miércoles, 12 de junio de 2019

Los bienes artísticos en el primer inventario de los marqueses de Leganés (1637-1642)

La muerte en 1637 de Policena Spínola, primera mujer de Diego Mexía Felípez de Guzmán, obligó a elaborar un inventario de los bienes pertenecientes a ambos esposos. En semanas pasadas hemos analizado especialmente aquellos inmuebles (tierras de regadío y de secano, molinos, etc) que les pertenecían en la villa de Morata. Además del patrimonio inmobiliario y derechos económicos, en ambos inventarios destacan por su importancia las pinturas que, ya en 1642, integraban la colección que, protegida por el mayorazgo creado por el I marqués, pertenecería a los señores de Morata hasta el siglo XIX. Muchas de estas pinturas, como ya hemos tratado en alguna ocasión en el blog, colgaron de las paredes del palacio de los marqueses de Leganés en Morata, al menos hasta el siglo XIX cuando la mayoría de los bienes y las pinturas de la Casa de Altamira, heredera del marquesado de Leganés, fueron enajenados debido a la ruina económica de la familia.


Tanto en el inventario del marqués de Leganés como en el de su primera mujer, Policena Spínola, figuran una importante relación de bienes artísticos en forma de joyas, tapices y, sobre todo, pinturas. En el caso del inventario del marques de Leganés, tras reseñar los bienes inmuebles, censos y juros a su favor, que analizamos en las últimas entregas del blog, se incluye un apartado identificado genéricamente como plata, aunque en realidad incluye también varias joyas con piedras preciosas:
(…) Más un brasero grande con su badila de plata y otra de cobre con armas forasteras, pesó doscientos y sesenta y cuatro marcos que a la ley montan diez y siete mil ochocientos y diez reales que valen seiscientos y cinco mil y quinientos maravedíes.
Más dos lámparas de plata, pesan diez y ocho marcos y dos onzas, que a la ley montan mil y ciento y ochenta y seis reales que valen cuarenta mil trescientos y veinticuatro maravedíes.
Más dos blandones de plata, pesan ochenta y siete marcos, a sesenta y cinco reales monta cinco mil seiscientos y cincuenta y cinco reales.
Más dos pomos de plata que pesan quinientos y ochenta y ocho, que valen diez y nueve mil novecientos y noventa y dos reales.
Más otro pomo de plata que pesa trescientos y cuarenta y nueve reales que valen once mil ochocientos y sesenta maravedíes.
Más una barandilla de plata con las piezas siguiente, todas de plata, once balaustres , doce pedestales y seis balaustres con unos cuadros y catorce pedazos de moldura, veinte y tres chapas largas, veinte y cuatro chapas pequeñas, diez y siete remates y diez y siete medias cañas que todo pesó cuatrocientos y cuarenta y ocho marcos, seis onzas y tres ochavas, montan novecientos noventa y un mil ochocientos catorce maravedíes.
Más doce frascos que se hicieron para la jornada de Cataluña que pesan cincuenta marco y cuatro onzas, montan a la ley ciento once mil quinientos ochenta y ocho maravedíes.
Más una banda de perlas compuesta de treinta piezas grandes y treinta y una pequeñas, las grandes a modo de rosa, asentadas sobre oro y en medio unas piedras de azabache y perlas todo alrededor y unas amarradas de los mismo con tres pendientes guarnecidos de lo mismo que es perlas y azabache.
Una gargantilla de los mismo de veinte y un pendientes, una azucena de lo mismo con su (…) y unos brazaletes de lo mismo que es un aderezo de tocador que se compró de la almoneda de la señora marquesa de la Hinojosa, que costó ocho mil ochocientos y cuarenta y cinco reales en plata, que valen trescientos mil setecientos y treinta maravedíes.
Más una bandilla de diamantes que tiene veinticinco piezas con cuarenta y un diamantes delgados que el marqués mi señor compró de Duarte Fernández, que costó dos mil ducados de plata que valen setecientos y cuarenta y ocho mil maravedíes.
Más tres orinales de plata que pesaron cuatrocientos y ochenta reales, que valen diez y seis mil trescientos veinte maravedíes.
Con ser importante la valoración de estas joyas de plata, oro y otras piezas con piedras preciosas, el apartado más importante de la colección de arte asignada al marqués de Leganés lo integraba, sin duda, sus pinturas. Este inventario se inicia con el cuadro identificado con el número 751, Un retrato de cuerpo entero del Duque de Módena, y termina con otra pintura identificada como, Otro del mismo tamaño [tres varas de alto y cinco de ancho] de aves. En total son 394 obras las adjudicadas en el inventario al marqués de Leganés que unidas a las 750 adjudicadas a Policena Spínola sumaban 1.144 pinturas, aunque algunas de ellas eran láminas y mapas integrados en colección.
El inventario, uno de los primeros que se realizaron de la colección del marqués de Leganés, incluía ya las obras adjudicadas al mayorazgo creado por Diego Mesía Felípez de Guzman y su mujer Policena a los pocos meses de casarse.
Este mayorazgo aglutinaba la mayoría de los bienes de la Casa de Leganés y, a partir de 1711 y de la muerte sin descendencia del III marqués de Leganés, Diego Dávila Mesía y Guzmán, pasó a la Casa de Altamira. Fundado por una escritura del 15 de febrero de 1630, el mayorazgo de los marqueses de Leganés contaba en el momento de su creación con distintos bienes adscritos, entre ellos 5.000 ducados de las alcabalas de Madrid, 2.000 ducados de la villa de Deyns, los ingresos procedentes de la villa de Leganés y 5.000 ducados de rentas en Italia de Policena Spínola. Naturalmente, estos bienes fueron incrementándose con nuevos activos, entre ellos, los bienes que quedaran a la muerte de los dos miembros del matrimonio, Diego Mexía y Policena.

Madonna dell´Impannatta, copia de Rafael que se conserva en el Museo del Prado y que perteneció a la colección del marqués de Leganés

Esta clausula de la escritura de creación del mayorazgo obligó, a la muerte de Policena en 1637, a realizar el inventario de los bienes a su nombre, precisamente para que se integraran en el patrimonio adjudicado al mayorazgo creado por el matrimonio. En el caso de las pinturas, el inventario recoge ya 750 obras que pasaban a formar parte del mayorazgo. El inventario de los cuadros adjudicados a la marquesa se iniciaba con una pintura número primero de Nuestra Señora con su hijo, San Juan, Santa Ana y Santa Isabel de mano de Rafael de Urbino de dos baras [sic] de alto y una y media de ancho.
Este cuadro, uno de los más valorados según los distintos inventarios de la colección del marqués de Leganés, pertenece a la denominada Escuela de Rafael. Efectivamente es una copia de la conocida como Madonna dell´impanata, obra de Rafael de Urbino que se conserva en la Galería Palatina de Florencia. En su momento llegó a tasarse en 65.000 reales. El cuadro, tras pasar por distintas colecciones (Almirante de Castilla, marquesa de Santa Cruz, Carlos IV) y colgar del dormitorio real en el palacio de Aranjuez, se encuentra actualmente depositado en el Museo del Prado de Madrid.
En este inventario de las pinturas asignadas a Policena Spínola aparece también una obra que, como ya hemos indicado en alguna entrega del blog, se incluiría en el testamento del I marques de Leganés como una donación a la ermita de Morata. Numerada con el número 174 aparece la pintura identificada como un San Francisco de Padua de tres baras [sic] de alto y dos de ancho, pasando la mar sobre su manto con dos compañeros, de mano de Velázquez. Uno de los especialistas que han estudiado la colección de pinturas del marques de Leganés, José Juan Pérez Preciado, al analizar esta obra en su tesis doctoral, El marques de Leganés y las arte, señala lo siguiente:
(…) de la obra que atesoró el marqués no se tienen noticias históricas desde el inventario levantado en 1655 a la muerte del coleccionista, cuando se ¿inventaría? En las casas de su villa de Morata de Tajuña, en cuya ermita se había colgado. Aún así, es probable que la obra fuese heredada por el conde de Altamira en 1711, dado que en esa fecha no se reclamó su ausencia de la colección. Desde entonces no hay más datos ni argumentos que permitan relacionarla con la que reaparece a finales del XVII en las mencionadas instituciones religiosas [El autor se refiere al convento de San Hermenegildo, con una obra de temática similar también atribuida a Velázquez y a otra parecida que actualmente se conserva en la Real Academia de San Fernando].
Tras describir las 750 pinturas asignadas a la marquesa de Leganés, el inventario continúa con la relación de varias tapicerías, ocho, asignadas a la propiedad de Policena Spínola. En el inventario de su marido también aparecían reseñadas varias tapicerías, un elemento decorativo muy usual en los palacios de la nobleza y la realeza de los siglos XVI, XVII y XVIII. El primer tapiz asignado a Policena Spínola, marquesa aporto al matrimonio como herencia de sus padres, se describe así:
Una tapicería fina de la historia de Scipión que son doce paños, los ocho de ellos grandes y los cuatro entreventanas, todo de a seis anas de caída (…).
En la relación aparece otra tapicería con la siguiente descripción:
Más otra tapicería con oro de la creación del mundo que son siete paños de a seis anas de caída. (...)
(…)
En los inventarios de Diego Mexía Felípez de Guzmán y Policena Spínola aparecen pinturas y tapices que colgaron de las paredes del palacio de Morata y también los que se mostraban en el palacio madrileño de la calle de San Bernardo. En ambos casos, la posesión de obras de arte era una forma de acrecentar el prestigio de su casa. Así lo entiende también un especialista en la vida de Diego Mexía Felípez de Guzmán, Francisco Arroyo Marín, autor de una tesis doctoral sobre su figura (Poder y nobleza en la primera mitad del siglo XVII: el I marqués de Leganés):
(…) lo que debió ser una pasión íntima y privada [su afición al coleccionismo de arte], adquirida en la refinada y culta corte bruselense de los archiduques, se convirtió en una poderosísima herramienta de promoción personal, que fue utilizada por el marqués de Leganés con fines políticos en múltiples ocasiones, pero que, sobre todo, tenía una funcionalidad social, era una muestra de los valores aristocráticos que Leganés quería representar y debían ser el icono de lo que simbolizaba su nuevo linaje. Se trataba de invertir en prestigio (…).

Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Tomo 5993, fol. 525r-556v.
  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Tomo 5993, fol. 218r-383v.

  • Pérez Preciado, José Juan. El marqués de Leganés y las artes. Tesis doctoral. Universidad Complutense. Facultad de Geografía e Historia. Madrid 2010.
  • Arroyo Martín, Francisco. Poder y nobleza en la primera mitad del siglo XVIII: el primer marqués de Leganés. Tesis doctoral. Universidad Carlos III de Madrid .Departamento de Humanidades: Historia, Geografía y Arte. Getafe, 2012.

martes, 4 de junio de 2019

Transcripción del inventario de bienes del marques de Leganés

La pasada semana analizamos el inventario de los bienes del I marqués de Leganés realizado tras la muerte de su primer mujer, Policena Spínola, y meses antes de que se celebrara su segundo matrimonio con Juana de Rojas y Córdoba. En la entrega de esta semana transcribimos el documento que recoge el inventario en la parte que afecta a la villa de Morata.



La relación de las compras realizadas por el titular del marquesado de Leganés, a los pocos años de adquirir el señorío, muestra el interés de Diego Mexía Felípez de Guzmán por afianzar su presencia en Morata con la compra de bienes que acrecentaran su influencia en la villa.
Los primeros años de posesión del señorío el I marqués de Leganés los dedicó a levantar su palacio y adquirir sus primeras fincas en la vega y en el llano, principalmente gracias al trabajo de Policena Spínola. Además había que administrar los oficios y derechos que llevaba aparejado el señorío adquirido a los vecinos de Morata: alcabalas (impuestos por las compras y ventas) derechos de escribanía, de fielatos y penas de cámara eran algunos de los ingresos asociados al señorío.
Con las compras que se reflejan en el inventario que transcribimos se trataba de aumentar la influencia en la vida económica de Morata. Por aquellos años, los ingresos de Diego Mexía de Guzmán eran muy cuantiosos y procedían de los privilegios que el monarca reinante, Felipe IV, había concedido a su casa: los oficios de comendador mayor de León, general de los ejércitos de Flandes y de Italia y el gobierno de Milán y los Países Bajos, junto con los beneficios inherentes a sus derechos señoriales permitían al marqués incrementar su patrimonio en Morata donde, además, el rey le había otorgado para los primogénitos de la familia el condado de Morata de la Vega.
Transcripción del documento
El documento que transcribimos está depositado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Este archivo, actualmente localizado en la sede del Archivo Regional de Madrid, conserva los protocolos notariales de todos los municipios de la Comunidad de Madrid. El documento que contiene el inventario de los bienes del I marqués de Leganés forma parte del tomo 5.993 fol. 525-556v. Este tomo corresponde a la escribanía [notaría] de Diego de Ledesma que ejerció su oficio en Madrid entre 1627 y 1658. Aunque el texto es largo su interés reside en que nos permite ver la valoración de las tierras de secano y de regadío en Morata por aquellos años de mediados del siglo XVII y, además, comprobar cómo el I marqués mostró mucho interés en controlar los molinos y batanes existentes en la villa y de ahí su compra a varios vecinos y forasteros de sus derechos sobre dos molinos situados en las riberas del Tajuña (Uno de esos molinos, el de El Taray, sería reconvertido en el batán).



Don Diego Felípez de Guzmán, marqués de Leganés del Consejo de su Majestad, comendador mayor de León, digo que de los bienes que quedaron al tiempo que falleció la señora marquesa, su mujer, doña Policena Espínola, se ha hecho inventario y tasación de bienes con citación del secretario Don Ventura de Frías testamentario que fue de la dicha señora marquesa, y (…) en el dicho inventario no se comprendieron los bienes adquiridos por mí y que me pertenecieron después del fallecimiento de la dicha señora marquesa mi mujer, y conviene a mi derecho se haga nuevo inventario y descripción de los dichos bienes aumentados y acrecentados por segundo inventario (…)
[Firma] El marqués de Leganés
(…)
En Madrid, a siete de marzo de mil y seiscientos cuarenta y dos.
(…) En la villa de Madrid a ocho días del mes de marzo de mil y seiscientos cuarenta y dos, ante mi el escribano (… ) comenzó a hacer el segundo inventario de los bienes y rentas que pertenecen al señor marqués después del fallecimiento de la señora marquesa doña Policena Espínola que santa gloria haya que son bienes no inclusos ni comprendidos en el primer inventario y este segundo comenzó en la forma siguiente:
En primer lugar se inventarió el importe de las alcabalas [impuestos] de la villa de Cifuentes y sus aldeas, en la provincia de Guadalajara, y a continuación las alcabalas de Perales, cuyos derechos correspondían por compra al marqués de Leganés:
Alcabalas de Perales
Más cinco cuentos [millones] cuatrocientos y sesenta y cuatro mil cuatrocientos y doce maravedíes que costaron en empeño las alcabalas de la villa de Perales de Tajuña, estimadas en ciento y sesenta mil setecientos diez y ocho maravedíes de renta a razón de treinta y cuatro mil maravedíes el millar que la (…) compró su excelencia de Bartolomé Espínola a razón de catorce mil el millar que el situado se ayudó desempeñando de diferentes personas a razón de a veinte mil cuyo privilegio se está despachando en cabeza de su excelencia.
(…)
Seguidamente, se inventariaron varias casas adquiridas por el marqués de Leganés en el entorno de la calle de La Flor y de San Bernardo, en Madrid, donde se levantaba la residencia principal de los marqueses.
Tras contabilizar el valor de una tierra en la villa de Leganés, los peritos contadores comienzan la relación de las tierras adquiridas en Morata y los derechos censitarios a favor de Diego Mesía Felípez de Guzmán contra varios vecinos de la villa:
(…)
  • Más cincuenta y un mil maravedíes que dio su excelencia a censo a Rodrigo Hidalgo y Catalina Serrano, su mujer, vecinos de Morata, de que dará cada año dos mil y quinientos cincuenta maravedíes a razón de veinte maravedíes el millar, como consta de la escritura otorgada en dicha villa en veinte de marzo de mil y seiscientos cuarenta ante Gregorio Ruiz de Orive.
  • Más cincuenta y seis mil novecientos y ocho maravedíes de una tierra que compró su excelencia de Pedro Ruiz González y otra de (…) su mujer, (…) vecina de Morata, en la vega de riego donde llaman Detrás de las Huertas con su poza y frontera de álamos de caber con la poza diez celemines y un cuarto que alinda [sic] por la una parte con tierra de Pedro de Humanes vecino de ella y por la otra con tierras de las memorias del altar mayor.
  • Más cuarenta mil novecientos y tres maravedíes que costó a su excelencia una tierra que compró de Alonso Martínez de Sevilla y María Sánchez García, su mujer, vecinos de ella, en la vega de riego donde llaman Valdelaosa, de caber dos fanegas cuatro celemines tres cuartillas y media que alinda por una parte con tierra del cabildo de Nuestra Señora del Rosario y por las otras con tierra del licenciado (…) de Morales, vecino de la villa de San Martín de la Vega.
  • Más veinte y cinco mil ciento y veinticinco maravedíes que costó a su excelencia una tierra que compró de Alonso Guerra y [sic] Inés de la Fuente, su mujer, vecino de ella, en la vega del riego donde llaman Los Castaños, de caber ocho celemines y cuartillo y medio, en sembradura que alinda por la una parte con tierra de su excelencia y por la otra con tierra que fue de don Miguel de Montoliu y al presente es de su excelencia.
  • Más diez y ocho mil maravedíes que costó a su excelencia otra tierra que compró de Alonso de Peces y Justina Ruiz, su mujer, vecino de ella, en la dicha vega camino de La Ceña, de cinco celemines tres cuartillos y medio de sembradura que alinda por una parte con tierra de su excelencia y por la otra con el reguerón que llaman del medio y el camino de La Ceña, como consta de la escritura otorgada en la dicha villa en catorce de diciembre de treinta y siete por ante Rodrigo Hidalgo, escribano, que las tierras dichas hasta aquí se han otorgado en este dicho año por ante el dicho escribano en el mes de julio, agosto y octubre.
  • Más doscientos y cincuenta y cinco mil doscientas y diez y seis maravedíes que costaron a su excelencia siete tierras que compró de Damián Pérez (…) de ella en la dicha vega, una adonde llaman El Sanchiznal, con su cabezada, que está entre el reguerón y el caz del Concejo, de caber cuatro fanegas y medio celemín, que alinda por una parte con tierra del cabildo del Santísimo Sacramento y por la otra con tierra de su excelencia por precio de 121.240 maravedíes.
  • Otra a la boca del Caz de Chinchón, de caber siete celemines y cuartilla y media, que alinda con tierra de su excelencia y con el caz y río Tajuña, por 20.893 maravedíes.
  • Otra adonde llaman Entrambasaguas, de caber diez celemines y medio, que alinda con tierra de su excelencia por 29.746 maravedíes.
  • Otra donde llaman Entre Los Molinos, de caber cinco celemines y cuartilla que alinda con tierras de Alonso García y el mayorazgo de Don Gonzalo de Cáceres, por 25.375 maravedíes.
  • Otra adonde llaman El Cerro de la Cabaña, de caber ocho celemines y tres cuartillas, que alinda con tierras de su excelencia y con tierra de (…) López Páez por 24.788 maravedíes.
  • Otra adonde llaman Bajo de las Venas, de caber nueve celemines y medio y alinda con tierra de Ana La Brava y herederos del licenciado Gabriel Páez, presbítero, por 10.289 maravedíes.
  • Y la otra donde llaman El Taray, de caber cinco fanegas y un celemín con la cabezada que tiene, que alinda con el río de Tajuña por la una parte y por la otra con tierra de Agustín Páez, vecino de la dicha villa, por 22.875 maravedíes.
  • Que todas las dichas siete tierras como va referido son de caber doce fanegas seis celemines y medio y cuanto por sí han montado que su excelencia ha pagado por ellas doscientos y cincuenta y cinco mil doscientos y diez y seis maravedíes, que otorgó escritura de venta de ellas del dicho Damián Páez y carta de pago de la dicha cantidad, a favor a favor de su excelencia, en quince de diciembre de mil y seiscientos y treinta y siete por ante Rodrigo Hidalgo escribano de la dicha villa.
  • Más diez y ocho mil y setecientos maravedíes que costó una tierra con su alameda alrededor poblada de álamos, que compró su excelencia de Eugenio Romero y Isabel Mexía, su mujer, vecinos de ella, en la vega donde llaman Entre los Molinos, de caber cinco celemines, que alinda con el río de Tajuña y con el camino que va a dar al molino nuevo, que es el rincón a mano derecha, como consta en la escritura de venta otorgada el siete de marzo de mil y seiscientos treinta y ocho por ante el dicho Rodrigo Hidalgo.
  • Más un cuento ochocientos y setenta y seis mil ciento y ocho maravedíes que costaron cuarenta y dos tierras que su excelencia compró del Licenciado Don Miguel de Monsalud y de Don Pedro González de Torres, su cuñado, que tenían en la vega de la dicha villa de Morata, las veintiséis de ellas del dicho Don Miguel, y las diez y seis del dicho Don Pedro, la cual cantidad es en moneda de vellón y todas las demás dichas, como consta de la escritura de venta en quince de octubre del año de treinta y siete, por ante Francisco Suárez que son las tierras las que se siguen:
Las de Don Miguel:
  • Una tierra en la dicha vega donde llaman Los Barquerones, de caber dos fanegas y ocho celemines poco más o menos, con su cabezada entre el caz y el río con la alameda que tiene, alinda con tierra de su excelencia y tierra de Don Gonzalo de Cáceres.
  • Otra tierra en la dicha vega donde llaman Entre Los Molinos, de caber nueve celemines y medio, que alinda con tierras de Juan Páez y Pedro Benavente, vecinos de la dicha villa.
  • Otra donde llaman Los Castellanos, de caber tres fanegas y tres celemines, que alinda con tierra del vínculo que posee Antonio López Páez y con tierra de Josefa Ruiz, viuda de Gregorio Sánchez.
  • Otra tierra en la dicha vega donde llaman Entre Los Molinos, de caber nueve celemines y medio, que alindan con tierras de Juan Páez González y de Pedro de Benavente, vecinos de la dicha villa.
  • Otra donde llaman La Matalauva, de caber trece celemines y un cuartillo, que alinda con tierra de doña Juana (…) y de la marquesa de Espinardo.
  • Otra donde llaman Los Castellanos, de caber siete celemines y un cuartillo, que alinda con tierra de Alonso Guerra, vecino de la dicha villa.
  • Otra donde llaman La Matalauva, de caber una fanega y un cuartillo, que alinda con tierras de su excelencia y de herederos de Pedro de Salvanés.
  • Otra donde llaman La Briciana, de caber una fanega, que alinda con tierras del conde de (…) y tierra del concejo de la dicha villa de Morata.
  • Otra donde llaman La Magdalena, de caber dos fanegas, que alinda con tierras Lucas de la Fuente y de Pedro de Madrid.
  • Otra en el mismo término de La Magdalena, de caber diez y nueve celemines y tres varas, que alinda con tierras de la marquesa de Espinardo y afronta el caz de Villágueda.
  • Otra donde llaman La (…), de caber quince celemines, que alinda con tierras de Agustín Páez y de Gerónimo Mexía.
  • Otra tierra en la dicha vega donde llaman Los Castellanos, de caber media fanega, que alinda con tierras de Francisco López y de Pedro Páez.
  • Otra linde de la antedicha, que ambas están hechas una, su caber otra media fanega y alinda con tierra del dicho Pedro Páez.
  • Otra en los mismos Castellanos, de caber una fanega, que alinda con tierra de Jusepe López que al presente es Antonio López Páez, su hijo, vecino de la dicha villa.
  • Otra donde llaman Los Escuderos de caber nueve celemines y alinda con tierras de su excelencia y de Gerónimo Mexía El Viejo, y afronta en el caz de Las Canales.
  • Otra donde llaman La Cana, de caber once celemines, y alinda por la una parte con tierra del cabildo y capellanes de Nuestra Señora de la Paz y por la otra contraria con tierra de Damián Páez.
  • Otra donde llaman La Cana, de caber diez celemines, que alinda por la una parte con tierras del mayorazgo del marques de Espinardo y por la otra con tierras de María y Catalina Ruiz de Mena, vecinas de la dicha villa.
  • Otra en la dicha vega, donde llaman Los Escuderos, de caber nueve celemines, que alinda con tierras del marqués, mi señor.
  • Otra tierra donde llaman El Tirado, de caber fanega y media, que alinda con tierra de don Gonzalo de Cáceres, vecino de Segovia, y con tierra de las que ha vendido el dicho Don Miguel de Monsalve.
  • Otra donde llaman El Busque, de caber diez celemines, que alinda con tierra de Pedro Pantoja y con el reguerón que va a la (…) de la dicha villa.
  • Otra donde llaman El Canal, con su alameda, que todo cabe veinte celemines y alinda con tierra de su excelencia y tierra de Juana Páez, hija de Juan Páez.
  • Otra donde llaman La Esteva, de caber diez celemines, que alinda con tierras del licenciado Carretero y Diego de Salvanés.
  • Otra tierra en la dicha vega donde llaman Bajo de Las Viñas de caber cuatro fanegas y media, que alinda con tierras de don Íñigo de (…), vecino de Villarejo y de Matías Orozco, vecino de la villa de Morata.
  • Otra tierra en la dicha vega, donde llaman Los Barquerones, de caber siete celemines, que alinda con tierra del Hospital de Corpa y con el reguerón de Los Barquerones.
  • Otra donde llaman Los Escuderos, de caber trece celemines y medio, que alinda con tierras del marqués, mi señor.
Las tierras que vendió el dicho don Pedro González:
  • Una tierra en la vega donde llaman Los Rubiales, de caber una fanega, que alinda con tierras de su excelencia y de doña Juana de Guevara.
  • Otra tierra que linda con la de la partida antecedente, de caber una fanega y media de cáñamo con más media poza.
  • Otra donde dicen Bajo de las Viñas, de caber dos fanegas y media, que alinda con tierras de Pedro de Humanes y del doctor Antonio de Lara.
  • Otra que es media poza, en el término de la dicha villa de Morata, que sirve de empozar cáñamo.
  • Otra tierra en la dicha vega, donde llaman El Vadillo, de caber tres fanegas de cañamón y alinda con tierras del marqués, mi señor, y de las beatas de Juan Alonso.
  • Otra tierra en la dicha vega, donde dicen El Canal, de caber una fanega que alinda con tierras del marqués, mi señor.
  • Otra donde dicen La Aceña, de caber fanega y media, que alinda con tierras de su excelencia.
  • Otra en el mismo término, de caber otra fanega y media con su cabezada y frontera de alameda.
  • Otra donde dicen La Presa, de caber una fanega, que alinda con tierra de Pedro Páez.
  • Otra donde dicen Los Molinos, de caber dos fanegas y media, que alinda con tierra del dicho Pedro Páez.
  • Otra donde dicen Las Cepas con un nogal, de caber media fanega, que alinda con tierras de Don Diego Faxardo.
  • Otra donde dicen La Magdalena, de caber una fanega, que alinda con tierra de Juan de Morales.
  • Otra donde dicen Bajo Las Viñas, de caber dos fanegas, y alinda con tierras del Pedro González.
  • Otra asimismo donde dicen Bajo las Viñas, de caber cinco fanegas, que alinda con tierras de Miguel Fernández y de Pedro González.
  • Otra donde dicen Valdelaosa, de caber una fanega y alinda con tierra de Miguel Fernández.
  • Otra tierra en la dicha vega, donde dicen La Cárcel, de caber una fanega y media y alinda con el cercadillo que llaman de Don Juan.
  • Mas veinte mil y cuatrocientos maravedíes que costó a su excelencia la parte que compró a Luis Vélez y Don Francisco Carrión del molino del Taray, porque las demás partes tenía su excelencia compradas al conde de Puñonrostro y don Juan de Cepeda, vecino de Segovia. Como consta de escritura otorgada en seis de (…) del año de cuarenta ante Francisco Suárez.

Registro de la compra de la mitad del molino de El Taray, posteriormente reconvertido por el marqués de Leganés en batán
  • Más cinco cuentos cuatrocientos noventa y tres mil ciento y noventa y seis maravedíes que costaron a su excelencia setenta y cuatro tierras, mitad del molino del Taray y tres censos perpetuos y otras cosas que compró su excelencia de Don Juan de Cepeda Navarro, vecino de la ciudad de Segovia por sí y en nombre de doña Manuela de Cáceres, su mujer, como consta en la escritura otorgada en nueve de abril de mil y seiscientos y treinta y nueve años por ante el dicho Francisco Suárez y en virtud de facultad real de su majestad, de catorce de enero de mil y seiscientos y treinta y nueve años, firmado de su real mano y refrendado de don Sebastián Antonio de Contreras y (…) de su secretario, las cuales dichas tierras están en el término de la villa de Morata y son las que siguen:
  • Primeramente una tierra en la vega de la dicha villa donde llaman El Coso, de caber fanega y media, que alinda con tierras del marqués, mi señor, y con tierra de los capellanes del Cabildo de nuestra Señora de la Paz.
  • Otra en la dicha vega donde llaman García (…), de caber dos fanegas con cabezada fuera de riego, alinda con tierra de Agustín Páez y tierras de su excelencia.
  • Otra tierra en la dicha vega de riego, debajo de las Viñas, de caber en sembradura siete fanegas, alinda con tierra que labra Pablo Ruiz.
  • Otra tierra en la dicha vega del riego donde llaman El Piélago (…), de caber en sembradura dos fanegas, que alinda con tierra del conde de Puñonrostro.
  • Otra en la dicha tierra de riego a la carrera villa, de caber media fanega, alinda con tierra de Pedro Cediel, vecino de Perales.
  • Otras dos tierras fuera de riego, adonde llaman El Taray, de caber ambas en sembradura cinco fanegas que están entrambos caminos de Perales.
  • Otras dos en la vega del riego donde llaman las guertas [sic], de caber ambas en sembradura tres fanegas, a linde de tierra la una de la marquesa de Espinardo y la otra del marqués, mi señor.
  • Otra en la dicha vega de riego a Las Cabrerizas [Cabrizas], con dos cabezadas al camino Toledano y al caz de Chinchón, de caber en sembradura cuatro fanegas, alinda con tierras de la marquesa de Espinardo.
  • Otra donde llaman La Presa en la vega de riego al caz de Chinchón, de una fanega en sembradura, alinda con tierra de Pedro Xiro.
  • Otra tierra en la dicha vega de riego adonde llaman La Matalauva, de caber en sembradura cuatro fanegas, que alinda con tierras del conde de Puñonrostro y de Roque Páez de Almazán, vecino de la dicha villa.
  • Otra en la dicha vega de riego donde llaman El Tirado, de caber dos fanegas y media, alinda con tierra de Pedro Xiro.
  • Otra a Los Vadillos del camino de Chinchón en la dicha vega, de caber diez celemines, alinda con tierra de Ana Mexía de Contreras, vecina de esta dicha villa.
  • Otras dos fuera de riego, donde llaman El Taray, de tres fanegas, alinda con tierra de Tomás Mexía.
  • Otra en la dicha vega, donde llaman el reguerón del Sanchiznal, con dos cabezadas, la una a La Celadilla y la otra entre el reguerón del caz del Concejo, de caber todas tres fanegas a linde con tierras de Juan Páez y del conde de Puñonrostro.
  • Otra donde llaman La Matalauva, de caber tres fanegas y media, alinda con tierras del conde de Puñonrostro.
  • Otra donde llaman La Aceña de caber fanega y media, a linde con tierras del dicho conde de Puñonrostro.
  • Otra donde llaman La Canal, de caber dos fanegas, a linde con tierra del conde de Puñonrostro y el reguerón del Montero con la cabezada que tiene entre ambos reguerones.
  • Otra en Los Cascaxares, de caber nueve celemines, con la poza a la cabezada, alinda con tierras del conde de Puñonrostro.
  • Otra a las Cabrerizas con la cabezada de entre ambos caces, de una fanega en sembradura.
  • La otra en Los Centenos, fuera de riego de una fanega, alinda con tierra de Francisco Humanes.
  • Otra fuera de riego al Peñosillo, de fanega y media, alinda con tierra de Pablo de Paris.
  • Otra tierra en la dicha vega de riego, adonde llaman Bajo del cercado, de caber cuatro fanegas y media, alinda con tierra del dicho Don Juan de Cepeda y de Pedro Sánchez de Adrada, vecino de la dicha villa de Morata.
  • Otra donde llaman El Herrero, de caber tres fanegas, alinda con tierra de Pedro Salado.
  • Otra al Caz Gordo con su cabezada al camino de Perales, de dos fanegas en sembradura, alinda con tierras de Diego de Velilla y de Gerónimo de Velilla.
  • Otra al Caz Gordo, de caber diez celemines, alinda con tierra de Agustín Páez.
  • Otra en El Batancillo de la Huerta de la Vega, de diez celemines, alinda con tierra de García González y de Tomás Mexía.
  • Otra en el camino de Chinchón, de cinco celemines, alinda con tierra de Ana Mexía de Contreras.
  • Otra fuera de riego a Los Centenos, de dos fanegas, alinda con tierra de Pedro Ruiz González.
  • Otra donde llaman El Coso, de caber en sembradura de dos fanegas, que alinda con tierra del conde de Puñonrostro.
  • Otra donde llaman El Coso, de caber en sembradura dos fanegas, alinda con tierra de Pedro de Salvanés.
  • Otra donde llaman Los Escuderos que va a la larga del camino de la Huerta de la Vega, de caber en sembradura fanega y media, alinda con tierra del conde de Puñonrostro.
  • Otra al Salido, de caber fanega y media en sembradura, alinda con tierra del conde de Puñonrostro y del reguerón que va al Salido.
  • Otra donde llaman el caz Gordo, de caber en sembradura tres fanegas, linde con tierra del conde de Puñonrostro.
  • Otra fuera de riego donde llaman El Taray, de caber en sembradura tres fanegas, linda con tierra de Agustín Páez.
  • Otra donde llaman La Rinconada, de caber diez celemines, linda con tierra de (…) García, vecino de la dicha villa.
  • Otras tres tierras a Las Cepas, que hacen en sembradura tres fanegas, alindan con tierras del conde de Puñonrostro.
  • Otra donde llaman El Herrero, de caber en sembradura tres fanegas, alinda con tierras de Francisco Humanes y Pedro de Benavente, vecinos de la dicha villa.
  • Otra donde llaman La Campana, de caber quince celemines, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra donde llaman Los Escuderos, de caber dos fanegas, alinda con tierra de Custodio González y (…) Rodríguez, vecinos de la dicha villa.
  • Otra donde llaman Los Baños, de caber en sembradura diez celemines, alinda con tierras de Alonso Pérez de Vivero, de la capellanía de Juan Ruiz, el Abad.
  • Otra donde llaman Las Cabrerizas, con sus cabezadas adentro y afuera, de caber ocho fanegas y media, alinda con tierras de Gregorio Ruiz y de Inés Ruiz, vecinos de la dicha villa.
  • Otra Entrambasaguas, de fanega y media, que alinda con tierra de María Páez.
  • Dos tierras donde llaman El Herrero, ambas de caber fanega y media, alindan con tierras de su excelencia y del licenciado Alonso Meco, vecino de la dicha villa.
  • Otra donde llaman El Torno, de caber una fanega, alinda con tierra del Hospital de Chinchón y de Mateo del Campo, vecino de la dicha villa.
  • Otra donde llaman Los Barquerones, de caber dos fanegas y media, alinda con tierras de herederos de Pedro Salado.
  • Otra donde llaman los dichos Barquerones, de caber quince celemines, alinda con tierras del marqués, mi señor.
  • Otra a los dichos Barquerones, a la parte de afuera [sic], de caber fanega y media, alinda con tierra de la Iglesia de la dicha villa.
  • Otra donde llaman Entre los Molinos, de caber diez celemines que está al camino de Chinchón, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra entre Los Molinos, de caber quince celemines, alinda con tierra de Catalina de Humanes.
  • Otra en El Canal y Esteva, de caber fanega y media, alinda con tierras del marqués, mi señor.
  • Otra a los (…) de caber diez celemines, alinda con tierra de Pedro Pantoja, vecino de la dicha villa.
  • Otra a La Matalauva, de caber dos fanegas con una cabezada hacia La Aceña, que alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra en la Matalauva con una cabezada hacia la Aceña, de caber otras dos fanegas, que alinda con tierras del marqués, mi señor.
  • Otra en El Taray de cuatro fanegas con una cabezada hacia el río, alinda con tierra de Francisco García Alonso.
  • Otra en El Taray, enfrente del molino, de caber tres fanegas, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra en dos pedazos en el dicho Taray, de caber de cinco fanegas con cabezada, alinda con tierra del marqués, mi señor.
  • Otra a Los Centenos partida que todo cabe tres fanegas y media, que alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra en La Celadilla, fuera de riego, de caber dos fanegas y media, alinda con tierra de los herederos de Pedro González.
  • Otra a La Cárcel, de caber diez celemines, que alinda con tierra de riego de Sánchez Páez.
  • Otra al Busque [sic], de caber ocho celemines, alinda con tierra del marqués de Espinardo.
  • Otra al Tirado, de caber ocho celemines, que alinda con tierra el marqués, mi señor.
  • Otra al reguerón de La Campana y cerro de La Cabaña, de caber tres fanegas que alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra entre los Molinos, de caber fanega y media con una cabezada, que alinda con tierra de Catalina Humanes.
  • Otras dos tierras a Los Baños, de una fanega, que alinda con tierra de Gerónimo Mexía.
  • Otra bajo del Cercado, de caber tres fanegas, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra donde llaman La Aceña, de caber diez celemines, alinda con tierra de (…) Moreno.
  • Otra al camino de La Aceña, de caber ocho celemines, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra donde llaman El Salido, de caber una fanega, alinda con tierras de su excelencia.
  • Otra donde llaman Valdelabecerra, de caber dos fanegas, que alinda con tierra de Francisco López de Humanes, vecinos de la dicha villa.
  • Otra al reguerón de La Campana, de caber una fanega, alinda con tierra de Pedro Xiro.
  • Otra al dicho reguerón que es la Retuerta, de caber ocho celemines, alinda con tierra de su excelencia.
  • Otra en Valdelaosa, de ocho celemines en sembradura, linde con tierra de su excelencia.
  • Otra donde llaman García Álvarez, linda con tierra del conde Puñonrostro y del reguerón del Montero.
  • Más la mitad de un molino que llaman de El Taray.
  • Más un censo de veinte y seis mil reales contra Rodrigo Hidalgo, vecino que fue de Morata.
  • Otro contra Alonso Sánchez, vecino de la dicha villa de doce reales.
  • Otro de cien maravedíes contra Francisco (…) vecino de la dicha villa de Morata.
  • Hasta aquí son las tierras y demás (…) que compró su excelencia del dicho Don Pedro de Cepeda, más setenta y un mil cuatrocientos y treinta y siete maravedíes que costó a su excelencia una tierra que compró de Pedro Xiro, vecino de la dicha villa de Morata en la vega de riego donde llaman el reguerón de La Campana, de caber dos fanegas cuatro celemines y medio, menos medio cuartillo, que alinda por las dos partes con tierras de su excelencia y por la otra con tierra de doña María Perejón, vecina de la dicha villa, como consta de la escritura de venta que se otorgó en veinte y ocho de junio de mil y seiscientos y treinta y nueve por ante el dicho Rodrigo Hidalgo.
  • Más doscientos y cuatro mil maravedíes que costaron a su excelencia cuatro, digo, cinco olivares y tres tierras que compró su excelencia de Francisco López de Humanes y Damián Páez, vecino de ella, que son las siguientes:
De Francisco López de Humanes
  • Un olivar en el Llano, donde llaman El Pino, de caber ciento y cincuenta y cuatro pies de olivo, que alinda con olivar de Gerónimo Mexía por la una parte y por otra con olivar de Alonso de la Fuente y de dicho Francisco Lóez de Humanes.
  • Otro donde llaman Los Aulagares, de caber ochenta y tres olivos, que alinda con viña de Roque Páez de Almazán y con la vereda que va a Los Aulagares y con olivar de dicho Damián Páez.
  • Una tierra de pan llevar en la vega de riego de la dicha villa donde llaman La Cana, de caber catorce celemines que alinda por ambas partes con tierras de su excelencia y con la vereda de los (…) y tierras del Cabildo y capellanes de Nuestra Señora de la Paz de la iglesia de la dicha villa..
  • Otra tierra en el Llano donde llaman Valdeza, de caber ocho fanegas con algunas cepas que alinda con viña de Francisco Pareja El Mozo y con el camino que va a Arganda.
  • Más un olivar y una viña, digo un olivar y una tierra en el llano donde llaman Valdeza con ciento y noventa y siete pies de olivos y de caber la tierra seis fanegas en sembradura que todo alinda con viñas, y olivar de Gabriel de Frías y de Francisco Pareja El Mozo, y con el camino de la Feria y afronta con tierra y viña del dicho Damián Páez como consta de la escritura de venta otorgada a veinte y dos de enero del mil y seiscientos y cuarenta por ante el dicho escribano.
  • Más sesenta y dos mil y quinientos maravedíes que costó a su excelencia una tierra que compró de María del Valle, viuda y de Francisco de Marcos, su hijo, vecino de ella, adonde llaman Entreambasaguas de caber dos fanegas y cinco celemines que alinda con tierras de su excelencia y del marqués de Espinardo como consta de la escritura otorgada en siete de junio del dicho año de cuarenta por ante el dicho Rodrigo Hidalgo, escribano.
  • Mas novecientos y cuarenta y un mil cuatrocientos y sesenta maravedíes que costó a su excelencia el molino nuevo, ansí en la compra que hizo de Pedro de Humanes de rueda y media como consta de la escritura otorgada a cuatro de julio de mil y seiscientos y cuarenta por ante el dicho escribano que fueron seis mil y novecientos reales media rueda que compró de Mateo de Tordesillas, vecino de Getafe en dos mil y ochenta y ocho reales, como consta de la escritura otorgada el mes de diciembre del dicho año de cuarenta por ante dichos Izquierdo, escribano de número de Madrid, más otra rueda de doña Antonia de Angulo en cuatrocientos ducados como consta de escritura que otorgó el padre Francisco de Angulo en virtud del poder de la susodicha en veinte y siete de noviembre del año de cuarenta por ante Rodrigo Hidalgo. Más catorce mil trescientos y dos reales que costó de levantar el dicho molino como consta de las cuentas que dio Felipe de Reynaldos, mayordomo de su excelencia que las dichas partida montan los dicho (941.460, anotado en el margen).
  • Mas once mil doscientos y veinte maravedíes que costó a su excelencia un olivar que compró de don (…) de Salcedo El Mozo, con treinta y un olivos, donde llaman la Fuente del Valle, que alinda con olivar de Diego Salvanés y de Alonso de la Fuente y herederos de Tordesillas, como consta de la escritura que se otorgó en cuatro de (…) de cuarenta ante Rodrigo hidalgo.
  • Más treinta y nueve mil ciento y sesenta y ocho maravedíes que costaron a su excelencia tres olivares que compró de Pedro Xiro, vecino de la dicha villa, como (…) que fue para pagar las deudas de Francisco Velilla, vecino de ella, el uno en el llano donde llaman El Pino de cincuenta y un olivos, que alinda con olivares de Gerónimo Velilla y Manuel Pérez,, el otro a Los Aulagares, de cincuenta y un olivos, alinda con olivar de los herederos de María Vasallo, el otro donde llaman el camino de Alcalá, de cuarenta y siete olivos, alinda con olivar de Alonso García y Pedro Pantoja, todos vecinos de ella, como consta de la escritura de venta que se otorgó a diez de octubre del año de cuarenta por ante el dicho escribano.
  • Más cuarenta y dos mil y quinientos maravedíes que costó a su excelencia un olivar que compró de Francisco Sánchez Páez El Mozo y María Pérez, su mujer, vecinos de ella, donde llaman Los Aulagares, de caber ciento y veinte y cuatro olivos, y alinda con olivares del vecino de Madrid y de Ana Rodríguez, viuda de Alonso de Peces, como consta de la escritura otorgada en treinta y uno del mes de octubre de cuarenta ante el dicho escribano.
  • Más treinta mil cuatrocientos y veinte maravedíes que costó a su excelencia una viña que compró de Juan Rodríguez Hidalgo El Viejo y María de París, su mujer, en el dicho término donde llaman Mascalahonda [Majadahonda¿], de caber mil y seiscientas y trece cepas, cincuenta y cinco olivos, cuarenta y cinco marras, que alindan con tierra del Licenciado Alonso Trillo y de (…) Pareda, vecino de ella, como consta de la escritura otorgada dicho día por ante el dicho escribano.
  • Más veinte y un mil cuatrocientos y veinte maravedíes que costó a su excelencia un olivar con noventa olivos que compró de Alonso de Peces y Agustina, su mujer, vecina de ella, en el llano donde llaman Poyales, que alinda con viña del licenciado Pedro Sánchez Carretero y de María Ruiz Mexía, como consta de la escritura otorgada en veinte y siete de noviembre del año de cuarenta por ante el dicho escribano
  • Más veinte y dos mil trescientos y ochenta maravedíes en que le adjudicaron a su excelencia una viña y un olivar que fueron de M-arcos Bernardino por (…) que le debía a su excelencia de una renta por haberse ausentado de la dicha villa de Morata. La viña está en la cuesta de San Martín de trescientas ochenta cepas y diez y seis marras que alinda con viña de Juan de Hornos y el camino de San Martín, el olivar esta a (…) al cercado de los (…) de cuarenta olivos, como todo consta del pleito que contra él siguió ante la justicia de la dicha villa que por ella se le adjudicó la dicha viña y el olivar y más diez y nueve mil y cuarenta maravedíes que costó a su excelencia un olivar con setenta olivos que compro de Pedro Xiro, vecino de ella, que es donde llaman La Cárcava y alinda con olivar de Josefa Sánchez, viña de Miguel de la Fuente y Bartolomé Mesonero, vecinos de ella, como consta de la escritura de dos de diciembre del año de cuarenta y uno por ante el dicho escribano.
  • Más cuatro mil cuatrocientos y cincuenta y cuatro maravedíes que costó a su excelencia una tierra de Francisco Macros y Felipa Hernández, su mujer, vecinos de ella, donde llaman El Taray, de caber once celemines y un cuartillo, alinda con tierra de Francisco Páez y Ana de la Fuente, su mujer, vecinos de ella, como consta de escritura de nueve de enero del año de cuarenta y dos por ante el dicho escribano.
  • Más ocho mil novecientos y ocho maravedíes que costaron a su excelencia dos tierras que compró de Francisco Páez y Ana de la Fuente, su mujer, donde llaman EL Taray, alinda con tierra de su excelencia y de Miguel García de la Fuente y (…) Salado, de caber una fanega y diez celemines y medio, como consta de la escritura otorgada en dicho día y por ante dicho escribano.
  • Más doce mil y trescientos y cuarenta y dos maravedíes que costo a su excelencia una tierra que compró de Diego Páez de Almazán con su cabezada en El Taray, de caber tres fanegas y tres celemines, alinda con tierra de Don de Pedro de Miranda y con los dos caminos alto y bajo que van a Perales, como consta de la escritura otorgada dicho día ante dicho escribano.
Tras la relación de las tierras y molinos y batanes adquiridos en Morata el inventario finaliza con el resto de bienes del marqués adquiridos después de la muerte de Policena ( juros en Madrid, joyas, objetos de platería, tapicerías, camas, alfombras etc). Entre estos bienes sobresalen las pinturas, sobre las que trataremos la próxima semana y que aparecen reflejadas en el inventario del marqués y también en el su fallecida esposa y que formaban parte esencial del mayorazgo creado por Diego Mexía Felípez de Guzmán.



Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Tomo 5993, fol. 525r-556v.

miércoles, 29 de mayo de 2019

Inventario de bienes del marquesado de Leganés en Morata (1642)

Hace unas semanas publicamos en el blog la relación de algunas de las primeras adquisiciones del I marqués de Leganés en Morata. Estas primeras compras, junto con los solares en los que se construyó el palacio condal, fueron realizadas por la primera mujer de Diego Mexía Felípez de Guzmán, Policena Spínola, con la que se había casado en 1627 y que falleció diez años después, en 1637, cuando el marqués se encontraba destinado en Milán como gobernador máximo representante del rey Felipe IV. A la muerte de Policena y antes del segundo matrimonio del marqués de Leganés, fue necesario realizar un inventario de los bienes libres pertenecientes a ambos. Este inventario de bienes, realizado en 1642, nos permite ver cómo la Casa de Leganés adquirió un importante patrimonio en forma de bienes inmuebles en Morata tras fallecer la primera esposa del marqués.



Policena Spinola, segunda hija de Ambrosio Espínola, marqués de los Balbases –que ha pasado a la historia por protagonizar el cuadro de La rendición de Breda, de Velázquez- se había casado con el primer marqués de Leganés en 1628, poco después de que el rey Felipe IV concediera a Diego Mexía Felípez de Guzmán el marquesado de Leganés. Debido a las múltiples obligaciones militares y diplomáticas de su marido, primero en Flandes y posteriormente en Milán, Policena, una mujer con una sólida formación intelectual no dudó en hacerse cargo de la gestión ingente del patrimonio familiar en España.
En este papel de administradora de los bienes matrimoniales, Policena tuvo un papel destacado en la llegada de la Casa de Leganés a Morata: fue la responsable, como vimos hace una semanas, de la compra de las primeras tierras en la vega de Morata, de las casas y solares en los que se levantó el palacio familiar y de organizar la administración de los bienes y derechos (alcabalas, escribanías, posadas, pozo de la nieve, …) que el matrimonio fue adquiriendo en la villa.
Dama de honor de la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV y madre de tres hijos -Gaspar, que sería el II marqués de Leganés a la muerte de su padre, Inés y Ambrosio, que ocuparía los arzobispados de Santiago y Sevilla-, Policena también fue muy aficionada al arte y como tal participó del afán coleccionista de su marido que se manifestó en la compra de cientos de cuadros incluidos, como veremos en próximas semanas, en el inventario realizado tras su muerte, ocurrida el 14 de junio de 1637 en Villaviciosa de Odón mientras su marido se encontraba ejerciendo su cargo de gobernador en Milán.
De este inventario realizado en 1642, unos meses antes de que el I marques de Leganés se casara en segundas nupcias con Juana de Rojas, marquesa de Poza, nos interesa especialmente el apartado en el que se describen los bienes adquiridos por Diego Mexía en la villa de Morata en el periodo comprendido entre la muerte de Policena Spínola y su segundo matrimonio.
A pesar de que los años inventariados son poco más de cinco, sorprende cómo en este lustro la Casa de Leganés se dedicó a incrementar notablemente su patrimonio en Morata. En estos años, a pesar de que el marqués de Leganés mantuvo una actividad frenética como político y militar encargado del gobierno de Milán y de que en 1641 se hizo cargo del ejército que se enfrento a la sublevación en Cataluña, no por ello dejó de administra su señorío en Morata como se hace patente en la relación de bienes y derechos adquiridos en estos años: tierras en la vega y en el llano, molinos, imposición de censos con varios vecinos son algunos de los activos incluidos en el inventario de sus bienes que se elaboró en marzo de 1642.
Según este inventario la Casa de Leganés adquirió entre los años 1637 y 1641 unas 236 fanegas en tierras de riego en la vega de Morata, repartidas por todos los parajes pero especialmente por la zona de El Taray. Esta extensión de terreno de regadío se distribuía en 138 parcelas en las que no faltaban varias pozas para el tratamiento del cáñamo y varias alamedas junto al río Tajuña. Además la Casa de Leganés se hizo propietaria de 14 fanegas en dos de tierras de secano a las que había que añadir 434 olivos en 12 olivares y 2 viñas con unas 2000 cepas.
La mayoría de estas tierras fueron adquiridas en sendos lotes pertenecientes a Manuela de Cáceres, vecina de Segovia, y Pedro Monsalud y Pedro González de Torres. A Manuela de Cáceres pertenecía un lote de setenta y cuatro tierras:
(…) que compró su excelencia a Don Juan de Cepeda Navarro, vecino de la ciudad de Segovia por sí y en nombre de doña Manuela de Cáceres, su mujer, como consta en la escritura otorgada en nueve de abril de mil y seiscientos y treinta y nueve años por ante el dicho Francisco Suárez y en virtud de facultad real de su majestad, de catorce de enero de mil y seiscientos y treinta y nueve años, firmado de su real mano y refrendado de don Sebastián Antonio de Contreras y (…) de su secretario, las cuales dichas tierras están en el término de la villa de Morata.
A Miguel Monsalud y a Pedro González el marqués de Leganés también les compró un lote de tierras en la vega:
(…) cuarenta y dos tierras que su excelencia compró del Licenciado Don Miguel de Monsalud y de Don Pedro González de Torres, su cuñado, que tenían en la vega de la dicha villa de Morata, las veintiséis de ellas del dicho Don Miguel, y las diez y seis del dicho Don Pedro, la cual cantidad es en moneda de vellón y todas las demás dichas, como consta de la escritura de venta en quince de octubre del año de treinta y siete (…).
Ente los vendedores de tierras al marqués de Leganés el inventario también incluye las que fueron compradas a la marquesa de Espinardo y el conde de Puñonrostro. El conde de Puñonrostro era también propietario de una parte de uno de los molinos que compró por estos años el marqués de Leganés:
(…) Mas veinte mil y cuatrocientos maravedíes que costó a su excelencia la parte que compró a Luis Vélez y Don Francisco Carrión del molino del Taray, porque las demás partes tenía su excelencia compradas al conde de Puñonrostro y don Juan de Cepeda, vecino de Segovia. Como consta de escritura otorgada en seis de (…) del año de cuarenta ante Francisco Suárez.
El molino del Taray, reconvertido en batan posteriormente, tenía otros propietario que también vendiern su parte al marqués de Leganés:
(…) mitad del molino del Taray y tres censos perpetuos y otras cosas que compró su excelencia de Don Juan de Cepeda Navarro, vecino de la ciudad de Segovia por sí y en nombre de doña Manuela de Cáceres (…).
La inversión del marqués de Leganés en molinos y batanes se completó con la compra a sus propietarios del Molino de la Huerta que luego conocido como molino de Angulo:
(…) Mas novecientos y cuarenta y un mil cuatrocientos y sesenta maravedíes que costó a su excelencia el molino nuevo, ansí en la compra que hizo de Pedro de Humanes de rueda y media como consta de la escritura otorgada a cuatro de julio de mil y seiscientos y cuarenta por ante el dicho escribano que fueron seis mil y novecientos reales media rueda que compró de Mateo de Tordesillas, vecino de Getafe en dos mil y ochenta y ocho reales, como consta de la escritura otorgada el mes de diciembre del dicho año de cuarenta por ante dichos Izquierdo, escribano de número de Madrid, más otra rueda de doña Antonia de Angulo en cuatrocientos ducados como consta de escritura que otorgó el padre Francisco de Angulo en virtud del poder de la susodicha en veinte y siete de noviembre del año de cuarenta por ante Rodrigo Hidalgo. Más catorce mil trescientos y dos reales que costó de levantar el dicho molino como consta de las cuentas que dio Felipe de Reynaldos, mayordomo de su excelencia que las dichas partida montan los dicho (941.460 anotado en el margen).
En total, las compras del marquesado de Leganés en Morata en los años transcurridos entre la muerte de Policena Spinola, primera mujer del Diego Mexía, y los meses anteriores a su segundo matrimonio con Juana de Rojas , ascendieron a 10.184.179 maravedíes, equivalentes a 299.534.676 reales, una cantidad sólo al alcance de un miembro de la nobleza en la cumbre de su poder gracias a su estrecha relación con el conde duque de Olivares, como era el caso del marqués de Leganés.

Inventario de las tierras del marqués de Leganés en Morata (1642, AHPM)



Fuentes y bibliografía:
  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Tomo 5993, fol. 525r-556v.
  • Morata de Tajuña, según el Catastro de Ensenada-Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín-Bubok, 2011.
  • Poder y nobleza en la primera mitad del siglo XVII: el I marqués de Leganés. (Tesis doctoral). Arroyo Martín, Francisco. Universidad Carlos III de Madrid, Departamento de Humanidades: Historia, Geografía y arte. Getafe, 2012.


martes, 21 de mayo de 2019

El cultivo de árboles frutales en la vega de Morata

En la toponimia de Morata aparecen con mucha frecuencia términos relacionados con la existencia de numerosas huertas en la vega que riega el río Tajuña: camino de la Huerta, huerta de la Sancha, rincón de la Huerta, huerta de los Hoyos, molino de la Huerta de Angulo. En todos los casos son denominaciones que hacen referencia a un sistema de explotación de las tierras de regadío del término de Morata que combinaba el cultivo de hortalizas y cereal con árboles frutales. Con los años estas prácticas agrícolas se ha perdido casi en su totalidad. Por desgracia, cada día es más difícil ver árboles frutales en Morata y no digamos ya las antiguas huertas que, desde antiguo, caracterizaban a la vega morateña.




No son pocas las referencias documentales que a lo largo de los siglos hacían referencia a la presencia de huertas y árboles frutales en la vega de Morata. Gracias a las Relaciones Topográficas, que Felipe II ordenara redactar en cada pueblo, ciudad y lugar de la Corona de Castilla, sabemos que ya en el siglo XVI los vecinos de la villa cultivaban en la vega de Morata huertas y árboles frutales con los que completar sus ingresos y acceder al consumo de fruta de muy buena calidad. En la vigésima respuesta del cuestionario ordenado por Felipe II ya se hacía mención de huertas y frutales al reseñar el curso del río Tajuña:
A los veinte capítulos dijeron que el río que se dice Tajuña pasa por junto a la dicha villa la vega abajo dos tiros de arcabuz de ella por la parte del mediodía de la dicha villa, y que no es caudaloso de mucha agua, tiene a un lado y otro del dicho río una ribera, con cuya agua se riegan tres mil fanegas de pan en sembradura pocas más o menos, adonde se cogen muchos frutos de cáñamo y pan, en la cual hay algunas huertas y frutales de buenas frutas (…).
Siglos después, en otro documento destinado a inventariar las riquezas de todas los villas pertenecientes a la Corona de Castilla también se cita la existencia de huertas y árboles frutales en la vega de Morata e incluso se hace referencia a cómo tributaban al fisco real estas explotaciones agrícolas:
(…) Que de las frutas que se cogen en la huerta que pertenece a los señores de esta villa se paga de diezmo de dieciocho arrobas, que la que pertenece en este término a Don Claudio Sánchez y Torres, canónigo de la santa Iglesia de Osma, es libre de diezmo y únicamente paga a la Parroquial de esta villa por razón de feudo seis maravedíes en cada un año.
Sin embargo, es en la respuesta a la pregunta decimotercera del cuestionario denominado Preguntas generales donde se cuantifica la importancia fiscal de los cultivos hortofrutícolas de la vega de Morata. Por aquellos años de mediados del siglo XVIII, era muy habitual que prácticamente en todas las parcelas existieran varios ejemplares de árboles frutales:
A la pregunta trece declararon que de cada fanega de álamos negros o blancos consideran se pueden cortar de diez en diez años treinta palos y que la común estimación de cada uno es ocho reales. Que cada fanega de tierra plantada de frutales tendrá como cuarenta y que cada uno de estos regulan podrá producir un año con otro media arroba de fruta que compensado el más valor que unas tiene con el menor consideramos a cada arroba el precio de cinco reales y esto que el plantío esté a marco o sin el pues en los pocos frutales que hay en este término no hallamos diferencia.
En otros apartados del catastro aparecen también citados los cultivos frutales, considerados como marginales, en tanto que la mayoría de las parcelas se dedicaban a la siembra de cereales de regadío. Eso no impedía que en todas las fincas en la que existían árboles frutales estos quedaran minuciosamente reflejados ya que influían en el valor de las tierras catastradas, como sucedía, por ejemplo, en una tierra en La Aceña, propiedad Miguel Sánchez Alonso, vecino de Morata, donde se catastran (...) alrededor de ochenta árboles de membrillo y veinte y nueve guindales, y es de buena calidad.
Aparte de estos frutales aislados, el Catastro de Ensenada recoge dos grandes huertas de frutales en el término de Morata. Incluso ahora, más de doscientos cincuenta años después de que se elaborara el catastro, la huerta del Molino (de Angulo) y de los Hoyos permanecen en la toponimia morateña aunque ya sin contar con los miles de frutales que llegaron a cultivarse en ambas propiedades.
El conde de Altamira era el propietario de una de estas huertas, concretamente la que se denominaba huerta del Molino, [luego con su venta huerta del Molino de Angulo]: (...) su caber cincuenta y cuatro fanegas con mil y doscientos árboles frutales doscientas sesenta y cinco plantas que a dichos frutales se van cruzando y la circunda el río Tajuña de buena calidad (...).
La otra huerta que aparece en el catastro era propiedad de la familia Ruiz de Castañeda, concretamente de Pedro Antonio Ruiz de Castañeda:
(...) su caber siete fanegas de tierra plantada de frutales de distintos géneros ordinarios y tiene seiscientos y sesenta árboles de medina calidad y está criada donde llaman Las Hoyas [sic], que por un lado la cerca el río un pedazo de viña del mismo dueño, dista media legua de la población.
Declive del cultivo de árboles frutales
A finales del siglo XIX, Juan de Diego Arribas, en su libro sobre la historia de Morata no se olvida de citar las dos huertas que ya aparecían como hemos señalado en el Catastro de Ensenada:
(…) Entre las muchas y buenas huertas de que hemos hablado ya en otro capítulo, merecen especial mención dos: la titulada del Espinardo y la de Ángulo; la primera de la propiedad del conde de Sástago [Espinardo] , y la segunda del Sr. Jaraba.
Una y otra son espaciosas, con diversidad de plantas, árboles, flores y riquísimos frutos, lo que prueba la bondad de su tierra y abundantes aguas; cada una de ellas tiene una magnífica casa de recreo (…).
Arribas también hacía una relación de algunas de las especies de árboles frutales que se cultivaban en la vega de Morata, muchos de ellos ya desaparecidos:
(…) Desde el humilde y poco apreciado ciruelo, en su diversidad de clases, hasta la encopetada pera de Donguindo y otras no menos estimadas por su clase y condición, tienen aquí cabida, sin excluir el melocotonero, albaricoquero, guindo, el sabroso pero, la no menos popular manzana, y para terminar (pues sería tarea muy pesada ir refiriendo una por una todas las clases de frutas que aquí se cultivan), diremos que la mayoría de los árboles aclimatados en nuestra Península se encuentran aquí. Si el radio de Madrid poseyera un terreno como el de Morata, con todas sus condiciones ¡cuántos encantos y distracciones proporcionaría á los madrileños, que no conocen los prodigios de la agricultura, y cuan distinto sería el efecto que produciría al foráneo la entrada de la coronada villa! (…).
A finales del siglo XIX se documenta la existencia de otras huertas en la vega de Morata, entre ellas la que se cultivaba en el entorno del antiguo batán de paños. Esta huerta, ya desaparecida, se describía así, cuando se publicó un anuncio en la prensa de la época anunciando su subasta:
Una posesión en la villa de Morata, situada sobre el río Tajuña, de caber 3 fanegas, 6 celemines y dos estadales, destinada su mayor parte a huerta cercada por una arboleda poblada de árboles frutales, tasada en 20.273 rs.
También es en estos años de finales del siglo XIX cuando ya algunos morateños comenzaron a denunciar el declive de los cultivos hortofrutícolas en la vega de Morata. Es cierto que este declive fue especialmente patente a partir de los años sesenta del pasado siglo, pero lo cierto es que muchos años antes José de Hidalgo Tablada, un autor del que ya hemos publicado varias entradas en el blog, denunciaba el estado de los cultivos frutales en la vega de Morata.
Hidalgo Tablada había descrito en algunas de sus muchas publicaciones especializadas algunas de las especies frutales características de Morata, entre ellas las que denominaba pera temprana:
(…) De esta hay dos variedades, una denominada de fruto pequeño, y otra de grande; porque comparativamente la última es mayor tres cuartas partes; la primera tiene poco más de un centímetro de alto y la segunda cuatro.
La grande presenta el fruto amarillo en el lado de la sombra y muy colorado en la parte que le da el sol; la pequeña es amarilla toda. En uno y otro árbol se observa gran desarrollo, si se injerta en franco, lo cual requiere, así como el que no se sujeten a las formas de espaldera., etc., que exigen podas repetidas. De la variedad pequeña, tenemos una planta procedente de semilla, que, si un arbolista de oficio la hubiese conseguido, estaría bautizada con el nombre de la finca o del pueblo en que la hubiese obtenido, se llamaría temprana, de Morata.
Hidalgo Tablada denunciaba ya entonces, cuando aún el cultivo de fruta tenía cierta importancia para los agricultores morateños, el arranque de los frutales para, supuestamente, obtener mayor rentabilidad en sus tierras de regadío:
(…) Cuando se ve, como en el presente año hemos visto en el sitio en que escribimos (Morata de Tajuña), arrancar plantíos enteros de arbolado frutal de pipa y hueso, y se considera que están situados a cinco leguas de la Corte, de ese mercado a que concurren frutas de todos los puntos de la Península y se venden con regular estimación, cuando se examina que la tierra ocupada por los árboles tiene riego abundantísimo y que la fruta es de muy buena calidad, especialmente la de pipa; se ocurre dudar de la utilidad de nuestro trabajo sobre una materia que desde luego aparece aquí, como poco o nada productiva, siendo esta la idea que se sustenta y defiende por los que han dado los árboles casi de balde con el solo fin de tener pronto libre el suelo de plantas que vimos poner hace veinticinco años y estaban en plena producción (…).
De alguna manera, como en tantos otros aspectos de la agricultura en Morata, Hidalgo Tablada vio venir el negro futuro que le esperaba a las huertas morateñas. Y eso a pesar de que, como bien recordaba el catedrático de Agricultura y exalcalde, Morata contaba por entonces –y ahora-con una ventaja fundamental frente a otras zonas agrícolas: la cercanía con los mercados madrileños. No resultaba extraño que en aquellos años de finales de siglo, y en las primeras décadas del siglo siguiente, se citaran continuamente los cultivos de Morata en general, y por supuesto también las frutas, como productos de calidad y habituales en los mercados de Madrid (por aquellos años el mercado de la plaza de la Cebada y posteriormente el mercado de Legazpi). José Antonio Huertas y Emilio Rodríguez, en una publicación que detallaba las principales poblaciones de las que se abastecía la capital de España (Memoria relativa a los centros de producción de frutas, verduras y hortalizas, así como de los que surten de estos artículos a nuestro mercado), incluían en uno de sus capítulos las acelgas, ajos, tomates, patatas, pimientos, uvas, peras e higos procedentes de la vega de Morata como algunos de los productos de calidad que surtían al mercado de la plaza de la Cebada.
Unos años más tarde, en el diario El Imparcial del 28 de agosto de 1930, aparecía una reseña titulada El vientre de Madrid. En este texto periodístico se analizaba la entrada de frutas y hortalizas diariamente en el Mercado de la plaza de la Cebada donde se vendían la mayor parte de los 500.000 kilos de frutas y verduras que se consumían diariamente en Madrid:
(…) Ahora la mayor parte del género viene por carretera por ser el transporte más rápido y económico. Las frutas de este tiempo, que son los higos, las peras, los melocotones, las uvas los melones y las sandías vienen directamente en camiones de los puntos de producción. De Talavera, Navalcarnero, El Álamo y Morata (…).

Perdida de huertas y árboles frutales en la vega de Morata (1946-2016)
La web nomecalles, de la Comunidad de Madrid, ofrece la posibilidad de visionar fotografías aéreas de todos los municipios madrileños realizadas desde mediados del siglo pasado. La secuencia fotográfica que ofrecemos, que se comenta por sí sola, se inicia en el año 1946 y finaliza en 2016. Es fácil apreciar cómo se ha producido la pérdida paulatina de casi todo el arbolado en la vega de Morata, concretamente en el paraje de El Taray.



Foto aérea 1946


Foto aérea 1956


Foto aérea 1961


Foto aérea 1975


Foto aérea 1991


Foto aérea 2016

Fuentes y bibliografía:

  • Morata de Tajuña, según el Catastro de Ensenada-Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín-Bubok, 2011.
  • Relación Topográfica de los pueblos de España. Transcritas en Historia de la villa de Morata de Tajuña. Torre Briceño, Jesús Antonio de la. Ayuntamiento de Morata de Tajuña. Madrid, 1999.
  • Morata de Tajuña, según el Catastro de Ensenada-Miranzo Sánchez-Bravo, Agustín-Bubok, 2011.
  • Tratado del cultivo de los árboles frutales en España y modo de mejorarlo. Hidalgo Tablada, José de. Librería de los Sres. Viuda e hijos de don José Cuesta, editores. Segunda edición, corregida y aumentada con nuevos datos. Madrid, 1871.
  • Morata de Tajuña (Biblioteca de la Provincia). Arribas, Juan de Diego. Biblioteca de la Revista ilustrada La Provincia. Madrid, 1891.
  • Memoria relativa a los centros de producción de frutas, verduras y hortalizas, así como de los que surten de estos artículos a nuestro mercado. Huertas, José Antonio, Rodríguez, Emilio. Imprenta Municipal. Madrid, 1927.
  • Publicaciones y periódicos citados en el texto.