jueves, 9 de abril de 2026

La compra de fincas del convento del Rosario en Morata

A finales del siglo XVII los frailes dominicos ampliaron su patrimonio inmobiliario en la villa

Los religiosos se dedicaron al cultivo de viñas y olivares y a la elaboración de vino y aceite

Durante unos doscientos años los monjes del convento del Rosario de Madrid mantuvieron una intensa actividad económica en Morata. En este tiempo, los religiosos, pertenecientes a la orden de los dominicos, gestionaron su hacienda en la villa que incluía fincas agrícolas de secano y regadío, un molino de aceite, lagares y bodegas de vino. Desde su casa de labor, localizada en una extensa finca urbana, situada en el entorno de lo que hoy conocemos como Casa Mac-Crohon, estos religiosos condicionaron en parte la vida económica de Morata tal como demuestran los documentos de compra venta que analizaremos en el blog.


Que la llegada de los dominicos a Morata, casi en paralelo con la compra del señorío de la villa por parte del I marqués de Leganés, significó un antes y un después para la economía de Morata se explica con la descripción del patrimonio que estos religiosos regulares acumularon y con la explotación de este patrimonio centrado especialmente en el cultivo de viñas y olivares y en la elaboración de vino y aceite. 

Aunque ya hemos tratado en el blog* en reiteradas ocasiones cómo se desarrolló la actividad de los monjes dominicos del Rosario en Morata recordemos, antes de afrontar nuevas informaciones sobre las actividades de estos religiosos en Morata que en su momento, y según los datos aportados por ellos mismos a los encargados de elaborar el Catastro de Ensenada, acumularon un patrimonio que incluía 81 fanegas de tierras de riego en la vega, 44 fanegas de secano en el llano,104 fanegas de viña (incluidas 3 fanegas de viñas de riego en la vega) con 36.863 cepas, 91 fanegas de olivares con 3.458 olivas (incluidas las 1.230 olivas que se cultivaban en las viñas), una era de trillar de dos fanegas (la tercera parte empedrada) y una poza para el cáñamo junto a la ermita de la Soledad. Este patrimonio se gestionaba desde la casa de labor, en la parcela donde actualmente se levanta la Casa Mac-Crohon, que se describía así catastro: 

(…) una casa en la población de esta villa que tiene de fachada sesenta y seis varas y de fondo sesenta y cuatro [una vara castellana equivalía a 0,83, metros], su habitación consiste en bajo y entresuelo con diferentes oficinas, dos lagares con dos vigas cada uno, una almazara de aceite con diez y siete tinajas de caber mil setecientas arrobas, bodega con diez cubas, su caber cinco mil arrobas, cueva con ochenta tinajas de caber cuatro mil arrobas, y un cocedero de vino con nueve tinajas, su cabida novecientas arrobas. Linda mediodía con calle que va a al camino de San Martín y norte casa de Don Julián Correa, vecino de Madrid, y se ha regulado su alquiler en cada un año en dos mil y seiscientos reales de vellón.

En el catastro, por último, también se describía, por último, la propiedad de un molino aceitero situado en la que por entonces, a mediados del siglo XVIII, se conocía como calle de Los Huertos:

Un molino aceitero con dos vigas y sus trojes correspondientes y veinte y seis tinajas para aceite que cabrán ochocientas arrobas y regulado por quinquenio en cada un año en mil y cien reales.

Compra-venta de tierras a vecinos de Morata

Al analizar el patrimonio de las órdenes religiosas durante el periodo histórico de la Edad Moderna se puede generalizar en el sentido de que estas propiedades procedían de las cesiones de los fundadores del convento o, también, de las adquisiciones que les habrían legado, vía testamentaria, distintos benefactores de estas órdenes religiosas**. En el caso del convento de los dominicos del Rosario fue el primer marqués de Monesterio [sic], Octavio Centurión, quien les cedió la sede central del convento en la calle de San Bernardo de Madrid.

Aunque aún no hemos podido localizar el origen de las propiedades rústicas que los religiosos dominicos acumularon en Morata -y también en la cercana localidad de Chinchón- cuando se instalaron en la villa resultaría presumible que el benefactor y creador del convento también dotara a la orden religiosa al menos una parte de sus propiedades rústicas en la villa. 

Lo que sí hemos podido documentar, en el legajo que analizamos esta semana, es que estos frailes dominicos fueron capaces de incrementar este patrimonio inmobiliario muy notablemente en el caso de las fincas de su propiedad en Morata. En un documento fechado en marzo de 1758, que se redactó para recoger la escritura de un censo de los monjes dominicos a favor de otros conventos religiosos pertenecientes a la orden de los carmelitas descalzos, los dominicos ofrecieron como garantía de pago una parte muy importante de las fincas rusticas que poseían en Morata. En la propia escritura se describen estas propiedades y, lo que es más importante para conocer la trayectoria de los dominicos en Morata, algunas de las fechas en que adquirieron estas propiedades a distintos vecinos de la villa y también de San Martín de la Vega y Chinchón.

Este extenso documento de veintitrés folios, conservado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid, incluye en efecto estos bienes patrimoniales que se ofrecieron en garantía y que aparecen reflejados así en dicho legajo:

(…) Un molino aceitero que pertenece a este dicho Convento en la Villa de Morata, a la calle que llaman de Los Huertos, que linda con corraliza que fue de Juan Pérez y Casa del Concejo y Abasto de los vecinos, con todos sus pertrechos.

Una tierra en la vega de riego de dicha villa de Morata de dos fanegas ocho celemines y tres cuartillos, que linda con tierras del Cabildo del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora del Rosario, y se riega por el reguerón del Torno.

Otra tierra en dicha vega, donde dicen La Esteba de una fanega, seis celemines y dos cuartillos que linda con tierra del marqués de Leganés y el caz de Las Canales y de (…) y se riega con aquel.

Otra tierra donde dicen Los Morales, de tres fanegas, dos celemines y tres cuartillos que linda con tierra que fue de Mathías Ruiz Bravo y la de el marqués de Espinardo y se riega por el caz que llaman de Villágueda.

Otra tierra en la Vega donde dicen El Taray de tres fanegas y un celemín, que linda con tierra que fue de Alfonso Fuertes y Don Pedro Fominaya, vecino de Chinchón.

Una viña al camino de la cuesta de San Martín de mil seiscientas tres cepas que linda con viñas que fueron de Damián de las Olivas, Don Antonio Morales, Francisca Alonso y Manuel Francisco Sánchez.

Un olivar donde dicen la Fuente del Valle de dicha villa, con veinte y siete olivas, que linda con olivares que fueron de Doña María de Miranda y herederos de Pedro Ruiz de Castañeda.

Otro olivar en el término de dicha Villa y Fuente del Valle que llaman el Mochuelero [sic] con cuarenta y ocho olivas que linda con el que fue del dicho Juan de (…).

Un olivar de treinta y una olivas en el término de dicha Villa de Morata, al camino que dicen de Alcalá que linda con olivar que fue de Manuel de las Olivas.

Otro olivar de veinte y tres olivas al camino de la Fuente del Valle que linda con el que fue de Juan Páez.

Otro olivar de veinte y tres olivas que linda a la raya de Arganda, término de Morata, que linda con el que fue de Pedro Sánchez Bravo.

Otro olivar al camino de Alcalá, término de dicha Villa, con ciento veinte y seis olivas, que linda con el que fue de Joseph de Morales, vecino de San Martín de la Vega, y Juan de la Cámara, vecino de Morata.

Otro olivar donde dicen Los Aulagares, con noventa y ocho olivas, que linda con (…) de Arganda y el que fue de Gabriel Ruiz Bravo.

Otro olivar de veinte y nueve olivas en dicho término de Los Aulagares, que linda con el que fue de Joseph Ruiz de Garcés y herederos de el licenciado Don Bernardino Garcés.

Otro olivar en el mismo término de Los Aulagares con ciento y ocho olivas, que linda con el Estado de Leganés y con olivar de dicha villa y herederos de Pedro Ruiz de Castañeda.

Otro olivar en término de dicha Villa, donde dicen Pies de (…), con veinte y siete olivas, que linda con el que fue de Juana Páez y Juan Páez, y otras cuatro olivas en la viña a la cuesta de San Martín, que toda esta hacienda compró el referido Convento del Rosario a Don Diego de Egiluz y Doña María Antuñano Garcés, su mujer, por escritura de venta otorgada en dicha villa de Morata a diez y ocho de julio de mil seiscientos noventa y dos ante Manuel Francisco Sánchez, escribano del Número y Ayuntamiento en la que va expresa la anterior pertenencia de una tierra en la vega de dicha Villa, de nueve fanegas y siete celemines que linda con tierra que fue del Licenciado Don Pedro de Platas y el marqués de Espinardo, y se riega por el caz de Villágueda, que la compró dicho Convento a Mariana Salado, Manuel de las Olivas e Isabel Ruiz su mujer, Juan Páez y María Ruiz de la Riva por escritura de venta que otorgaron en dicha Villa de Morata a veinte y seis de septiembre de mil seiscientos noventa y tres, ante Manuel Francisco Sánchez, escribano del Número en la cual se expresa su anterior pertenencia.

Un olivar y viña donde dicen La Solana, término de dicha villa de Morata con tres mil novecientas doce cepas y ciento y veinte olivas.

Una viña y olivar a Valdeza de quinientas cepas y diez y siete olivas.

Otro olivar al Parronal de ochenta y siete olivas.

Otro en La Hoya de la (…) de diez y nueve olivas.

Otro a Las Suertes de treinta y cinco olivas.

Una tierra a la Cárcava de cuatro fanegas y media.

Otra tierra en la vega de riego, donde llaman El Quijero, de fanega y media; y otra tierra en dicha vega de riego al (…) de dos fanegas y tres celemines, todo lo cual se vendió a dicho Convento por Francisco Alonso Colmenar y Magdalena Páez, su mujer, vecinos de San Martín de la Vega por escritura otorgada en ella a veinte y nueve de noviembre de mil seiscientos noventa y uno, ante Don Bartholomé Fernández, escribano del Número en la que se expresa su anterior pertenencia y linderos, hipotecando también la demás hacienda que por cualquier causa le pertenezca en la expresada villa y su término al citado Convento del Rosario, a quien por los títulos, causas y razones declaradas corresponden y pertenecen privativamente todos los expresados bienes, hacienda, casas y efectos libremente, sin más cargas que las referidas y la de una memoria cuyo cumplimiento está a cargo de este dicho Convento (…). (AHP. T.18.256. Fol. 171-194)

En total, y según este documento, los monjes regulares dominicos habían adquirido desde su llegada a Morata quince olivares, con 849 olivas; cuatro viñas con 6.015 cepas, y siete tierras de riego en la vega con una extensión de 28 fanegas y 3 celemines. Además, en esta relación de fincas adquiridas por los dominicos también aparece como garantía del censo firmado a favor de los carmelitas descalzos el molino aceitero de la calle de Los Huertos.

La escritura del censo también incluye las distintas fechas de adquisición de estas fincas rusticas*** y del propio molino, muy próximas entre sí y que, presumiblemente, no dejan de ser el reflejo de una buena capacidad de gestión de los dominicos de su patrimonio inmobiliario en Morata lo que habría generado unas plusvalías que los monjes aprovecharon para incrementar sus posesiones en la villa. 

Sobre esta gestión del patrimonio, y particularmente del cultivo de viñas y la elaboración de vino en la bodega de su propiedad en Morata, trataremos en la entrega del blog de la próxima semana. 


Fachada de la Iglesia del antiguo convento del Rosario en Madrid (siglo XIX, autor desconocido)


*En los siguientes enlaces se pueden consultar distintas entregas del blog sobre la presencia de los monjes dominicos del Rosario en la villa de Morata y su dedicación al cultivo de viñas, olivares y a la elaboración de vino y aceite:

https://historiamorata.blogspot.com/2015/11/auge-y-decadencia-de-la-casa-y-hacienda.html


https://historiamorata.blogspot.com/2021/12/moratatierra-de-olivares-y-de-aceite.html


https://historiamorata.blogspot.com/2022/03/moratatierra-de-vinas-y-de-vino-v.html?m=0


**En el caso del convento de los dominicos del Rosario de Madrid, de quien dependía la casa de labor de Morata, la fundación del convento debe a la voluntad de Octavio Centurión, miembro de una familia de origen italiano que se afincó en España desde el reinado de Felipe II. Banquero por tradición familiar y miembro del Consejo de Hacienda y del Consejo de Guerra de Felipe IV, estaba casado con Battina Doria y Centurión, emparentada a su vez con Policena Espínola, esposa del I marqués de Leganés cuando éste adquirió el señorío de la villa de Morata. La idea inicial de Octavio Centurión fue apoyar la fundación de un convento femenino, concretamente de las monjas capuchinas pero, finalmente, por motivos que desconocemos fueron los religiosos dominicos quienes ocuparon el convento que se localizó definitivamente en 1646, tras una primera ubicación en Porta Coeli, en la calle de San Bernardo de Madrid muy cderca también del palacio de los marqueses de Leganés.



***Las fechas de compra se expresan en la propia escritura:

1ª compra: a Don Diego de Egiluz y Doña María Antuñano Garcés, su mujer, por escritura de venta otorgada en dicha villa de Morata a diez y ocho de julio de mil seiscientos noventa y dos.

2ª compra: a Mariana Salado, Manuel de las Olivas e Isabel Ruiz su mujer, Juan Páez y María Ruiz de la Riva por escritura de venta que otorgaron en dicha Villa de Morata a veinte y seis de septiembre de mil seiscientos noventa y tres.

3ª compra: Francisco Alonso Colmenar y Magdalena Páez, su mujer, vecinos de San Martín de la Vega, por escritura otorgada en ella a veinte y nueve de noviembre de mil seiscientos noventa y uno.



Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Domingo José de las Casas. 18.526 Folios 171 al 194.

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