jueves, 22 de enero de 2026

Oficios artesanos en la villa de Morata en los siglos XVIII y XIX

Para ejercer como maestro de zapatero, herrero o carretero los aspirantes debían realizar un examen ante los veedores de su gremio

En enero de1834 Maria Cristina, la reina regente, retiraba definitivamente los privilegios a las organizaciones gremiales que habían regulado el ejercicio de multitud de oficios desde la Edad Media. Hasta la publicación de ese decreto, para ejercer estos trabajos era necesario contar con la autorización expresa de cada uno de los gremios existentes. En la entrega de esta semana nos fijamos en varios vecinos de Morata que, entre mediados del siglo XVIII y las primeras décadas del siglo XIX, ejercían en la villa después de ejercer como aprendices y oficiales y de presentarse, como era obligatorio, a las pruebas que les habilitaba para ejercer en oficios en tan diversos como zapatero, carretero o herrero. 



El censo de familias elaborado por los jueces encargados de realizar el Catastro de Ensenada en 1751 incluía los miembros de cada una de las familias residentes en Morata y la profesión de los cabezas de familia. Además de una mayoría de agricultores y jornaleros, aparecían panaderos, carniceros, médicos o maestros de escuela y otros oficios y profesiones que requerían una autorización expresa y un examen, del gremio pertinente para que se pudiera ejercer. 

En la documentación de la época hemos localizado los expedientes del examen al que se presentaron tres vecinos de Morata para ejercer como zapatero, herrero o carretero.

En el año 1768, Rufino Guerra acudió a la ciudad de Madrid para realizar las pruebas pertinentes que le habilitaban para ejercer el oficio de zapatero. En el censo citado de 1751 Rufino ya figuraba como hijo de Joseph Guerra Bustamante, de 34 años de edad, de oficio zapatero de nuevo y casado con Micaela de Miguel, de 29 años. En esos años de control gremial del trabajo, se distinguía entre los denominados zapateros de nuevo y los zapateros de viejo. Rufino Guerra, hijo de Manuel, como él mismo declaró cuando se presentó a las pruebas para ser reconocido como maestro, ya conocía el oficio en el que había trabajado como aprendiz y oficial en el taller de su padre localizado en la que entonces se conocía como calle de la Cruz de Calderón, posteriormente Humilladero, 28 de marzo y actualmente Estrella.

En el documento que reproducimos, del 12 de diciembre de 1768, el Gremio de Zapateros de Madrid le reconocía la formación para ejercer como maestro zapatero:

Carta de examen otorgada por los veedores de obra prima [aprendices]a favor de Rufino Guerra.

En la villa de Madrid a doce de diciembre de mil setecientos sesenta y ocho, ante mí el Escribano de Su Majestad parecieron Roque (...), Antonio Rosales y Joseph Solá y Francisco Xavier Moreno, vecinos de esta Corte, maestros de obra prima en ella, veedores y examinadores de su gremio que de ser así yo el infrascripto certifico, y dijeron que ante ellos había comparecido Rufino Guerra, natural de la villa de Morata, hijo de Joseph Guerra y María Miguel, de edad de treinta y un años, de mediana estatura, ojos pardos, moreno de rostro, cerrado de barba y una cicatriz en medio de la nariz, suplicándoles que en atención al dilatado tiempo que se hallara usando el oficio de obra prima, trabajando el tiempo necesario de aprendiz y de oficial que previene la ordenanza de su gremio y hallarse hábil para ser maestro le admitiesen a examen y siendo así despachar en a su favor [sic] título y carta de examen en forma; y los otorgantes conociendo lo justo de su instancia le admitieron a él y le mandaron cortar y hacer zapatos de distintos géneros, modas y tamaños, lo que con buen oficio ejecutó a satisfacción de los otorgantes, dando puntual razón a las preguntas que se le hicieron. Y usando estos de las facultades que por las ordenanzas de su Gremio se les confieren, declaran por maestro examinado del dicho oficio de obra prima a el expresado Rufino Guerra, a quien dan licencia y facultad cumplida para así en esta Corte como en las demás Ciudades, Villas y Lugares de estos Reinos y Señoríos pueda tener su tienda pública y no secreta, con oficiales y aprendices, sin incurrir con ello en pena alguna. Y los otorgantes suplican a los señores Duques, Marqueses, Condes, Alcaydes de los Castillos, Casas Fuertes y Llanas y demás Jueces y Justicias de Su Majestad tengan a el dicho Rufino Guerra por tal maestro examinado del dicho oficio, sin permitir que persona alguna se lo impida, y juran los otorgantes, por Dios nuestro Señor y una señal de la Cruz en forma de Derecho, que en este examen no ha intervenido ni dolo ni fraude alguno, más que la (…) citado Rufino Guerra, a cuyo favor expiden este título y carta de examen en forma, previniendo que por dicha escritura nos ha satisfecho los doce ducados que corresponden a la Casa de Huérfanos, y así lo dijeron, otorgaron y firmaron, siendo testigos Antolín (...) Enrique Guevara y Vicente Pimentel, residentes en esta Corte.

(…) Rufino Guerra.

Joseph Soto

Francisco Gabriel Moreno

Antonio Rosales

Roque (...).

Manuel Francisco de Morera.

(AHPM. Escribanía de Francisco Manuel de Morera. Tomo 18.299. Folios 246 y 247).

Gracias a este documento, Rufino ya estaba habilitado para ejercer el oficio de zapatero, exactamente igual que su padre. Continuaba así una tradición muy habitual en esos años: ejercer el oficio de la familia que, en el caso de Rufino Guerra, además de su padre zapatero, también ejercía su tío Francisco Guerra Bustamante, de 30 años, registrado como zapatero de nuevo en el censo de 1751.


Expediente del examen de Rufino Guerra como maestro Zapatero (Fuente: AHPM. Tomo 18.299. Fols. 246 y 247).


Exámenes para ejercer el oficio de carretero y de herrero y fin de los gremios

Unos años después de que Rufino Guerra superara el examen que le permitía ejercer de zapatero otro vecino, Enrique Ponce León, natural de la villa de Torrejón de Velasco pero residente en Morata, donde estaba casado con Manuela López. El 9 de noviembre de 1801 también acude a Madrid a realizar el examen para ejercer como carretero en Morata. También en su caso Enrique Ponce de León proviene de una familia de carreteros y, antes de presentarse ante los veedores de su gremio, ya había a ejercido durante años como aprendiz y como oficial en el taller de su padre en su villa natal de Torrejón de Velasco. 

En su expediente también aparecen sus señas físicas, es de estatura regular, algo moreno y con una cicatriz en la muñeca de la mano derecha en seguida por encima del pulgar. Tras declarar su experiencia ante los examinadores solicitó ser admitido a examen. En dicho examen, los veedores le pidieron que realizara varias piezas para galera y otras para máquina y le han hecho varias preguntas y repreguntas tocantes al mencionado oficio. Superado el examen, fue autorizado a usar y ejercer el oficio de Maestro de Carretero, teniendo taller, tienda y obrador público, no secreto, con oficiales y aprendices o sin ellos sin incurrir en pena alguna (…). (AHPM. Escribanía de Miguel Delgado. Tomo 19.987. Folios 268 y 269)

Ya en la segunda década del siglo XIX otro vecino y natural de Morata, Elias Martínez, también acude a Madrid para presentarse ante los veedores del Gremio de Herreros de Ganado. Esta expresión incluye tanto a los herradores de ganados de labor como al oficio de cerrajero y fabricante de herramientas de trabajo para la agricultura. Elías, como ya sucedió anteriormente con los vecinos de Morata Rufino Guerra, zapatero de nuevo, y con Enrique Ponce de León, carretero, pertenecía a una familia cuyos miembros ya consta que ejercían el oficio de herrero de ganado en Morata en el años 1751. En esa fecha, Manuel Martínez, viudo, ya trabajaba como herrero, junto con su hijo Manuel, padre de Elias, que ejercía como oficial en el taller que la familia poseía en la que entonces conocida como calle del Ciego que, popularmente, también se denominaba calle de la Fragua.

En la carta de examen de Elías Martínez se reproduce el modelo de expediente que ya hemos visto en los casos anteriores y en el que se recoge su edad, 40 años, y que está casado con Ventura Roldán. Tras describir su aspecto físico, su estatura de cinco pies, color trigueño, pelo y cejas negro, ojos pardos, nariz regular, en el expediente también expone estar ejerciendo el oficio de herrero de ganado en la dicha Villa de Morata, con su taller público como lo había tenido y tiene en la actualidad el dicho su padre en la expresada Villa de Morata, con el que había aprendido y (…) adquirido los conocimientos necesarios para ser maestro de dicho arte. Para que demostrara su experiencia, los veedores y examinadores pidieron da Elías que hiciese un buje grande el cual ejecutó a satisfacción de los otorgantes, dando puntual razón de las preguntas que se le hicieron, por todo lo cual (…) es lo mandado por dichos veedores y con arreglo a las Ordenanzas de su Gremio le declararon por Maestro examinado de Herrero de ganado (…).

Cuando Elías Martínez se presentó ante los veedores de su gremios para obtener la autorización para ejercer el oficio de maestro de herrero, el poder y la influencia que estos organismos habían ejercido desde la Edad Media ya se encontraba en declive. El espíritu liberal que impregnaba la Constitución de 1812 redujo esta influencia gremial que desapareció, definitivamente, cuando en 1834, la reina regente, María Cristina, emitió un decreto que en, la práctica, significó la desaparición de los gremios: 

Deseando remover cuantos obstáculos se opusieron hasta ahora al fomento y prosperidad de las diferentes industrias, convencida de que las reglas contenidas en los estatutos y ordenanzas que dirigen las asociaciones gremiales, formadas para protegerlas han servido tal vez para acelerar su decadencia [he decidido] que todas las ordenanzas, estatutos o reglamentos peculiares de cada ramo de industria fabril que rigen hoy, o que se formen en lo sucesivo, hayan de arreglarse (…) a las bases siguientes. Entre estas nueve bases, el decreto en su punto tercero establecía que no podrán formarse asociaciones gremiales destinadas a monopolizar el trabajo de un determinado n número de individuos (…). Decreto real, emitido el 20 de enero de 1834 publicado en la Gaceta Oficial el 30 de enero.


Fuentes y bibliografía:

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Francisco Manuel de Morera. Tomo 18.299. Folios 246 y 247.

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Miguel Delgado. Tomo 19.987. Folios 268 y 269.

  • Archivo Histórico de Protocolos de Madrid. Escribanía de Alfonso García Ximénez. Tomo 22.415. Folios 136 y 137).453

  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros Maestros y Respuestas Particulares de Morata de Tajuña. H 408 y H 410.




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