Alistamiento y sorteo de quintos en el siglo XIX
Mozos de Morata asignados al sorteo y expediente de exención del servicio militar
Durante todo el siglo XIX España se vio envuelta en numerosos conflictos bélicos, tanto en territorio nacional -guerra de la Independencia y guerras carlistas- como en el exterior para afrontar los movimientos independentistas en Cuba, Puerto Rico o Filipinas. Además del coste económico y social, el país también debió asumir el coste humano que significaba el alistamiento de cientos de miles de mozos en edad militar. Tal como veíamos la pasada semana, estos alistamientos en no pocas ocasiones generaron conflictos y motines de quienes estaban destinados a ingresar en el ejército. Analizamos en la entrega de hoy cómo era ese proceso de alistamiento de soldados de tropa en pueblos como Morata.
Entre 1800 y 1900 el ejército español prácticamente se vio obligado a combatir en todos los continentes* mientras que, también en esos años del siglo XIX, el territorio nacional era escenario de las cruentas guerras carlistas.
Estos conflictos exteriores, con lo que esto significaba de acudir a combatir fuera del territorio nacional enrolados en un ejército que ya no tenía el antiguo poderío ni los medios de los siglos XVI, XVII y XVII, exigieron un esfuerzo militar y humano que España, agotada también económica por las tres guerras guerras carlistas (1833-1840, 1846-1849 y 1872-1876) no estaba en condiciones de soportar.
Estas guerras en el exterior y en el territorio nacional exigían también un extraordinario esfuerzo humano. En función de las necesidades, en mayor o menor medida, los enfrentamientos obligaron a intensificar el sistema de reclutamiento de la tropa en base a una legislación cambiante a lo largo del siglo y que, como aspecto añadido y que hay que resaltar, resultaba a la vista de la mayor parte de la sociedad profundamente injusta. De ahí que, como ya veíamos sen la entrega de la pasada semana en en el blog, fueran habituales los motines y algaradas originadas para enfrentarse a las continuas levas de soldados.
Para dar cobertura legal al alistamiento de la clase de tropa, durante toda la centuria se desarrolló una abundante legislación destinada a regular de los soldados los alistamientos de estos soldados.. Desde la ordenanza de 1770, que fijaba el ingreso en la milicia y el ordenamiento establecido en la Constitución de 1812, las leyes más importantes que dieron cubertura legal al reclutamiento de soldados fueron las promulgadas en 1837 y 1856. En ambos casos, con la denominación de Ley de Reemplazo se fijaron normas que regulaban, entre otros aspectos, los sorteos, en el caso de la primera, o la duración del servicio militar obligatorio, 8 años, en el caso de la segunda. Ya en la ley de 1878 se aumento este tiempo de pertenencia al ejercito a 12 años -seis en activo y otros seis en la reserva- y se estableció, legalmente la redención del servicio mediante el pago de una cantidad en metálico. Cuatro años después, en 1882, una nueva Ley de Reclutamiento aunque con una reducción de las cantidades en metálico que permitían la redención del servicio, se mantuvo esta injusta medida que perjudicaba notablemente a las clases populares que no podían acceder a estos pagos. Con más o menos modificaciones esta legislación se mantuvo hasta las guerras de Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
En todos estos conflictos era por lo tanto habitual que parte de quienes habían ingresado mediante el sorteo de quintas en el ejército se libraran de esta obligación mediante el pago de la cantidad requerida por la administración y, también, mediante el pago de dinero a un mozo que hubiera resultado exento en el sorteo. Todas estas circunstancias tan injustas, que fueron eliminadas definitivamente mediante la Ley de 1912, dio lugar a lo largo del siglo XIX a toda una serie de actos administrativos que afectaban a todo el proceso, desde el alistamiento, hasta el sorteo de quintas o la solicitud de exención del servicio por distintos motivos como una enfermedad que inhabilitara al mozo para el servicio.
Sorteo de quintos y exención del servicio
Relacionado con todo este proceso hemos localizado varios de estos documentos emitidos tanto por la administración local de Morata como como por la propia administración militar. Anualmente, el gobierno fijaba el cupo de mozos en edad de prestar el servicio militar que serían incluidos en el sorteo para determinar quienes de ellos ingresaban en filas.
En la imagen el denominado padrón de quintas correspondiente al año 1851. En el aparecen los mozos asignados a los municipios de Colmenar de Oreja, Titulcia, San Martín de la Vega, Villarejo de Salvanés, Perales de Tajuña y Villaconejos. En este listado aparece el número de mozos sorteados -9 vecinos de Morata- y el número de soldados y el número definitivo de cada pueblo que ingresaba en filas, 2 soldados en el caso de Morata.
En otro listado, correspondiente a una quinta anterior la de 1850, vemos como a Morata se le asignan, una vez realizado el sorteo un numero sensiblemente superior, 6 mozos.
Entre la documentación que hemos manejado, de hace 175 años y correspondiente a los años 1850 y 1851, no hemos encontrado ningún expediente de algún vecino de Morata que acudiera a la exención del servicio militar pagando una cantidad económica o buscando un sustituto. Por el contrario sí que hemos localizado un expediente que recoge la otra opción que permitía eximirse del servicio militar: alegar una enfermedad que le impidiera cumplir con dicho servicio.
Se trata del caso de un vecino de Morata perteneciente a la familia Ruiz de Castañeda, Manuel Ruiz de Castañeda, que consiguió librarse del servicio militar después de que le fuera reconocida una enfermedad. De este mozo contamos con la citación que el Ayuntamiento de Morata le envía para que acuda a la talla. Tal como recoge el documento, la talla de los mozos era un acto público que se se realizaba en los portales del Ayuntamiento:
Manuel Ruíz Castañeda se presentará en la Plaza de la Constitución, -portales del Peso - Distrito de la Audiencia y hora de las 12 de la mañana del día 26 del corriente, para ser tallado y filiado, o alegar las exenciones de que se crea asistido para eximirse del servicio militar, y en su defecto sus padres, curadores, parientes en grado conocido, o amos de quienes dependa, prevenido que de no hacerlo le parara el perjuicio que señalan los artículos del capitulo 13 de la ley.
El momento de la talla era uno de los que la ley contemplaba para que el mozo o algún miembro de su familia presentara la alegaciones que considerara para ser declarado exento. Así sucedió en el caso de Manuel Ruiz de Castañeda. Su hermano Higinio Ruiz de Castañeda**, que curiosamente seguiría la carrera militar, presentó en nombre de su hermano un documento en el que alegaba una enfermedad que le podía eximir de cumplir el servicio militar:
Manuel Ruíz Castañeda. Soltero. Morata. Labrador Plaza de la Villa, 103. D José Hidalgo Tablada, en 3 de Octubre de 52 se presentó su hermano, D. Higinio, declaró que se halla en Morata y que esta inútil por padecer escrófulas en el cuello [enfermedad que afecta a los ganglios linfáticos, especialmente los del cuello].
Presentada esta alegación, sabemos que, finalmente Manuel Ruiz de Castañeda consiguió que le eximieran del cumplimiento del servicio militar como recoge el siguiente documento:
*En el continente africano se desarrolló la conocida como Guerra de África entre los años 1859 y 1860. Las hostilidades entre España y el sultán de Marruecos se inician cuando el propio sultán considera que se estaba produciendo un aumento de la influencia española en la zona. Tras las batallas de Monte Negrón y la de Tetuán se firmó la paz recogida en el tratado de Wad-Ras.
Por otra parte, la conocida como Guerra de Melilla también se extendió por un periodo de dos años, ya al final del siglo XIX, entre1893 y 1894. Los enfrentamientos entre el ejército español y tropas rifeñas se extendió por otras zonas del norte del territorio de Marruecos e, incluso, se produjo un ataque a la ciudad de Melilla.
En America del Sur la conocida como Guerra hispano-sudamericana transcurrió a mediados de siglo entre los años 1865 y 1866. España se enfrentó a tropas de Ecuador, Bolivia, Chile y Perú en territorio de estos dos últimos países. Tras la derrota de la Armada española en 1866 en la costa del Pacífico, unos años después se firmó la paz.
La Guerra de Cuba es quizá la más conocida y la que más repercusión tuvo en la sociedad española junto a la de Filipinas y, en menor medida, la de Puerto Rico. Estos tres países eran ya a estas alturas del final del siglo XIX los últimos territorios bajó dominio español. En el caso de Cuba los enfrentamientos provocados por los separatistas de la isla culminaron en la guerra de la Independencia cubana (1895-1898) pero desde el año 1879, en la denominada guerra Chiquita, ya se habían acrecentado los conflictos que finalizaron con la independencia de la isla. En paralelo a los combates con los cubanos España tuvo que afrontar la declaración de guerra de Estados Unidos. Entre abril y agosto de 1898 ambos países se enfrentaron en un combate desigual iniciado tras una explosión y posterior hundimiento del acorazado Maine en el puerto de La Habana. Este controvertido incidente, del que Estados Unidos culpó a España -aunque nunca se haya confirmado que el hundimiento del buque fuera consecuencia de un sabotaje de origen español- provocó una guerra que en algo más de 3 meses, entre abril y agosto de 1898, significó la derrota española y, en paralelo, el final de la presencia española en América. En ese mismo periodo, el 25 de julio de 1898, tropas estadounidenses desembarcaron en Puerto Rico y conquistaron el territorio. T
Los conflictos armados en las Islas Filipinas, la colonia española más alejada de la península, fueron una constante, con más o menos intensidad a lo largo del siglo XIX. En 1807, rebelión de Basi, y en 1840, rebelión de Pule, ya se produjeron enfrentamientos entre tropas españolas que fueron el antecedente del conflicto que entre 1896 y 1898 significaron la pérdida de esta colonia.
El Tratado de Paris, 10 de diciembre de 1898, certificó la derrota de la guerra con Estados Unidos y, a la par, significó en la práctica el final de la presencia española en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.
**Solicitud de cruz militar: Don Higinio Ruíz de Castañeda y García Nieto, Teniente Coronel de Infantería en situación de reemplazo en esa Capital, y actualmente en uso de Real licencia en esta villa [de Morata], a V. M. con el respeto y consideración debida hace presente: que habiendo cumplido en Febrero último el tiempo prefijado para obtener la cruz del Caballero de la orden de San Hermenegildo, y considerándose con las demás circunstancias que por el reglamento de la expresada orden se exigen al efecto. suplica se digne concederle la expresada condecoración con la antigüedad que le corresponde Así lo espera de V. (…) Morata de Tajuña 20 de Noviembre de 1871. Señor Higinio Ruíz de Castañeda y García Nieto.
Fuentes y bibliografía:
El reclutamiento de quintas y las protestas sociales en el largo siglo XIX. Muñoz de Bustillo García, Eduardo. Universidad de la Laguna, 2025.
El fin de los sistemas de reclutamiento del Antiguo régimen: la Ley de 1837. Rivilla Marugán, Guillermo. Universidad de Valladolid. En Guerra, derecho y política; aproximaciones a una interacción inevitable./coord. Por Manuela Fernández Rodríguez.
·Expedientes de quintas.
Padrones de quintas de 1850 y 1851.
Periódicos y publicaciones citados en el texto.










