miércoles, 30 de agosto de 2017

Morata en la prehistoria, primeros pobladores en el Valle del Bajo Tajuña (IV)


Las cuevas de El Fraile

En el término municipal de Morata existe un enclave arqueológico muy emblemático, las Cuevas de El Fraile. Curiosamente, en el estudio arqueológico del Valle del Tajuña -que constituye la principal fuente de documentación de las entradas del blog para analizar el periodo prehistórico de Morata- sólo aparece una mención a este paraje pero no, como sería de esperar, en relación a las cuevas excavadas en el frente yesífero del cerro, sino como un sitio moderno-contemporáneo en el que se recuperaron varios fragmentos cerámicos a torno (1 asa, 1 galbo con decoración “a peine”, más 3 bordes y 5 galbos vidriados).
La importancia arqueológica de las cuevas de El Fraile de Morata sí que se destaca en otros trabajos de investigación relativos a la prehistoria de la zona central de la península ibérica, más concretamente en varias investigaciones relativas al valle medio del Tajo durante la II Edad del Hierro (400 a 150 a.C.). A este periodo prehistórico se asignan un tipo de cuevas artificiales muy presentes en la comarca del Bajo Tajuña o municipios cercanos: el Risco de las Cuevas de Perales de Tajuña es el conjunto más importante y más estudiado de todos ellos, pero existen otros enclaves de cuevas artificiales en Tielmes (Ermita de los Mártires), Colmenar de Oreja (Cuevas de los Castrejones), Carabaña (Cuevas de Cabeza Gorda) y, por supuesto, las Cuevas de El Fraile de Morata.
Dionisio Urbina, en un trabajo publicado en 1998 (Cuevas artificiales del Hierro II en la cuenca media del Tajo. Estudios de prehistoria y arqueología madrileñas) analiza varios de estos yacimientos arqueológicos en los que aparecen cuevas horadadas en lo que denomina frentes de escarpe.
Al analizar las cuevas de Morata, que identifica como Cerro de las Cuevas de Morata de Tajuña, Urbina señala que este talud está muy erosionado, pero aún se distinguen 7 cuevas, una de ellas con la entrada paralela al frente de escarpe y camuflada por este, mientras que se asoma una pequeña ventana sobre el talud.
Urbina indica en su trabajo que las cuevas se utilizaron en la península desde el Neolítico como hábitat o, incluso, como puntos de enterramientos. En el caso concreto de las cuevas analizadas en su trabajo sobre la cuenca media del Tajo, Urbina apunta a una ocupación de estas construcciones que pudo ser prolongada o alterna, desde finales del siglo IV o comienzos del siglo III a.C. a finales del III o comienzos del IV d.C. Es decir, la ocupación de estas cuevas se inicia en la Edad del Hierro y se prolonga hasta la época romana e incluso la Edad Media, sin que falten algunos autores que, como veremos, también apunten a la utilización de estas construcciones en el periodo de ocupación musulmana de la península.
Otro investigador que se ha interesado por estas cuevas construidas en frentes de escarpe es Jorge de Torres Rodríguez. En su tesis doctoral presentada en la Facultad de Geografía e Historia, Departamento de Prehistoria, de la Universidad Complutense de Madrid (La tierra sin límites, sociedad e identidades en el valle medio del Tajo-S. IX-I a. C., Madrid, 2012) asocia también cronológicamente estas cuevas artificiales a la Edad del Hierro II y las relaciona con la existencia en sus proximidades de poblados amurallados, como sucede en el caso de Morata con la presencia del poblado amurallado de El Castillejo o Dehesa Carnicera, situado en una ladera en la orilla derecha del río Tajuña, o el de El Balcón de Pilatos, en la margen izquierda del río, a los que nos referimos en la anterior entrega del blog.
Jorge de Torres señala que la asociación entre asentamientos fortificados y cuevas se repite también de manera habitual en asentamientos de la Segunda Edad del Hierro de la Comunidad de Madrid, de manera que podría hablarse de un tipo de construcciones integrado en el sistema de poblados amurallados que se desarrolla a partir del siglo IV a.C. en la región.
El investigador cita también el Risco de las Cuevas de Perales de Tajuña y las cuevas conocidas como Los Mártires, en Tielmes. Para los tres grupos señala que las cuevas del valle del Tajuña son incluidas dentro del conjunto de cuevas utilizadas durante la II Edad del Hierro, sin descartar su uso en etapas posteriores, y se les asigna el mismo carácter de lugares de refugio en periodos de inseguridad.
En las conclusiones de su tesis doctoral Jorge de Torres apunta, por último, que la interpretación de las cuevas artificiales del valle medio del Tajo como graneros o refugios tendría un carácter comunal, al igual que los propios yacimientos amurallados que inicialmente serían áreas destinadas a la protección de recursos para acabar deviniendo en poblados habitados permanentemente.
Imagen aérea del paraje de las cuevas "El Fraile"

Medidas topográficas de las Cuevas del Fraile
Las cuevas del Fraile de Morata también merecieron la atención de otro investigador del periodo prehistórico, Agustí Ribera y Gómez, autor de una tesis doctoral sobre cuevas artificiales en la región de Valencia. Ribera y Gómez cita a Dionisio Urbina y sus trabajos sobre las cuevas artificiales en el valle medio del Tajo pero lo más interesante de sus referencias a las cuevas de El Fraile de Morata es que detalla las medidas de cada una de las siete cuevas que se conservan.
Agustí Ribera, en el año 2005, realizó una exploración de las cuevas situadas en un risco de yeso cristalizado, actualmente muy deshecho e inestable con grandes desprendimientos. Según este trabajo se pueden contar al menos siete cavidades artificiales, de las cuales hay un subgrupo de 3 intercomunicadas situadas hacia el norte en las que se encuentran algunos detalles más interesantes. Este subgrupo se ha hundido en la parte sur y donde debería estar la boca principal ahora miran al poniente.
Las dimensiones de las cuevas, o habitaciones según el término utilizado por Agustí Ribera serían las siguientes:
  • La cueva 1 tiene unas medidas de 3 por 1,80 metros y una altura de 1,80 metros. Cuenta con dos nichos alargados en las paredes, uno al sur, de 70 centímetros de largo por 30 de altura y otros 30 de profundidad y otro al norte de dimensiones un poco mayores.
  • La cueva 2 se encuentra a una altura de un metro más elevada que la anterior y se accede por una puerta de 60 centímetros de ancho por unos 90 de alto, con un dintel arqueado. Tiene una planta irregular, con medidas máximas de 4 por 2 o 3 metros y una altura de 1,80 metros. Tiene un rebaje casi rectangular, de 50 por 1,20 metros de poca profundidad. El costado sur se encuentra caído.
  • La cueva 3 es más pequeña que las anteriores(1,20 por 1,80 metros, por 1,60 de alta) y también ha desaparecido en el frente oeste.
  • La cueva 4 se sitúa unos 5 metros al sur, antes de llegar al otro subgrupo. Esta colgada a unos 6 metros y tiene unas dimensiones aproximadas de 3,50 por 2,40 metros por 1,30 de alto.
  • La cueva 5 tiene unas dimensiones de 4 por 3,5 metros de planta y 1,5 de alta. Tiene un hueco rectangular en la parte norte de 1,40 de ancho con una altura de 1 metro y una profundidad de 40 centímetros. Según Ribera, esta habitación y la siguiente están totalmente abiertas al poniente, o sea que el sector de la boca caería algún desprendimiento.
  • A la cueva 6 se accede, según el investigador, por un paso abierto en la pared sur, de unos 80 por 60 centímetros. Esta cueva tendría unas dimensiones de 3,40 metros de ancho por 2,40 de largo y 1,20 de alto.
  • Al sur de la cueva 6 y un poco por debajo, se encontraría la cueva o habitación 7 que según Agustí Ribera se corresponde con una cavidad un poco más grande y más alta pero muy erosionada.
Este investigador, como Urbina, relaciona las cuevas de El Fraile de Morata con la Edad del Hierro II aunque tampoco descarta un posible origen o uso de estas cuevas en la época medieval andalucí.


Fuentes y bibliografía:
  • Benito López, José Enrique. Estudio Territorial en el Valle del Tajuña (Madrid), una aproximación arqueológica. - Departamento de Prehistoria de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2015.
  • Almagro Gorbea, M. y Benito, J. E. La prospección arqueológica del valle del Tajuña. Una experiencia teórico-práctica de estudio territorial en la Meseta. Complutum, 4. Madrid, 1993.
  • Rosa, R. de la y Almagro, M. Prospección arqueológica del Valle del Tajuña: Morata de Tajuña. Estudios de prehistoria y arqueología madrileñas. Madrid, 1991.
  • Catalogo de la exposición “El cerro de La Gavia: el Madrid que encontraron los Romanos”. Museo de San Isidro. 14 de junio-25 de septiembre de 2005. El Cerro de la Gavia y los recintos amurallados del Hierro II en el centro de la Península. Dionisio Urbina Martínez y Jorge Morín de Pablos.
  • Urbina, Dionisio. Cuevas artificiales del Hierro II en la cuenca media del Tajo. Estudios de prehistoria y arqueología madrileñas.
  • Urbina, Dionisio. Espacio y cultura material del Hierro II en la Mesa de Ocaña. Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid, Madrid, 1997.
  • Torres Rodríguez, Jorge de. La tierra sin límites: territorio, sociedad e identidades en el valle medio del Tajo (S. IX-I a. C.). Tesis doctoral. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, 2012.
  • Covetes dels Moros coves finestra en el Xarq Al-Andalus Arqueologia de les coves penjades artificials valencianes-Agustí Ribera i Gómez. Tesis Doctoral-Departament de Prehistoria, Arqueologia, Història Antiga, Filologia Griega i Filologia Latina-Facultad de Filosofía y Letras. Alicante, 2016.

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