miércoles, 20 de marzo de 2019

Hidalgo Tablada y su influencia en el sector agrario español

La extensa producción bibliográfica de José de Hidalgo Tablada, los once títulos de obras especializadas en agricultura que hemos analizado en las últimas semanas, son motivo suficiente para destacar la trayectoria vital de quien fuera alcalde de Morata a mediados del siglo XIX. Por si esto no fuera suficiente, Hidalgo Tablada, catedrático e impulsor de centros de formación agrícola, también fue un periodista pionero y destacado por su labor al frente de revistas especializadas y como colaborador de periódicos y publicaciones de su época. Todo este conjunto de actividades convierten a José de Hidalgo Tablada en un personaje muy influyente en su época, un intelectual cuya opinión se tenía presente en los órganos de decisión del país y en un hombre que, desde su residencia en Morata, aportó todo su trabajo y esfuerzo para intentar, desde su posicionamiento ideológico, mejorar la agricultura en nuestro país.


Quizá la mayor expresión de la influencia de José de Hidalgo Tablada en el sector agrícola español del siglo XIX sea su papel como impulsor de la Asociación General de Labradores. Esta asociación, creada en 1863, buscaba aunar los intereses de los propietarios del campo español y tuvo en Hidalgo Tablada uno de sus principales impulsores, primero como secretario de la institución y posteriormente, en 1864 ya como director de la misma.
Un estudioso del asociacionismo agrario español, Miguel Martín-Albo, autor de una tesis titulada Génesis y desarrollo de las Asociaciones Agrícolas y de propietarios territoriales de España ha estudiado el papel de estas agrupaciones de agricultores en aspectos clave del sector agrario español en esos años de mediados del siglo XIX, un periodo en el que los grandes terratenientes y agricultores españoles tenían planteado un importante frente de batalla: la lucha contra las tesis librecambistas que apoyaban la reducción e incluso la desaparición de las barreras arancelarias que “protegían” a los productores españoles de las importaciones de materias primas de primera necesidad como el trigo.
En esta lucha Hidalgo Tablada siempre estuvo del lado de los proteccionistas, especialmente los grandes propietarios andaluces, tan ligados a él por motivos familiares y de residencia en sus primeros años de vida, pero también los terratenientes castellanos y, por supuesto, también los labradores catalanes, partidarios como sus colegas del resto del país de proteger sus cosechas de la competencia de las importaciones procedentes de Estados Unidos o Rusia.
En este sentido, Martín-Albo cita un discurso pronunciado por José de Hidalgo Tablada en Madrid, en la Sociedad Matritense, en el que se pronunció abiertamente contra la posibilidad de la llegada a España de trigo producido en Odessa y Estados Unidos lo que significaría, en su opinión, el abandono de tierras de cultivo en muchas comarcas del país incapaces de competir con su baja productividad on estas potencias mundiales.
La oposición a cualquier medida liberalizadora del mercado del trigo en España ya era un tema recurrente para Hidalgo Tablada desde su trabajo como redactor en La Agricultura Española, la revista sevillana especializada en agricultura que sería, de alguna forma, el germen del que nacería La España Agrícola, la revista que dirigió Hidalgo Tablada tras su creación con el apoyo de la Asociación General de Labradores.
En La España Agrícola, según cita Martín-Albo en su tesis, Hidalgo Tablada escribía en 1858 todo un alegato a favor de que los parlamentarios defendieran en el Congreso de los Diputados los intereses de los propietarios y grandes agricultores españoles:
Los electores están habituados a enviar un representante al Parlamento para procurar el triunfo de esta o la otra bandería política; y apenas piensan en otras reformas que en las que tienen exclusivamente ese carácter. Las verdaderas y fecundas reformas; los intereses de la agricultura, de la industria, del comercio; todo esto entra en muy poco o en nada en el programa gubernamental del candidato (…).
Tres semanas después, el 28 de octubre de 1858, en la misma revista, José de Hidalgo Tablada insistía en la defensa de sus tesis y animaba a fomentar el asociacionismo para defender sus intereses:
Conocidos los principios que defiende nuestra publicación, es llegado el momento de dirigirse á los que tienen un inmediato interés en que triunfen, á fin de que uniéndose todos, y poniendo de su parte cuanto posible sea, se ilustre la cuestión de que depende el desarrollo de la agricultura (…).
Cinco años después, José de Hidalgo Tablada continuaba apoyando las medidas proteccionistas, sin que en ninguna manera propenda al monopolio, aclara. Desde la Asociación General de Labradores, representada por Hidalgo Tablada ya como presidente, además tampoco se olvidaron de trabajar por favorecer las exportaciones de trigo español a las colonias que aún pertenecían a la monarquía española frente a la competencia del trigo americano.
Divulgador de los avances científicos
El papel de Hidalgo Tablada como publicista a favor del proteccionismo del campo español, frente a las corrientes librecambistas, una faceta en la que volcó muchos de sus esfuerzos como periodista y como secretario y después presidente de la Asociación General de Labradores de España no le impidió compaginarla con su trabajo como autor de referencia de libros de agricultura, como hemos visto en estas últimas semanas ni tampoco abandonar su labor como agricultor y elaborador de vino y aceite en Morata de Tajuña. En su faceta divulgadora Hidalgo Tablada no dudo tampoco en convertirse en un decidido divulgador de las corrientes investigadoras más avanzadas en el campo de la agricultura. Consciente como era del atraso de la Educación en España, y más concretamente de las dificultades de las enseñanzas agrícolas cuyos problemas el mismo había padecido, Hidalgo acudió con frecuencia a sus contactos externos para dar a conocer en nuestro país los últimos avances en materia de agricultura y producción agraria.
Según Cristina Martínez Montalvo, investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, José de Hidalgo Tablada fue uno de los españoles que más interés mostró en divulgar las investigaciones del científico francés Louis Pasteur. En 1864, Hidalgo da a conocer en La España Agrícola, la revista de la que era director, el artículo de Pasteur La influencia del oxígeno del aire en la vinificación. En este escrito, Tablada también se posiciona al denunciar la escasez de medios de los químicos españoles para desarrollar su labor investigadora y la necesidad de que los cosecheros de vino españoles estuvieran al día en los últimos avances científicos y de que conocieran artículos como el del destacado investigador francés.
Un año después, en 1865, Hidalgo Tablada volvería a publicar en La España Agrícola un texto basado en otro artículo de Louis Pasteur: Procedimiento práctico de conservación y mejora de los vinos, publicado originalmente por el científico francés en la Revista de los Progresos de las Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Hidalgo, consciente de los problemas que atravesaban los empresarios vinícolas españoles, era partidario de que se aplicaran en nuestro país los métodos que ya se habían experimentado en otros países como Francia gracias, entre otras consideraciones, a los trabajos experimentales de científicos como Pasteur.
Estos desvelos de Hidalgo Tablada por el progreso de la agricultura fueron de alguna manera recompensados por las administraciones públicas españolas. En 1866, el Ministerio de Fomento le concedió la cruz de Caballero Real de la Orden de Carlos III por sus libros y trabajo en favor del campo español. Este galardón, sin embargo, parece que le animó a seguir con su empeño, ya que el grueso de su producción bibliográfica llegaría en los años siguientes, especialmente en la década de 1870, y se extendería hasta 1890, cuando se publicó el octavo y último tomo de su Diccionario de Agricultura, Ganadería e Industria Rurales.

Algunos libros de José de Hidalgo Tablada aún se siguen editando en el siglo XXI

José de Hidalgo Tablada falleció en 1894 a los ochenta años de edad. Curiosamente su vida transcurrió casi en paralelo con la de otro morateño, Ignacio Rojo Arias fallecido en 1893, cuya biografía y trayectoria también analizamos en el blog. Ambos, aunque distanciados ideológicamente -uno conservador y el otro liberal-progresista- fueron protagonistas en sus respectivos ámbitos: Hidalgo, primero militar y luego gran especialista del mundo agrario, fue un fecundo autor de libros y experto agricultor; el segundo, destacó en la política como senador y diputado, también fue un prolífico y reconocido periodista y además autor de libros y abogado de prestigio. En lo que los dos coincidían era en su relación con Morata: Hidalgo Tablada, escogió nuestro pueblo, en el que ejerció como alcalde, como lugar de residencia durante gran parte de su vida; y Rojo Arias, natural de Morata, mantuvo su relación con los vecinos como político en su faceta de diputado y, también, como gobernador de la provincia de Madrid.


Fuentes y bibliografía:
  • Génesis y desarrollo de las Asociaciones Agrícolas y de propietarios territoriales de España. (Tesis doctoral) Martin-Albo Lucas, Miguel. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Geografía e Historia. Madrid, 2016.
  • Louis Pasteur en España, siglo XIX. Martínez Montalvo, Cristina. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2005.
  • Diccionario de Bibliografía Agronómica y de toda clase de escritos relacionados con la agricultura. Antón Ramírez, Braulio. Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneira. Madrid, 1865.
  • La Información agraria en España: desde sus orígenes hasta la agenda 2000. Acosta Meneses, Yanet. Memoria para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias de la información. Departamento de Historia de la Comunicación. Madrid, 2008.
  • Periódicos y publicaciones que se citan en el texto.



miércoles, 13 de marzo de 2019

Hidalgo Tablada, alcalde, juez municipal y agricultor en Morata

José de Hidalgo Tablada ocupó por primera vez la alcaldía de Morata en el año 1846. El catedrático de Agricultura había nacido en Montauban, Francia, localidad en la que su padre estuvo encarcelado tras su participación en la Guerra de la Independencia. Fue militar en el arma de caballería y alcanzó el grado de capitán, antes de retirarse en 1842 para dedicarse, ya de pleno, a la agricultura, tanto en su faceta de agricultor como en la de autor de obras especializadas y catedrático y director de la Escuela de Agronomía de Nogales. Su presencia en Morata se debía a su relación con la familia Ruíz de Castañeda con la que emparentó por su matrimonio. Además de ocupar la alcaldía, durante dos periodos, (1846-1850, 1880-1885), Hidalgo Tablada también desempeñó el cargo de juez municipal.


En 1842, tras abandonar su profesión de militar como capitán del arma de Caballería José de Hidalgo Tablada se hizo cargo por primera vez de la alcaldía de Morata en el año de 1846. Durante el primer año de su mandato, a finales de 1846, Hidalgo Tablada fue cesado por sus superiores políticos, aunque posteriormente recuperó la alcaldía. El origen de esta decisión estuvo relacionado con la celebración de las elecciones a diputados a Cortes en el distrito de Chinchón, al que pertenecía Morata. En diciembre de 1846 se convocaron elecciones que darían la victoria a los liberales y la presidencia del Consejo de Ministros al liberal Francisco Javier de Istúriz.
Durante las semanas previas a la votación se denunciaron coacciones e irregularidades por parte de los dos candidatos que optaban al acta electoral por el distrito de Chinchón: Fernández de la Hoz y López de Acevedo. López de Acevedo fue elegido diputado pero, antes de que se hiciera oficial su nombramiento en la Comisión de Actas de las Cortes, hubo de hacer frente a las acusaciones que le hacían responsable de presionar a las autoridades locales para que estas, a su vez, influyeran a favor de su candidatura.
El sistema electoral que regía durante estos años del reinado de Isabel II, en plena época de la llamada Década Moderada, se basaba en el voto censitario de los votantes mayores de 25 años que pagaran anualmente, por contribuciones, una cantidad igual o superior a 400 reales. Este sistema permitía y hasta aleccionaba todo tipo de prácticas caciquiles ya que el censo electoral, dividido en dos secciones que votaban en Chinchón y en Carabaña, superaba por muy poco los doscientos electores.
Según las publicaciones de esos de esos días, Hidalgo de Tablada se opuso a las presiones de uno de los candidatos, López de Acevedo, perteneciente a la mayoría que apoyaba al Gobierno dirigido antes de las elecciones por el general Narváez. Este enfrentamiento contra López de Acevedo, que finalmente sería elegido diputado, le costó provisionalmente la alcaldía de Morata. En la Comisión de Actas del Congreso se debatieron, en los días posteriores a las elecciones, los hechos denunciados por la candidatura de Fernández de la Hoz. Entre las prácticas denunciadas se citó la destitución momentánea del entonces alcalde de Morata, José de Hidalgo Tablada:
(…) Que a D. José Hidalgo Tablada, alcalde de Morata, se le habla separado, según de publico se decía, por no haberse prestado a trabajar en favor de la candidatura de Acevedo; siendo lo cierto que se le mandó cesar en la alcaldía y hasta en el cargo de concejal dos o tres días antes de la elección.
Pese a estos incidentes políticos, Hidalgo Tablada recuperó la presidencia del Ayuntamiento de Morata que ocupó en este primer periodo hasta 1850. En estos años, en torno a la mitad del siglo XIX, Hidalgo ya había comenzado a elaborar su amplia bibliografía especializada en los estudios de los cultivos y la producción agraria y en la gestión de explotaciones agrícolas.
Como hemos visto, a partir de 1850 inició su trabajo como director de la revista El Agrónomo y la publicación de sus primeros libros. Sin embargo, que abandonara el Ayuntamiento de Morata en 1850 no significa que José de Hidalgo Tablada dejara de residir en Morata. Con el paréntesis obligado de su estancia en la localidad leonesa de Nogales, donde dirigió la Escuela Agronómica que él mismo creo, Hidalgo siguió con su domicilio en Morata. Así lo atestigua su aparición continuada, a partir de 1860, en los censos electorales que regularmente se publicaban coincidiendo con la celebración de elecciones a las Cortes o a la Diputación Provincial de Madrid. Incluso, en alguna de estas elecciones, José de Hidalgo Tablada optó a ser elegido diputado provincial por el distrito de Chinchón en 1863, aunque con escaso éxito, ya que no logró obtener los votos necesarios para su elección.
En uno de estos censos, concretamente, el correspondiente a las elecciones a diputados a Cortes de 1867, José de Hidalgo Tablada aparece inscrito en el censo del distrito electoral de Alcalá de Henares, sección de Chinchón, como elector residente en Morata de Tajuña en la calle de la Iglesia, número 19.


Nombramiento de Hidalgo Tablada como juez en el Boletín Oficial de la Provincia
Juez municipal, agricultor y, de nuevo, alcalde de Morata
En la mayoría de sus trabajos como autor de libros especializados en agricultura José de Hidalgo Tablada incluyó sus experiencias como agricultor, viticultor o productor de aceite en Morata. También su faceta de constructor e inventor de maquinaría agrícola le relaciona con el pueblo en el que fue alcalde ya que la realización práctica de algunas de estás máquinas, concretamente algún arado, fue construido en la herrería de la familia Baró.
Este trabajo como agricultor en Morata también le sirvió a José de Hidalgo Tablada la oportunidad de participar en alguna de las exposiciones agrícolas que se celebraban en esos años. En el catálogo de la Exposición Agrícola Industrial y Artística de Sevilla del año 1858, Hidalgo presentó varios modelos de arados, uno de ellos el fabricado por él mismo, y distintas variedades de trigo (rojo, blanco, sarraceno), centeno, cebada, achicoria y lino. En el catálogo de la exposición también se indica que Hidalgo Tablada presentó una caja con mazorcas maíz de las variedades versicolor, de Pensilvania, de Tremés y semilla de maíz blanco, procedente de la Exposición de Londres, criado en Morata y presentada por él mismo.
En 1877 José de Hidalgo Tablada también participó en la Exposición Nacional vinícola celebrada en Madrid. En esta Exposición también presentaron vinos, licores y vinagres de elaboración propia varios cosecheros morateños como Tomas Casado Robles, Estanislao Casado Robles, Ambrosio Casado Robles, Tomás Corpa Díaz, Germán Cuevas, Dionisio Díaz Sánchez, Francisco Estévez Rodríguez, Antonio y Manuel García Gutiérrez, Sergio González, Lucas González Castro, Víctor Oliva Sánchez, Eustaquio Pinto, Domingo y Juan Rodelgo, Alejandro Salcedo, Mateo y Regino Sánchez-Bravo, Paulino Sánchez Lara, Leandro Sánchez Medel, Gregorio Sánchez de las Peñas, Dimas Sánchez Salcedo, Francisco Sánchez Soria, Alejandro Serrano de las Heras, Felipe Torre Moreno, Isidro Ruíz y Félix Pérez Ramírez, por entonces párroco de Morata. En el caso de José de Hidalgo Tablada el catálogo indicaba que presentó los siguientes productos:
José de Hidalgo Tablada. Morata de Tajuña. Medalla de plata en Sevilla en 1858 y en Jerez, de oro en Barcelona en 1873 y título de Mérito en Viena.
  • Vinos malvar, blanco, seco, cosecha de 1860, a 80 ptas. hect. En la localidad y 86 en Estación.
  • Ídem id. i d . , cosecha de 1870, a 50 ptas. hectolitro en la localidad y 56 en estación.
  • Ídem seco de 1871, a 50 y 56 ptas. hectólitro, respectivamente.
  • Ídem id. de 1875, a 56 y 42 , respectivamente.
  • Vino tinto común, seco, de 1867, a 60 y 66 en localidad y estación.
  • Ídem id. i d . , cosecha de 1870. a 40 y 46 en localidad y estación
  • Ídem id. dulce de 1875, a 56 y 42 íd. id. Id. Producción anual 250 hectólitros.
  • Aguardiente de anís a 120 pesetas el hectólitro
Esta faceta de viticultor y cosechero de vino, además de su trabajo como escritor y periodista especializado en la información sobre el sector agrícola y ganadero, no impidió que Hidalgo Tablada participara también intensamente en la vida municipal de Morata. Si ya hemos visto como en 1846 accedió a la alcaldía de Morata en la que permaneció hasta 1850, en 1873 y en años posteriores Hidalgo aparece en el Boletín Oficial de la Provincia de Madrid como responsable del Juzgado Municipal. Incluso después de abandonar este cargo, en 1877 Hidalgo es nombrado representante de los intereses municipales del municipio, en su calidad de mayor contribuyente, en el acto de recepción de las obras de construcción del camino vecinal entre Perales de Tajuña y Morata.
Unos años después, en 1880, Hidalgo Tablada sustituyó a Paulino Sánchez y Lara en la alcaldía de Morata en la que permaneció hasta 1885.



Fuentes y bibliografía:

  • Diario de las sesiones de Cortes. Congresos de los Diputados. Sesión del día 18 de enero de 1867. Legislatura de 1847 a 1847.Tomo I. Imprenta Nacional. Madrid, 1847.
  • Catálogo de los objetos presentados a la Exposición Agrícola, Industrial y Artística celebrada en Sevilla en 1858. Imprenta de la revista Mercantil. Sevilla, 1858.
  • Exposición Nacional Vinícola de 1877. Catálogo general. Imprenta, estereotipia y galvanoplastia de Aribau y Cia. Madrid, 1877.
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto.

martes, 5 de marzo de 2019

Bibliografía morateña: los proyectos periodísticos de José de Hidalgo Tablada

José de Hidalgo Tablada llevó a cabo con sus libros una intensa labor divulgativa y científica en materia agronómica en los años que siguieron a su primera etapa al frente del Ayuntamiento de Morata (1846-1850). Como hemos visto desde semanas anteriores, a partir de 1851 y hasta más allá de su muerte en 1893, periódicamente fueron apareciendo en el mercado sus libros, algunos de ellos reeditados en más de una ocasión. Paralelamente, Hidalgo Tablada se dedicó, como reiteradamente expresó en sus libros, a explotar las finas que poseía en Morata y también a desarrollar su labor como periodista especializado en información agronómica, faceta en la que destacó como director de algunas revistas y colaborador de varios medios especializados.



Uno de sus primeros proyectos periodísticos fue la salida a la calle de la revista El Agrónomo, publicación que en su mancheta afirmaba ser un periódico dedicado a los labradores españoles. La revista se editaba en la imprenta del Colegio de Sordomudos y salía a la calle tres veces por mes, los días 1, 10 y 20. El primer número apareció el 1 de enero de 1851 y siguió publicándose hasta una fecha indeterminada de 1852. En este año, como veíamos la pasada semana, José de Hidalgo Tablada se dedicó intensamente a la puesta en funcionamiento de la Escuela Agronómica de Nogales (León) lo que pudo influir en la continuidad de este proyecto periodístico.
Sobre las características de la revista, según aparece publicado en el Diccionario de Bibliografía Agronómica, de Braulio Antón Ramírez (1865), en el primer número El Agrónomo se explica, por parte del director, algunos de sus principios habituales respecto a la formación teórica de los agricultores:
En el número primero –señala el autor del Diccionario- se encarece, sustentando excelentes principios, la importancia de que los labradores conozcan algo las ciencias naturales, por lo mismo que sólo teniendo nociones de la estructura de las plantas y de la función de sus órganos, se las puede dar con inteligencia los alimentos necesarios para su desarrollo. La botánica instruye en la hibridación y el injerto, y así pueden hacerse progresos en la alternativa de las cosechas; sabiendo las funciones de los elementos químicos, se sabe obligar á las plantas a crecer y madurar; la geología enseña la naturaleza del terreno, y con la mecánica se aprende la construcción y mejora de los instrumentos.
A partir de esta idea central, José de Hidalgo Tablada aprovechó la publicación de El Agrónomo para sacar al mercado varias publicaciones suyas –que ya hemos reseñado en el blog- sobre arboricultura, contabilidad y economía agrícola, elementos de química aplicadas y de entomología.
En este proyecto editorial Hidalgo Tablada tuvo el apoyo de varios e importantes propietario rurales de distintas zonas de España que colaboraron con sus trabajos en los contenidos de la revista. Entre estos colaboradores, interesados como Hidalgo en el fomento de la agricultura en esos años centrales del siglo XIX, hay que destacar al empresario agrícola gallego Pedro Fernández, autor de un trabajo sobre Alternativas de cosechas en Galicia. Joaquín Fernández, agricultor de Medina del Campo, y Manuel Sánchez Cano, propietario extremeño, también colaboraron con la revista de Hidalgo mientras se mantuvo en el mercado, al menos, hasta el año 1852.
El Agrónomo, pese a contar con el prestigio de Hidalgo como director y principal redactor de sus textos no consiguió afianzarse como revista de referencia para el sector agrícola español. Y eso que desde poco después de su aparición la revista contó con el apoyo de las administraciones públicas que recomendaron su adquisición tanto a las diputaciones como a los ayuntamientos. El 27 de mayo de 1851 el Boletín Oficial de la provincia de Madrid publicaba un texto en este sentido del Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas:
(…) en vista de los laudables esfuerzos con que procura el periódico titulado el Agrónomo, de don José de Hidalgo Tablada, difundir los conocimientos más importantes para la agricultura, y promover sus mejoras, siendo además apreciable la colección de láminas litografiadas que publica en negro y con colores, se ha dignado disponer se recomiende (…) que excite el celo de la Diputación provincial, Junta de
Agricultura y ayuntamientos, a fin de que se suscriban al citado periódico; en la inteligencia de que con esta fecha se da conocimiento de esta orden al ministerio de
la Gobernación para que por el mismo pueda disponerse el abono del importe de la suscripción como partida voluntaria en los presupuestos y cuentas de las Diputaciones y ayuntamientos que quieran verificarla.

La España Agrícola, revista que dirigió Hidalgo Tablada entre  los años 1862 y 1865

La España Agrícola
Tras el cierre de El Agrónomo y la finalización de su proyecto educativo de la Escuela Agronómica de Nogales Hidalgo Tablada, siguió al frente de su explotación agrícola en el término municipal de Morata pero sin descuidar su faceta de escritor y periodista agronómico. Tampoco fue desdeñable, en los primeros años de la década de los sesenta del siglo XIX, su papel como personaje muy influyente en el sector agrario, sobre todo a partir de la creación Asociación General de Labradores y de la Comisión Central y Depósito de Máquinas Agrícolas y Abonos Fosfatados. Esta asociación de nombre tan extenso –y de la que trataremos cuando analicemos más en profundidad la influencia de José de Hidalgo Tablada en el agro español fue fundada por el propio Hidalgo y tuvo como órgano de expresión oficial una publicación dirigida por él mismo, La España Agrícola.
Según Yanet Acosta, autora de una memoria académica sobre la información agraria en España, la revista apareció con periodicidad mensual el 1 de agosto de 1862 pero a partir del número 8 pasó a editarse cada quince días. Con 32 páginas, tipográficamente la revista ofrecía una calidad no muy habitual en esos años entre las publicaciones periódicas españolas y destacaba por sus grabados y litografías que reproducían máquinas y herramientas destinadas al sector.
La revista, que se imprimía en los talleres de Imprenta de la Señora Viuda e Hijos de D. José Cuesta, tenía su sede en la calle de La Bola número 6, en Madrid, dirección que pertenecía al propio Hidalgo, por aquellos años empadronado en Madrid y que también aparecía como el domicilio de la Asociación de la Comisión Central de la Asociación General de Labradores.
Uno de los objetivos de la revista era informar a los agricultores sobre todos los adelantos que se producían en la nueva maquinaria y herramientas, tanto en España como en el resto de los países europeos. Además de informar sobre estos avances, la difusión de la revista entre los agricultores y ganaderos se vio favorecida, como ya sucediera con El Agrónomo, por el apoyo de distintas administraciones provinciales y locales: la Diputación de Toledo obligó a suscribirse a los ayuntamientos de la provincia y otras diputaciones, como las de Alicante, Albacete, Córdoba, Ciudad-Real, Cuenca, Zaragoza, Valencia, Valladolid, Castellón y Pontevedra, recomendaran su suscripción a los responsables municipales.
Hidalgo Tablada, para promocionar la difusión y venta de la revista recurrió también a métodos hoy muy habituales pero por entonces muy avanzados para la época: aplicaba descuentos en la compra de máquinas y herramientas a los subscriptores de La España Agrícola y les regalaba también los libros que editaba la revista. Como ejemplo de esta práctica empresarial, Hidalgo Tablada ofrecía a los suscriptores un arado, cuyo precio afirmaba que ascendía a 40 reales, por 85 reales.
Según la publicidad emitida por la propia publicación antes de su llegada al mercado la suscripción por un año a La España Agrícola tenía un coste de 60 reales y 35 si la suscripción se hacía por seis meses. A los suscriptores que también lo fueran de La Agricultura Española, publicación editada en Sevilla en la que colaboraba como redactor José de Hidalgo Tablada, se les aplicaba también un descuento y sólo debían abonar 45 reales por año.
La España Agrícola contaba con las siguientes secciones: Agricultura, Agricultura provincial, Anales de la Agricultura Española, Artes Agrícolas, Ganadería, Mercados Nacionales e Internacionales y Anuncios. No obstante, fueron las informaciones sobre las nuevas máquinas agrícolas y las pruebas que se realizaban con ellas para comprobar su funcionamiento y efectividad en el campo las que más representaron las ideas de José de Hidalgo Tablada. Empeñado en defenderlas, Hidalgo intentó, con escaso éxito, crear una entidad crediticia para los agricultores, lo que le valió el enfrentamiento con la revista Fomento de España, perteneciente a una sociedad dedicada precisamente al sector del crédito.
La España Agrícola se mantuvo en el mercado hasta el 31 de diciembre de 1865 y, aunque no fue la última experiencia periodística de José de Hidalgo Tablada, sí que representó, sin ninguna duda, su proyecto más ambicioso.
Otras experiencias periodísticas de José de Hidalgo Tablada
Antes, y después, de poner en el mercado La España Agrícola José de Hidalgo Tablada fue una firma habitual en las publicaciones periódicas especializadas en la información agrícola y ganadera. En la década de los cincuenta colaboró como redactor en El Cultivador, una publicación de Barcelona subtitulada Periódico de agricultura, horticultura, jardinería y economía rural. Ya hemos visto que, como redactor, colaboró también en la revista editada en Sevilla La Agricultura Española y en la Revista Mensual de Agricultura, una publicación editada en Madrid dirigida por Augusto de Burgos. Esporádicamente también publico colaboraciones con distintos periódicos de toda España: en 1878, por ejemplo, el diario liberal La Lucha, de Girona, publicó una serie de artículos de Hidalgo Tablada sobre una de sus especialidades, las enfermedades del olivo.
Su última experiencia como director de una revista de información especializada en agricultura fue la edición, a partir de 1878, de la revista quincenal Los vinos y los aceites. Aunque la revista mereció algunos galardones importantes en distintas exposiciones, como la Exposición Aragonesa de 1885, hemos encontrado muy pocas referencias a este proyecto de Hidalgo que se mantuvo en el mercado hasta 1894, un año después de la muerte de su fundador.
Editada por la empresa habitual que imprimía los libros de José de Hidalgo Tablada, la librería Cuesta, el contenido de esta revista obedece, por su título, al interés del director por el cultivo de la vid y el olivar y por la elaboración del vino y el aceite. Hemos encontrado, por ejemplo, un extenso artículo, Conservación del vino con la aplicación de los polvos de Martín Pagís, que apareció originariamente en Los vinos y los aceites y que se reprodujo en el Semanario de las Familias, una de las revistas más populares de la época (1882).
Cuando puso en marcha esta revista, Hidalgo Tablada estaba ya plenamente asentado en Morata (ocuparía de nuevo la alcaldía entre 1880 y 1885 y anteriormente desempeñó el cargo de juez municipal) y dedicado también directamente a la explotación de su patrimonio familiar, como veremos en una próxima entrega del blog.



Fuentes y bibliografía:

  • Diccionario de Bibliografía Agronómica y de toda clase de escritos relacionados con la agricultura. Antón Ramírez, Braulio. Imprenta y Estereotipia de M. Rivadeneira. Madrid, 1865.
  • La Información agraria en España: desde sus orígenes hasta la agenda 2000. Acosta Meneses, Yanet. Memoria para optar al grado de doctor. Universidad Complutense de Madrid. Facultad de Ciencias de la información. Departamento de Historia de la Comunicación. Madrid, 2008.
  • Periódicos y publicaciones que se citan en el texto. 

martes, 26 de febrero de 2019

Bibliografía morateña: Reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales, de José de Hidalgo Tablada

En las pasadas semanas hemos analizado la bibliografía que José de Hidalgo Tablada publicó desde 1851 hasta 1890. Son en total 13 obras a las que habría que añadir el Manual del cultivo de la dalia (1852), una publicación que no hemos localizado y que fue publicada por la editorial de El Agrónomo, la revista que desde 1850 dirigiera el que fuera alcalde de Morata. Además de estas obras reseñadas, José de Hidalgo Tablada también fue autor de otros textos relacionados con el sector agrícola, y con sus iniciativas pedagógicas como la Escuela Agronómica de Nogales (León), o las propuestas de mejora de las enseñanzas agrícolas en toda España que planteó en un texto titulado Contestación al interrogatorio circulado por el Excmo. Ministro de Fomento.


En 1852, junto con Eugenio García Gutiérrez, José de Hidalgo Tablada creó una Escuela Agronómica en la localidad leonesa de Nogales. Este centro educativo, aprobado por una Real Orden Publicada en el Boletín Oficial el 15 de octubre de 1852, ocupó los terrenos de una antigua abadía desamortizada que había sido adquirida por su socio en el proyecto.
La falta de apoyos públicos no facilitó que el centro tuviera una actividad muy intensa ni duradera (a finales de la década ya no se tienen noticias de su funcionamiento), pero sí que permitió que José Hidalgo Tablada, como director, intentara aplicar sus conocimientos e ideas prácticas en una materia que tanto le preocupaba: la enseñanza de nuevas técnicas agrícolas como paso previo e imprescindible para lograr la mejora del sector agropecuario en España.
Para dar forma a este proyecto, Hidalgo Tablada publicó un Reglamento del centro que se editó en 1852. Este texto, denominado Enseñanza Agrícola, Reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales, se imprimió en la Imprenta de Luis García e incluye en sus páginas el personal que formaba parte de su claustro de profesores, dirigido por el propio Hidalgo.
En la relación de profesores y personal de la escuela, en la que no faltaba un capellán, aparecen profesores de materias como Física, Química, Mecánica, Entomología, Arquitectura rural, Botánica, Montes, Geometría, Agrimensura, Veterinaria y Educación primaria de los alumnos. Según esta relación del claustro de profesores, Hidalgo Tablada impartía clases de Agricultura, Economía rural, Maquinarias agrarias, Contabilidad, Riego y prados, Estadística, Horticultura, Viticultura y Artes Agrícolas. De muchas de estas asignaturas, el propio Hidalgo Tablada había publicado ya en estas fechas alguna obra como la de Contabilidad que se utilizaba como libro de texto en el centro.
En la introducción del Reglamento se justifica la creación de la Escuela por entender que el desarrollo de nuestra agricultura exige hoy, más que nunca, que las operaciones del campo se dirijan con las reglas que las ciencias enseñan.
Tras justificar la elección de la localidad de Nogales como sede de la Escuela, por estar situada en una zona intermedia entre el norte lluvioso y el sur más seco, Hidalgo Tablada explica la existencia de alumnos de pago y alumnos que aportan su trabajo para financiar unos estudios que incluían nociones de enseñanza primaria elemental, enseñanza de agricultura práctica y, por último, un tercer nivel, de enseñanza agrícola superior de contenido teórico práctico que, en el momento de publicarse el Reglamento, aún no se impartía. El centro también ofrecía a los alumnos interesados conocimientos básicos de los oficios de carretero y herrero, profesiones ambas que Hidalgo Tablada, activo inventor de maquinarias agrícolas consideraba indispensables en el mundo rural.
El director de la Escuela Agronómica defendía la formación práctica de unos alumnos que, según Hidalgo, serán los artistas agrícolas que, dispuestos a mandar y ejecutar, no ignorarán nada de cuanto es necesario saber hacer para hacer producir al suelo, cualquiera que sean las condiciones en que esté colocado.
Hidalgo Tablada incluye en el Reglamento la relación de medios e instalaciones con que contaba la escuela. Entre estos se encontraban como elementos más importantes:
  • Cuatrocientas fanegas de tierra de riego.
  • Cien fanegas de monte alto.
  • Diez pares de bueyes de labor.
  • Un molino harinero.
  • Una biblioteca.
  • Talleres de carretero y herrero.
  • Modelos de máquinas agrícolas.
  • Gabinete de historia natural.
  • Varios cientos de cabezas de ganado lanar, vacuno, de cerda,…
La dureza del plan de estudios y de trabajo del centro se explica con la distribución del tiempo diario de los alumnos que aparece en el Reglamento: cinco horas y media de estudio y seis de trabajo y estudios prácticos, en los meses de invierno. En los meses de verano, cuatro de estudios teóricos y siete de trabajos prácticos. En ambos periodos, también se programaba una hora de policía [limpieza] y alabar a Dios.
Las labores de limpieza se realizaban también, según este programa, en las mañanas de los domingos, con lo que los alumnos únicamente descansaban las tardes de estos domingos o días festivos.
Para ser admitido en la Escuela en los estudios de primera clase o instrucción los alumnos debían de tener ocho años cumplidos y debían aportar como coste de la enseñanza y manutención cuatro reales diarios.
En los estudios de segundo nivel de enseñanza de agricultura práctica los alumnos podían optar por dos tarifas de precios de seis y cuatro reales diarios que según el Reglamento, en el caso de la más cara, daba derecho a mejor asistencia.
En los criterios de admisión también se fijaban tarifas de dos reales diarios para alumnos que debían completar su aportación con trabajos a favor de la escuela y, por último, también se podían admitir alumnos que pagaban su alimentación y estudios con trabajos a favor del centro. La Escuela también preveía en su Reglamento la posibilidad de admitir en régimen externo alumnos de los pueblos de las cercanías del centro por lo que definía como una módica retribución.
El programa formativo de la Escuela en su apartado práctico se dividía en lo que denominaban trabajos interiores y exteriores:
Trabajos interiores
  • Cuidado de los animales, tanto sanos como enfermos.
  • Conservación de los frutos.
  • Fabricación de queso y manteca.
  • Id, de pan.
  • Id. de fécula.
  • Id. de vino y aguardiente.
  • Máquinas agrarias.
  • Observaciones clínicas demostradas por el veterinario; aplicación de los medicamentos.
  • Dirección de la explotación en la parte económica y administrativa.
Trabajos exteriores principales serán:
  • Labores, cultivo, siembra y recolección, etc.
  • Riegos y prados.
  • Horticultura y árboles frutales.
  • Conducción del ganado á los pastos, etc.
  • Montes.
  • Nivelación y agrimensura.
  • Cultivo de la vid y olivo.
  • Plantas comerciales.
Estos conocimientos, impartidos en unos estudios que tenían tres años de duración, permitirían a los alumnos obtener una formación que, según el director de la Escuela, les habilitaría para aplicarlos en la práctica según el número de años que permanecieran en el centro :
(…) al primer año se puede salir de la escuela con los conocimientos suficientes para un capataz; al segundo, con los que son necesarios para dirigir sus propios bienes, mejorarlos, etc., y en caso necesario encargarse de la administración o mayordomía de los de algún propietario; al tercero, se encontrarán tal vez, según su capacidad, en la condición de optar al profesorado de las escuelas prácticas.

Portadilla del libro con el Reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales (1852)

Otras publicaciones de Hidalgo Tablada
Antes de publicar el Reglamento de su Escuela Agronómica José de Hidalgo Tablada también publicó, en 1851, un texto, al que denomino Proyecto de Enseñanza Agrícola Militar que presentó en forma de memoria al Ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas. Este texto, impreso en los talleres de la revista El Agrónomo, dirigida en esa época por el propio José de Hidalgo Tablada, consistía en una relación de los distintos sistemas de formación práctica en materia de agricultura y ganadería que existían en varios países europeos como Inglaterra, Francia, Alemania, Rusia Bélgica o Francia. Hidalgo planteaba a las autoridades civiles la posibilidad de incluir estudios agronómicos en el ámbito militar como medio de aumentar la productividad en los trabajos agrícolas y ganaderos en España.
Este proyecto, tan conectado con los elementos de enseñanza práctica que Hidalgo Tablada intentaba defender siempre para mejorar del medio de vida en el ámbito rural, buscaba la creación de una Escuela Agrícola Militar en la que entrarían como alumnos los soldados que más se distinguieran por su honradez en los cinco primeros años de servicio; pasado este tiempo pasarían a la escuela a residir los tres años restantes, y aprenderían en ella cuanto se creyera necesario para la ocupación que había de ser después su porvenir.
Este proyecto nunca fue aprobado por la Administración pero constituye una prueba más del permanente esfuerzo de Hidalgo Tablada por establecer las bases de formación teórico-práctica que mejorasen los medios de vida en los pueblos y áreas rurales españolas.
Unos años después, en 1862, José de Hidalgo Tablada insistía en su propuesta de contar con Escuelas Agrícolas en todo el territorio nacional. En esta ocasión Hidalgo aprovecha la propuesta que le hace el Ministerio de Fomento para que participe en una encuesta sobre la situación de la agricultura española en la década de los sesenta del siglo XIX.
Por aquellos años Hidalgo era un destacado redactor de la revista Agricultura Española, editada en la ciudad de Sevilla. El texto, que apareció impreso en una publicación editada por la propia revista e impresa en los talleres de la misma, constituye un perfecto resumen del ideario de Hidalgo Tablada respecto a la enseñanza de los estudios relacionados con la agricultura y la ganadería. En esos años ya había finalizado su experiencia como su experiencia como director e impulsor de la Escuela Agronómica de Nogales pero, en esencia, en sus escritos, como sucedía también con en sus libros, permanecía ese afán suyo por combinar los estudios teóricos y los conocimientos procedentes de ensayos científicos con los trabajos y experiencias prácticas aplicadas en las explotaciones agrícolas y ganaderas. Además, en su opinión, la enseñanza de la agricultura no sólo debe fundarse sobre la base de la instrucción más útil a la producción, sino que también es necesario que propenda a fijar en el campo a los que la aprendan.
Hidalgo, en definitiva proponía en este pequeño memorial de 74 páginas toda una red de escuelas y centros formativos en materia agropecuaria en España, eso sí, combinando, según su particular modo de pensar, la enseñanza agrícola estatal con las propuestas privadas, en forma de granjas escuelas, de la misma manera que él mismo se planteó en su experiencia en Nogales unos años antes. Estas mismas ideas estarían siempre presentes en sus proyectos periodísticos, una faceta muy importante en la vida profesional e intelectual de José de Hidalgo Tablada, tal como veremos la próxima semana.


Fuentes y bibliografía:
  • Ensayo de un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX. Ossorio y Bernard, Manuel. Imprenta y litografía de J. Palacios. Madrid, 1903.
  • Reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales. Imprenta de Luis Gracia. Madrid, 1852.
  • Contestación al interrogatorio circulado por el Excmo. Ministro de Fomento en Real Orden de 10 de mayo de 1862. Hidalgo Tablada, José de. Imprenta y Litografía de La Agricultura Española. Sevilla, 1862.


miércoles, 20 de febrero de 2019

Bibliografía morateña: Curso de economía rural española

Si la voluntad con que hace muchos años me dedico a aconsejaros el camino más útil para que de una manera progresiva mejoréis la labranza merece alguna gratitud, estarán satisfechas las aspiraciones del que desea el desarrollo y prosperidad de la agricultura nacional, como el más firme apoyo de la independencia y bienestar de la labranza española. Con estas palabras, dedicadas a los labradores españoles, iniciaba José de Hidalgo Tablada el primer tomo de su Curso de Economía rural española, publicado en 1864 por la Imprenta y Librería de la señora vida de e hijos de D. José Cuesta.

Este proyecto editorial de José de Hidalgo Tablada, completado con un segundo tomo publicado al año siguiente, en 1865, por la misma editorial, forma parte del ambicioso proyecto del autor, empeñado desde sus primeras publicaciones del año 1849, en mejorar la formación práctica y teórica de los agricultores y ganaderos españoles. Este trabajo de Hidalgo Tablada, que por estas fechas ya había publicado varias obras, se vio recompensado con la elección de este primer tomo de su Curso de economía rural española como libro de texto para los alumnos de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos, según la orden publicada en la Gaceta de Madrid con fecha de 3 de septiembre de 1864.
Como ya hemos visto en anteriores entregas del blog, la publicación de tratados sobre la gestión profesional de las explotaciones agrícolas y ganaderas ya se había iniciado con la aparición entre 1850 y 1852 de su tratado de Economía y contabilidad rural, una obra que llegó a las librerías españolas justo después de que José de Hidalgo Tablada cumpliera con su primer periodo como alcalde de Morata entre los años 1846 y 1850.
Sin embargo, esta obra de Hidalgo es mucho más ambiciosa por sus contenidos y extensión que el Tratado de economía y contabilidad rural. El propio autor así lo señala en su introducción del primer tomo cuando afirma:
El haber dirigido algún tiempo una labor que explota 38 aranzadas de tierra en la provincia de Cádiz; el haber tenido a nuestro cargo la estadística territorial de la provincia de Sevilla y de Ciudad Real; haber dirigido la Escuela Agronómica de Nogales en la provincia de León; desempeñado la cátedra de Agricultura de la Escuela Especial de Tudela (Navarra); tener nuestra propiedad en las riberas del Tajuña, en Morata (Madrid), y las infinitas excursiones que hemos hecho y datos recogidos en España y el extranjero, donde hemos estudiado, nos permiten hoy decir algo sobre la economía rural de nuestra patria.
Hidalgo Tablada pretendía con este trabajo cubrir el vacio que, en su opinión, existía en España de este tipo de estudios:
(…) Nuestra obra no tenemos la pretensión de que sea perfecta, ni que pueda satisfacer por completo la necesidad que de un trabajo de este género se advierte, sólo nos hemos propuesto llenar ese vacío, teniendo presente que un curso de economía rural no puede comprender ideas concretas y aplicables a todos los casos, máxime en un país que a cada momento la tierra demanda un cuidado diferente.
Para dar contenido a esta pretensión de Hidalgo Tablada, su trabajo se planteó en dos tomos, como ya se ha señalado, en los que el autor abordaba, según su propia clasificación, los siguientes asuntos:
  • 1ª parte: Reseña histórica de la agricultura, economía y legislación rural de los pueblos antiguos y pobladores de España
  • 2ª parte: Economía de la agricultura en España
  • 3ª parte: Economía del ganado en España
  • 4ª parte: Administración y contabilidad rural
  • 5ª parte: Legislación rural vigente en España
  • 6ª parte: Economía rural comparada
  • 7ª parte: Resumen
Por motivos que desconocemos, el proyecto inicial de Hidalgo Tablada sobre la estructura y contenido de su Curso de economía rural no llegó a materializarse en su totalidad. Los dos primeros tomos, con 464 y 624 páginas respectivamente, sólo cubrieron las tres primeras partes planteadas por el autor. En las últimas páginas del segundo tomo, el autor anunciaba:
(…) los dos libros son necesarios y el tercero indispensable; pues el primero marca la producción de plantas, el segundo el auxilio que el ganado presta y el que exige del hombre para su multiplicación, y el tercero con los números indica lo que debe hacer para que las especulaciones sean más provechosas y de más seguros resultados.
Aunque ese tercer volumen no llegara a publicarse, Hidalgo Tablada no dejó de incluir en este trabajo sus habituales referencias a sus experiencias como agricultor en el término municipal de Morata. Entre estas citas destacamos, por ejemplo, la que hacía alusión a los precios de los jornales en Morata en torno a la década de los años sesenta del siglo XIX:
En Morata de Tajuña (Madrid) hace diez años valía un jornal 6 rs., término medio 50 rs. la fanega de trigo, y 140 rs. la renta de una aranzada de tierra en término general: esto hacia que una fanega de trigo valiese 5 jornales y 22, 5 la renta de la tierra; siendo esta al precio del trigo cinco veces mayor, y este a los jornales cinco veces también. Hoy los jornales cuestan 8 rs., el trigo vale 50 y la renta ha subido a 280, resultando que esos valores han subido; los jornales una cuarta parte, el trigo dos quintos y la tierra el doble; ahora, seis jornales equivalen a una fanega de trigo; 35 jornales se necesitan para pagar la renta, y esta equivale a seis fanegas de trigo.
También nos informa el autor sobre el precio de las tierras de labor en esos años:
(…) Admitido que la tierra y el trabajo crea el capital (856), y que cuanto mas se produce, el capital es mayor, resulta que cuanto más actividad tiene la producción y mayor es el trabajo empleado, más capital exige cada unidad de tierra. Por ejemplo, un propietario de la campiña de Jerez puede tener por 5.750 rs. una aranzada de tierra de riego, mientras que el de Morata paga 6.000 y el de Castellón 56.000.


Portadilla del libro Curso de economía rural española (1864)

Cultivos en Morata
Por otros libros de José de Hidalgo Tablada ya teníamos constancia de su afán de experimentar nuevos cultivos y variedades en la vega y en el llano de Morata. En su Curso de economía rural española Hidalgo refleja una vez más estos intentos de explotar todas las posibilidades agrarias del término de Morata y de los pueblos de la comarca. Tras señalar que en siglos anteriores loas pueblos del Bajo Tajuña se dedicaban al cultivo del cáñamo en las tierras de regadío, el autor incluye en las páginas de su libro el producto de la siembra de maíz:
(…) Una hectárea de tierra produce término medio de 50 a 58 hectolitros de maíz; en terrenos recién roturados y fértiles llega hasta dar 700 por uno, si se cultiva bien. En esa proporción lo hemos obtenido en las prácticas de la Escuela especial de agricultura de Tudela y en tierras de nuestra propiedad en Morata de Tajuña, teniendo pies de 2 metros de altura, con mazorcas de 40 centímetros de largo y no una sola en cada pie.
Hidalgo también menciona el cultivo en su explotación de Morata de plantas forrajeras para el ganado como el sorgo, el mijo, el pipirigallo y una primera referencia a la remolacha. También cita cita cultivos como el tabaco e, incluso, sus intentos por explotar el lúpulo para la elaboración de cerveza:
El lúpulo se cría en España, en las orillas de los ríos en tal abundancia, que nosotros en algunos puntos hemos recogido su flor, y habiéndola remitido a las fabricas de cerveza, nos han dicho era buena para los usos que esa industria la emplea. Sin embargo que se cría espontáneamente y que en otros países es motivo de cuidados esmerados, y de productos de consideración, en España no se aprecia y viene del extranjero la que se gasta en las fabricas de cerveza, que no es poca. El lúpulo silvestre es menos aromático que el cultivado | pero como en nuestro clima, todas las plantas de olor son mejores que en el Norte, se ve que en las orillas del Ebro, del Tajuña, Guadalquivir, etc., tiene cualidades útiles.
Por último resulta interesante la reseña que Hidalgo Tablada hace de la presencia en Morata y los pueblos próximos a Madrid de jornaleros en las épocas de recolección:
(…) En la provincia de Madrid concurren trabajadores de la Alcarria, de la Mancha y de Galicia en la época de la siega, que después ejecutan en su país. La vendimia en la provincia de Madrid, se efectúa con trabajadores manchegos. En Castilla la Vieja los trabajadores gallegos concurren en las épocas de recolección. La mayor parte de los trabajadores de los pueblos situados en montañas y países elevados concurren las campiñas y llanuras en busca de trabajo, cuando sus tierras no han terminado de cuajar la semilla de las plantas sembradas.


Fuentes y bibliografía:
  • Curso de economía rural española. Hidalgo Tablada, José de. Tomo primero. Imprenta y librería de la señora viuda e hijos de D. José Cuesta. Madrid, 1864.
  • Curso de economía rural española. Hidalgo Tablada, José de. Tomo segundo. Establecimiento tipográfico de Eduardo Cuesta. Madrid, 1865.


martes, 12 de febrero de 2019

Bibliografía morateña: Tratado de administración y contabilidad rural, arreglada a las condiciones de labranza española

La mayoría de los trabajos editoriales de José de Hidalgo Tablada obtuvieron una buena acogida entre el público lector y, sobre todo, entre los profesionales de la agricultura y la ganadería. Casi todas sus obras alcanzaron, en vida del autor, una segunda y hasta una tercera edición. Así sucedió también con el libro que reseñamos hoy, su Tratado de administración y contabilidad rural, arreglada a las condiciones de la labranza española, una obra que apareció inicialmente en la editorial de la revista El Agrónomo en 1851 y que fue reeditada, ya en 1875, por la Librería de Cuesta, la editorial que reeditó casi toda la producción bibliográfica de Hidalgo Tablada.



La creación de la Escuela Agronómica de Nogales, el proyecto formativo y pedagógico que José de Hidalgo Tablada llevó adelante en la provincia de León, necesitaba de manuales y libros de referencia para la formación de sus alumnos. Esta necesidad, con un panorama bibliográfico muy reducido y anticuado en las materias y asignaturas que formaban parte del programa formativo de la escuela, fue la que propició la publicación de algunas de las obras de José de Hidalgo Tablada.
Es el caso del Tratado de administración y contabilidad rural, arreglada a las condiciones de la labranza española, un trabajo que Hidalgo Tablada publicó inicialmente en 1851 a expensas de la editorial El Agrónomo, propiedad del propio autor que editaba una revista con el mismo nombre. Sendas asignaturas con el mismo enunciado del libro, Administración rural y Contabilidad rural aparecían reseñadas en el programa y reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales y, en los dos casos, ambas asignaturas figuraban a cargo del propio José de Hidalgo Tablada, profesor y director del centro educativo.
Esta primera edición del Tratado de administración y contabilidad rural era menos extenso que la segunda edición editada casi veinticinco años después por iniciativa del propio autor. La reedición de la obra original ocupaba dos volúmenes. El primer volumen contaba con 328 páginas y el segundo; en el segundo, y ahí estaba la novedad con respecto a la primera edición, el autor incluía a modo de ejemplo para los alumnos de la escuela, la contabilidad del libro mayor de una explotación agrícola de la provincia de Sevilla.


Hidalgo Tablada justificaba la edición de su trabajo en la introducción a su segunda edición con una cita de un texto incluido en la primera edición del libro:
No es suficiente al labrador la habilidad de hacer producir su hacienda con inteligencia y laboriosidad; es necesario que el orden y la economía reinen en todos los detalles de la explotación, y que tenga un medio por el que pueda conocer el resultado de todas y de cada una de las operaciones que emprenda; para ello es de imperiosa necesidad que establezca un método que demuestre con sencillez y le dé relación de sus negocios, teniendo siempre presente que, más vale pecar por tener algún detall de más, que encontrarse sin el más insignificante cuando consulte sus escritos: el medio cierto y seguro es una administración y contabilidad bien organizada.
Las palabras del autor buscan concienciar a los lectores sobre la necesidad de profesionalizar las explotaciones agrícolas en España, Consciente de las carencias formativas de los empresarios y trabajadores del campo en España, Hidalgo Tablada defendía la necesidad de realizar un esfuerzo pedagógico que sentara las bases para mejorar la productividad de la agricultura y la ganadería española no sólo con la mejora de los cultivos sino, también, con la adopción de nuevos métodos de producción y de gestión empresarial. Este esfuerzo por mejorar las bases teóricas y prácticas del sector primario en España fue la principal preocupación del autor, como muestra su amplia bibliografía especializada que hemos analizado desde hace varias semanas. Hidalgo Tablada insiste en denunciar las carencias formativas de los que denomina clase agricultora:
La administración y contabilidad rural no se practica entre nuestra clase agricultora cual debiera; no creemos ofenderla si decimos que no le dan la importancia que merece. (…) Ven nuestros lectores que hace años venimos encareciendo la importancia de que la clase labradora fije su atención en lo que importa á su industria, la administración y contabilidad rural.
¿Y cómo no hacerlo así? Independiente de que está reconocido y recomendado como un principio económico, que toda industria debe organizarse bajo la base de una buena administración que todo lo intervenga, y de una contabilidad que los datos para saber los resultados; nosotros hemos visto, no una vez sola, que sin embargo de los buenos deseos y de sacrificios pecuniarios hechos por los propietarios que pueden pagar sueldos crecidos; ni su administración respondía a lo que debe y puede ser, ni la contabilidad ofrecía en su conjunto, ni en los detalles, los datos que son precisos, para darse cuenta de los productos verdaderos de una explotación agrícola.
Este trabajo de Hidalgo Tablada, aunque pudiera parecer destinado a loas grandes explotaciones agrícolas, también quiere ayudar a las pequeñas haciendas. El autor, recordémoslo, vivió gran parte de su vida en Morata, donde compartió preocupaciones con los pequeños agricultores más modestos:
Tratando en general de los casos de una gran explotación en todos sus ramos, nuestro libro tiene la ventaja de ser aplicable a las más pequeñas en todas las esferas. Creemos que este libro viene en auxilio de una necesidad sentida para vencer algunas dificultades que se presentan al que hace producir al suelo agrario. Si lo conseguimos, si somos útiles una vez mas á la clase labradora, á la que nos honramos pertenecer, ese será el principal premio a que aspiramos.



Portadilla del Tratado de administración y contabilidad rural (1875)

Contenidos de la obra
La primera parte del primer tomo de la obra de Hidalgo Tablada está dedicada a lo que el autor denomina administración rural. En sus seis capítulos analiza aspectos como los conocimientos necesarios de los administradores agrícolas y los elementos para organizar las explotaciones, sean estas del tamaño que sean. Tablada también estudia las necesidades de maquinaria y ganado de labor de las explotaciones, la gestión y contabilidad de los almacenes, el control de las cosechas y la administración de los pagos a los trabajadores. Todas estas materias tratadas en la primera parte del libro las aplica Hidalgo Tablada tanto a las explotaciones agrícolas como a las dedicadas a la ganadería.
En la segunda parte de su trabajo el autor trata todos los asuntos relacionados con la contabilidad y la gestión de las cuentas y economía de las explotaciones agrarias con ejemplos prácticos de estas materias destinados tanto a los empresarios y propietarios agrarios como a los alumnos de su escuela Agronómica.
En las páginas del libro de Hidalgo Tablada no faltan, como ya hemos dicho, los ejemplos prácticos de las materias que trata la obra. Citaremos, como es habitual en estas reseñas, las referencias del autor a su experiencia en Morata, en comparación con la región andaluza (Jerez) y en este caso en relación con el trabajo y el jornal de los trabajadores del campo en las tareas de la siega. Tablada compara salarios y afirma que la situación es bastante mejor en la región central, tanto para los propietarios como para los jornaleros:
(…) Haciendo justicia, puede decirse que un hombre en la región central, hace en menos tiempo 35 por 100 más de trabajo que otro igual en Andalucía; pues mejor alimentado, sus fuerzas físicas resisten mas y se emplean con mas vigor, y mas en los días largos y trabajos fuertes de cavas, siega, etc.
La aranzada de trigo no se siega en el sitio en que escribimos (Morata de Tajuña, a seis leguas de Madrid) a menos de 50 rs., y además hay que dar vino a discreción, aceite, vinagre, aguardiente y leña para guisar, que todo vale lo menos otros 10 rs., y hacen 60 por aranzada. En la campiña de Jerez, en siegas de grandes propiedades, se paga 30 rs. Por siega de una aranzada y se da solamente aceite y vinagre, pues el pan lo pagan los segadores; este ejemplo prueba lo barato que es relativamente el trabajo en puntos bien diferentes; pero la siega que se hace en los cortijos de Andalucía es muy mala; queda en la tierra parte.de la cosecha, que bajo el pretexto que luego la aprovecha el ganado, se tolera un mal que pocos tienen cuidado de apreciar para evitarlo; y si vieran cómo se hace la siega en sitios mejor administrada la labranza, les parecería caro los 30 rs. y baratos los 60, porque con aquellos quedan en los rastrojos lo menos dos fanegas de trigo por aranzada, y esto vale mas de la diferencia


Fuentes y bibliografía:
Tratado de administración y contabilidad rural, arreglada alas condiciones de la labranza española. Segunda edición. Tomos 1 y 2. Hidalgo Tablada, José de. Librería de Cuesta. Madrid, 1875.
Enseñanza agrícola. Reglamento de la Escuela Agronómica de Nogales. Provincia de León. Imprenta de Luis García. Madrid, 1852.