martes, 28 de agosto de 2018

Ignacio Rojo Arias, un morateño testigo y protagonista de la historia (II)

Tras conseguir que la Audiencia Territorial de Madrid revocase la pena de 27 meses de cárcel que se le había impuesto por un delito de injurias y calumnias contra el gobernador civil de Ciudad Real, Rojo Arias continúo con su frenética actividad. Periodismo, abogacía y política ocupaban el tiempo de Ignacio, ya casado con Felisa R. Monroy –con la que tendría dos hijos, Rafael y Consuelo- en una década, la de los años 60 del siglo XIX, que marcaría el futuro de España durante varios años más.


Político destacado en la revolución de 1868
El triunfo de la revolución del 68 coincidió con una de las etapas vitales más intensas de Ignacio Rojo Arias. El movimiento revolucionario, que se había iniciado el 17 de septiembre en Cádiz con la sublevación del almirante Topete, rápidamente se extendió al resto de España donde se formaron varias juntas revolucionarias. Con la victoria el 28 de septiembre, en la localidad cordobesa de Alcolea, del general Serrano frente a las tropas leales a la monarquía isabelina –lo que provocó la salida de Isabel II de España-, se inició un periodo histórico apasionante que dio paso a la llegada al trono de Amadeo I, su abdicación, la proclamación de la I república y el golpe de estado que en 1874 trajo, de nuevo, la restauración monárquica. Todo ello en seis escasos años, los que van de 1868 a 1864.
Figuras militares como el general Serrano, el almirante Topete y Prim, junto a políticos de prestigio como Sagasta o Ruiz Zorrilla, aunque estaban lejos de compartir unánimemente las mismas ideas progresistas, sí que aglutinaron las fuerzas necesarias para que impulsar junto a los movimientos favorables a la república un profundo cambio político que se conocería como sexenio revolucionario. En estos año, Ignacio Rojo Arias participaría activamente y con mucho protagonismo a partir del momento en que los sucesos de septiembre provocaran la caída de Isabel II y se iniciara un auténtico terremoto político que el abogado morateño viviría en primera fila .
Antes de que el 8 de octubre de 1868 se formara el gobierno provisional presidido por el general Serrano, Ignacio Rojo ya había intervenido en varias decisiones políticas importantes. Como miembro de la Junta Provisional Revolucionaria de Madrid, Rojo firmó varios pronunciamientos publicados en el periódico oficial de esos años, La Gaceta de Madrid. El 3 de octubre publica un comunicado de la Junta Provisional de Gobierno invitando a los madrileños a celebrar el triunfo de la revolución:
Madrileños, ayudada por vuestra inteligente cooperación, inspirada en vuestros patrióticos sentimientos, la Junta Revolucionaria de gobierno ha procurado llenar su difícil encargo conservando el orden y la tranquilidad que imperan en Madrid desde que secundasteis con indecible entusiasmo el grito de libertad y regeneración alzado en Cádiz por el Ejército y la Marina. Hoy que la revolución consumada sobre la caída del trono de los Borbones domina en toda España, es llegado el instante de solemnizar tan fausto suceso con una fiesta cívica, cuyo principal ornamento sea el popular regocijo. En el vestíbulo del Palacio de las Cortes, emblema de la Soberanía de la Nación, nos hallareis hoy juntos para saludar el desfile del Ejército y del pueblo fraternalmente unidos. Las revoluciones dinásticas son siempre revoluciones nacionales, y el Ejército y el Pueblo, los españoles todos, anhelan demostrar á la faz de Europa, del mundo, que están interesados en consolidar el triunfo de los derechos individuales a tanto precio reivindicados las libertades públicas definitivamente conquistadas.
Obra de todos los partidos liberales, obra del pueblo, la revolución española debe ostentarse siempre orgullosa del compromiso de honor que ha contraido, y armada de su soberanía.
¡Viva el sufragio universal! ¡Viva el pueblo soberano!
¡Viva el Ejército! ¡Viva la Marina! (…).
Ignacio Rojo, como miembro de la Junta Provisional de Gobierno, firma este manifiesto junto a otros destacados revolucionarios como Pascual Madoz, Estanislao Figueras, Francisco Romero Robledo o José Olozaga.
Dos días después, el 5 de octubre, La Gaceta publicaba otra nota de la Junta Provisional en la que también aparecía la firma de Rojo Arias y en la que se anunciaba la formación de un gobierno provisional presidido por el general Serrano hasta la convocatoria de las cortes constituyentes:
Junta Provisional de Gobierno
Consumada felizmente la gloriosa revolución que se inició en Cádiz, y llegado el caso de organizar la Administración pública, esta Junta Revolucionaria de Madrid encomienda al Capitán general de ejército D. Francisco Serrano, Duque de la Torre, la formación de un Ministerio provisional que se encargue de la gobernación del Estado hasta la reunión de las Cortes Constituyentes (…).
De este Gobierno Provisional, encabezado por el general Serrano, también formaban parte dos figuras políticas muy próximas a Rojo Arias: Ruiz Zorrilla, del Partido Demócrata Radical, y Práxedes Mateo Sagasta, miembro del Partido Liberal y del que, con el paso del tiempo, el político madrileño sería fiel seguidor en el periodo de la Restauración propiciada por Cánovas del Castillo a partir del año 1874.

Imagen de Ignacio Rojo Arias hacia 1870

Rojo Arias elegido diputado por Ciudad Real en las cortes constituyentes
La convocatoria de unas Cortes Constituyentes fue el primer mandato del Gobierno Provisional encabezado por el general Serrano. Hasta la convocatoria de estas elecciones y la formación de las Cortes Constituyentes, anunciadas para comienzos del año 1869, Ignacio Rojo accedió a uno de los muchos cargos políticos que ejercería durante su dilatada trayectoria en las filas de los partidos liberales progresistas y, durante los meses de enero y unas semanas de febrero de 1869, ocupó el Gobierno Civil de la provincia de Cádiz.
Aunque Arias Rojo también había optado al cargo de subsecretario del Ministerio de la gobernación, finalmente se aprobó su nombramiento como gobernador civil de la provincia andaluza, publicado en el diario oficial el 22 de diciembre de 1868.
En su etapa al frente del orden público en Cádiz, el político morateño hubo de afrontar una situación política complicada como representante de un gobierno de carácter moderado, desde la visión de los partidos republicanos, o decididamente revolucionario desde la perspectiva de los partidos conservadores o profundamente reaccionarios como los partidarios del carlismo. Con esta situación de enfrentamiento, Rojo Arias intentó mantener la paz social en toda la provincia de Cádiz en los días previos a las elecciones del 15 de enero. Unos días antes, el día 12 Rojo Arias publicó un edicto recalcando su disposición a mantener el orden en las calles:
Con motivo de haberse alterado momentáneamente el orden en la ciudad de Cádiz, a causa de una falsa alarma, el distinguido gobernador civil don Ignacio Rojo Arias ha publicado el siguiente acertadísimo bando:
(…) En los pocos días que llevo entre vosotros y al frente del mando civil de esta provincia, he procurado daros no más que una idea de las condiciones de mi carácter y de los propósitos que cómo autoridad abrigo.
Una falsa alarma, cuyo origen estoy investigando, ha producido una perturbación, que ni aun por ser momentánea, puedo explicarme en el pueblo de Cádiz.
Hago un llamamiento enérgico a la cordura y al patriotismo de todos sus habitantes.
Me dirijo á los perturbadores, si es que existen y sea la que fuere la clase social a que pertenezcan, para advertirlos que antes de consentir la alteración del orden, estoy resuelto a ir en el castigo hasta el último límite de la ley y de mis facultades.
(…) Cádiz, 12 de enero de 1869. El Gobernador civil Ignacio Rojo Arias.
En este ambiente agitado, no sólo en Cádiz sino en todo el territorio nacional, llegó el día de las elecciones convocadas para el 15 de enero. Ese mismo día, en la primera página de La Iberia, el periódico en el que Rojo Arias había desarrollado la mayor parte de su carrera periodística antes de acceder a las responsabilidades políticas, se publicaba una recomendación explicita a sus lectores a la hora de votar:
La candidatura recomendada por la Junta monárquico-democrática, conforme con la designación hecha por los distritos de Madrid, y la cual deben votar nuestros amigos, es la siguiente:
Don Juan Prim.
Don Manuel Becerra.
Don Francisco Serrano Domínguez.
Don Nicolás María Rivero.
Don Manuel Ruiz Zorrilla.
Don Juan Bautista Topete,
Don Práxedes Mateo Sagasta.
Don José Abascal.
Don Ignacio Rojo Arias. (…) (La Iberia, 15 de enero de 1869)


Certificación del escaño obtenido por Rojo Arias en las Cortes Constituyentes de 1869

Transcurrido un mes de la celebración de las elecciones, el quince de febrero de 1868, Rojo Arias tomaba posesión de su acta como diputado electo por la provincia de Ciudad Real. Recordemos que, a pesar de no ser natural de esta provincia manchega, Ignacio Rojo había desarrollado una importante labor como miembro de la judicatura y de la fiscalía en Ciudad Real durante los años anteriores a la revolución. Además, su polémico proceso por injurias y calumnias a Enrique Cisneros, gobernador civil en esos años, del que ya hemos visto que salió declarado inocente, le dio una popularidad que le fue muy útil en los comicios.
En estas elecciones a Cortes Constituyentes, Rojo Arias formó parte de la coalición Progresista Liberal que, encabezada por Juan Prim, obtuvo una amplia mayoría en todo el territorio nacional con el 67,05 de los votos y 236 diputados del total de 352 parlamentarios que conformaban el pleno de la cámara. El propio político morateño obtuvo unos excelentes resultados con 18.366 votos que le valieron para obtener el acta de diputado. Por este motivo, Rojo Arias, consciente de que no podía compaginar su labor como diputado con la de gobernador civil de Cádiz, presentó su renuncia a este cargo:
Ha llegado o esta corte el ilustre abogado Ignacio Rojo Arias, gobernador civil de Cádiz. El Sr. Rojo, que con su atinado celo y moderación, ha sabido captarse simpatías de los gaditanos, ha presentado a la vez que su acta de diputado en el Congreso, la dimisión al señor ministro de la Gobernación del cargo de gobernador que tan acertadamente le confiara. (La Igualdad, 6 de febrero de 1869).
Ya como diputado en unas Cortes que tenían como objetivo primordial desarrollar una nueva Constitución que acabara con el periodo de interinidad provocado por la revolución que expulsó a Isabel II, Rojo Arias se disponía a afrontar dos años en los que destacó, como veremos, en las filas de los diputados que apoyaban al gobierno provisional. Como responsable del Gobierno Civil de Madrid, Rojo Arias también vivió muy de cerca los trágicos acontecimientos que costaron la vida al general Prim a finales del año 1870.


Fuentes y bibliografía
  • Archivo del Senado. Leg. 389. Nº 4 (2).
  • Archivo del Senado. Leg. 389. Nº 4 (3).
  • Oratoria y periodismo en la España del siglo XIX. Seoane, María Cruz. Editorial Castalia. Madrid, 1977.
  • Periódicos y publicaciones citados en el texto.



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