martes, 17 de julio de 2018

La administración de la casa de Altamira en Morata (I)

Los condes de Altamira, desde que accedieran a la posesión del señorío de Morata, siempre gestionaron los derechos económicos generados en la villa por medio de distintos administradores que eran los encargados de recaudar los distintos y variados ingresos de la casa condal, procedentes de los bienes rústicos y urbanos y de las rentas de los oficios y alcabalas pertenecientes al patrimonio señorial. Estos administradores eran, por tanto, los máximos representantes de los condes en Morata y, como tal, los encargados de ejecutar sus órdenes y cumplir con las obligaciones de su cargo.



Desde que en 1711 el III marqués de Leganés, Diego Dávila Messía de Guzmán, muriera en París sin descendencia y el señorío de Morata pasara a la Casa de Altamira distintos administradores fueron los responsables de gestionar los bienes y derechos económicos que les pertenecían en la villa. Como en la mayor parte de los lugares de señorío de la Casa de Altamira, repartidos por todo el territorio nacional, la gestión de este patrimonio en Morata se basaba, más que en la explotación directa de los bienes rústicos y urbanos, en el arrendamiento de los mismos a cambio de unas rentas anuales que debían pagar los arrendatarios, fueran estos agricultores, molineros, bataneros, responsables de los oficios de fiel medidor o escribano o también mesonero en alguno de los dos mesones que eran propiedad de los condes en Morata.
Como sucedía también con todos los administradores de la Casa de Altamira, estos empleados debían rendir cuentas ante la administración central de la Casa de Altamira, localizada en Madrid, donde se centralizaban los ingresos y gastos que generaban el ingente patrimonio en forma de títulos nobiliarios y las propiedades adscritas a ellos que recaían en los condes de Altamira.
La numerosísima documentación que generó la casa de Altamira recoge –a pesar de la pérdida o venta de muchos de los legajos del archivo a finales del siglo XIX- toda la correspondencia entre la administración central y las administraciones locales. En el caso de Morata, esta correspondencia siempre se archivaba, a pesar de corresponder ya el señorío a los condes de Altamira, bajo el epígrafe de Leganés, pues fue con este marquesado con el que se inició el señorío de Morata.
1806, un año de correspondencia administrativa de la Casa de Altamira en Morata
En el blog ya hemos tratado algunos aspectos de la relación, sobre todo económica, de los administradores de la Casa de Altamira en Morata con la administración central y con los propios marqueses. En esta serie de entregas vamos a comprobar como esta comunicación no siempre tenía como principal objetivo controlar las cuentas de ingresos y gastos que se producían en la villa.
Para profundizar en este aspecto de la relación de los condes de Altamira con Morata a través de sus administradores vamos a analizar parte de la correspondencia que se entabló en 1806. Ese año, previo a los convulsos años que se sucederían con la Guerra de la Independencia, el condado de Altamira aún no había entrado, o al menos no en sus aspectos más evidentes, en la peligrosa y destructiva deriva económica que provocaría, finalmente, la ruina de la casa y la venta de la totalidad de su patrimonio en Morata.
En 1806 el titular del señorío de Morata como conde de Altamira correspondía a Vicente Joaquín Osorio de Moscoso. El XII conde de Altamira había nacido en Madrid en 1756 y falleció también en Madrid en 1816. Hijo de Ventura Osorio de Moscoso y Fernández de Córdoba, se casó dos veces, primero con María Ignacia Álvarez de Toledo y Gonzaga. Tras enviudar en 1798, volvió a contraer matrimonio con María Magdalena Fernández de Córdoba y Ponce de León. Carlos III le nombró gobernador del Banco de San Carlos, antecedente de lo que luego sería el Banco de España. Muy ligado a la corte real fue caballerizo mayor con Carlos IV y con su hijo Fernando VII. Además, durante la Guerra de la Independencia fue miembro y posteriormente presidente de la Junta Suprema Central.
Ese mismo año de 1806 la administración de los bienes patrimoniales de los condes de Altamira en Morata era responsabilidad de Miguel Rojo que estaba al frente de los intereses de la casa al menos desde 1796 y que ocuparía el cargo prácticamente hasta la muerte de Vicente Joaquín Osorio de Moscoso en 1816. En años posteriores, Miguel Rojo se trasladaría a la provincia de León para ejercer el mismo cargo de administrador en varios localidades en las que la Casa de Altamira poseía un importante patrimonio procedente del marquesado de Astorga que también les pertenecía por herencia*.
Miguel Rojo, al igual que la mayoría de las personas que ejercieron el mismo cargo en Morata al servicio de los condes de Altamira utilizó la llamada Casa de Corregidores como sede de la administración condal. En esta casa, situada en la fachada oriental del Palacio en la calle Cruz de Orozco esquina con la calle del Ciego, ejercieron su cargo de administradores, entre otros, Juan Ruiz de Castañeda, Luis Fominaya, Diego Almazán, José Valero, Domingo Morales, Pablo Martínez Toledano y José Robledo.
Las competencias de los administradores del conde de Altamira en Morata
La gestión y el control económica del patrimonio de los condes de Altamira –siguiendo, eso sí, las directrices de la administración central de la casa desde su sede en Madrid- no era ni mucho menos la única de las atribuciones y competencias de los administradores. En 1806, el año que analizaremos en estas entregas del blog, Miguel Rojo también era responsable del control del resto del personal que prestaba sus servicios a los condes de Altamira. Este personal a cargo de la casa era muy reducido debido a que, como ya se ha comentado, los condes de Altamira tradicionalmente renunciaron a la gestión directa de su patrimonio y optaron por el arrendamiento de la mayor parte de sus bienes como medio más habitual para obtener sus rentas en Morata. Este sistema era el habitual en todas las parcelas rústicas, tanto de secano como de regadío, con la única excepción del cultivo y recolección de la cosecha de los olivares que, además, también se molturaba en la almazara propiedad de la casa situada al norte del casco urbano junto al Bosque también propiedad de los condes de Altamira.

Comunicación del conde de Altamira para el nombramiento de un guarda de El Bosque (1806) (FuenteArchivo Histórico de la Nobleza, BAENA, C-271, D.300-318)

El puesto de guarda de El Bosque fue uno de los empleos que la Casa de Altamira mantuvo hasta bien entrado el siglo XIX como uno de los oficios y gastos fijos de su administración en Morata, junto con los empleos de jardinero, cuidadores del palacio y, lógicamente, el de administrador. Existe constancia documental de la explotación de las leñas y el esparto de El Bosque que, anualmente, se subastaban al mejor postor y que constituían uno de los ingresos fijos prácticamente hasta que la finca se vendió al Ayuntamiento. Este paraje también contaba con varios centenares de olivas y encinas que también se protegían con la contratación de un guarda que, además, tenía como una de sus funciones principales vigilar que los cazadores furtivos no mermaran la riqueza cinegética de esta finca de los Altamira.**
Precisamente en el año 1806 se produjo el nombramiento de un nuevo guarda, según la comunicación postal que la administración central de la Casa de Altamira remitió al administrador de Morata en enero de ese año:
Adjunto te remito el título que propones en carta de 19 de enero próximo de la plaza de guarda del bosque de esa mi villa a favor de Joseph de Lara para que él pueda usar de él en desempeño de dicho cargo ¿ocurriendo? a las denuncias que se ofrezcan sin obstáculo alguno y de su recibo me darás puntual aviso. (…)
El Pardo, 11 de febrero de 1806
El marqués conde duque
Don Miguel Rojo-Morata
(Archivo Histórico de la Nobleza, BAENA, C-271, D.300-318)
Unos meses después de esta primera notificación al administrador de Morata, el conde de Altamira se dirige de nuevo a Miguel Rojo para instarle a que comunique el traslado de uno de los jardineros del palacio a un nuevo destino en Madrid al servicio de la casa:
Aranjuez, 21 de abril de 1806
S. E. [Su excelencia] al administrador
Que al instante se traslade Manuel Moreno a servir su destino de capataz del Jardín del Prado de Madrid
Quedo enterado de cuanto me expones en carta del 13 del corriente y en su vista te prevengo dispongas que a la mayor brevedad se venga Manuel Moreno a ejercer el destino que se le ha conferido dejando a Miguel Villalba con el encargo del jardín, bajo las instrucciones que le parezcan convenientes a este fin. Luego que todo se ejecute según propones, me darás aviso para mi gobierno.
Dios te guarde muchos años
Aranjuez, 23 de abril de 1806
El marqués conde duque
Miguel Rojo, Morata
(Archivo Histórico de la Nobleza, BAENA, C-271, D.300-318)
En estos dos documentos conservados en el Archivo Histórico Nacional y pertenecientes al archivo de los duques de Baena, titulo también perteneciente en ese año de 1806 a Vicente Joaquín Osorio de Moscoso, se muestra una de las principales obligaciones del administrador en Morata: el control y supervisión del personal que trabajaba para los condes de Altamira con el fin de informar a los titulares de la casa de la marcha y estado de sus bienes en la villa de su señorío.
Como veremos en próximas entregas, las funciones de estos administradores eran mucho más amplias y, además del control económico, su trabajo también abarcaba otros muchos aspectos.
*Miguel Rojo fue abuelo paterno de Ignacio Rojo Arias, nacido en Morata en 1931. Rojo Arias fue senador en varias legislaturas durante el siglo XIX por las provincias de León y Valladolid. También ocupó el cargo de gobernador civil de Madrid y presidió durante varios años la logia masónica Gran Oriente Español. Abogado y periodista, dirigió el periódico progresista La Iberia. Falleció en Irún el 12 de enero de 1893.
** Del trabajo del guarda de El Bosque para evitar el furtivismo hemos encontrado esta referencia en la Gaceta de Madrid:
Hago saber que habiéndose devuelto a esta Tenencia de Alcaldía para la celebración del correspondiente juicio de faltas las diligencias instruidas contra Ildefonso Rivas Gómez por cazar con hurón en el bosque perteneciente a la testamentaria del Excmo. Señor conde de Altamira, e ignorándose su actual paradero, se le requiere y cita por medio del presente edicto para que en el día 10 de octubre, y hora de las diez de la mañana, se presente en esta tenencia de Alcaldía para celebrar el indicado juicio de faltas. Francisco Estévez [segundo teniente de alcalde del Ayuntamiento de Morata] (…). (Gaceta de Madrid, 29 de septiembre de 1867).



Fuentes y bibliografía
  • Archivo Histórico de la Nobleza, BAENA, C-271, D.300-318
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto


martes, 10 de julio de 2018

La Tajera, el embalse que regula las aguas del Tajuña (Epílogo)

Con la puesta en funcionamiento del embalse de La Tajera y, años después, tras la solución de los problemas estructurales de la presa, que impidieron hasta el año 2010 el llenado del pantano hasta el límite de su capacidad (64 hectómetros cúbicos), los habitantes de la cuenca del Tajuña vieron cumplida su aspiración de que las aguas del río estuvieran, por fin, reguladas y así evitar las temidas avenidas y también para permitir y mejorar el abastecimiento de agua potable en los pueblos de la cuenca media y el regadío en la mayor parte de los municipios ribereños.



Con la construcción del embalse de La Tajera el aprovechamiento del río Tajuña y las prioridades en el uso del agua de su cauce se fija en un documento que debe de aprobar la administración central a propuesta de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Este documento recoge las denominadas, textualmente, Disposiciones normativas del Plan Hidrológico de la parte española de la demarcación hidrográfica del Tajo. Las últimas de estas disposiciones normativas aprobadas se publicaron en el Boletín Oficial del Estado de fecha 19 de enero de 2016 y son por tanto las que están en vigor al derogar las aprobadas en años anteriores.
Lo que el documento identifica como Sistema Tajuña, que en extensión ocupa el 5 % de la cuenca del río Tajo, comprende la totalidad de la cuenca del río desde su nacimiento cerca del municipio de Maranchón hasta la desembocadura en el Jarama. En la asignación de recursos del Sistema Tajuña se fijan, por este orden, las demandas urbanas, las demandas agrarias y las demandas industriales y la asignación en hectómetros cúbicos anuales para cada una de ellas.

Cuadro asignación de recursos en la cuenca del Tajuña aprobado en 2016

Como ya se ha comentado en entregas anteriores del blog, la asignación de estos recursos de agua del río Tajuña ya preocupó a los habitantes de sus riberas desde el mismo momento en que se planteó definitivamente la construcción del embalse en la década de los setenta del pasado siglo. La posibilidad de que las aguas del embalse pudieran desviarse al pantano de Entrepeñas, para compensar, a su vez, la cesión de recursos hídricos desde el Tajo a la cuenca del Segura mediante el polémico trasvase, fue desechada como también se descartó el uso de la presa para la producción de energía eléctrica. Se fijó así que el abastecimiento para demandas urbanas y para regadíos sería prioritario la hora de explotar el cauce del Tajuña.
Tal como se aprecia en el cuadro anterior estas prioridades suponen que para el consumo urbano se fijen 4,48 hm3 anuales, distribuidos en los consumos del Alto Tajuña (0,55 hm3) y la denominada Mancomunidad del Río Tajuña (3,93 hm3), una entidad supralocal que agrupa a 34 municipios de la provincia de Guadalajara, situados en la cuenca media del río, con unos 60.000 habitantes, y que se abastecen de sus aguas para el consumo urbano.
Más reducidas son las demandas industriales del Sistema de Explotación Tajuña que, en total, suponen 2,50 hm3 anuales.
Demanda de agua para el regadío
En términos cuantitativos son las demandas de usos agrarios las que mayores recursos hídricos tienen asignados anualmente y especialmente las llamadas demandas agrarias superficiales (38,86 hm3) frente a las subterráneas (3,01 hm3) para un total de 41,87 hm3. La distribución de estos recursos para el regadío fundamentalmente –los usos ganaderos no pasan de unos escasos 0,43 hm3 anuales- resulta muy desigual en los distintos tramos río, tal como se aprecia en el cuadro. La propia configuración de la cuenca del Tajuña explica las diferencias entre el consumo de agua para regadío en la cuenca alta y media, muy limitado, y la cuenca baja –correspondiente a la comunidad de Madrid, que con 21,54 hm3 consume prácticamente el 40% de los recursos totales que suman 48,85 hm3 anuales.
Particularmente nos interesa la distribución de esos 21,54 hm3 asignados para el riego en los municipios de la comunidad de Madrid desde Ambite hasta la desembocadura del Tajuña en el Jarama cerca de Titulcia. En total son más de 3000 hectáreas las que se riegan en la comunidad de Madrid con las aguas del Tajuña: Chinchón 1.440,42 ha; Morata 743,26 ha; Tielmes, 296,82 ha; Carabaña, 269,64 ha; Perales, 165,00 ha; Titulcia, 149,20 ha; Ambite, 77,18 ha, y Orusco. Cada una de estas hectáreas de regadío tiene una dotación bruta de 6.000 m3 al año.
Pese a la asignación de estos recursos anuales de agua para el regadío hay que recordar que en caso de sequía el abastecimiento urbano tiene prioridad sobre otros usos del agua del Tajuña. La aportación media anual del Sistema Tajuña, es decir, todo el agua que circula anualmente por el cauce del río y que incluye no solo el agua del cauce principal sino también el de sus afluentes, es muy variable de un año a otro y, aunque los valores medios alcanzan 101,33 hm3 anuales, pueden oscilar entre los 148,31 hm3 del periodo 2009-2010 y los 63,63 hm3 del 2015-2016. Un buen ejemplo que explica esta situación se produjo a comienzos de este año 2018 cuando el nivel del embase de la presa de La Tajera no superaba los 4 hm3. Tan escasas reservas provocaron que en el mes de febrero el anuncio de medidas drásticas, según anunciaba la cadena SER de Guadalajara el 21 de febrero:
La situación de sequía de la cuenca del río Tajuña es dramática en estos momentos hasta el punto de que la Confederación Hidrográfica del Tajo se ha visto obligada a afrontar la restricción total del regadío en esta cuenca. Así lo ha confirmado este organismo en la presentación este miércoles en Madrid del plan especial de actuación en situaciones de alerta.
El embalse de la Tajera, del que se nutre la Mancomunidad de aguas del Tajuña, apenas almacena en estos momentos 2,9 hectómetros cúbicos, está al 5% cuando la media de los últimos 15 años en estas fechas se sitúa en torno al 30%.
Afortunadamente, una primavera muy lluviosa en comparación con los años anteriores evitó que hubieran de adoptarse medidas extraordinarias como la prevista prohibición del riego en toda la cuenca del Tajuña. De hecho, estas precipitaciones de los meses de marzo, abril y mayo de este año no sólo han evitado las restricciones en el riego sino que, en comparación con años anteriores, el embalse de la Tajera almacena mucho más agua a fecha de 10 de julio, 30 hm3 frente a unos escasos 10 hm3 en comparación con el pasado año.
Sin embargo, aunque estas precipitaciones primaverales han permitido que este año circulara por el río Tajuña más agua que el estrictamente destinado a cubrir el caudal ecológico (fijado en 0,36 m3 por segundo en todo su cauce), el análisis histórico de las reservas de agua que ha almacenado el embalse de La Tajera desde que entrara en funcionamiento en 1994 difícilmente podrían cubrir las muy optimistas previsiones que se plantearon cuando se proyecto la presa. Hay que recordar que en esos momentos se planteó un ambicioso plan de aumento de regadíos en la cuenca media, aguas debajo de la presa, que nunca llegó a materializarse y que, incluso en la Comunidad de Madrid, también llegó a anunciarse un futuro aumento de las hectáreas de regadío en el término de Chinchón que no pasó de la fase de proyecto.
Esta ampliación del regadío en la parte de la Comunidad de Madrid que abastece el río Tajuña tampoco entra en los planes de futuro. Según las disposiciones normativas del Plan Hidrológico de la parte española de la demarcación hidrográfica del Tajo las previsiones a medio plazo de los regadíos en la Comunidad de Madrid del sistema Tajuña prácticamente no variarán en los los años venideros. Según el documento que se publicó en el BOE del 19 de enero de 2016, actualmente en vigor y al que ya nos hemos referido al comienzo del post, el Sistema Tajuña asigna 20,53 hm3 a los regadíos de Madrid en el año 2021 y unos metros cúbicos más en el año 2033, 21,78 hm3.
Hay que reseñar, por último, que en el documento del año 2016 que fija la asignación de recursos en el Sistema Tajo incluye un apartado que establece para el futuro una reserva de 60 hm3/año en el río Tajo y el uso de los recursos excedentarios en los ríos Sorbe y Tajuña, siempre que no se produzcan afecciones a los derechos de uso del agua preexistentes. Esta reserva se asignaría a las demandas urbanas aunque siempre en base a que realmente se produjeran esos excedentes a los que se refiere el documento.


Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Estudio de las inundaciones históricas del río Amarguillo. Potenciano de las Heras, Ángela. Memoria presentada para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Geodinámica. Madrid, 2004.
  • Avance de un Plan General de Pantanos y Canales de Riego, redactado por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Año de 1899. Imprenta y fundación democrática de los Hijos de J. A. García. Madrid, 1899.
  • Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, Tomo XXVIII Tomo VIII. Segunda Serie (1906). Madrid, Tipografía de la viuda de M. Tello. Madrid, 1906.
  • Agua y Medio Ambiente-Presas. Intecsa-Inarsa. Servicios de ingeniería y consultoría técnica desde 1965.
  • Evolución de las presas de hormigón desde 1950. Giménez Rothermund, Francisco y Martín Ruíz, David. Tecnología y Desarrollo. Revista de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Universidad Alfonso X El Sabio. Escuela Politécnica Superior. Villanueva de La Cañada. Volumen XV. Año 2017.Separata.
  • HCC Hidráulica, Construcción y Conservación. Nuevas tecnologías en la reparación de presas.
  • Periódicos y publicaciones citadas en el texto.

martes, 3 de julio de 2018

La Tajera, el embalse que regula las aguas del Tajuña (V)

En el año 1993 se puso finalmente en funcionamiento el embalse de La Tajera. Desde que a finales del siglo XIX se planteara la construcción de una presa para regular las aguas del Tajuña, habían pasado casi cien años y se habían invertido unos mil millones de pesetas en un pantano con una capacidad de 64 hectómetros cúbicos.


Las especificaciones técnicas de la presa de la Tajera, cuyas obras finalizaron oficialmente el 31 de diciembre de 1993, indican que se trata de una presa tipo bóveda de doble curvatura, con una altura desde cimientos de 62 metros y 220 metros de longitud en su coronación. Desde que comenzara la construcción de este tipo de presas de bóveda de doble curvatura, en el año 1950, la presa La Tajera es una de las más importantes de las que se han levantado en España con este sistema constructivo.
La presa esta formada por 13 bloques de hormigón de ancho variable: los tres centrales y los dos de la margen derecha se apoyan en un zócalo de hormigón antiguo. Una galería perimetral en el zócalo recorre el cuerpo de la presa, así como sendas galerías de control en cada uno de los márgenes de la misma. En su construcción se emplearon 70.000 metros cúbicos de hormigón.
La cota del cauce en la presa se eleva a 914 metros y la superficie del embalse llega en su nivel máximo a las 450 hectáreas de extensión en las que se recogen las aguas de una cuenca de 588 kilómetros cuadrados. La presa desagua por dos canales situados en el bloque central, con una capacidad total de desagüe de 57 m3/s. La presa cuenta también con un aliviadero fijo, con tres vanos de 6 metros de luz cada uno, que permite desaguar 173 m3/s.
En el proyecto de construcción de la presa se indicaba que el embalse tendría una capacidad de 64 Hm3, aunque el denominado nivel máximo normal (NMN), o capacidad máxima del embalse, es de 60 Hm3. En las especificaciones técnicas también se recoge que la aportación media anual al embalse, es decir el agua que entra al año en el pantano, alcanza los 73 Hm3.
Fisuras en la presa
Poco después de la puesta en funcionamiento de la presa y de que comenzara el llenado del vaso del embalse se detectaron algunas fisuras en la zona de transición entre la bóveda y el zócalo. Estas fisuras penetraban en la estructura de la presa hasta llegar a las galerías. Este problema impidió que, durante los primeros años de puesta en funcionamiento del embalse, se pudiera superar el 40 por ciento de su capacidad (unos 25,6 Hm3, aproximadamente) para evitar posibles problemas de seguridad en la presa.
Las fisuras detectadas, según el estudio que se encargó para solucionar el problema, modificaban el funcionamiento estructural de la presa, por lo que se tuvo que afrontar un complejo y costoso proyecto de reparación. En el año 1999 finalizó el estudio de seguridad de la presa, encargado por la propietaria de la misma, la Confederación Hidrográfica del Tajo. Según este estudio, elaborado por la empresa Intecsa-Inarsa, era necesario realizar los siguientes trabajos para permitir el llenado total del pantano:
  • Macizado de la galería perimetral y de las galerías de control.
  • Anclaje de las fisuras con barras postensadas e inyección de las mismas.
  • Implementación de un sistema de riegos de los parámetros,
  • Realización de cinchos de hormigón armado en coronación de la presa

Tras elaborarse este estudio, la administración anunció el concurso para la adjudicación de las obras, publicado en el Boletín Oficial del Estado del 18 de mayo del año 2000 por un importe total de 539.199.401 pesetas.
Meses después, el BOE de 24 de enero del año 2001 publicó una resolución de la Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas por la que se hacía pública la adjudicación del concurso de proyecto de reparación y control de la presa de La Tajera, 1.a fase, término municipal El Sotillo (Guadalajara) a la unión temporal de empresas (UTE) integrada por Oficina Técnica de Estudios y Control de Obras SA, Construcciones Alpi SA e Hidráulica Construcción y Conservación S.A. El importe de las obras adjudicadas ascendió a 423.487.210 pesetas.
Según una publicación de esta última empresa, HCC, SA, estos trabajos se ejecutaron entre el año 2001 y el 2002 utilizando materiales y tecnologías de última generación. Al tiempo que se realizaban estas obras, se adecuó la instrumentación de la presa.
En el mismo documento se reseñan los puntos fundamentales de los trabajos realizados en el transcurso de las obras de reparación de fisuras:
  • Macizado de galería perimetral
  • Anclado y tratamiento de fisuras
  • Adaptación del sistema de captación de drenes
  • Nuevas galerías de acceso en roca
  • Perforación de pozos de acceso a cámaras de plomada
  • Adaptación del sistema de auscultación
Vista de La Tajera aguas aguas arriba de la presa (Fuente: icyma)



Vista de la presa de La Tajera aguas abajo del pantano (Fuente: icyma)


Sobre estas obras de reparación en la presa de La Tajera se registraron algunas preguntas en el Congreso de los Diputados interesándose por su conclusión. Concretamente el 28 de septiembre de 2004 el Grupo Popular planteó una pregunta al Gobierno en la que textualmente planteaba:
¿Cuál es el estado de ejecución del proyecto «Reparación y control de la presa de la Tajera», incluido en el Plan Hidrológico Nacional de la Cuenca del Tajo, a 1 de octubre de 2004?
En la respuesta del Grupo Socialista se indicaba que:
La actuación denominada «Reparación y control de la presa de La Tajera», se encuentra finalizada. Comprende una inversión total de 2.545.000 euros.
En cualquier caso, ni la pregunta ni la respuesta aclaraban la tardanza en afrontar un problema estructural de la presa que se había detectado aún antes de su entrada en funcionamiento en el año 1994. De hecho, para afrontar la solución del problema -que si bien no afectaba a la seguridad de la presa sí que impidió durante muchos años el llenado del embalse por encima del 40 % como ya se ha señalado-, hubo que esperar a que la promulgación del Plan Hidrológico Nacional incluyera en su anexo II distintas inversiones en la cuenca del Tajo entre las que se encontraban las obras de reparación y control de la presa de La Tajera. (BOE de 6 de julio de 2001)
Incluso después de concluidas estas obras de reparación el llenado del embalse, cuando las condiciones meteorológicas lo permitieran aún tardaría en producirse.
Con posterioridad a las obras de reparación de la presa, la administración ha aprobado distintas obras para mejorar las prestaciones y la seguridad de la presa y del entorno del embalse. Así, además de arreglo de la carretera de acceso al embalse desde la carretera nacional II (Madrid-Barcelona), también se ha ejecutado un (…) proyecto de mejora de las instalaciones eléctricas y su adecuación a normativa para disminución de riesgos e incremento de seguridad en las Presas de Alcorlo. Por último, el Consejo de Ministros de 21 de enero de 2011 acordó distintas obras de emergencia para realizar (…) diversas reparaciones y actuaciones en las presas de La Tajera y en las del Alberche y Rosarito, así como de la reparación de los daños producidos en las zonas regables del Arrago, Valdecañas, Aranjuez y Jarama, en las provincias de Madrid, Ávila, Guadalajara, Toledo y Cáceres, por un importe de hasta 3.540.000 euros.
Todas estas actuaciones en la presa de La Tajera, incluso con los retrasos de años en algunas de las obras, han permitido por fin que el Tajuña disponga de una embalse que regule su caudal y, sobre todo, que permita atender las necesidades y usos de las aguas del río. Sobre la asignación de los recursos a los distintos usos de las aguas del Tajuña (abastecimiento y regadíos fundamentalmente) tratará la próxima semana la última entrega de esta serie.





Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Estudio de las inundaciones históricas del río Amarguillo. Potenciano de las Heras, Ángela. Memoria presentada para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Geodinámica. Madrid, 2004.
  • Avance de un Plan General de Pantanos y Canales de Riego, redactado por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Año de 1899. Imprenta y fundación democrática de los Hijos de J. A. García. Madrid, 1899.
  • Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, Tomo XXVIII Tomo VIII. Segunda Serie (1906). Madrid, Tipografía de la viuda de M. Tello. Madrid, 1906.
  • Agua y Medio Ambiente-Presas. Intecsa-Inarsa. Servicios de ingeniería y consultoría técnica desde 1965.
  • Evolución de las presas de hormigón desde 1950. Giménez Rothermund, Francisco y Martín Ruíz, David. Tecnología y Desarrollo. Revista de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente. Universidad Alfonso X El Sabio. Escuela Politécnica Superior. Villanueva de La Cañada. Volumen XV. Año 2017.Separata.
  • HCC Hidráulica, Construcción y Conservación. Nuevas tecnologías en la reparación de presas.

martes, 26 de junio de 2018

La Tajera, el embalse que regula las aguas del Tajuña (IV)

Tras aprobarse por parte del Consejo de Ministros la realización de los estudios de viabilidad de la presa de La Tajera (1968) y que, unos meses después, en el año 1969 se sacara a información pública el proyecto inicial parecía que el embalse de las aguas del Tajuña sería un pronta realidad. Pero no fue así. Y eso a pesar de que en 1970 se aprobara la contratación de las obras para levantar la presa en la confluencia del cauce del Tajuña con el arroyo del Sotillo, en el término de este municipio alcarreño.



Según informaba el diario ABC, el Consejo de Ministros del 8 de mayo de 1970 aprobó la contratación de las obras de construcción de la presa de La Tajera, un primer paso para avanzar en un proyecto que el mismo diario madrileño aventuraba que podía convertir en un vergel el territorio existente entre Carabaña y Titulcia en la provincia de Madrid. El periódico resaltaba, en su edición del 3 de junio de 1970, que se ampliarían las hectáreas regables en la provincia de Guadalajara y los beneficios serán aún mayores al entrar en la provincia de Madrid, donde las vegas son más amplias. El periódico también recogía la preocupación por el posible volumen de agua trasvasada desde el Tajuña al Tajo que el BOE señalaba como uno de los fines principales del embalse de La Tajera, juntamente con los regadíos y la producción de energía eléctrica.
Pese a estos avances en el complejo procedimiento administrativo previo a la construcción de la presa La Tajera, el embalse no pasaba de ser, aún, un proyecto reiteradamente anunciado por las autoridades políticas de la época, entre ellas, el ministro de Obras Públicas, Gonzalo Fernández de la Mora, quien el 10 de marzo de 1971 anunció durante una visita a Guadalajara la construcción del embalse (ABC, 11 de marzo de 1971).
Primera adjudicación de las obras del embalse
Habría que esperar hasta el año 1974 para que se anunciara la adjudicación de las obras de la presa y el embalse de la Tajera. Previamente, este proyecto había sido incluido en la Ley 21/1971 de 19 de junio de 1971 (BOE, 21 de junio de 1971) sobre el aprovechamiento conjunto Tajo-Segura que preveía, en un apartado de su artículo 3, aparte de la construcción del pantano la realización de nuevos regadíos en el Tajuña.
El proyecto del embalse fue aprobado por la Dirección General de Obras Hidráulicas el 23 de junio de 1974 y una semanas después se aprobó la adjudicación de las obras a la empresa Agromán, por un importe total de 198 millones de pesetas, según se acordó en un Consejo de Ministros celebrado el 30 de agosto de 1974, aunque otras fuentes (diario Mediterráneo, 31 de agosto de 1974) el presupuesto total superaba los 217 millones de pesetas.
Unos meses después, el diario ABC recogía en su edición del 26 de noviembre de 1974 la reacción de los habitantes de Guadalajara ante la noticia de la construcción de la presa:
Ha sido recibida con satisfacción en toda la provincia (…) la noticia de la adjudicación de las obras de la presa de La Tajera, en la cuenca del Tajuña, en casi 198 millones de pesetas.
(…) el embalse de La Tajera proyectado primitivamente para trasvasar aguas del Tajuña al Tajo, se incluye ahora en las compensaciones por los perjuicios ocasionados a la provincia por el acueducto Tajo-Segura.
Que la ejecución de las obras podía avanzar rápidamente se confirmó cuando unos meses después el Boletín Oficial del Estado publicó una orden por la que se aprobaba el proceso de expropiación de los terrenos a los que iba a afectar la construcción del embalse. Se trataba, aproximadamente, de 4.000 fincas rusticas pertenecientes a unos cuatrocientos propietarios de los términos de El Sotillo, Torrecuadrada y el Val de San García. (Boletín Oficial del Estado, 21 de marzo de 1975).
Sin embargo, las previsiones optimistas de las autoridades sobre la conclusión de las obras y la puesta en funcionamiento de la presa tardarían muchos años en cumplirse. Recordemos que la construcción de la presa y el embalse de La Tajera se aprobó como consecuencia, a su vez, de la puesta en funcionamiento del trasvase Tajo-Segura que llevaba las aguas de la cabecera del primer río al sudeste español. En estos años desde su aprobación el trasvase comenzó a ejecutarse pero las obras compensatorias quedaban varadas pese a estar aprobadas oficialmente, como hemos visto, desde el año 1974.
Este retraso provocó que tanto en la provincia de Guadalajara como en la Comunidad Autónoma de Madrid se registraran y se expresara, con motivo, la preocupación por el retraso de unas obras que se habían aprobado ¡una década antes! El semanario Flores y Abejas recogía el 27 de marzo de 1985 una información en la que las asociaciones sectoriales de la provincia -Asociación Provincial de Agricultores y Ganaderos y Jóvenes Agricultores de Guadalajara- planteaban sus reivindicaciones, consistentes en un plan de regadío con 7.000 nuevas hectáreas, de las que 850 correspondían al Tajuña Alto, en Moranchel, Masegoso y Valderebollo. Además en el Tajuña medio, en los pueblos de Romancos, Tomellosa, Valfermoso, Romanones, Horche, Armuña de Tajuña, Aranzueque, Loranca, Pezuela, Fuentenovilla y Mondéjar se planteabann dos canales desde Romancos con un caudal de 2 metros/segundo.
En el texto de la información se señala que una vez regulado el río Tajuña por la presa de La Tajera, podría chocar con otros intereses al consumir el agua que Madrid pretende para sus 5.000 has. de regadío en esta cuenca o con el proyecto del trasvase desde la presa de La Tajera al pantano de Entrepeñas para después llevársela a Murcia. Manuel Portillo, [Presidente provincial de Asociacion Provincial de Agricultores y Ganaderos comentando este particular fue explicito: El agua primero es de Dios, después de los santos, y el agua de Guadalajara debe ser prioritariamente de Guadalajara.
El semanario recoge la preocupación de los agricultores de Guadalajara por el retraso en la construcción de la presa al tiempo que plantean su derecho prioritario a las aguas del futuro embalse cuyo retraso, como era previsible, también preocupaba aguas abajo en los municipios ribereños del Tajuña de la Comunidad Autónoma de Madrid. En la edición del ABC del 9 de abril de 1986 aparecían unas declaraciones del alcalde de Chinchón, Jesús del Nero:
(…) El alcalde de Chinchón. Jesús del Nero, ha manifestado a ABC la necesidad imperiosa de que sean terminadas las obras de construcción del embalse de La Tajera. La regularización del río Tajuña, la limpieza y encauzamiento, la mejora del regadío actual y la posibilidad de ampliación de la zona regable dependen en buena parte, de que esa presa sea construida en su totalidad, afirmó.
Los requerimientos y las declaraciones apremiando a las administraciones para que cumplieran su compromiso con los habitantes de los pueblos ribereños del río Tajuña se repitieron en estos años con asiduidad en los medios de comunicación. En 1987 el gobernador civil de Guadalajara, José de la Puente, se reunió con los responsables de la Confederación Hidrográfica del Tajo para analizar y repasar los proyectos de la CHT en la provincia. Respecto a la presa de La Tajera se informaba desde el Gobierno Civil que ya ha sido adjudicada y se espera que sus obras den comienzo próximamente. (Flores y Abejas, 18 de febrero de 1987).

Obras de construcción de la presa de La Tajera (Fuente: Iagua)

También en el Congreso de los Diputados se planteó el problema del retraso en las obras de construcción de la presa. En una comparecencia ante la Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación del presidente de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), Martín Pantoja, para informar del grado de cumplimiento de las previsiones contenidas en la normativa que regula el aprovechamiento conjunto del Tajo-Segura, el máximo responsable de la CHT afirmo en primer lugar que:
Los nuevos regadíos del Tajuña es una obra que está en estudio de viabilidad por la correspondiente Comisión Técnica Mixta.
Respecto al embalse y presa añadió que:
El embalse de La Tajera sobre el río Tajuña, es una obra que está en ejecución. Comenzó en mayo de este año, mejor dicho, más que comenzó se reinició, porque era una obra rescindida en su momento. Su terminación está prevista para 1990, comporta un presupuesto de 645 millones de pesetas y ya se había invertido en la obra anterior unos 265 millones. (Diario de sesiones del Congreso de los Diputados, Comisión de Agricultura, Pesca y Alimentación 1 de diciembre de 1987).
Cómo la realidad, tan terca confirmó, tampoco se cumplió la fecha de 1990 a la que se comprometió en sede parlamentaria el presidente de la CHT. Habría que esperar a 1993 para que, por fin, la presa de La Tajera entrara en funcionamiento. Lamentablemente, el retraso de más de dos décadas en la construcción de la obra no sería el único problema del nuevo embalse y como veremos en la próxima semana, en la conclusión de esta serie de post, la Tajera aún reservaba alguna sorpresa en su ya larga y agitada historia.


Vista aérea de la presa de La Tajera


Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Estudio de las inundaciones históricas del río Amarguillo. Potenciano de las Heras, Ángela. Memoria presentada para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Geodinámica. Madrid, 2004.
  • Avance de un Plan General de Pantanos y Canales de Riego, redactado por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Año de 1899. Imprenta y fundación democrática de los Hijos de J. A. García. Madrid, 1899.
  • Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, Tomo XXVIII Tomo VIII. Segunda Serie (1906). Madrid, Tipografía de la viuda de M. Tello. Madrid, 1906.
  • Periódicos y publicaciones citadas en el texto.

martes, 19 de junio de 2018

La Tajera, el embalse que regula las aguas del Tajuña (III)

Después de que en el año 1966 se iniciaran los sondeos previos a la construcción de la presa de la Tajera y de ya se hubieran expropiado parte de los terrenos que ocuparía el embalse, parecía que el proyecto de regulación del cauce del Tajuña entraba en su fase definitiva. Como el tiempo se ocupó de demostrar no fue así. Aunque los trámites administrativos siguieron avanzando, lentamente, aún habrían de pasar muchos años antes de que se construyera el pantano. Y eso a pesar de que el proyecto era una reivindicación histórica de todos los habitantes que vivían en la ribera del río.

El 12 de septiembre de 1968 el Consejo de Ministros autorizó la realización de los estudios de viabilidad para la construcción de la presa de La Tajera. Este acuerdo dio pie a que el semanario Flores y Abejas planteara en su portada de la edición del 17 de septiembre:
¿Ha comenzado el gran momento de Guadalajara?, la pregunta está en el aire aunque inclinada a una respuesta afirmativa. ¿La razón? Entre otras muchas, ya conocidas, esta decisión del Consejo de Ministros, en su última reunión de aprobar la redacción de los correspondientes estudios de viabilidad para la construcción de la presa y pantano de La Tajera, así como la zona regable de la cuenca del río Tajuña.
La publicación semanal añadía las características previstas para el futuro pantano:
(…) la regulación del cauce del Tajuña y su cuenca podría extender el regadío actual de las 800 hectáreas que se totalizan (…) a un riego racional y completo de las 2.950 que siguen un régimen eventual y problemático, y a las 3.850 en que se cifra la ampliación posible, con un total de 7.600 hectáreas de estratégico emplazamiento y condiciones óptimas.
(…) ¿… es este un anticipo de lo que Guadalajara va a recibir como compensación a su postura lealmente colaboracionista en el proyecto de irrigar el sudeste español?
La ampliación hasta las 7.600 hectáreas de la superficie de riego de la cuenca del Tajuña en la provincia de Guadalajara –cifra que nunca llegaría a alcanzarse- se planteaba ya como una consecuencia o compensación, a la postura colaboracionista de la provincia tras la aprobación del trasvase de las aguas del Tajo a la cuenca del Segura.
Esta compensación por la cesión de las aguas del Tajo al sudeste español no era un asunto menor para los habitantes de la provincia de Guadalajara y, por extensión, también para los pueblos madrileños regados por el Tajuña. Unas semanas después, otro semanario de Guadalajara Nueva Alcarria se refería en el número publicado el 11 de octubre de 1968 a este controvertido tema y señalaba que la aprobación de la presa de la Tajera respondía a las compensaciones por no oponerse al trasvase Tajo-Segura. También resaltaba:
(…) el fundado temor, que el informe sindical recogía, de que el Tajuña, juntamemente con el Henares y demás afluentes del Tajo, pudieran ser considerados como corriente de garantía o reserva para las zonas de regadío de este río en las provincias de Madrid y Toledo, en cuyo caso Guadalajara hubiese resultado doblemente perjudicada por el trasvase y por la protección a las zonas regables de estas provincias.
Por las mismas fechas, en un periódico de difusión nacional, el ABC, también dedicaban un espacio a la presa de La Tajera tras la aprobación por parte del Consejo de Ministros de los estudios de viabilidad del embalse y apuntaban a los beneficios del proyecto en las dos provincias por las que discurría el Tajuña:
(…) el gran beneficio de este embalse será la ampliación de los regadíos en su cuenca, tanto en la provincia de Guadalajara como la de Madrid. En lo que se refiere a la nuestra [Guadalajara], los regadíos podrán ser aumentados en unas 5.000 hectáreas. En el informe elevado por el Consejo Económico y Social extraordinario ante el trasvase del Tajo al Segura, al solicitar la construcción de este embalse se hacía constar que la cuenca del Tajuña constituye el segundo gran eje de expansión agraria de Guadalajara, después de la del Henares; en la provincia de Madrid, al quedar garantizado el riego regulado de las vegas existentes entre Carabaña y Titulcia, se crearían auténticas huertas de la gran urbe.

Información publocada en la prensa de Guadalajara sobre la presa de La Tajera

Destino prioritario de las aguas del pantano de La Tajera
Pese a que en la provincia de Guadalajara se apuntaba al aumento de los regadíos en la cuenca del Tajuña como una de las principales consecuencias de la construcción de de La Tajera, en esos años aún no estaban claramente definido el destino de las aguas embalsadas por la presa proyectada y así se reflejaba en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara cuando se sacó a información pública, como era preceptivo, el anuncio del anteproyecto del pantano. Así aparecía publicado en el semanario Nueva Alcarria, en su edición del 19 de mayo de 1969:
Informa de la publicación en el Boletín Oicial de la Provincia de Guadalajara el anuncio de la , el anuncio de laq Confederación Hidrográfica del Tajo:
(…) en relación con el anteproyecto del pantano de La Tajera, en el Tajuña, que se saca a información pública, en un plazo de treinta días pudiéndose presentar reclamaciones en las alcaldías de El Sotillo, Val de San García, Torrecuadrada del Valle, Renales y Torrecuadradilla, así como en la citada confederación.
El embalse ocupará parte de los citados términos municipales y su destino es contener avenidas de agua, mejorar regadíos, producción eléctrica y posible trasvase al pantano de Entrepeñas.
Ni la producción eléctrica, ni el posible trasvase al pantano de Entrepeñas, para compensar a la cuenca del Tajo por el trasvase al Segura, se concretarían finalmente cuando en la década del noventa del pasado siglo se construyera el pantano, pero en la etapa inicial del proyecto estas circunstancias no estaban ni mucho menos descartadas. De hecho, así se apuntaba en el diario ABC el 21 de mayo de 1969:
(…) el trasvase anunciado [del Tajuña al pantano de Entrepeñas] no será una obra costosa, pues desde el emplazamiento de la presa a la cola del embalse de Entrepeñas en Trillo, apenas hay veinte kilómetros y la topografía de la zona no obligará a grandes obras.
(…) Por el momento ignoramos el volumen de agua a trasvasar del Tajuña al Tajo y las repercusiones que este proyecto pueda tener en los planes de ampliación de los regadíos en la cuenca del Tajuña. Tampoco creemos que la aportación del Tajuña a Entrepeñas pueda servir de eficaz compensación con los caudales trasvasados a la cuenca del Segura. Es de suponer que el anteproyecto de la presa de La Tajera aclarará estas dudas.
En la definición de las prioridades a la hora de fijar el aprovechamiento de las aguas del embalse de La Tajera tuvo un importante papel el Consejo Económico Sindical de Guadalajara. Esta institución, ese reunió en junio de 1969 en Brihuega, una de las localidades más importantes de las que atraviesa el Tajuña en la provincia de Guadalajara. El semanario Nueva Alcarria, informaba así de las conclusiones de esa reunión respecto al proyecto del nuevo embalse:
(…) Tercera conclusión: Solicita, como condición fundamental y previa a cualquier aprobación, el cambio de orden en la prelación establecida para las dos restantes finalidades de la construcción del embalse –aprovechamiento del caudal para regadíos y producción de energía eléctrica- por entender que el actual, en el que aquellos se invierten lesionan seria y definitivamente intereses económicos de Guadalajara, al no considerar, estudiar y agotar –por dar preferencia al aprovechamiento hidroeléctrico-, la racional explotación de las grandes posibilidades agropecuarias de la cuenca del Tajuña mediante la mayor extensión del regadío en ella.
Cuarta. Proponer no se acometa la redacción del proyecto definitivo hasta tanto no se culminen los estudios de viabilidad aprobados por el Consejo de Ministros del 12 de septiembre de 1968 (…) así como que en estos estudios se contemplen como preferentes, principales y urgentes los intereses económicos sociales de Guadalajara.
Los asistentes a la reunión propusieron el siguiente orden de aprovechamientos del embalse:
Laminación de avenidas
Regulación del cauce
Ordenación y ampliación de regadíos
Aprovechamiento hidroeléctrico.
(…) Respetando las actuales concesiones en las provincias de Guadalajara y Madrid, para riegos y su posible ampliación, utilizar el caudal del río Tajuña para posibilitar la transformación de toda su cuenca en la provincia de Guadalajara, aumentando la zona regable, mediante la previa construcción de los canales necesarios.
Informar favorablemente el proyecto de trasvase del caudal a Entrepeñas para aprovechamiento hidroeléctrico, siempre que aquel se concrete rigurosamente a excedentes del embalse de La Tajera (…).
Desarrollar al máximo de sus posibilidades los regadíos del Tajuña aguas arriba del teórico emplazamiento de la presa.
Llevar a cabo idéntica acción en la cuenca aguas debajo de la presa, hasta su confluencia en la provincia de Madrid.
Incluir en su día, en el proyecto definitivo, las legítimas aspiraciones de la provincia de Guadalajara, vertidas en la presente ponencia y no suficientemente recogidas en el anteproyecto. (Nueva Alcarria, 14 de junio de 1969)
En esta reunión, aunque se habla de respetar las actuales concesiones en las provincias de Guadalajara y Madrid,l lógicamente resulta prioriraio para los asistentes el interés de la provincia de Guadalajara. Entre las conclusiones se relega al último lugar el aprovechamiento hidroeléctrico de las aguas del embalse en proyecto, a favor de los nuevos regadíos en la provincia, pero no se descarta, curiosamente, el posible trasvase al embalse de Entrepeñas para aprovechamiento hidroeléctrico, siempre que aquel se concrete rigurosamente a excedentes del embalse de La Tajera (…).
Lejos estaban en junio de 1969 de adivinar que el embalse de La Tajera, desde que se inauguró en 1993 difícilmente ha tenido excedentes y que, al contrarío, casi nunca ha estado cerca de su capacidad máxima de 64 hectómetros cúbicos.


Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Estudio de las inundaciones históricas del río Amarguillo. Potenciano de las Heras, Ángela. Memoria presentada para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Geodinámica. Madrid, 2004.
  • Avance de un Plan General de Pantanos y Canales de Riego, redactado por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Año de 1899. Imprenta y fundación democrática de los Hijos de J. A. García. Madrid, 1899.
  • Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, Tomo XXVIII Tomo VIII. Segunda Serie (1906). Madrid, Tipografía de la viuda de M. Tello. Madrid, 1906.
  • Periódicos y publicaciones citadas en el texto.

martes, 12 de junio de 2018

La Tajera, el embalse que regula las aguas del Tajuña (II)

Según vimos la pasada semana, la propuesta de levantar una presa que regulara el curso del Tajuña aguas arriba de Ambite aún tardaría mucho en llevarse a cabo. Hasta que finalmente se levantó la presa, en el término municipal de El Sotillo, y se pusiera en funcionamiento en 1993, la regulación del Tajuña fue una reivindicación que periódicamente surgía en las tierras alcarreñas y madrileñas que atraviesa el ríodesde su nacimiento entre Clarés y Maranchón y su desembocadura en Titulcia..

Como vimos la pasada semana, coincidiendo con el final de siglo el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos planteaba la construcción de una presa en el término de Ambite para aumentar los riegos en las vegas de Perales, Morata, Chinchón y Titulcia. Esta iniciativa, de la que lógicamente también se habrían beneficiado las vegas y los vecinos de Orusco, Carabaña y Tielmes, contemplaba un embalse de 4.000.000 de metros cúbicos (4 hectómetros), nunca llegó a superar la fase de la propuesta del Cuerpo de Ingenieros pero, al menos, puso sobre la mesa la necesidad de regular las aguas del Tajuña, un río que periódicamente, como también vimos la pasada semana, se desbordaba y provocaba la pérdida de cosechas.
Pasarían varios años hasta que la construcción de un embalse en la ribera del Tajuña se plasmara en algún documento oficial. La obra, sin embargo, si que formaba parte de las reivindicaciones históricas de las provincias de Guadalajara y Madrid. En 1923, una publicación de contenido económico, El Financiero, planteaba en su número de mayo las carencias en infraestructuras para el regadío de la provincia de Guadalajara:
(…) el regadío se encuentra poco intensificado; no poseemos mas canal que el del Henares, y sólo un pantano en construcción, pero existen zonas que, de emprender una verdadera política agraria, serían en pocos años emporios de riqueza; tal sucede en la cuenca del río Tajuña, y muy especialmente en el término de Cifuentes (…).
La propuesta de mejorar el regadío en el entorno de la localidad de Cifuentes, muy cercana al lugar donde setenta años después se levantaría la presa de La Tajera, no fue la única de los años 20 del pasado siglo. Otra publicación editada en Guadalajara, La Palanca, se hacía eco de la intención de la dictadura encabezada por Primo de Rivera de actuar en el curso del río Tajuña:
(…) Pronto comenzarán los estudios y trabajos de organización para confederar a todos los interesados de los términos de la Cuenca del Tajuña, y una vez constituida esta nueva agrupación o Sindicato de regantes, solicitar el auxilio y aprobación del Estado, que se ha de conseguir, pues el gobierno protege todas estas obras hidráulicas que benefician a las regiones y redundan en la prosperidad y engrandecimiento de la patria. (La Palanca, Guadalajara 31 de julio de 1929).
Los habitantes que vivían en los pueblos ribereños del Tajuña aún verían publicadas varias propuestas más sobre futuras e hipotéticas iniciativas de obras hidráulicas en el río antes de la guerra civil. Una de ellas, que contaba con el aval del Ministerio de Obras Públicas de la época, incluía la mejora de los regadíos en la cuenca del Tajuña en un plan que tampoco se llevó a cabo. En el texto de este plan, publicado por el semanario La Industria Nacional, aparecían las obras proyectadas en todas las cuencas españolas con carácter urgente. En la denominada División del Tajo, los proyectos ministeriales señalaban:
(…) 4.° Reconocimiento de la cuenca del Tajuña, vertiente del Guadarrama y demás afluentes, estudiando la regulación y. aprovechamiento de sus aguas en la mejora de riegos existentes y nuevos canales o acequias en la región de Torrelaguna.
El texto finalizaba con una nota en la que indicaba que estos proyectos se someterían a distintos estudios agronómicos que serán acometidos inmediatamente para ofrecer base de estimación y orden de preferencia en estos trabajos. Ofrecerán también elemento para la debida determinación de las características esenciales de las principales obras. (La Industria Nacional, 31 de julio de 1932). Tampoco estos proyectos pasaron del papel y de las buenas intenciones a la práctica, bien por falta de presupuesto o por la falta de iniciativa política de las distintas administraciones.

Superficies de riego del río Tajuña en la provincia de Madrid a comienzos del siglo XX

La regulación del río Tajuña tras la guerra civil
La guerra civil significó la paralización de todos estos proyectos hidráulicos que, lógicamente, aunque seguían siendo necesarios par la cuenca del Tajuña y para el desarrollo de su economía difícilmente podían llevarse a cabo. Incluso al finalizar la guerra, ya en la década de los cuarenta del pasado siglo, los agricultores y vecinos de los pueblos alcarreños y ribereños mantenían viva la reivindicación de mejorar los regadíos de los pueblos aledaños al Tajuña y regular su curso para evitar las temidas avenidas pero la economía nacional tenía otras prioridades en un país arrasado por la contienda.
No obstante, en agosto del año 1946, el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara ya se refería al pantano en el Tajuña como una de las obras incluidas en el plan de Cuenca del Rio Tajo. Casi un año después, en febrero de 1947, la misma publicación se refería también a un proyecto de obra de derivación de aguas del río Tajuña, solicitado por una industria de Brihuega, que no afectaba directamente –según se señalaba literalmente- a ninguna obra de sus planes, si bien estaba en estudio el pantano de la Tajera, aguas arriba de esta toma, por lo que puede ocurrir que en alguna época el río no lleve el caudal suficiente para derivar las que se solicitan (…). En este texto aparece por primera vez, de todos los documentos que hemos encontrado, la denominación de pantano de La Tajera, para nombrar al embalse que debía de regular las aguas del Tajuña.
Aparte de estos textos publicados en el Boletín Oficial de la Provincia de Guadalajara, en la entonces provincia de Madrid también aparecían regularmente informaciones en cuyo contenido se reflejaba el problema de la falta de regulación del cauce del Tajuña. El 3 de mayo de 1953, el periódico ABC publicaba una información titulada La escasez de agua para riego en la vega del Tajuña, que trataba sobre este problema:
El delegado provincial de sindicatos ha recibido a los alcaldes y jefes de las Hermandades de Labradores de los pueblos de Chinchón, Morata de Tajuña, Perales, Tielmes, Carabaña, Orusco, Ambite y Titulcia, todos enclavados en la vega del Tajuña, quienes expusieron el grave problema de carácter social y económico que planteó a los regantes la escasez de agua en el río durante los meses de verano, por lo que se solicita que no se otorguen concesiones a los pueblos situados aguas arriba, mientras no se reconozcan y activen los derechos legales de la comunidad.
La Comisión fue recibida también por el gobernador civil, a quien también le fue expuesto el problema.
En este caso, los pueblos madrileños ribereños del Tajuña planteaban su preocupación por la posibilidad de que las aguas del río fueran destinadas a nuevos regadíos en tierras alcarreñas, tras los periódicos problemas de sequía que padecían las vegas de las localidades que aparecían en la noticia publicada por el diario madrileño.
Sin embargo, tanto los pueblos de Guadalajara como los de Madrid aún tardarían en ver cumplido su propósito. En la década de los sesenta del pasado, en pleno desarrollismo del régimen el embalse de La Tajera aparecía regularmente como un proyecto inminente. En estos años, en la provincia de Guadalajara y, particularmente en la cabecera del Tajo, era un territorio donde se planteaban obras emblemáticas para el régimen: la primer central nuclear española y el avance del futuro y polémico trasvase Tajo-Segura. Es en este contexto histórico, económico y social donde vuelven a aparecer noticias sobre el pantano de La Tajera. En 1966 es de nuevo el diario ABC el que incluye la noticia de la futura construcción de la presa y el pantano en el cauce del Tajuña:
Nuevo embalse en el partido de Cifuentes (Guadalajara).
Guadalajara, 30. Un nuevo embalse, cuyos trabajos de sondeo ya han comenzado, será construido en la provincia de Guadalajara.
Se trata del embalse de La Tajera, en la cabecera del río Tajuña, en término de El Sotillo, partido de Cifuentes. El nuevo embalse embalsará 60 millones de metros cúbicos y permitirá regular el caudal del río, eliminando el riesgo de futuras avenidas y aumentando el sistema de regadíos de su cuenca. (ABC, 1 de diciembre de 1966)
En un semanario de Guadalajara, Nueva Alcarria, también reflejaban en sus páginas la noticia de los trabajos de sondeo del nuevo pantano. Uno de sus redactores, aparte de destacar el impacto que supondría para el regadío en la provincia el embalse de La Tajera también veía otro aspecto positivo en la construcción de la presa:
Este embalse de El Sotillo dará una nueva fisonomía a una parte de la provincia, la de la meseta alcareña que la necesitaba mucho. El milagro del agua puede servir para incrementar los regadíos, y al mismo tiempo, para ofrecer a la gran corriente circulatoria que cruza en ambas direcciones por una de las carreteras de mayor tránsito de España, una serie de alicientes naútico-deportivos de primera categoría.
Dentro de unos años, si el pantano se convierte en una gozosa realidad, toda esa zona estará llena de hoteles y de campings, con lo que la provincia de Guadalajara se convertirá en la zona turístico-residencial más importante del centro de España. (Nueva Alcarria, 3 de diciembre de 1966).

La Nueva Alcarria publica en portada la construcción de la presa de la Tajera

El impacto turístico de la construcción de la presa y el embalsamiento de las aguas del río en El Sotillo que destacaba el periodista de Nueva Alcarria era un intento de asimilar estas obras en el Tajuña a las que se hicieron en la cabecera del Tajo con los embalses de Buendía, Valdepeñas y Bolarque, una zona que se promocionó como el Mar de Madrid. La promoción turística era un intento de aminorar el impacto social que significó la futura construcción del embalse en el entorno de El Sotillo, Torrecuadrada y el Val de San García, cuyas vegas serían anegadas por las aguas represadas, y que ya desde los años 50, sufrían un preocupante proceso de despoblación que se acentuó cuando, en los primeros años sesenta, se produjeron los primeros expedientes de expropiación de terrenos para la construcción del embalse.


Fuentes y bibliografía

  • Historia de la villa de Morata de Tajuña-Torre Briceño, Jesús Antonio. Ayuntamiento de Morata de Tajuña, 1999.
  • Estudio de las inundaciones históricas del río Amarguillo. Potenciano de las Heras, Ángela. Memoria presentada para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias Geológicas. Departamento de Geodinámica. Madrid, 2004.
  • Avance de un Plan General de Pantanos y Canales de Riego, redactado por el Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. Año de 1899. Imprenta y fundación democrática de los Hijos de J. A. García. Madrid, 1899.
  • Boletín de la Comisión del Mapa Geológico de España, Tomo XXVIII Tomo VIII. Segunda Serie (1906). Madrid, Tipografía de la viuda de M. Tello. Madrid, 1906.
  • Periódicos y publicaciones citadas en el texto.