Finalmente, para concluir con las referencias históricas respecto a la utilización de la piedra caliza en Morata, citemos al historiador y maestro local, Juan Diego Arribas. En su libro sobre la Historia de Morata, escribió siglos después de que se redactaran las Relaciones Topográficas, al referirse a la iglesia de Morata y los materiales utilizados en su construcción indicaba que:
Está formada por tres naves, y su construcción es de piedra sacada de uno de los cerros de este término, en el cual se conservan algunas piezas labradas de grandes dimensiones para la continuación de la obra. Cada una de las naves laterales tiene dos magníficos arcos, y es de suponer tendría por lo menos otro si se hubiera terminado la obra.

Iglesia de Morata, hacia 1925, construida con piedra de las canteras del término municipal



Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Archivo Histórico Nacional (Baena, C.430, D,345-356)
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada, Libros Maestros y Respuestas Particulares H 408 y H 410.
  • Morata de Tajuña. Crónica de la provincia de Madrid. Arribas, Juan Diego-Imprenta de la Diputación Provincial. Madrid, 1891.
  • Miñano, Sebastián. Diccionario Geográfico-Estadístico de España y Portugal. Tomo VI. Imprenta de Periart-Peralta. Madrid, 1827.

martes, 24 de abril de 2018

Morata, sexmo de la ciudad de Segovia en el siglo XV

Han sido muchas las entradas en las que en este blog hemos tratado la pertenencia de la villa de Morata a distintos señoríos laicos o eclesiásticos a lo largo de sus muchos siglos de historia. Sucesivamente, Morata ha pertenecido, y así está documentado, tanto a señores feudales, como la familia Mendoza o Fernán Pérez Portacarrero, como a señoríos eclesiásticos representados por el poderoso arzobispado de Toledo, a quien pertenecía la villa cuando en el siglo XVI obtuvo su status de villa real después de endeudarse por los 24.000 ducados que hubo de abonar a la corona (Recordemos que esta deuda económica obligó a los vecinos, décadas después, en el primer tercio del siglo XVII, a vender el señorío al marqués de Leganés.
Aparte de estos hitos históricos, Morata perteneció durante unas décadas del siglo XV a la entonces poderosa ciudad de Segovia, cuando la ciudad castellana poseía amplios territorios al sur de la sierra de Guadarrama y dominaba, gracias a la pujanza de su cabaña ganadera, amplios espacios para el pasto de sus rebaños ovinos.

Comunidad de Villa y tierra de Segovia en los siglos XI y XII

No son muchos los documentos que hemos localizado correspondientes al periodo histórico en el que Morata se integró en la Comunidad de Villa y Tierra de la ciudad de Segovia. En esos años, de mediados del siglo XV y siguientes Segovia organizaba sus territorios al sur de la sierra en sexmos integrados por varias villas y aldeas dependientes cada uno de ellos de las distintas parroquias de la ciudad. En las proximidades de Morata, Valdelaguna, Chinchón, Ciempozuelos, San Martín de la Vega, Villaconejos o Titulcia, entre otras villas, pertenecían también a la Comunidad segoviana en una comarca que por el norte y el este (Arganda, Perales y otras villas de las vegas del Henares y el Tajuña) se integraban en el señorío eclesiástico el arzobispado e Toledo.
El documento que hoy presentamos se conservaba en el archivo municipal de Chinchón. Recordemos que Chinchón perteneció a la ciudad de Segovia hasta que en 1480 los reyes católicos cedieron a su consejero Andrés de Cabrera y a su esposa Beatriz de Bobadilla un amplio señorío que incluía el pueblo vecino y otras villas del sexmo de Valdemoro. Su contenido recoge una carta de poder otorgada a Diego de Rueda para que recaudara los impuestos correspondientes a las tercias y alcabalas de las villas incluidas en el mismo, entre ellas Morata.
Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo Gonzalo Rodríguez del Río, vecino en la muy noble y leal ciudad de Segovia, arrendador y recaudador mayor del rey nuestro señor de las alcabalas y tercias de la dicha ciudad de Segovia y su tierra este presente año de la fecha de esta carta, otorgo y conozco que doy y otorgo todo mi poder cumplido, libre y llenero, bastante, según que lo yo he e según que mejor y más cumplidamente lo puedo e debo dar y otorgar de derecho, a vos Diego de Rueda, vecino en la dicha ciudad, y al que vuestro poder hubiera, especialmente para que por mí y en mi nombre vos y el que dicho vuestro poder podáis demandar, recaudar, recibir y haber y cobrar todos y cualesquiera maravedís que a mí son debidos del tercio primero de las alcabalas de los lugares que son en los sexmos de Valdelozoya y de Casarrubios del Monte y de Valdemoro y Morata, y de los lugares de Ciempozuelos y San Martín de la Vega y la dicha Casarrubios y Valdemoro y Morata, los cuales lugares que son en los dichos sexmos y en cada uno de ellos con la dicha Ciempozuelos y San Martín de la Vega son en tierra de la dicha ciudad de Segovia.
E así por vos recibidos y cobrados los dichos maravedís del dicho tercio primero de las dichas alcabalas de los dichos lugares e sexmos y de cada uno de ellos, podáis dar y otorgar carta o cartas de pago y de finiquito, vos y el que dicho vuestro poder hubiere. Y valgan y sean firmes e valederas bien así como si las yo diese y otorgase presente siendo, y para que podáis presentar e presentéis cualquier carta o cartas del dicho señor rey y otras cualquier escrituras a los concejos de los dichos lugares de los dichos sexmos y a cada uno de ellos y a los dichos Ciempozuelos y San Martín de la Vega y a cada uno de ellos, y pedir e requerir y emplazar y protestar y tomar testimonio o testimonios y hacer y decir y razonar, tratar y procurar todas aquellas cosas y cada una de ellas que cerca de lo susodicho y cada cosa de parte de ello se requiera y convenga de hacerse, y hacer todos los otros autos y diligencias y solemnidades al caso pertenecientes aunque sean tales y de aquellas cosas que según derecho requieran haber especial mandado.
Y cuando cumplido y bastante poder como yo he tengo para lo que dicho es y para cada cosa y parte del ello, otro tal y tan cumplido lo doy y otorgo a vos, el dicho Diego de Rueda, y al que el dicho vuestro poder hubiera, y todas sus incidencias, emergencias y dependencias, anexidades y conexidades.
Y para haber por firme y valedero todo cuanto en la dicha razón dijeres, hicieres y razonares, y cartas de pago y finiquito que diereis y otorgáis, obligo a ello los bienes del dicho señor rey según que a mí son obligados. Y si en este caso es necesario relevación, yo os relevo, y al que el dicho vuestro poder hubiera, de toda carga de satisfacción so aquella cláusula del derecho que es dicha en latín «iudiçio sisti iudicatum solui» con todas sus cláusulas acostumbradas.
Y para que esto sea cierto y firme y no venga en duda otorgué esta carta de poder ante el escribano público y testigos (…). y por mayor firmeza lo firmé de mi nombre.
Que fue hecha y otorgada en la dicha ciudad de Segovia a catorce días del mes de junio año del nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo de mil y cuatrocientos y sesenta y dos años.
Testigos que fueron presentes y vieron firmar su nombre al dicho Gonzalo Rodríguez: Diego de Ávila y Diego Gutiérrez de Córdoba y Juan de San Esteban, vecinos en la dicha ciudad.

*Para su mejor comprensión hemos adaptado el texto del documento, escrito en castellano antiguo, al castellano actual. El texto forma parte de un trabajo de Nicolás Ávila Seoane titulado “Documentación Trastámara en el Archivo Municipal de Chinchón”.

Fuentes y bibliografía

  • Archivo Regional de la Comunidad de Madrid, Reproducciones de documentos municipales, Chinchón, DVD TIF 408, 15579, 1-8. Archivo Municipal de Chinchón, Histórico, Hacienda, Impuestos, 1557 9a).
  • Ávila Seoane, Nicolas. Documentación Trastámara en el Archivo Municipal de Chinchón. Universidad Complutense de Madrid.

miércoles, 18 de abril de 2018

Deslindes del término de Morata con las villas vecinas


La pasada semana analizábamos en la entrada del blog el conflicto generado entre las villas de Morata y Valdemoro con la de San Martín de la Vega, perteneciente a la Comunidad de la Ciudad de Segovia, por la entrada de vecinos morateños en el término de San Martín para labrar tierras o para que pastaran sus rebaños. Esta presunta intromisión en término ajeno provocó la emisión de una Cédula Real, en 1443, por parte del futuro rey Enrique IV en la que se amenazaba con multas a los morateños, y también a los vecinos de Valdemoro, en el caso de que se repitieran los hechos denunciados.Estas denuncias y otras similares, que se sucedieron a lo largo e la historia, siempre exigían la intervención de jueces reales que analizaban si realmente se habían traspasado los términos municipales para el pasto de los ganados, la labranza de tierras –generalmente baldíos-, la obtención de leñas o la práctica de la caza y la pesca.
Estos jueces debían definir por donde discurrían los respectivos términos municipales, delimitados por los correspondientes mojones que, normalmente, se colocaban ante la presencia de los representantes de los términos municipales que se pretendía delimitar. Algunos de estos deslindes, los primeros, se realizaron poco después de que Castilla ganara a los musulmanes las tierras del sur de la sierra de Guadarrama. Disponemos del texto refleja el deslinde de la denominada Tierra de Alcalá con el término de Morata, por aquel entonces una aldea incluida en las tierras pertenecientes a la ciudad de Segovia. Este deslinde, realizado en una fecha indeterminada entre los años 1209 y 1214, se ejecutó a instancias de Rodrigo Jiménez Rada, por aquel entonces arzobispo de Toledo:E aquí comiença a partir término Alcalá con las aldeas de Segovia: commo toma por el çerro de val de Micolás es contra el val de la Laguna commo el agua vierte, así que finca todo el val de Meculás en término de Alcalá, e llega al val e pasa entre las aguas amas e llega fondón del Fitero, e commo va a las cabeçuelas de Pero Martín Refoyo, que dizen las Hermanillas, e llega a somo del Hituer, e dende toma el Val Ayuso e da consigo en val de la Cueva, e de la Cueva al val de la Osa Ayuso e llega a Tajuña e pasa a otra parte que es contra Morata, e llega al mojón que está enmedio de la carrera que va de Perales a Morata, que es ende del vado de val de la Osa, e dende commo salle derechamente a la peñuela que es en somo del val de la Higuera, e dende la cabeçuela que dizen de la Atalayuela, e de la Atalayuela a la cabeça que dizen de Liebre commo va al Berrocal e da consigo en Xarama. Fasta aquí parte término Alcalá con Segovia.Redactado en castellano antiguo, el texto recoge el deslinde de Morata con las entonces aldeas de Perales y Arganda, integradas en la Tierra de Alcalá. Pese a las diferencias con el castellano actual en el texto se identifican perfectamente los parajes y topónimos que aún en la actualidad ejercen de lindes entre Morata y los pueblos vecinos: Valdelaosa y Valdelahiguera siguen siéndolos parajes que separan Morata de Perales de Tajuña y la Atalayuela o Talayuela es el punto donde convergen en kla actualidad los tres términos municipales.La presencia de Segovia al sur de la sierra
En el texto anterior ya se señala la existencia de varias aldeas, entre ellas la de Morata, pertenecientes a la ciudad de Segovia y limítrofes con las tierras del arzobispado de Toledo y de la Ciudad de Alcalá. Unos años después de que se elaborase el texto que hemos transcrito un texto elaborado en el año 1302 recoge también una descripción de las tierras de Segovia, organizadas administrativamente en sexmos, en las que también aparece una referencia a Morata cuando se describen las lindes de lo que denomina dehesa de la Alcarria:
Esta es la Dehesa del Alcarria, ansi como toma del exido de Bayona arriba en de lo que fue dado para viñas arriba e de lo que fue dado, e parte con la cuadrilla de Carabanchel, e parte con Casasola, e parte con Monasterio, e con Eza, e con Morata, e recude a Pajares e torna por los mojones que pusieron con Sancho Gil, e son estos los mojones, el mojon que esta en el cerro contra Pajares, e el otro mojon en la Cavezuela Pedregosa, e el otro mojon es el de la Cavezuela de la Caveza del Aguila asomante a Val de Codimo a la Cavezuela raya, encima de Valde Gutierrez al mira, y va por el rostro de la mesa de Riba Zarza, como cata contra la Vega e recude al mojon asomante al Val de las Cobatillas, e el otro mojon es en el cerro asomante a Val de Monasterio, e a Val de Morata, e el otro mojon es el cerro a Val de Monasterio, e el otro mojon es a la Cavezuela rubia de val de Penosilla, e de la Cavezuela rubia por el Val de Carral ayuso, recude al mojón del cerro de la carrera pedregosa, el otro moion es entre la caveza de Val de Pedrosa e al rio, e el otro mojon es entre la cabeza que es entre el Val de Carrera e el Val de Peflalba en el Rubial que es sobre la Peñalva e de parte al Soto de Diego e de Santesona en la Dehesa sobredicha e esta dehesa se ha de cazar porque si los Ganados de los Pecheros de la Ciudad de Segovia e de su termino quisieren pacer e cortar, e cazar, que entren abiniendose con la qiladrilla del xrendador do anduviere, e si ende fuese de otra guisa pechen doscientos mrs. de a cada uno en su lugar. (15 de Agosto de 1302)
En el texto, también redactado en castellano antiguo, aparecen citadas como lindantes con el término de Casasola -donde décadas después se levantaría el castillo del mismo nombre- tanto Morata como Eza, aldea que con las de Villaverde y Monasterio, también citadas, desaparecieron tras la Edad Media.

Fuentes y bibliografía

  • Real Cédula DDD, f.7. Archivo Municipal de San Martín de la Vega. Citada y también transcrita en “Entre Pinto y Valdemoro”. Castañeda Muñoz, Florentino. Diputación Provincial de Madrid, Madrid, 1955.
  • Deslinde y amojonamiento de los términos de Alcala de Henares realizado por el arzobispo Rodrigo Jiménez Rada y por Minaya El Seco de San Esteban, por mandato de Alfoinso VIII (1209-1214).
  • Ocupación de la zona sur de la Sierra y repoblación de la misma por el concejo de Segovia. Copia de 1787, Archivo Histórico Nacional. Sección de Diversos. Concejos y Ciudades. Leg. 202, Fols. 6, 39.
  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.

miércoles, 11 de abril de 2018

Conflicto de los vecinos de Morata con la ciudad de Segovia

Los conflictos de términos entre distintos lugares y villas fueron muy frecuentes durante la Edad Media y e, incluso, durante la Edad Moderna. Los límites de los términos municipales no siempre estaban claros y tampoco era extraño que algunos vecinos desplazasen o modificasen los mojones que delimitaban el territorio correspondiente a cada municipio. De hecho, en la documentación histórica aparecen numerosos testimonios escritos de estos pleitos entre villas vecinas, casi siempre provocados por el uso indebido de pastos, acarreo de leñas, caza o pesca.
Para evitar estos conflictos vecinales, cualquier cambio de estatus en las villas y lugares provocado por un cambio en la titularidad del señorío o también por la adquisición del status de villa real obligaba a realizar un deslinde y apeo con los términos municipales vecinos que no siempre se realizaban sin incidentes.
En los últimos siglos la villa de Morata ha sido protagonista de alguno de estos conflictos vecinales y a alguno de ellos vamos a dedicar las entradas del blog en las próximas semanas.




En entradas anteriores del blog hemos tratado en alguna ocasión la pertenencia de Morata a la ciudad de Segovia, al arzobispado de Toledo o a algunos señoríos de origen medieval como el de la familia Mendoza o a Fernán Pérez Portocarrero. Cuando se produjo el pleito que vamos a analizar esta semana con la ciudad de Segovia, ocurrido en el año 1443, Morata pertenecía a la Mesa Arzobispal de Toledo en la que permanecería hasta que en el siglo siguiente, en 1575, los vecinos compraran el derecho de villazgo por la cantidad de 24.000 ducados.
En ese año de 1443 Morata y también la cercana Valdemoro –villa que había compartido con nuestro pueblo la pertenencia al señorío de Fernán Pérez Portocarrero desde que el 1 de enero de 1350 este lo adquiriera junto a su mujer a Alfonso XI- fueron seriamente señaladas nada menos que por el entonces príncipe heredero de la corona, hijo de Juan II y futuro Enrique IV de Castilla.
El príncipe heredero firmaba una Real Cedula, fechada en Segovia el 21 de agosto de 1443 en la que advertía a las autoridades:
Don Enrique, por la gracia de Dios, príncipe de las Asturias, hijo primogénito, heredero del muy alto esclarecido príncipe, muy poderoso mi señor y padre, el rey don Juan de Castilla. A vos, los concejos, alcaldes y alguaciles y regidores, caballeros y escuderos y hombres buenos de los lugares y aldeas del sexmo de Valdemoro, tierra y jurisdicción de la muy noble ciudad de Segovia, mis vasallos, y cada uno de vos, salud y gracia. Sepades que a mí es hecha relación que los vecinos de Valdemoro y Morata, vasallos de la mesa arzobispal de la iglesia de Toledo, de hecho no lo pudiendo ni debiendo hacer de derecho, que entran en la tierra y términos, jurisdicción de la dicha mi ciudad, que es en ese dicho sexmo, a labrar y a pacer con sus ganados, habiéndolo yo mandado defender por mis cartas. Y no lo han querido ni quieren cesar de hacer, lo cual es deservicio mío y daño y perjuicio de la dicha mi cuidad y su tierra, y de vos, los dichos mis vasallos. Y si lo tal les fuese consentido, se despoblarían algunas de las aldeas y lugares de ese dicho sexmo. Y por cuanto para entrar en mi tierra a hacer las cosas susodichas o alguna de ellas, que lo mostrasen ante mi, y que yo les mandaría pagar su justicia, los cuales no lo han querido hacer ni mostrar. Y pidiéronme por merced que porque la dicha mi tierra se poblase la mandase guardar y los proveyese sobre ello, de remedio con justicia o como la mi merced fuese. Y yo túvelo por bien, y porque mi merced y voluntad es que la dicha mi tierra se guarde y pueble, por ende, os mando a todos y a cada uno de vos, que cada y cuando halláredes a los dichos vecinos de Valdemoro y Morata en los términos y tierra y jurisdicción de la dicha mi cuidad en ese dicho sexmo, labrando, cortando, pescando, cazando, paciendo con sus ganados, que los prendades y dedes las prendas según [las] ordenanzas de la dicha mi cuidad de Segovia, y que los que las dichas prendas hiciéredes y prendáredes, que hayades y llevedes para vos la mitad de la dicha pena o penas, y la otra mitad sea para seguir el derecho con aquel o aquellos que se opusieren contra las tales prenda o prendas. Y si para hacer lo susodicho, menester hubiéredes favor y ayuda, por esta dicha mi carta mando a todoslos caballeros y escuderos y otras personas qualesquier, vecinos y moradores en los lugares del dicho sexmo y en todos los otros lugares de mi tierra, que os la den y hagan dar, yendo por sus personas y armas y caballo. Y los unos ni los otros no hagades ni hagan ende al por alguna manera, so pena de la mi merced y de diez mil maravedís, etc.. Dada a 21 de agosto de 1443 años.
(Cédula Real D. D. D., f. 7 conservada en el Archivo Municipal de San Martín de la Vega)
Por la redacción de la Real Cédula se puede suponer que tanto los vecinos de Valdemoro como los de Morata habían sido sorprendidos en el término de la vecina villa de San Martín cometiendo alguna de las infracciones que se señalan en el texto: labrando, rozando, pescando, cazando, o paciendo con sus ganados.
En el año de emisión de la Real Cédula del príncipe Enrique, el término municipal de la villa de San Martín pertenecía al sexmo de Valdemoro, uno de los pertenecientes a la ciudad de Segovia al sur de la cordillera central, y estaba integrado también por los pueblos vecinos de Chinchón, Bayona (la actual Titulcia), Villaconejos, Valdelaguna, Seseña, San Martín de la Vega y Ciempozuelos.
Las sanciones por infringir derechos de pasto o de caza en la Comunidad de la Ciudad y tierra de Segovia podían alcanzar cantidades muy elevadas y a ellas se enfrentaban los vecinos que, sin respetar la Real Cédula, fueran sorprendidos en algunas de estas actividades vetadas.
Respecto a los límites entre la villa de San Martín de la Vega y Morata que según la Real Cédula no fueron respetados contamos con el apeo realizado unas décadas después, cuando Morata adquirió la condición de villa de realengo por compra al arzobispado de Toledo. En ese año de 1575, según transcribe Jesús Antonio de la Torre Briceño en su obra Historia de la villa de Morata de Tajuña, el 24 de marzo se realizó el deslinde entre las dos villas que no debía de diferir mucho del que existía en el siglo anterior cuando se emitió la Real Cédula del príncipe Enrique. El deslinde se inició en el mojón situado el paraje conocido como Cabezuelas de Erguido Díaz -donde confluían los términos de San Martín de la Vega, Chinchón y Morata- y continuó por Valdemillar, con dos nuevos mojones, otro mojón en Atrocharejo y, ya con vistas a la vega del Jarama en la casa de Ponce. Continuaba la mojonera por el mojón de Pienello, el mojón de la Hoya y el de Barbirroja ya con vistas al cerro de Vallequillas que delimita los términos de Morata, Arganda y San Martín. El deslinde continuó por los mojones de El Aquilón, el valle de las Porquerizas, el rastro de Pajares, Val de la Becerra y Los Pilones para terminar en Valdepeñas.



Fuentes y bibliografía
  • Real Cédula DDD, f.7. Archivo Municipal de San Martín de la Vega.
Citada y también transcrita en “Entre Pinto y Valdemoro”. Castañeda Muñoz, Florentino. Diputación Provincial de Madrid, Madrid, 1955.
  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.