martes, 9 de mayo de 2017

La desamortización de la dehesa carnicera (XII)
Al tratar de las primeras desamortizaciones de los bienes de propios del Ayuntamiento de Morata ya hablamos de la subasta de la dehesa carnicera y se apuntó los problemas legales que se generaron con la primera adjudicación de la finca.
Esta dehesa era, sin duda, la finca rústica de mayor de valor de las que pertenecían a los bienes de propios de Morata. Situada al noreste de la población, la dehesa pertenecía al patrimonio comunal de Morata desde el siglo XVI. En 1568 Felipe II aprobó la venta de baldíos y el concejo de Morata acordó la compra de la dehesa carnicera que, en esos años, tenía una superficie de 200 fanegas o al menos esa es la superficie que aparece en la documentación correspondiente a las ventas de baldíos.
En el siglo XVIII, al elaborarse el Catastro de Ensenada, los responsables del concejo declaran que entre los bienes de propios se incluye (…) una dehesa para pasto del ganado lanar, de mala calidad, como de un cuarto de legua de larga y medio de ancha, situada al oriente de esta población y dista de ella un cuarto de legua (…).
Ya en el siglo XIX, las Ordenanzas de la villa recogen la prohibición de que los ganados entren a pastar en la dehesa:
(…) ordenaron que ninguna persona entre a pastar ningún género de ganado así vacuno como cabrío, ovejuno, porcino, asnal, mular ni caballar en los pastos destinados de tiempo inmemorial a esta parte los ganados de las obligaciones de esta villaa como es la dehesa, pena de cuatro maravedíes por cabeza de ganado ovejuno, porcino o caprino, y ocho siendo vacuno, asnal, mular ni caballar (…).
Arriendo de los pastos y el esparto de la dehesa
Estos documentos de los siglos anteriores a la desamortización constatan la inclusión de la dehesa carnicera entre los bienes de propios del Ayuntamiento y como el concejo intentaba rentabilizar este patrimonio con el arriendo de los pastos a los adjudicatarios del abastecimiento de carne de la villa. Así sucedió hasta que se liberalizó el abasto de carne en la villa. A partir de entonces, ya en el siglo XIX, los pastos se siguieron arrendando a los ganaderos que pujaran por ellos:
Por disposición del Excmo. Señor gobernador de esta provincia se saca a pública subasta en la villa de Morata el aprovechamiento de los pastos de invierno de la dehesa carnicera perteneciente a sus propios, que se hallan valorados en la cantidad de 3.000 reales, bajo el pliego de condiciones que está de manifiesto en la secretaría del ayuntamiento, en el que se ha señalado para su único remate el próximo día 19 del mes siguiente de octubre de once a doce de la mañana en la sala capitular. (…). (Boletín Oficial de Madrid, 19 de septiembre de 1851).
La dehesa, además de los pastos, también aportaba al concejo el importe de la explotación de su esparto que también se subastaba por parte del Ayuntamiento. En 1857, cuando ya se había iniciado el proceso de desamortización y se había publicado el anuncio de subasta de la dehesa, aun se convocaba la subasta para el aprovechamiento del esparto:
Alcaldía constitucional de Morata
En la villa de Morata de Tajuña, a pesar de haberse anunciado dos remates para la subasta del aprovechamiento del esparto de la mitad de la dehesa de propios de la misma, no ha habido licitadores, por lo que se ha señalado el día 27 del actual para la celebración de nuevo remate en las casas consistoriales (…), advirtiéndose que se admitirán posturas que cubran las dos terceras partes de la cantidad de 700 reales, en que ha sido valuado el expresado esparto por el perito agrónomo. (Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, 24 de septiembre de 1857).
Edificio en ruinas de la dehesa carnicera (Imagen publicada en Morata de Tajuña, Ayer y Hoy)
 Primera subasta y anulación de la adjudicación
De hecho, fue en 1856 cuando la dehesa carnicera salió a subasta-por primera vez-tras la publicación en el Boletín Oficial de Ventas del anuncio en el que se especificaban las características de la finca:
Una dehesa en término de Morata, de tercera calidad, la cual contiene dentro de su perímetro algunos romeros, carrascas, espartos y pastos, todo de segunda calidad perteneciente a los propios de dicho Morata; linda al norte con el camino de Valdilecha y viñedo, Oeste, término de Perales de Tajuña, Poniente con el barranco Colorado y fuente de Chirola?; tiene de cabida 620 fanegas, que hacen 232,95 hectáreas y 40 centiáreas, no admitiendo dicha dehesa división sin menoscabo de su valor para el Estado. Ha sido tasada en 12.200 reales, y capitalizada por la renta de 4.200 reales, según los peritos en 94.300 reales, tipo para la subasta.
Tras esta primera subasta, la dehesa fue adjudicada a Joaquín Marraci y Soto, un vecino de Madrid que, en este año, también se adjudicó la octava parte del molino harinero de arriba –el molino hundido- que pertenecía desde la edad media al concejo. El nuevo propietario de la dehesa realizó mejoras en su propiedad –construyó la casa cuyas ruinas aún se conservan y nuevas dependencias para mejorar el rendimiento de la finca- y en 1859 anunció el arriendo de los pastos de invierno al mejor postor:
Se arriendan los pastos de invierno de la dehesa de Morata de Tajuña, propia del Sr. Joaquín Marrací y Soto, distante cinco leguas de esta capital: los que quieran enterarse del pliego de condiciones, pueden hacerlo todos los días no feriados (…) en la casa de José Félix Vega, en la villa de Morata, hasta el 27 del actual, pues la subasta se verificará el domingo 2 del próximo octubre, a las once de la mañana en dicho pueblo. (Diario de Avisos de Madrid, 24 de septiembre de 1859).
Sin embargo, y a pesar de que Joaquín Marrací realizó importantes inversiones en la dehesa, lo que confirmaba que a diferencia de otros compradores de bienes desamortizados no tenía intereses especulativos con su adquisición, la constatación de que se había producido un error en la tasación de la finca subastada dio paso a un proceso revocatorio de la primera subasta que desembocó en su anulación y a la convocatoria de una nueva subasta, en 1861, que se anunciaba así:
Una dehesa de segunda clase y de secano, sita entre El Taray y el Llano de Arriba, término de Morata de Tajuña, procedente de sus propios, contiene pastos, carrasca de segunda, romero, tomillo, esparto, 10 álamos blancos, una fuente permanente de aguas potables con un caño [¿Chirola?], dos manantiales, dos charcas para lavadero con sus correspondientes piedras en tosco y un horno de cocer cal, esta finca tiene la servidumbre de dos sendas para el disfrute de las heredades inmediatas y otra para el disfrute del agua de dicha fuente que aprovecha el vecindario, su cabida 687 fanegas equivalentes a 232 hectáreas, 15 áreas y 90 centiáreas. Linda N. con viñas y olivares de particulares, M con viñas y olivares de particulares, L con el término de la Gracia y P. con el barranco Colorado; ha sido tasada en 156.000 reales y capitalizada por la renta de 6.780 reales que la han graduado los peritos, en 152.552 reales, tipo para la subasta. (NOTA. Dentro del perímetro de esta finca hay una casa edificada, la cual no se ha incluido en la tasación.

Bibliografía y fuentes:
  • Colección legislativa de España. Sentencias del Consejo de Estado. Año 1863. Sentencia 106. Imprenta del Ministerio de Gracia y Justicia, Madrid.
  • Archivo Histórico Provincial de Toledo. Sección Hacienda. Catastro de Ensenada. Libros maestros y respuestas generales. Bienes de Eclesiásticos. H 408 y  H. 410.
  • Publicaciones y periódicos citados en el texto.
  • Ley de desamortización de Pascual Madoz de 1 de mayo de 1855
  • Boletín Oficial de Venta de Bienes Nacionales de la Provincia de Madrid.
  • Hacienda real y mundo campesino con Felipe II. Las perpetuaciones de tierras baldías en Madrid. Alvar Ezquerra, Alfredo. Comunidad de Madrid-Consejería de Agricultura. Madrid, 1990.

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