El abastecimiento de pimienta en Morata en el siglo XVII
En 1619 se consumían 60 kilos de esta especia especia a un precio de ocho reales la libra
Pimienta, sal y cebolla, cuando se pone la olla. Este viejo refrán español, hace referencia a tres ingredientes habituales en multitud de recetas y que en el día de hoy son muy accesibles para todos. Pero no siempre fue así. Uno de ellos, la pimienta, llegó a ser tan codiciada y valiosa que fue utilizada hasta el siglo XV como moneda para el pago de dotes o impuestos. Hoy contamos cómo se abastecía Morata en los primeros años del siglo XVII de pimienta, una especia originaria de la India, muy apreciada desde siempre en la cocina y de la que se llegaron a consumir, según el documento que transcribimos, seis arrobas al año.
En los primeros años del siglo XVII las especias en general, y la pimienta en particular, ya no eran el artículo de lujo que siglos antes habían fomentado la apertura de rutas comerciales entre el oriente y occidente. El descubrimiento de América, en un viaje financiado por los Reyes Católicos precisamente para buscar nuevas rutas marítimas, había propiciado el abaratamiento de las especias pero, aún así, todavía no eran un producto accesible para todas las familias a la altura de 1619, el año en que está fechado el documento que trata sobre el abastecimiento de la pimienta en la villa de Morata.
Sepan cuantos esta carta de obligación vieren cómo yo, Juan de Sevilla, vecino de la villa de Morata otorgo y conozco por esta carta que me obligo a llevar y gastar de (…) Diego de Villegas, mercader y vecino de esta villa, seis arrobas de pimienta de la que está obligado a gastar en firme al concierto que tiene hecho en el estanco general de la pimienta de su majestad, las cuales seis arrobas de pimienta me obligo de las llevar y gastar en la dicha villa de Morata en todo este presente año de [mil] y seiscientos y diez y nueve pagándolas al contado como las fuere llevando a precio de ocho reales la libra ,para las vender en la dicha villa me ha dado licencia y no cumpliendo el dicho Diego de Villegas o quien su poder tuviere le pueda ejecutar y ejecute en lo que montan las dichas seis arrobas de pimienta al dicho precio con lo que de ella faltaren de llevar con solo el juramento de que no las he llevado y pagado con que se lo dijo (…) sin otra prueba alguna,lo cual le pagaré en esta villa de Madrid en su casa y poder donde no pueda enviar una persona a la cobranza a la dicha villa de Morata en quinientos maravedíes de salario cada día, de los cuales he de pagar en todo el tiempo que se ocupare (…) y para ello obligo mi persona y bienes y doy poder a la justicia de su majestad de cualesquier parte (...) en especial a los señores jueces de su majestad y renuncio a mi propio fuero jurisdicción, domicilio y la ley (…) y renuncio a cualesquier leyes de mi favor y lo otorgué ante (...) escribano y testigos, en la villa de Madrid a catorce del mes de enero de mil y seiscientos y diez y nueve años, siendo testigos Pedro (…), clérigo, y Francisco de Villegas y José de Palomares el Mozo y por el otorgante, que doy fe conozco, lo firmó un testigo porque dijo no saber firmar.
Joseph de Palomares, el Mozo.
Pasó ante mí Joseph de Palomares, escribano. (Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de José de Palomares. Tomo 3.132. folios 25 y 26).
Por esta carta de obligación -contrato-, el vecino de Morata Juan de Sevilla, muy posiblemente arrendador de la tienda* de especias de la villa, se aseguraba el abastecimiento de la pimienta consumida en Morata por el periodo de un año. Como en todo contrato, aparecen las condiciones de compra de la pimienta, el precio y la cantidad. El precio, 8 reales de plata por libra, estaba fijado por la Corona, en ese momento ocupada por Felipe III, por tratarse de un producto que se comercializaba por el sistema de estanco**.
Sobre el estanco de la pimienta, Angel Alloza Aparicio, en su trabajo El fracaso del estanco de la pimienta en Castilla, explica cómo se comercializaba esta especia en 1619:
(…) Durante los siguientes cuatro años la renta estuvo en manos de la Real Hacienda, administrada por Juan de Mendoza. En 1618 este administrador logró vender a los distintos estancos y partidos de Castilla 105.027 libras y tres onzas de pimienta por importe de 28.567.395 maravedíes, es decir, 937 quintales de los 1.200 que se habían comprado en Lisboa a razón de 35 cruzados el quintal. En 1619 se vendió casi un tercio más de especia que durante el año anterior, alcanzando la suma de 135.961 libras y 14 onzas, las cuales se colocaron por un valor de 36.981.630 maravedíes. Este último año se le habían asignado 152.544 libras compradas a un precio realmente interesante de 32 cruzados el quintal, a lo que habría que sumar unas cuantas centenas más de libras procedentes del contrabando y denunciaciones (...).
En el mismo trabajo se explica las características del comercio mundial de la pimienta, especia producida principalmente en la región de Malabar, en la India. Su alto precio hasta el siglo XV se debía a la dificultad de su comercio por la lejanía de los lugares de producción con Europa. Desde mediados el mismo siglo XV Portugal prácticamente monopolizó su comercio hasta que otras potencias como Holanda, Francia o Inglaterra intentaron acabar con el predominio de los portugueses. En 1619, año del contrato de compra de la pimienta para la villa de Morata, Portugal aún controlaba por entonces gran parte de su comercio mundial y como territorio integrado en la Corona de Castilla era su principal abastecedor. En el citado año de 1619 la pimienta ya no era un producto cuyo consumo se asociaba a las clases altas. Su precio se había reducido respecto a siglos anteriores, sobre todo debido a la entrada de pimienta de contrabando en la península realizada por comerciantes holandeses, aunque para las clases populares su adquisición aún no era muy accesible.
Por otra parte, tan importante como el precio fijado, 8 reales la libra, era la cantidad contratada por Juan de Sevilla para el abastecimiento de Morata: seis arrobas*** o 150 libras que, en medidas actuales, equivalían a 69 kilos, cantidad nada despreciable y que nos indica que la pimienta resultaba fundamental en la elaboración de recetas muy habituales en el siglo XVII, como todos los tipos de escabeches, fundamentales para conservar los alimentos, o los también muy frecuentes guisos de distintos tipos de carnes en pepitoria.
El sistema de estanco para la pimienta se mantuvo hasta 1684, año en el que la deficiente administración del mismo aconsejó su supresión.
*En el siglo XVII y en periodos anteriores y posteriores el abastecimiento de la villa se realizaba en las tiendas que controladas por el Concejo, o por el propietario del señorío de la villa, vendía diferentes productos como carne, pan, pescados ceciales o secos -como el bacalao-, sal o productos de mercería. En algunos documentos, como el Catastro de Ensenada, aparecen referencias documentales a estas tiendas y a los vecinos que las administraban. Es el el caso de la especería que aparece en las denominadas Respuestas Generales del catastro:
(…) Ángel y Silvestre Domingo, a cuyo cargo está la tienda de “especería” que hay en esta Villa, tienen la utilidad anual en ella y tráfico de lienzos, bayetas y otras cosas de cinco mil y cuatrocientos reales (...).
La venta de otros productos también aparecen reflejadas en la documentación catastral:
(…) Y por ventas sueltas le están regulados doscientos reales por dichos años, y mil y quinientos del producto de ellos en la carnicería, mil y seiscientos que cobra de las tiendas de mercería y abacería. (…).
**La venta de distintos productos mediante el sistema de estancos fue muy utilizado por la Corona Española desde la Edad Media y, de hecho, aún hoy se utiliza, por ejemplo, para la venta de tabaco. En el siglo XVII, los estancos, además de la pimienta, también se utilizaba para la distribución de productos tan heterogéneos como la sal, el propio tabaco o los naipes.
*** La libra de peso, aunque era una unidad de medida variable, en el territorio de la Corona de Castilla equivalía a 16 onzas (28,75 gramos), y un total, aproximadamente, de 460 gramos. La arroba era una unidad de masa que, también con distinto peso según el territorio.
Fuentes y bibliografía:
Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía Escribanía de José de Palomares. Tomo 3.132. folios 25 y 26.
El fracaso del estanco de la pimienta en Castilla, 1605-1684. Ángel Alloza Aparicio. CSIC. Obradoiro de Historia Moderna, nº 26, 91-118. 2007. http://dx.doi.org/10.15304/ohm.26.4075 consultado el 4 de enero de 20026.
Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros Maestros y Respuestas Particulares de Morata de Tajuña. H 408 y H 410.

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